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ADHESIONES A ESTA CAMPAÑA:

  1. Elsa Abaca, docente, Mendoza.
  2. Lucrecia Aranda, Rosario, Santa Fe (Diputada provincial, Partido Socialista).
  3. Marcela Aszkenazi, Sociologa, Buenos Aires.
  4. Silvia Augsburger, 42 años, Rosario (Concejala PS).
  5. Claudia Bacci, Socióloga, Buenos Aires.
  6. Estela Baglione, empleada. Concordia, Entre Ríos.
  7. Eva Ballestero, 41, Socióloga, Buenos Aires.
  8. Mercedes Barros, 31 años, Politóloga, Inglaterra.
  9. Mariela Becher, 28 años, Córdoba.
  10. María Celeste Benech, 21 años, Buenos Aires, estudiante.
  11. Javier Blank, 27 años, Cordoba.
  12. Rosa Bloch, médica pediatra, Rosario, Sante Fe.
  13. Gustavo Bonfante, Buenos Aires.
  14. Marcela Brito, Buenos Aires.
  15. Silvia Inés Buder, Ps. Social.
  16. Mabel Busaniche, Santa Fe.
  17. Analía Caputto, 31 años, docente, Rosario.
  18. Ignacio Cardona, estudiante.
  19. Joaquín Cardoso, 22 años, empleado, Buenos Aires.
  20. Martina Carminati, estudiante de cerámica, Mendoza.
  21. Sandra Chaher, periodista, Buenos Aires.
  22. Eleonora Ciriza, Doctora en Matemáticas, Universidad de Roma, Italia.
  23. Liliana Cohen, 48 años, Psicopedagoga, argentina residente en Brasil.
  24. Graciela Contreras, Argentina.
  25. Laura Coton, 47 años, Buenos Aires.
  26. Lic. Mónica L.Creus Ureta, Psicoanalista, Argentina.
  27. Marta Cwielong, poeta, Buenos Aires.
  28. Agostina Diaz, 23 años, estudiante de antropología, Esquel, Chubut.
  29. Lucila Díaz Rönner, abogada, Buenos Aires.
  30. Mª José Fernández Hevia, Gijón, España.
  31. Griselda Garcia, escritora, Buenos Aires.
  32. Silvana García, artesana, 44 años, Rosario.
  33. Silce G., 44 años, docente, Mar del Plata, Buenos Aires.
  34. Bárbara Gill, 55 años, periodista, Buenos Aires.
  35. Andrea Laura González, estudiante Ccias de la Educación, El Bolsón, Río Negro.
  36. Lidia González, 50 años, pediatra, Buenos Aires.
  37. Tamara Gonzalez. Estudiante, Artesana (ocupación), 23 años.
  38. Laura Gubia, 16 años, La Plata, Argentina.
  39. Sara Gutiérrez, Colectiva Las Juanas y Las otras, Mendoza.
  40. Pilar Iglesias. España.
  41. Mónica Jacquet, Argentina.
  42. Josefina Licitra, 29 años, periodista, Buenos Aires.
  43. Nora Llaver, Docente, Mendoza.
  44. Sonia Maceira. Psicóloga. Argentina.
  45. Mariela Magnelli, 21 años, estudiante, Buenos Aires.
  46. Sandra Mamia, Buenos Aires.
  47. Charo Márquez, Buenos Aires.
  48. Guido Marti Gihua Pisconte, Perú.
  49. Cecilia Meirovich, 26 años, Lic. en comunicación social, Córdoba.
  50. Valeria Meirovich, Córdoba.
  51. Martha Miravete Cicero, Grupo de Mujeres de la Argentina, Buenos Aires.
  52. Luciana L. Molinero, Ph.D., University of Chicago Dept. Medicine - Section Rheumatology, EE.UU.
  53. Mujer Palabra, España.
  54. Adriana Muñoz.
  55. Noemí Oliveto, Buenos Aires (Diputada de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Autodeterminación y Libertad)
  56. Teresa Passaro, jubilada, 75 años, Rosario.
  57. Alicia Padula, 59 años, docente, Necochea, Buenos Aires.
  58. Mariela Pallotti, Rosario, Santa Fe.
  59. Liliana Pauluzzi, Psicóloga, Rosario, Sante Fe.
  60. Ivana Pendino, Rosario.
  61. María del Carmen Petraccaro, Lic. en Periodismo, Adrogué, Buenos Aires.
  62. Ana María Pontarolo, 52 años, Rosario, Argentina.
  63. Elsa Ramos, guionista, mujeres de película.
  64. Victoria Rangugni, 35 años, docente Facultad de Ciencias Sociales, UBA, Buenos Aires.
  65. Susana Rearte Perez.
  66. Cristina Rinaldi, abogada, Master en politicas de salud.
  67. Rosana Rodriguez, Socióloga, Mendoza.
  68. Florencia Roveri, 33 años, Rosario.
  69. Virginia Rubio, Alcalá de Henares, España.
  70. Juan José Ruiz, Argentina.
  71. Alejandra Sardá, psicóloga, Argentina.
  72. Gloria Schuster, 39 años, docente, Rosario.
  73. Mariel Simonini, 39 años, Buenos Aires.
  74. Karen Soboleosky, argentina residente en Dinamarca.
  75. Moira Soto, periodista, Buenos Aires.
  76. Irene Spivacow, Argentina,
  77. Magdalena Tagliaferro, Ciudad Autónoma
  78. Maria Cruz Tentorio, 26 años, Profesora Nacional de Expresión Corporal, Rosario, Argentina.
  79. Má. del Pilar Troya, 32 años, antropóloga, Quito, Ecuador
  80. Soledad Vallejos, periodista, Buenos Aires.
  81. Marité Yanos, 45 años, comerciante, Rosario.
  82. Laura Sussini Galatro, 19, estudiante de Psicología, Cap. Fed.
  83. Daniela Ponce de León, estudiante de Trabajo Social. Córdoba
  84. Mariana Traboulsi, 21, estudiante, Cap. Fed.
  85. Daniel Entin, 46, Zapala, Neuquén.
    Médico Generalista.

Suma tu firma aquí. Escribinos a: coord.rima[arroba]gmail.com


LA CAMPAÑA EN LOS MEDIOS
y en la blogosfera

- de 12 a 14 (Canal 3, Rosario): inclusión del link de RIMA durante la entrevista de Luis Novaresio con el ministro Sylvestre Begnis, miércoles 23 de febrero 2005)

- Telenoche (Canal 13, Buenos Aires): Breve descripción de la web dentro del segmento "La historia del día" (lunes 21 de febrero 2005)

- La Capital (Rosario, Santa Fe): Despenalizar para proteger la vida, opinión de Silvia Augsburger, 1ro. de marzo 2005.

- Página 12 (Buenos Aires, Argentina): Dar la cara por el aborto (por Mariana Carbajal, 20 de febrero de 2005)

- Rosario 12 (Rosario, Argentina): Una campaña en primera persona (por Sonia Tessa, 14 de febrero de 2005)

- Suplemento Las/12 (Argentina): Yo aborté. (Gacetilla de prensa, 10 de febrero de 2005).

