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RED DE SALUD DE LAS MUJERES LATINOAMERICANAS
Y DEL CARIBE
BOLETINA ESPECIAL MENSUAL DE ANIVERSARIO Nº 4, Abril 2004
MARCHANDO POR LA VIDA DE LAS MUJERES
Desde Washington D.C., a Montevideo

Los medios de comunicación internacionales informaron
que poco menos de un millón de personas, la mayoría
mujeres pero también hombres de distintas edades,
condiciones de vida, raza/etnia, creencia religiosa
y opción sexual marcharon el domingo 25 de abril
pasado en Washington, D. C., por la defensa de la autonomía
sobre el propio cuerpo y por el derecho a decidir, que
es lo mismo que luchar por los más elementales
derechos civiles. Se unieron a esta jornada representantes
de organizaciones de más de 60 países
que acudieron para demostrarse en solidaridad. Estuvieron
allí, por ejemplo, compañeras uruguayas
que forman parte de la campaña ciudadana que
impulsa la Ley de Defensa de la Salud Reproductiva,
ley que se vota el 4 de mayo.
Las demandas voceadas en las calles y avenidas de Washington
D. C. fueron muchas, pero en su esencia todas enfatizaban
el concepto de la libertad de las personas para tomar
decisiones sobre sus vidas sin ser objeto de presiones,
coerción, violencias o mandatos, sea que procedan
del Estado, de las iglesias o de otras instituciones.
Subrayaban que todo ser humano constituye en sí
mismo un sujeto de derecho y en tal condición
debe ser respetado en todas sus expresiones y acciones.
Las y los manifestantes denunciaron que el gobierno
del presidente George W. Bush, desde el inicio de su
mandato ha puesto en jaque la vigencia de estos derechos,
tanto dentro de Estados Unidos como en el resto del
mundo, en especial a través de la reinstauración
de la tristemente célebre Ley Mordaza, o Global
Gag Rule, la cual constituye un serio contrasentido
con todos los valores de la democracia. Además,
ha presionando a gobiernos de todas las regiones para
que se sumen a su campaña fundamentalista contra
los derechos y la autonomía de las mujeres y
la juventud, presión vinculada al imperio económico
del país del norte que le otorga una posición
de poder respecto de las naciones que dependen de su
ayuda.
En el ámbito de Estados Unidos, Bush ha adoptado
medidas regresivas tales como: avanzar hacia la prohibición
del aborto, desincentivar el uso del condón como
prevención del contagio de ITS/VIH/SIDA al mismo
tiempo que promueve la abstinencia como único
método válido, colocar trabas para el
acceso amplio a la anticoncepción de emergencia,
dificultar el acceso a los servicios de salud sexual
y reproductiva, desconocer los derechos de la juventud
para ser atendidos en sus requerimientos de salud con
confidencialidad y privacidad, etc.
Y, como ya señalamos, la Ley Mordaza se reinstaló
con todas sus fuerzas, prohibiendo la entrega de fondos
federales a todas las organizaciones que ofrecen cooperación
en el área de la salud reproductiva y de planificación
familiar si realizan cualquier actividad relacionada
con el aborto, incluso la entrega de información
y orientación al respecto. Ya hay cálculos
y estimaciones del profundo impacto que ha tenido esta
política en las poblaciones más pobres
de los países menos desarrollados que se han
negado a aceptar sus presiones imperialistas, y han
sufrido el recorte de la ayuda para servicios de planificación
familiar cuyos usuarios son de los sectores más
pobres.
Asimismo, en América Latina es posible observar
cómo las políticas de Bush se han vinculado
estrechamente con las campañas de la jerarquía
de la Iglesia Católica, y en especial con la
agenda del Opus Dei, de tal forma que ya han logrado
que varios países avancen legislaciones y reformas
constitucionales que reconocen el inicio de la vida
desde la concepción, todo lo cual coloca en riesgo
la vigencia del laicismo de Estado.
En esta región, con una población que
se declara mayoritariamente católica, un importante
porcentaje de las mujeres y las parejas usa métodos
anticonceptivos modernos –rechazados por la Iglesia
Católica- y además se realizan anualmente
más de 4 millones de abortos, la gran mayoría
clandestinos e inseguros, todo lo cual demuestra una
enorme brecha entre el discurso eclesiástico
y las prácticas de su feligresía.
Pero ante la próxima elección presidencial
en Estados Unidos, hay grandes expectativas de cambios.
La numerosa población latina residente en dicho
país será un sector vital para los resultados
finales. Y en este sentido, hay que recordar que la
población latina no solo es creciente y numerosa,
sino también es más pobre y sus condiciones
de vida son más precarias que la población
blanca y, por ende, ha experimentado un mayor impacto
con las políticas restrictivas impuestas por
Bush en la salud, en el campo laboral, en la educación,
etc. Por ello se espera que vote en rechazo de la actual
administración y de un intento de reelección.
Y a nivel internacional no olvidemos tampoco que en
las regiones donde se ha desarrollado el proceso oficial
de seguimiento de Cairo + 10, los gobiernos han dicho
No a las pretensiones de revisión de su Programa
de Acción propuesta por Estados Unidos y, por
el contrario, han reiterado su compromiso con sus acuerdos
que dieron lugar al paradigma de la salud sexual y reproductiva
desde un enfoque de derechos. Esta postura de la comunidad
internacional tiene un peso moral considerable, que
debe también ser tomada en cuenta como juicio
negativo respecto de la gestión y de la política
de Bush en estos temas de tanta trascendencia.
Nuestra propia marcha

Uruguay y toda Latinoamérica y el Caribe viven
hoy su propia Marcha por las Vidas de las Mujeres. En
las calles, en las organizaciones, en el ámbito
público y privado, las mujeres y los hombres
expresamos nuestro compromiso con el movimiento ciudadano
que mañana 4 de mayo exigirá que sea aprobada
en el Senado de la República uruguaya la Ley
de Defensa de la Salud Reproductiva. Al igual que en
Washington, D. C., se ha construido una conciencia ciudadana
que demanda respuestas acordes con la realidad, realidad
donde las muertes y las lesiones de mujeres por abortos
realizados en condiciones de riesgo y por la falta de
acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva,
son inaceptables.
Por ello, este proyecto de ley es un hito en las luchas
democráticas de nuestro continente toda vez que
exige la plena vigencia de los derechos sexuales y reproductivos
y reconoce a mujeres y hombres la calidad de sujetos
de derecho sobre sus cuerpos, sobre su sexualidad, sobre
su reproducción y pone al Estado como garante
de los mismos.
Sea cual fuere el resultado de la votación, el
proceso nacional e internacional que ha acompañado
a esta ley emblemática es ya una ganancia y un
avance, puesto que ha abierto una conciencia pública
y un debate que se está ampliando y extendiendo
sin límites, y que nos permite decir:
¡No a las intromisiones de las iglesias, de los
Estados o de las instituciones sobre el cuerpo y la
vida de las personas!
¡No a los discursos fundamentalistas que coartan
la libertad de pensamiento y de decisión!
¡No a la imposición de dogmas religiosos
en las políticas de Estado!
¡No a las presiones políticas y económicas
imperialistas sobre los gobiernos para que coarten la
libertad de las personas!
¡Sí a la vida y a los derechos humanos
de las mujeres!
RSMLAC
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