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ADHESIONES A ESTA CAMPAÑA:

  1. Elsa Abaca, docente, Mendoza.
  2. Lucrecia Aranda, Rosario, Santa Fe (Diputada provincial, Partido Socialista).
  3. Marcela Aszkenazi, Sociologa, Buenos Aires.
  4. Silvia Augsburger, 42 años, Rosario (Concejala PS).
  5. Claudia Bacci, Socióloga, Buenos Aires.
  6. Estela Baglione, empleada. Concordia, Entre Ríos.
  7. Eva Ballestero, 41, Socióloga, Buenos Aires.
  8. Mercedes Barros, 31 años, Politóloga, Inglaterra.
  9. Mariela Becher, 28 años, Córdoba.
  10. María Celeste Benech, 21 años, Buenos Aires, estudiante.
  11. Javier Blank, 27 años, Cordoba.
  12. Rosa Bloch, médica pediatra, Rosario, Sante Fe.
  13. Gustavo Bonfante, Buenos Aires.
  14. Marcela Brito, Buenos Aires.
  15. Silvia Inés Buder, Ps. Social.
  16. Mabel Busaniche, Santa Fe.
  17. Analía Caputto, 31 años, docente, Rosario.
  18. Ignacio Cardona, estudiante.
  19. Joaquín Cardoso, 22 años, empleado, Buenos Aires.
  20. Martina Carminati, estudiante de cerámica, Mendoza.
  21. Sandra Chaher, periodista, Buenos Aires.
  22. Eleonora Ciriza, Doctora en Matemáticas, Universidad de Roma, Italia.
  23. Liliana Cohen, 48 años, Psicopedagoga, argentina residente en Brasil.
  24. Graciela Contreras, Argentina.
  25. Laura Coton, 47 años, Buenos Aires.
  26. Lic. Mónica L.Creus Ureta, Psicoanalista, Argentina.
  27. Marta Cwielong, poeta, Buenos Aires.
  28. Agostina Diaz, 23 años, estudiante de antropología, Esquel, Chubut.
  29. Lucila Díaz Rönner, abogada, Buenos Aires.
  30. Mª José Fernández Hevia, Gijón, España.
  31. Griselda Garcia, escritora, Buenos Aires.
  32. Silvana García, artesana, 44 años, Rosario.
  33. Silce G., 44 años, docente, Mar del Plata, Buenos Aires.
  34. Bárbara Gill, 55 años, periodista, Buenos Aires.
  35. Andrea Laura González, estudiante Ccias de la Educación, El Bolsón, Río Negro.
  36. Lidia González, 50 años, pediatra, Buenos Aires.
  37. Tamara Gonzalez. Estudiante, Artesana (ocupación), 23 años.
  38. Laura Gubia, 16 años, La Plata, Argentina.
  39. Sara Gutiérrez, Colectiva Las Juanas y Las otras, Mendoza.
  40. Pilar Iglesias. España.
  41. Mónica Jacquet, Argentina.
  42. Josefina Licitra, 29 años, periodista, Buenos Aires.
  43. Nora Llaver, Docente, Mendoza.
  44. Sonia Maceira. Psicóloga. Argentina.
  45. Mariela Magnelli, 21 años, estudiante, Buenos Aires.
  46. Sandra Mamia, Buenos Aires.
  47. Charo Márquez, Buenos Aires.
  48. Guido Marti Gihua Pisconte, Perú.
  49. Cecilia Meirovich, 26 años, Lic. en comunicación social, Córdoba.
  50. Valeria Meirovich, Córdoba.
  51. Martha Miravete Cicero, Grupo de Mujeres de la Argentina, Buenos Aires.
  52. Luciana L. Molinero, Ph.D., University of Chicago Dept. Medicine - Section Rheumatology, EE.UU.
  53. Mujer Palabra, España.
  54. Adriana Muñoz.
  55. Noemí Oliveto, Buenos Aires (Diputada de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Autodeterminación y Libertad)
  56. Teresa Passaro, jubilada, 75 años, Rosario.
  57. Alicia Padula, 59 años, docente, Necochea, Buenos Aires.
  58. Mariela Pallotti, Rosario, Santa Fe.
  59. Liliana Pauluzzi, Psicóloga, Rosario, Sante Fe.
  60. Ivana Pendino, Rosario.
  61. María del Carmen Petraccaro, Lic. en Periodismo, Adrogué, Buenos Aires.
  62. Ana María Pontarolo, 52 años, Rosario, Argentina.
  63. Elsa Ramos, guionista, mujeres de película.
  64. Victoria Rangugni, 35 años, docente Facultad de Ciencias Sociales, UBA, Buenos Aires.
  65. Susana Rearte Perez.
  66. Cristina Rinaldi, abogada, Master en politicas de salud.
  67. Rosana Rodriguez, Socióloga, Mendoza.
  68. Florencia Roveri, 33 años, Rosario.
  69. Virginia Rubio, Alcalá de Henares, España.
  70. Juan José Ruiz, Argentina.
  71. Alejandra Sardá, psicóloga, Argentina.
  72. Gloria Schuster, 39 años, docente, Rosario.
  73. Mariel Simonini, 39 años, Buenos Aires.
  74. Karen Soboleosky, argentina residente en Dinamarca.
  75. Moira Soto, periodista, Buenos Aires.
  76. Irene Spivacow, Argentina,
  77. Magdalena Tagliaferro, Ciudad Autónoma
  78. Maria Cruz Tentorio, 26 años, Profesora Nacional de Expresión Corporal, Rosario, Argentina.
  79. Má. del Pilar Troya, 32 años, antropóloga, Quito, Ecuador
  80. Soledad Vallejos, periodista, Buenos Aires.
  81. Marité Yanos, 45 años, comerciante, Rosario.
  82. Laura Sussini Galatro, 19, estudiante de Psicología, Cap. Fed.