- La Triple Jornada (México): Aborto libre y gratuito reclaman argentinas: * "Nosotras parimos, nosotras decidimos", afirman. (7 de febrero de 2005)

- Viarosario.com: Augsburger: “Sobre el aborto todos tienen cosas para decir” (sitio de noticias y actualidad. Rosario, Santa Fe, 24 de febrero 2005)

- ADITAL: Mujeres que abortaron buscan abrir el debate (Agencia de información Fray Tito para Am. Latina, reproducción de la nota de Púlsar. Brasil, 21 de febrero 2005)

- Agencia Púlsar: Mujeres que abortaron buscan abrir el debate (Agencia informativa de AMARC, Asociación mundial de radios comunitarias, 20 de febrero 2005)

- terrelibere.org: Argentina: "yo aborté", campaña por la despenalización, (Italia, 19/02/05)

- enREDando.org.ar: Un canal de expresión para historias silenciadas (Rosario, Santa Fe, 18 de febrero de 2005)

- Comcosur Mujer: Campaña Yo aborté, testimonios por la despenalización del aborto. (Uruguay, Boletín elec. Nº 98 y web, 15/02/05).

- Haciendo cumbre: Campaña Yo aborté: una campaña en primera persona (reproducción de la nota de Sonia Tessa del 14 de febrero 2005)

- El hombre gris: PORQUE MI CUERPO ME PERTENECE, por Bárbara Gill, febrero 2005.

- Les penelopes (Francia): "Yo también aborté". Explicación y link a la campaña (31 de enero de 2005).

- Indymedia Argentina: Campaña Yo aborté

- Mujeres Hoy: Reseña

- Sitio de la campaña por una Convención Interamericana de derechos sexuales y reproductivos: Convención

- Argentine au jour le jour (Francia): Campaña por el aborto. (9 de marzo de 2005)

- Global Feminism (EE. UU.): Argentina: Original campaña electrónica "Yo aborté" por la despenalización del aborto. (7 de marzo de 2005)

- El placer de no ser una chica Cosmo: link a la campaña. (febrero de 2005)

- Pescado Rabioso (Argentina): Campaña. (19 de febrero de 2005).

- apatia (Argentina): Campaña yo aborté (17/02/05)

- La Aldea (Argentina): RIMA comparte con todos y todas "La Campaña". (16 de febrero de 2005).

- Fille putain: Campaña yo aborté (14/02/05)

- Lilith o el devenir dragón (Argentina): Campaña Yo aborté de RIMA. (8 de febrero de 2005)

- Yendo los saurios (Argentina): Sí hay abortos. (10 de febrero de 2005).

- LT8, radio de Rosario, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa 'Sin límites', conducido por Patricia Dibert, lunes 21/02/05.

- Radio Provincia de Buenos Aires, La Plata, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa "A todas luces", lunes 21/02/05.

- Radio Ciudad de Buenos Aires, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa "La tertulia del regreso", lunes 21/02/05.

- LT8, radio de Rosario, reportaje a Gabriela Adelstein en el programa 'En otras palabras'. Se repitieron tramos en el noticiero del mediodía 'Trascendental', lunes 14/02/05.

- LT2, radio 2 de Rosario, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa '10 puntos', lunes 14/02/05.

- LT3, programa Cultura y locura, conducido por Adriana Merino y Manuela Porta, domingos a las 22 hs.; Rosario, Santa Fe.

- Veintitrés, Número 346, 24 de febrero 2005. Nota 'Antes y después de GGG', por M.L.L. Y J.L., pág.86.

- Día 8, número 45, 25 de febrero 2005. Recuadro en pág. 5, y desarrollo en pág 30 sobre la nota de mariana Carbajal de Página 12 del 20 de febrero.

 

Aborto
Despenalización en Argentina, estrategias, iniciativas legislativas

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“Campaña Yo Aborté”

 

(RIMA, Rosario, Santa Fe, 30/12/04) Queridas colisteras y cibernautas:
Una vez más RIMA nos sorprende con su capacidad de autogenerar acciones militantes, acciones que creen en el logro de cambios. Inspiradas por el antecedente francés y por la reciente visita de la Doctora Rebecca Gomperts, un grupo de colisteras nos ofrece su testimonio.
La idea es que esta campaña continúe tanto desde la lista como desde este sitio web. Si querés sumar tu testimonio, adhesión, o comentario podés hacerlo vía correo elctrónico a: coord.rima[arroba]gmail.com.
Importante para medios de comunicación: les pedimos que no levanten y distribuyan en sus publicaciones este listado sin antes haber pedido la autorización a la coordinación de RIMA: a la dirección antes citada. No a todas las colisteras les interesa ser citadas en los medios sin su consentimiento. Muchas gracias por respetar este pedido.

Actualización: Testimonios, 61; adhesiones,83, hasta el día de hoy, 29/12/05

NUEVO: Botones para enlazar a la campaña:

yo aborte

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Lo podés copiar y pegar en la plantilla de tu blog, por ejemplo.

Gabriela De Cicco e Irene Ocampo
Coordinadoras de RIMA


Introducción

“Yo aborté”
El tema del aborto estaba sobre el tapete en la lista RIMA, producto de algunas intervenciones de las colisteras.
No podía ser de otra manera, en una lista feminista, con la visita de la Dra. Rebecca Gomperts y las entrevistas que le realizaron Irene Ocampo y Gabriela De Cicco para RIMA y Soledad Vallejos para Las 12 que circularon entre nosotras, el debate sobre la Ley de Educación Sexual en las escuelas de la ciudad de Ciudad de Buenos Aires, la muestra de León Ferrari y todos los embates de los sectores más conservadores y reaccionarios de nuestra sociedad a cuanta expresión de diferencia a las normas del heteropatriarcado católico como verdad revelada incapaz de la tolerancia, y dispuestos/as a imponerlo a la fuerza, fieles a su hábito histórico.
En este escenario y ante un documento escrito por Dora Coledesky Fanjul llamado Dudas, reflexiones y preguntas en la lucha por el derecho al aborto, que circuló por la lista, una colistera, Gabriela Adelstein propuso la idea de empezar una campaña “yo aborté” como habían hecho las francesas “allez-y! aux armes, citoyennes! formons nos bataillons, qu'une sangue impure abreuve nos sillons”.
Y escribió el 21/12/2004:
“YO aborté pero como soy de clase media alta, tuve médicas contenedoras, asepsia y anestesia. Hasta tuve un hombre responsabilizado y contenedor a mi lado (todo un lujo)
YO acompañé a mis amigas a abortar.
YO ayudé económicamente-emocionalmente a mi empleada doméstica a abortar pero como ella es de clase baja, por enésima vez le pusieron una sonda en el cuello del útero, le dieron suficientes antibióticos pero pocos anestésicos, y ella vive en González Catán y yo en la "Capital", se la bancó como una duquesa y si sus otras/os cuatro hijas/os se quedaban huérfanas/os, pues... joderse. "así es la vida.
ASÌ ES LA MUERTE, HERMANAS
quién más?
qué más?
> Y sobre todo porque nadie puede sustituirnos en las decisiones que nos
> implican, porque tienen relación con nuestra vida, con nuestros
> sentimientos, con nuestra responsabilidad como seres humanos y sin embargo
> nunca fuimos consultadas, como si no fuéramos ciudadanas.
> En esta lucha está en juego nuestra propia dignidad -por eso decimos que no
> es una simple reivindicación- no ser consideradas como cosas, sino como
> seres humanos dispuestos a vivir una vida digna de ser vivida.

como dijo Gomperts, no l/n@s pueden meter pres@s a tod@s
ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR!
ABORTO LEGAL PARA NO MORIR!
Nosotras parimos, nosotras decidimos
en sororidad,
Gabriela Adelstein
Buenos Aires”

Y esto llevó a que poco a poco, mujeres de la lista se hicieran eco del llamado “no nos pueden meter presa a todas”.
Pequeños actos, grandes relatos, experiencias, vivencias que, sumados, van mostrando la dimensión de un verdadero problema social que nos afecta específicamente a nosotras: la penalización y la ilegalidad del aborto, no el aborto en sí, no el acto de interrumpir un embarazo no deseado, sino la clandestinidad, la ilegalidad, el silencio, el miedo, el sometimiento a algo no deseado y no deseable en algún/todo momento, la necesidad de concretar una decisión que transcurre en nuestros cuerpos y en nuestras vidas.
Ya han hablado mucho por/de nosotras, ya han teorizado mucho sobre lo que transcurre en nuestros cuerpos, ya nos han dicho mucho qué y cómo debemos sentir un aborto o un embarazo, o nuestra vida sexual.
Me parece un paso fundamental empezar a escucharnos y comprender cómo sintió verdaderamente la otra, hasta para registrar cómo sentimos nosotras mismas.
Así que las invito a descubrirnos, a descubrirse… después de todo a pesar de la “Santa Inquisición”, las brujas seguimos existiendo!

Claudia Anzorena

 

TESTIMONIOS

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YO aborté pero como soy de clase media alta, tuve médicas contenedoras, asepsia y anestesia. Hasta tuve un hombre responsabilizado y contenedor a mi lado (todo un lujo)
YO acompañé a mis amigas a abortar.
YO ayudé económicamente-emocionalmente a mi empleada doméstica a abortar pero como ella es de clase baja, por enésima vez le pusieron una sonda en el cuello del útero, le dieron suficientes antibióticos pero pocos anestésicos, y ella vive en González Catán y yo en la "Capital", se la bancó como una duquesa y si sus otras/os cuatro hijas/os se quedaban huérfanas/os, pues... joderse. "así es la vida.
ASÌ ES LA MUERTE, HERMANAS
quién más?
qué más?

> Y sobre todo porque nadie puede sustituirnos en las decisiones que nos
> implican, porque tienen relación con nuestra vida, con nuestros
> sentimientos, con nuestra responsabilidad como seres humanos y sin embargo
> nunca fuimos consultadas, como si no fuéramos ciudadanas.
> En esta lucha está en juego nuestra propia dignidad -por eso decimos que no
> es una simple reivindicación- no ser consideradas como cosas, sino como
> seres humanos dispuestos a vivir una vida digna de ser vivida.

como dijo Gomperts, no l/n@s pueden meter pres@s a tod@s
ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR!
ABORTO LEGAL PARA NO MORIR!
Nosotras parimos, nosotras decidimos
en sororidad,


Gabriela Adelstein
Buenos Aires”

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tenía 15 años y con mi novio de entonces nos angustiamos mucho al saber del resultado positivo del análisis. nuestras caras habrán podido ocultar poco porque mi mamá algo vio y nos preguntó qué pasaba. así que ella nos llevó a un médico en La Plata, donde ella también se había hecho uno (ahí me enteré). Aunque nunca dudé de mi decisión, de que no era momento para tener un hijo, lo hicimos todo a espaldas de mi papá porque así funcionaba todo en mi familia, mi mamá era mediadora entre mi hermano y yo y mi papá; que (italiano y machista como era), quién sabe qué hubiera hecho de enterarse.
a pesar de lo convencida que estoy de mi decisión y de que las mujeres tenemos derecho a decidir cuando y cómo tener un hijo, no hablo muy fácilmente de mi aborto. muy pocas personas lo saben pero creo que esta es una buena oportunidad para que lo sepan muchas/os más.
Gracias

Sonia Santoro, 31 años, periodista, mamá de un hijo de dos años y medio, Buenos Aires.

……

Yo aborté clandestinamente, que es la única manera de hacerlo en Argentina.
Yo aborté clandestinamente, la primera vez, con un médico hipócrita de Barrio Norte y doble moral que me reprendió por mi "conducta"; la segunda vez, en un lujoso consultorio a tres cuadras de la Residencia Presidencial de Olivos, con una médica feminista que me pidió disculpas por el abultado precio -pero los gastos de abogados, monitoreo cardíaco y coimas policiales imponían esa tarifa.
Lo que sentí, las dos veces, fue un enorme alivio. El alivio que da poder elegir y no morir en el intento.
Pero hay otras mujeres, miles de mujeres que no pueden elegir o bien lo hacen, pero pagan con su muerte. Hay otros abortos clandestinos donde no hay ni siquiera un médico hipócrita
con doble moral, y mucho menos una costosa médica feminista.
Hay otros abortos que dejan secuelas a 15.000 mujeres por año en Argentina.
Hay otros abortos que dejan 400 cadáveres de mujeres en Argentina.
Quiénes son esas, mis hermanas??
Ninguna de nosotras, las de esta lista, seguramente.
Seguro son estas vecinas de la Isla Maciel, que queda a pocas cuadras de mi departamento.
Seguro son estas muchachas desocupadas que reclaman trabajo genuino cortando el puente Pueyrredón, en la puerta de mi casa.
Seguro son esas trabajadoras que hace pocos días dejaron en la calle los empresarios de DANONE, porque la fábrica Bagley ya no les es rentable.
Por eso creo que es necesario luchar no sólo por la despenalización del aborto.
Por eso creo que no alcanza tampoco con que sea legal.
Además de despenalizado y legal, el derecho al aborto debe ser libre y gratuito.
Para que no tengamos que soportar hipócritas médicos de doble moral, ni tengamos que pagar costosas sumas que van a los bolsillos de la mafia policial, pero FUNDAMENTALMENTE para que no mueran más 400 mujeres por año en Argentina.

Andrea D’Atri, Buenos Aires.

..................