Suma tu firma aquí. Escribinos a: coord.rima[arroba]gmail.com


LA CAMPAÑA EN LOS MEDIOS
y en la blogosfera

- de 12 a 14 (Canal 3, Rosario): inclusión del link de RIMA durante la entrevista de Luis Novaresio con el ministro Sylvestre Begnis, miércoles 23 de febrero 2005)

- Telenoche (Canal 13, Buenos Aires): Breve descripción de la web dentro del segmento "La historia del día" (lunes 21 de febrero 2005)

- La Capital (Rosario, Santa Fe): Despenalizar para proteger la vida, opinión de Silvia Augsburger, 1ro. de marzo 2005.

- Página 12 (Buenos Aires, Argentina): Dar la cara por el aborto (por Mariana Carbajal, 20 de febrero de 2005)

- Rosario 12 (Rosario, Argentina): Una campaña en primera persona (por Sonia Tessa, 14 de febrero de 2005)

- Suplemento Las/12 (Argentina): Yo aborté. (Gacetilla de prensa, 10 de febrero de 2005).

- La Triple Jornada (México): Aborto libre y gratuito reclaman argentinas: * "Nosotras parimos, nosotras decidimos", afirman. (7 de febrero de 2005)

- Viarosario.com: Augsburger: “Sobre el aborto todos tienen cosas para decir” (sitio de noticias y actualidad. Rosario, Santa Fe, 24 de febrero 2005)

- ADITAL: Mujeres que abortaron buscan abrir el debate (Agencia de información Fray Tito para Am. Latina, reproducción de la nota de Púlsar. Brasil, 21 de febrero 2005)

- Agencia Púlsar: Mujeres que abortaron buscan abrir el debate (Agencia informativa de AMARC, Asociación mundial de radios comunitarias, 20 de febrero 2005)

- terrelibere.org: Argentina: "yo aborté", campaña por la despenalización, (Italia, 19/02/05)

- enREDando.org.ar: Un canal de expresión para historias silenciadas (Rosario, Santa Fe, 18 de febrero de 2005)

- Comcosur Mujer: Campaña Yo aborté, testimonios por la despenalización del aborto. (Uruguay, Boletín elec. Nº 98 y web, 15/02/05).

- Haciendo cumbre: Campaña Yo aborté: una campaña en primera persona (reproducción de la nota de Sonia Tessa del 14 de febrero 2005)

- El hombre gris: PORQUE MI CUERPO ME PERTENECE, por Bárbara Gill, febrero 2005.

- Les penelopes (Francia): "Yo también aborté". Explicación y link a la campaña (31 de enero de 2005).

- Indymedia Argentina: Campaña Yo aborté

- Mujeres Hoy: Reseña

- Sitio de la campaña por una Convención Interamericana de derechos sexuales y reproductivos: Convención

- Pescado Rabioso (Argentina): Campaña. (19 de febrero de 2005).

- apatia (Argentina): Campaña yo aborté (17/02/05)

- La Aldea (Argentina): RIMA comparte con todos y todas "La Campaña". (16 de febrero de 2005).

- Fille putain: Campaña yo aborté (14/02/05)

- Lilith o el devenir dragón (Argentina): Campaña Yo aborté de RIMA. (8 de febrero de 2005)

- Yendo los saurios (Argentina): Sí hay abortos. (10 de febrero de 2005).

- LT8, radio de Rosario, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa 'Sin límites', conducido por Patricia Dibert, lunes 21/02/05.

- Radio Provincia de Buenos Aires, La Plata, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa "A todas luces", lunes 21/02/05.

- Radio Ciudad de Buenos Aires, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa "La tertulia del regreso", lunes 21/02/05.

- LT8, radio de Rosario, reportaje a Gabriela Adelstein en el programa 'En otras palabras'. Se repitieron tramos en el noticiero del mediodía 'Trascendental', lunes 14/02/05.

- LT2, radio 2 de Rosario, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa '10 puntos', lunes 14/02/05.