Yo aborté. Habia compartido esa situacion con varias amigas; no se si eso me ayudo a que ese dia sea todo menos duro; el haber contado con el apoyo de mi mama, tengo en este momento 23 años y vivo con ella; y no solo ella sino sus amigas y mis amigas.
La decisión la tomé sobre la base de que eso no me hacía bien, no era mi felicidad y fue muy importante para mi tener cerca a una amiga q un mes atras habia perdido su embarazo de 5 meses, y lo doloroso que habia sido ese momento. Hay descubri que la felicidad de tener un hijo yo no la sentia y el dolor por la perdida del hijo de mi amiga me ayudaron a ver que decidir abortar no era estar en contra de la vida sino tener la posibilidad de decidir sobre mi cuerpo.
Mi pareja no me apoyo en ese moemnto, me trato de asesina, de hipócrita debido a mi compromiso con los derechos humanos, me llego a decir que espere 9 meses y se lo de a el, como si los hijos fueran paquetes q se entregan.
Hace unos meses por situaciones de la vida se entero de la verdad, de mi decision, y sinceramente no me arrepiento de lo que decidi, conte con el apoyo y las condiciones necesarias, pero por sobre todo tuve la posibilidad de decidir lo que sentia era lo mejor para mi, y eso es importantisimo para todas y todos en todos los aspectos de nuestra vida.
POR ESTO, POR QUE TODAS TENGAMOS LA POSIBILIDAD DE DECIDIR SOBRE NUESTROS CUERPOS Y NUESTRA VIDA; DESDE EL PEQUEÑO LUGAR QUE TENGO Y QUEME DA MI PROFESION DE PERIODISTA, ES QUE DIA A DIA TRATO DE APORTAR PARA QUE EL ABORTO SE DESPENALICE, SEA LEGAL, Y SOBRE TODO LIBRE Y GRATUITO
UN ABRAZO FRATERNO DESDE BAHIA BLANCA
carpe diem

Belén López
Periodista
Bahía Blanca

……..

Yo aborté.
Cuando apenas tenía 14 o 15 años y acompañé a Isabel, una chica que trabajaba en casa, apenas 2 años mayor que yo, aterradas y adolescentes, en un andurrial de Salta.
Con suerte (porque conseguimos con Isabel la plata) y dolor y malos tratos.
Luego fueron una de mis primas, y otras amigas, de mi edad.
Con suerte: conseguíamos la plata.
Clase media al fin.
Ninguna de las mías ha muerto de aborto séptico, pero las almas de muchas han quedado duramente marcadas. Por el maltrato, la clandestinidad, el dolor físico y el miedo.
Después yo misma, ya casada y con un hijo de apenas 5 meses.
Sin contención, pero con dinero.
Una sobrevive, pero es difícil vencer el terror que es@s señor@s clandestin@s inspiran, dueños de nuestra salud, nuestros cuerpos, nuestras vidas, expuestas ante ell@s.
Durante años pensé que no podría tener más hij@s. No es que l@s deseara, pero no es el punto: la clandestinidad nos deja libradas a la arbitrariedad y a menudo la brutalidad de algún otr@.
Luego amigas, luego alumnas y adolescentes desesperadas, muchas menores, que recurren a mí, por vieja bruja y feminista sabedora de estos avatares.
He contenido, acompañado, prestado y dado dinero, buscado direcciones, llorado, esperado, escuchado, puesto palabra. También luchado públicamente por el aborto seguro, legal y gratuito.
Lo seguiré haciendo.
Quién más?

Alejandra Ciriza, Mendoza.

…..

Yo aborté.
Cuando tenía 20 años, por primera vez , mis amigas me contuvieron y mi novio casi nada, la experiencia fue mala, porque a los pocos días se me "cerró" el cuello del útero y la mujer que me había hecho el aborto por aspiración, en Rosario, no respondía mis llamados, hasta que después de insistir desesperadamente, me volvió a intervenir.
A los 23 aborté nuevamente , no quería tener un hijo y la experiencia tampoco fue muy buena, con un médico que usó una anestesia tan fuerte, que después de salir estuve un día sin poder despertarme, siempre con la contención y el cuidado de mis amigas, no me sentía mal ni culpable después , porque era lo que quería en ese momento, sentí que decidía mi propio destino, pero me molestaba la mala atención y las malas condiciones.
Cuando leí, por primera vez , que el feminismo luchaba por el derecho al aborto, sentí desde lo más profundo de mi ser, que esa era mi causa también y que quería pelear para que todo lo que yo pasé, no le pase a otras mujeres, ni a mi misma.
Después ya estando en pareja y por separarme ,vuelvo a estar embarazada y mi compañero quería y yo no tener un bebé en ese momento, pero él acompañó mi decisión y me contuvo y cuidó y esa vez fue cuando recibí un trato humano, y todo salió bien, pero siempre sintiendo el miedo de que pase lo de las otras veces y esa sensación fea de "estar en riesgo", gracias a la
clandestinidad.
¡Que el aborto sea un derecho para todas!

Un abrazo/Chula, Rosario.

…..

Yo aborté.
Y me dolió, porque no tenía ni 14 años, y mi madre y la madre de mi "noviecito" de entonces me convencieron -desde lo práctico y la materialidad del mundo, de "su"mundo- de que la de ellas era la mejor de decisión.
Lástima que nadie me dijo que el cuerpo era mío y que la pobreza me predeterminaba para tampoco poder decidir un práctica médica segura.
Y cuando me arrepentí fue tarde.
Y lloré, y grité, y me taparon la boca, y me quedé viendo cómo en una bandeja plateada se iba mi nuevo pequeño mundo sanguinolento.
Pero más que el vientre, me dolió el alma, abrumada de vergüenzas, miseria, prejuicios y silencios que tuve que afrontar con la corta edad que tenía.
Desde entonces, crecí, maduré, y 10 años más tarde, aborté. Pero esta vez porque pude decidir, pero sobre todo, porque pude pagar.
Y una vez que todo salió bien, y estuve conforme con la decisión que había tomado, me dolió el alma otra vez. Por todas las mujeres que viven abrumadas de vergüenzas, miseria, prejuicios y silencios y que no pueden crecer, madurar, decidir ni pagar: la mayoría.

Cristina Echegaray, 39 años, soy madre de un hijo de 19 años,
docente de informática y estudiante de Psicopedagía.

……

Queridas amigas: hace dos días escribí un texto testimonio de "Yo aborté". Pero después de leer todo el intercambio de cartas, me pareció tan limitado! Y ahora realmente les digo: ¡Siento una gran alegría! Hemos dado un gran salto. Recuerdo las 343 "salopes" como les llamaba la derecha a las 343 mujeres que firmaron un documento en Francia "Yo aborte"y que fué el anticipo de la lucha por la ley. Entonces no existía el correo eléctronico, se firmó un manifiesto que aunque importante tenía las características de algo realizado en común. Hoy los textos testimonios -una de las ventajas del correo elecronico- tienen la fuerza de aquéllo a lo que hemos llegamos las mujeres y al hecho de haber derribado muchos escollos, no es solamente las ventajas de la técnica actual, estos mismos testimonios no se hubieran podido escribir hace treinta años, ni siquiera en Francia. ¿Qué está detras?. Está el avance cultural de la sociedad, de toda la sociedad, sin distinciones, aunque con contradicciones. Esto es para conversarlo mucho.
No se que decirles compañeras, amigas, siento una gran felicidad,. estamos terminando el 2004 y comenzando el 2005 y esta lista de Yo aborté es la mejor compensación a tanta lucha, hemos sacado la careta de la hipocresía, nos hemos mostrado con toda nuestra fuerza, dejemos las limitadas expresiones, que siempre habrá, miremos el nivel más alto, el de la franqueza, el de la solidaridad, que dará sus frutos tarde o temprano.
Qué puedo decirles sobre mis abortos, lo que no se haya dicho ya. Yo los decidí concientemente, no sentí culpa alguna, me sentí aliviada. Tuve un solo hijo porque quise tenerlo, tuve que educarlo con muchas dificultades, porque entonces militaba y trabajaba también y lo abandoné un poco, entonces la vida era muy dura, hace más de 50 años, pero creo que ahora él lo comprende. Tengo tres nietos ya grandes que conocen mi lucha por el derecho al aborto, creo que la comparten, aunque no opinan mucho.
Felicidades, como hemos dicho muchas veces, el camino se hace al andar...

Un abrazo, Dora Coledesky, Buenos Aires.

……

Yo aborté dos veces. O tal vez tres...
La primera fue acompañando a una amiga-éramos tan jóvenes...El tipo que laembarazó estaba borrado. Los padres no tenían que enterarse, todoclandestino. Todo como si fuera un delito.
Con la hermana de mi amiga, amiga mía también, la llevamos a mi casa a lajoven que había abortado. Yo vivía sola y ella podía quedarse en mi casapara que los padres no se dieran cuenta.
Ella lloraba con una enorme angustia.
La segunda vez aborté viendo que una paciente mía tuvo que hacerlo, el noviola embarazaba para tenerla atrapada. Un milico de la dictadura.
La tercera vez aborté a mi segundo y último embarazo, cuando mi hijo teniados años. Fue un aborto espontáneo, quería tener otro hijo pero llegó unaborto no deseado.
No fue clandestino pero lo recuerdo con dolor y miedo. Mi cobertura médicacubrió todo, claro, era un aborto espontáneo.
Se iba de mí sin que yo lo deseara, sin que pudiera evitarlo. Fue uno de losmomentos de mi vida más tristes.
Anticonceptivos para evitar embarazos no deseados. Aborto legal para nomorir. Saber que las mujeres ponemos siempre nuestros cuerpos, nuestras almas

Isabel Monzón, psiconalista.

…..

YO ABORTÉ
No puedo decir con sencillez: Yo aborté, desde el punto de vista físico. Pero, sí, por la decisión de abortar. Porque lo que me ocurrió fue en el medio de situaciones difíciles de mi vida, que no puedo obviar, o por lo menos mencionar.
A mediado del año 1984 (faltando escasos meses para regresar de un exilio externo de 4 años ˆ que le costara que desaparecieran, a mi hermano, al volver de sacarnos clandestinamente a Brasil - luego de uno de 5 años de exilio interno) fui al ginecólogo que nos atendía a varias argentinas que residíamos en Xálapa, Estado de Veracruz, México. Le solicité el cambio del diú que tenía puesto desde hacía 4 años, cuando había nacido mi último hijo. Me dijo que luego de un descanso de dos meses y luego de la segunda menstruación volviera para colocarme el nuevo. Pero esperando mi período, a los 2 meses, comencé un atraso y tuve el temor de estar embarazada. El primer análisis dio negativo. Varios días después, solicité tacto vaginal, con resultado dudoso. Luego de varios días más; apunto de un ataque de nervios, concurrí a una larga cola de hospital público para hacer un nuevo análisis (consideraba que no podía ir a la bioquímica que me conocía). El resultado que me entregaron era positivo. Mi ginecólogo me dijo que podía hacerme un aborto si así lo decidía, en una clínica y con 2 médicos más, uno de ellos anestesista. Durante dos días y sus noches; deliberé acompañada por Juan (excura), nuestra formación religiosa era muy fuerte, pero nuestros estudios teológicos nos sirvieron para "razonar" así: qué en la Edad Media, fue considerada la interrupción del embarazo, como uno de los métodos anticonceptivo; qué sólo era entonces un pecado venial (leve); qué los fetos no nacidos con vida no se enterraban en campo santo; qué porque se debía vivir, ahora, el aborto como un hecho tan grave como lo presentaban; qué muchos teólogos consideraban que hasta después de los tres meses no había alma; qué debíamos considerarlo como un mal menor, frente a elementos importantes a analizar: qué tenía ya 40 años; qué volvíamos al país sin vivienda, casi sin recursos económicos; sin trabajo; qué sólo yo tenía un título profesional para empezar de cero; qué mis dos únicos hijos, eran varones que tenían 6 y 4 años; qué la hija mujer que tuvimos en Septiembre del 76, murió al mes de nacer, víctima también de represión que existió en nuestro país. Finalmente decidí (o tal vez mejor dicho decidimos) que abortara. Escasos día después me acompañó una amiga, todo transcurrió tal cual estaba planeado. Pero cuando al final debía pagar, el ginecólogo me dijo, que sólo podía cobrar lo correspondiente a los otros médicos, porque yo no estaba embarazada. Tuve un embarazo psicológico∑. Sentí en ese momento alivio, porque no había podido evitar la culpa, a pesar de tantos razonamientos. También acompañé a cras. y amigas en esa decisión.

Nina Brugo, 61 años, abogada, Buenos Aires.

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Yo aborté, cuando tenía 26 años, no tenía la plata. Una compañera de estudios mayor, me preguntó qué me pasaba pq estaba muy desencajada el último tiempo, le
conté y me ofreció el dinero, la contención y su amistad hasta el día de hoy... Tuve suerte, todos en mi casa se enteraron y todos pretendían que lo tenga,
pero no era el momento y no era la persona. Fui con mi mamá y mi hermana, el tipo me hizo firmar un consentimiento de que no se hacía cargo de nada, era bastante largo, en ese momento sentía bronca, tristeza y miedo, sobre todo miedo. Tuve suerte, salió todo
bien... Pienso en la suerte, pq otras mujeres que conozco, no pasaron lo mismo, estuvieron solas, les taparon la boca para que no gritaran, les dejaron cosas olvidadas adentro, les quitaron la posibilidad de seguir soñando. Por todo esto creo que no tiene que ser una cuestión de suerte, sino de derechos.

K. LL., Buenos Aires.

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Aborté cuando tenía 22 años, sin poder hablar, sin compañero, sola con unaamiga que hizo lo que pudo. Y me recuperé en la casa de otra que apenas me desperté me hizo saber que prefería que me fuera porque ella estaba mal de haber colaborado con una muerte.
Me fui a mi departamento de estudiante en Córdoba, donde vivía con dos amigas que no sabían nada de lo que me ocurría. Y sola así en silencio, sin poder hablar, elaborar mi decisión y mis miedos, miedo a que alguien supiera lo que había hecho, miedo a que mi familia se enterara que no había perdido mi mensualidad de estudiante, sino que había tenido que pagar un aborto, con miedo a morirme y con culpa.
Aborté con una persona que apenas desperté de la anestesia me pidió que me fuera rápido y que no tomara el colectivo en la parada que estaba cerca de su casa, sino más adelante.
En la clandestinidad, el silencio, el miedo, la vergüenza, aborté por decisión propia.
María Inés Z., Jujuy.

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Queridas colisteras:
Ando varios días desde Barcelona leyéndoos - como siempre- , emocionada. Estoy convencida de que vuestros testimonios, vuestra fuerza y vuestra lucha darán sus frutos. En mi país, el aborto, más allá de en tres supuestos, sigue siendo ilegal. El aborto libre y gratuito no existe. Aunque supongo que no tenemos muertas - o estadísticas - por abortos clandestinos...y por tanto la reivindicación sobre el control de nuestros cuerpos no es una prioridad hoy en día. Pero lo cierto es que para abortar en caso de que no estemos 'en peligro', no esté en peligro el feto o hayamos sido violadas, tan sólo puede llevarse a cabo a través del 'trámite' de la locura...= 'peligro para la salud mental....' O como prefiráis llamarlo...
Yo también aborté. Tenía 21 años y aunque acabé en una clínica de la zona alta de Barcelona, no tenía dinero. Así que tras pasar por la prueba psicológica imperativa, regateé todo lo que pude a la asistencia social (de una clínica privada...qué cosas...)...y el resto fue una colecta. El aborto tiene el mismo sabor en todos los sitios, pero como bien decís, de las condiciones en las que se lleve acabo depende nuestra salud, nuestra vida y nuestra estabilidad emocional. De cómo nos hagan sentir, de si encima (¡) tenemos que ser víctimas de comentarios o tratos violentos y/o sexistas....
Al salir del quirófano, tras recuperarme de un desmayo, me quedé en la sala de espera esperando a que los amigos que me habían llevado a la clínica volvieran de tomarse una cerveza...
Vuestros testimonios me recuerdan a las manifestaciones feministas en la Barcelona de los 70 cuando todas clamaban el "Yo también soy adúltera".....
Os animo mucho. Aborto libre y gratuito = YA!
Besos - Sonia
Y felices fiestas y mejor año nuevo

Sonia Ruiz García, España.


Queridas compañeras de lucha: yo aborté cuando era muy joven y por desgracia no fue mi eleccion, sino en ese tiempo de quien era mi pareja, y ese es el pesar que una no haya elegido sobre Mi Propio Cuerpo. Y además no fue una vez sino como dice una compañera cada vez que acompañé a una amiga y estuve y la sostuve. Y siempre en la cabeza, dando vuelta las maravillosas enseñanzas de "nuestra bien amada iglesia" cargándonos de culpas. Las famosas culpas, las que nos llevan tanto tiempo de reeducarnos y saber que somos seres libres y que es un derecho nuestro, de las Mujeres decidir por nuestro cuerpo y que es el Estado quien nos debe proveer para hacerlo en buenas condiciones sanitarias.

Gracias, A.

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Compañeras, desde España me emocionan sus mails aun más.
Acompanada por un par de buenas amigas y gracias a que tenia dinero suficiente pude abortar en un lugar mas o menos seguro. En las villas de buenos aires, lugar donde trabajé, otra es la suerte de la mujeres.
Educada en la hipocresia cristiana, la experiencia fue dolorosa. Tambien me trataron de asesina.
Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

N., España.

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Yo aborté, y los sucesivos testimonios que cada una compartió con la lista son altamente valorables y merecen todos y cada uno, él más valioso de mis respetos, sin ninguna diferenciación. Porque como bien Marta lo marcaba, creo que cada testimonio es justamente eso, cada una hace lo que puede segun su condición, en absolutamente todo en la vida. Al menos las que eligen vivirla con compromiso, honestidad y sin preconceptos, etc, etc.
El testimonio de Marta es tan valioso como los de todas las demás. Y si los anteriores fueron respetados, desde el silencio, entiendo y sin abrir juicios de valor, no me explico por qué este relato si detonó conductas diferentes.
Yo aborté y lo pude decidir -con todas las contradicciones y los temores que obviamente un debate hipócrita y una sociedad autoritaria tienen que imponer- para en definitva continuar resistiendo el derecho que a las mujeres nos asiste de disponer libremente de nuestros cuerpos. Lo hice en condiciones seguras, pero con el terrible miedo de la ilegalidad, pude pagar y lo hice acompañada y contenida. No me arrepentí. también escuché los latidos. Y no me arrepentí. Y mucho menos me provocó escalofríos. Lo que si me provoca escalofríos, día tras día, son las muertes de las mujeres por abortos practicados en malas condiciones, si me provoca escalofríos cuando leo los testimonios de quienes "ni pudieron pensarlo". Porque poder pensarlo es libertad.
Después elegí ser madre. Y tampoco me arrepentí.
Los modelos de maternidad, tambien son bien distintos y cada uno "carga" con el peso de la historia propia que construimos. Y no creo que esten sujetos a los cuestionamientos.
También aborté con cada amiga a la que acompañé. Y no tengo una hija mujer, tengo un hijo varón, pero el día que le toque -si le toca- tomar una definición así también voy a sentir que yo aborté.
Un abrazo

S. B., 40 años, política, Rosario.

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Estoy conmocionada por todo lo que fui leyendo, sus testimonios y como algunas pudieron sobreponerse a situaciones tan difíciles, sin apoyo, sin las condiciones higiénicas necesarias. Pero las veo tan firmes, tan seguras que me daba verguenza escribir. Yo por suerte, conté con el apoyo de mi pareja de ese momento, con mis padres que aceptaron mi decisión y tuve el
dinero suficiente como para hacerlo en un lugar donde por lo menos me sentía fisicamente segura.
Ahora tengo dos hijos de 4 y 6, a quienes amo con toda mi vida. sé que ese no era el momento, pero no puedo dejar de pensar que tendría también un hijo de doce años, que este año abría teminado la primaria.

S. B. (Buenos Aires)

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Yo aborté. Puse mi cuerpo tenso ahí. En esa camilla. Anestesiado. Crespo.
Desde la convicción de mi decisión... pero con miedo. Con la fortaleza del apoyo de mi pareja, los dos de cerca de 20 años. Pero en la oscuridad de la clandestinidad. Tranquila de saber que era lo correcto, pero con la
desprotección total de la ilegalidad. Con la salvaguarda de algo de dinero juntado entre amig@s, pero con la sensación de que si algo salía mal no alcanzaría para comprar mi vida.
Estoy acá. Hoy. Diez años después. Con mi pareja. La misma. Con dos hermos@s hij@s -al menor muchas lo conocen, fue con tres meses al ENM de Rosario. La mayor tiene ocho años y se muere por ir al próximo encuentro
nacional de mujeres.
Sigo convencida de mi decisión, y sé que fue la que me permitió disfurtar plenamente de mi hija cuando nació tiempo después. Pero también sé que no pude decidir con libertad sobre mi cuerpo, ni ninguna DE NOSOTRAS puede
hacerlo EN LOS PAISES QUE PENALIZAN EL ABORTO: que para tomar esa decisión enfrentás miedos por las consecuencias de la clandestinidad y del comercio en tu cuerpo y en tu vida, culpabilización social, presiones... que en
otro contexto no estarían.
También conozco experiencias mucho peores que las mías, en las que esos
miedos se materializaron en realidades. Y también la de mi vieja, en
Francia, con todas las condiciones necesarias, Y POR LO TANTO MUCHO MENOS
DOLOROSA.
Creo que no tengo más que decir:

EDUCACION PARA DECIDIR
ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR
ABORTO LEGAL PARA NO MORIR
Y A SEGUIR LUCHANDO


Natalia Di Marco
30 años. Empleada. Córdoba

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YO ABORTE
Tenía 20 años y un casamiento temprano, huyendo del autoritarismo y arbitrariedad de mis padres. No quería tener hijos tan joven (todavía estudiando) y fui a un ginecólogo para que me recomendara anticonceptivos.
Me indicó lavajes (???). Corrían los años 60 (por la mitad de la década) y la difusión sobre anticonceptivos era muy escasa, así que le creí. Por supuesto, quedé embarazada. Siempre pensé que él hubiera debido ser procesado por irresponsable y por iatrogenia, pero a los 20 años no sabía cómo hacerlo..
Porque era estudiante universitaria y tenía trabajo, aborté con un médico y con anestesia, acompañada por un marido tibio que no terminaba de comprometerse, diciendo "como vos quieras". Después de hacerlo, me sentí aliviada y hasta el día de hoy no me arrepiento.
Siempre traté de explicar que un embarazo no deseado no es un hijo ni un bebe, sino un accidente biologico ajeno al psiquismo y a las emociones, un conjunto de celulas que se reproducen en algun lugar de nuestro cuerpo sin nuestro permiso, y con el cual nuestro corazón o nuestra cabeza no tienen nada que ver. El caos - Prigogyne mediante - existe, y no todo embarazo es producto de un deseo inconciente.
La clandestinidad en la que debe realizarse es dura, sobre todo según la clase a la que se pertenece y el dinero disponible. Pero como psicóloga, puedo afirmar que cuando se está convencida, la sensación de culpa no es obligatoria ni irremediable.

CZ, Buenos Aires.

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Queridas amigas,
Aprecié mucho la reflexión acerca de los fundamentalismos que me llegó hace dos
o tres días y que comparto.

Respecto de los testimonios sobre el aborto: Me permito mandarles adjunta la nota
que escribí en Tres puntos para la campaña que organizó Dora Codelesky en 1997,
justamente con la idea "Yo aborté". Es para el archivo de Rima.

Por lo demás, adhiero a su campaña con un testimonio más breve:

Era menor de edad, en términos legales, cuando aborté por primera vez. Me
acompañó una amiga, a quien yo a mi vez también había acompañado para que
abortara unas semanas antes. Fue a finales de los cincuenta. No era un hábito
cuidarse ni que a una la cuidaran. No había anticonceptivos. Hacer el amor era
como una hazaña heroica cuyos riesgos había que correr. Los corrí, no me arredré
y sentí alivio. Tuve suerte y condiciones de asepsia medianamente seguras.

Tununa Mercado, 65 años, Buenos Aires, Argentina

 

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TESTIMONIOS DE ACOMPAÑAMIENTO

Queridas colisteras:
Yo aborté, allá por 1984/5 cuando una amiga temblando me pidió si le prestaba unos pesos para hacerse "eso". No lo podíamos nombrar en aquél bar de la peatonal San martín de Rosario. Yo aborté con ella. Por el miedo. Por no saber qué podría pasar. Por la culpa inoculada por 13 años de escuela católica apostólica romana. Por ignorancia.
Yo colisteras, aborté con mi compañera de la Facu. Ambas también éramos clase media. Y quizá eso la salvó del maltrato. No sé. Nunca pudimos hablar de "eso".

Un abrazo sororal, Gabriela De Cicco, Rosario.

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Yo aborté con varias mujeres.
Aborté a los 14 años, cuando una amiga quedó embarazada. Nunca me voy a olvidar cuanto lloramos sentadas en la vereda de la casa de su abuela ni la sensación de desesperación. Lo iba a hacer sola y yo la iba a acompañar, pero como nos era tan inaccesible tuvimos la brillante idea de que, a pesar del miedo, se lo contara a su mamá, que se encargó de todo. De esto no se habló más. Todas/os lo saben, pero nadie lo habla.
Aborté cuando acompañé a una amiga, para la que le busqué un médico y la acompañé a la consulta donde el muy cabrón la maltrató, no me dejó entrar con ella a la consulta y la trató como basura, el problema es que ella le contestó porque tiene el capital simbólico para hacerlo. Lloramos juntas en un café, pero como ella no quería esperar a buscar otro/a, por no arriesgarse a pasar por eso otra vez, abortó en manos de ese médico. La esperamos con otra amiga casi tres horas, y sentí mucho miedo porque yo la había llevado ahí. Salió todo bien, pero la marca del maltrato de ese tipo sé que va a ser indeleble en su vida.
Después aborté con otra amiga y por supuesto que busqué otro médico. Fuimos a uno que está convencido que es un derecho. Entramos tres a la consulta (íbamos con otra amiga) nos explicó, nos contuvo y cuando la revisó en la habitación contigua no cerró la puerta y nosotras escuchábamos. Mi amiga salió caminando a la hora.
Estas dos experiencias me hicieron observar que gran parte de lo traumático, lo peligroso y lo temible del aborto tiene más que ver con la clandestinidad y la condena social, que con la práctica médica en sí.

Claudia Anzorena, Mendoza.

 

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Yo aborté cuando ayudé a la primer mujer que amé. Nosotras habíamos terminado nuestra relación y como ella era bisexual, tuvo relaciones con un chico y quedó embarazada. Recuerdo que estudiábamos juntas en el profesorado de educación primaria. Me lo contó y lo primero que me salió fue ayudarla y apoyarla en la decisión que tomara -por supuesto que esto me costó mucho en lo personal ya que estaba en pleno duelo de nuestra relación-. Primero intentó en el hospital porque tenía pérdidas, luego tenía miedo que se lo retuvieran. Así es que consiguió una dirección de un médico que lo hacía por aspiración y en ese momento, año '95, cobraba $500. Aporté $100 y no quiso que la acompañara, lo cual hizo que me sintiera bastante mal. Igualmente, todo salió bien por suerte.
Nadie se enteró, por supuesto, ni su familia, ni compañeras/os del Instituto donde estudiábamos. Nadie se enteró tampoco de nuestra relación. Nadie se enteró que yo la lloraba como amante y no sólo como amiga, cuando ella falleció a los 28 años por mala praxis por tan sólo una gripe.
Hay dolores y sufrimientos de los que nadie se entera pero que son la impronta de nuestras acciones, reivindicaciones, luchas y deseos.
Un gran abrazo lésbico & feminista para todas.

Valeria Flores, Neuquén.

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Yo aborté cuando mi madre me contó que interrumpió su embarazo, porque no podía tener otro hijo, no tendría con qué mantenerlo, me dijo. Yo tenía 10 años, y ella no había sufrido demasiado físicamente porque trabajaba en un servicio de salud, y la complicidad de médicos y enfermeras compañeros de trabajo la contuvo. Pero lo sufrió en su alma, y cuando yo ya era una adulta, me dijo que ella sentía que había matado.
La condena social la llevó a esa mujer de casi 60 años a sentir toda la culpa que se encargan de colocar sobre las mujeres, quienes pretenden tener el poder moral de señalar con el dedo a sus fieles seguidores.
Pero la situación que realmente me cambió mi manera de ver el mundo fue la muerte de S., la hija de una compañera de trabajo de mi madre. Su mamá era mucama, y ella, su hija mayor, unos años más joven que yo, había ingresado a la facultad de arquitectura. Tenía 18 o 19 años, novio, un futuro venturoso, llevaría a su familia un título
universitario. Con el esfuerzo de sus padres y su dedicación, llegarían a pertenecer a la tan ansiada clase media educada. Pero S. no pudo realizar este sueño: quedó embarazada, no le dijo nada a su madre, y se
hizo un aborto en pésimas condiciones. Murió de una hemorragia brutal.
Recuerdo haber entrado a la casita del Fonavi, con los juguetes de sus hermanos más chicos desparramados por ahí, y ver a su madre destrozada, preguntándose por qué no le había dicho nada. Mientras caminaba hacia la cocina, veía la dureza de las facciones de su madre, y yo sentía por mi cuerpo el miedo que pudo haber sentido S., y pensé: ¡Cómo le iba a contar! Habrá dicho la frase: “antes muerta”, y se murió nomás.
Si antes de este tema no se hablaba, este fue el choque más fuerte que tuve. Nunca pude olvidarme de esta joven que murió de una forma horrible, ya que fue al hospital con una hemorragia imparable, supongo
que sufriendo dolores fortísimos, y con su cuerpito cediendo, después de aguantar tanto. S. vivió en una casa de un barrio de trabajadores, tenía padre y madre, quería ser arquitecta, murió en Rosario, en los años 90.
Todas las preguntas que me hice en ese momento y que me duraron años, me las respondieron las mujeres que estaban luchando para que no hubiera más muertes como la de S., ni más torturadas por la culpa como mi madre.
Sé que hasta ahora, los testimonios hablaron en primera persona, y por eso, no hay ninguno que hable de muerte. Por eso este es en primera persona, y habla de una muerte, la de S. y de una parte de mí, que se
murió con ella.
Irene Ocampo, periodista y traductora. 36 años.

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Cuánto he aprendido, y pensado en estos dias, segui antentamente todos los testimonios y mi pregunta tambien es la misma que Nina B., me animó a escribir, aborté o no aborte?, porque fisicamente nunca hasta ahora me he encontrado frente a esa desición, pero si he acompañado a muchas mujeres, amigas, vecinas, mujeres de villas con las que trabajo en esto de los derechos sexuales y reproductivos, el haber expuesto publicamente esta posición a favor de la libre eleccion, del derecho a decidir de las mujeres, ha hecho que muchas otras se acerquen y encuentren
un oido, una mano, un espacio para decir, ayuda de dinero, un alguien con quien hablar, comentar y tambien para decidir, fue asi que recuerdo el haber acompañado a las mujeres a medicos/as, siempre buscando a otro/a por esto de los malos tratos, de la angustia de lo oculto, de lo prohibido, de la soledad que en general se encuentran, nos encontramos las mujeres ante el aborto entre otras situaciones, .. siempre me pregunto aborté o no aborte?
por que acompañar es en parte tambien abortar, pero no es lo mismo que poner el cuerpo con lo que ellos significa, se que estamos de aceurdo en ello pero igual surge mi pregunta.. Mujeres grandes todas, me alegro como Dora de haber sido parte de esta lista Yo aborte, y ojala sea tambien esta una antesala mas para que el aborto finalmente sea legal, gratuido y que cada uan pueda decidir en mejores condidiocnes que lo que es hoy, un abrazo a todas y buen año les desafios son muchos

Alejandra D. Córdoba

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Tengo 58 pirulos, y allá lejos hice...-antes decía hice hacer, y ahora, bueno, supongo que por resabios machistas no digo me hice-, hice decía, dos o tres abortos. ¿Por qué la imprecisión? No recuerdo el número, de verdad, pero eso mismo tal vez indique que fueron tres. O cuatro. No importa; cada uno, los que hayan sido, fueron un alivio formidable, una piedra que tanto ella como yo nos sacábamos por entonces de encima. Por entonces... Hoy, pucha, no son piedras, no me agobian pero son suaves puntadas de dolor que aparecieron con el tiempo y vinieron para quedarse. Y, ojo, no enjuicio a aquel muchacho que tenía sus razones, ni enjuiciaría a nadie. Digo sólo que lo siento como cosa triste, incicatrizable; y que difícilmente se pueda estar a favor del aborto (decidirlo es otra cuestión), sin silenciar impulsos profundos. En fin, esa es una cosa. Otra, claro, es su despenalización, con la que acuerdo; con facilitarlo además para quien lo necesite, y con parar esta picadora de carne que confunde ética con dogma, y que insiste en quemar cuerpos para salvar las almas.
Es más, a veces hasta sorprende que aún no haya aparecido una postura religiosa alternativa y vigorosa como en otros temas. Es cierto, la difícil supervivencia de los sectores lúcidos dentro de la Iglesia tampoco lo hace muy viable, sin por eso dudar de que existen grupos de una tremenda humanidad. Pero nosotros, digámoslo con suavidad (porque ateo puede sonar fuerte), los que no creemos en hadas, gnomos y dioses que no sean los que llevamos dentro, podemos y debemos hacer punta y llamar criminales a los criminales.
Es decir, mientras los cristianos sigan regidos por el pensamiento de Santo Tomás: Creo porque es absurdo, y gambeteen la teología superior de San Agustín: Ama y haz lo que quieras, el cristianismo seguirá sin respetar al hombre. Nadie puede amar la vida, por más que lo proclame, y aceptar la masacre de mujeres para peor pobres, vulnerables, aceptar y propiciar incluso porque al fin la idea de estos tipos, la teología que los gobierna, es que el pecado si no es venial merece un castigo irreversible.
Qué hacer frente a esto? Tienen dos mil años. O muchos más, porque esta fauna amaneció con el hombre. Qué hacer?
Esto, tomar conciencia, crecer, machacar como lo hacen Uds., las minas de Rima, sembrar conciencia porque es el mejor insecticida. Cierto que ellos aún conservan demasiado poder, pero atención, que vienen reculando lindo. Y no es cuestión de que... tengamos fe, faltaba más, es el simple avance cultural que los empuja, avance imperfecto, incompleto pero avance al fin, y como tal maravilloso. En un mundo en el que las representaciones partidarias y sociales están en crisis, y no sólo por sus propias y espantosas falencias sino por el crecimiento de la diversidad y la complejidad cultural y el agotamiento de las jerarquías indiscutidas (al extremo de volvernos, caramba, cada vez más irrepresentables, y al borde de algo nuevo porque esto no va más), o sea, en un mundo cada vez más duro para los representantes técnicos y profesionales, ¿qué futuro pueden tener los representantes celestiales y su visión medieval? La respuesta es simple: el peor o el mejor. Si el final de época, lo resuelven ellos en ese apocalipsis que tanto anhelan, volverán seguramente a ser los representantes de Dios en la Tierra y a blandir el garrote de Santo Tomás; si lo resolvemos nosotros, es decir, los ateos devotos de San Agustín, la historia puede ser otra.
Bueno, me fui por las ramas filosofando. Che, no aflojen. Soy de los que creen que el feminismo es la trinchera clave contra el fascismo.
Un abrazo enorme. Adelante.

Héctor Cepol

 

 

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Fecha de publicación en RIMAweb: 30/12/04.