- LT3, programa Cultura y locura, conducido por Adriana Merino y Manuela Porta, domingos a las 22 hs.; Rosario, Santa Fe.

- Veintitrés, Número 346, 24 de febrero 2005. Nota 'Antes y después de GGG', por M.L.L. Y J.L., pág.86.

- Día 8, número 45, 25 de febrero 2005. Recuadro en pág. 5, y desarrollo en pág 30 sobre la nota de mariana Carbajal de Página 12 del 20 de febrero.

 

Aborto
Despenalización en Argentina, estrategias, iniciativas legislativas

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“Campaña Yo Aborté”

 

(RIMA, Rosario, Santa Fe, 30/12/04) Queridas colisteras y cibernautas:
Una vez más RIMA nos sorprende con su capacidad de autogenerar acciones militantes, acciones que creen en el logro de cambios. Inspiradas por el antecedente francés y por la reciente visita de la Doctora Rebecca Gomperts, un grupo de colisteras nos ofrece su testimonio.
La idea es que esta campaña continúe tanto desde la lista como desde este sitio web. Si querés sumar tu testimonio, adhesión, o comentario podés hacerlo vía correo elctrónico a: [email protected].
Importante para medios de comunicación: les pedimos que no levanten y distribuyan en sus publicaciones este listado sin antes haber pedido la autorización a la coordinación de RIMA: a la dirección antes citada. No a todas las colisteras les interesa ser citadas en los medios sin su consentimiento. Muchas gracias por respetar este pedido.

Actualización: Testimonios, 62; adhesiones,81, hasta el día de hoy, 29/12/05

Gabriela De Cicco e Irene Ocampo
Coordinadoras de RIMA


TESTIMONIOS

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Yo tengo 25 años, y soy de Buenos Aires. A los 16 me puse de novia y estuve un año con él. Al terminar 5to año, él se fue a vivir a EEUU con su familia, en el mes de diciembre. Ahí decidimos terminar la relación, aunque nos mantuvimos en contacto. Me fui de vacaciones con mis amigas y mi familia. Pasaron las semanas y no me venía la menstruación. Parece que parte de mi no quiso verlo, y así pasaron 4 meses y medio. Increíble pero real. Hasta el día de hoy aún no puedo creerlo. Así fue como mi mamá comenzó a preguntarme, y me compré un evatest. Ahí confirmamos lo que mi cuerpo me estaba diciendo y yo no podía recibir el mensaje. Ese fue uno de los momentos más feos, de todos los que vinieron despues. Charlas familiares, consutlas a mi ginecólogo, terapia familiar con mi psicóloga. Y mayormente, un enorme apoyo familiar. Yo estaba como fuera de mi misma, todo pasó demasiado rápido. Todos me preguntaban, me aconsejaban, llorabamos todo el tiempo, tomaban decisiones...Así fue como de un día al otro y con ayuda de mi ginecólogo, partí con mis padres y el ginecólogo a Miami a recorrer distintos hospitales.Despues de recorrer casi 6 hospitales(no recuerdo bien), encontramos uno donde mi ginecólogo pensó que era bueno. Así que en 2 días realizamos todo, y me volví a Argentina. Hasta el día de hoy, nunca más se volvió a tocar el tema, pero eso estuvo bien. Aunque en su momento habíamos quedado con mi familia que sería algo que quedaría entre nosotros y nadie más y así fue.Hoy agradezco, porque muchas veces escucho barbaridades sobre ésto, gente que sigue estando en contra. Y a mi edad, en su momento,no era fácil recibir todo eso. Hoy que ya estoy más grande, puedo aceptar esas cosas.Todo quedó atrás por suerte, pero mi sensación de tristeza, de dolor, y de miedos, está presente. Pero eso es algo que sólo YO puedo saberlo.
Muchas Gracias por éste movimiento que están haciendo; espero que el mundo entero pueda ser más humano, más sensible algún día!

Valeria

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yo aborte en el año 2000 , con tan solo 20 años supe lo que queria en mi vida , gracias a ser de clase media alta puder recibir una atencion buena para la situacion , me arrepenti es verdad muchas veces pero tambien agradesco que el profecional que me atendio me dijo que la vida se trata de elejir y YO ELEJI por eso quiero que la gente como yo que no se siente preparada para asumir semejante responsabilidad tenga las mismas oportunidad de elejir como yo pero no en la clandestinidad porque el precio que pagan ellas es aun mas caro ( y no hablo de dinero) NADIE PUEDE NI DEBE DECIDIR CON MI CUERPO, MI TIEMPO, ME MENTE Y POR SOBRE TODO MI VIDA, POR ESO SI DE MORAL SE TRATA EMPECEMOS A MIRAR DENTO DE NUESTRA FAMILIA Y DENTRO DE NUESTRAS CONDUCTAS PARA CON EL OTRO . PORQUE EN REALIDAD NO CREO QUE NON CUN HIPOCRITA QUE ESTA EN CONTRA DEL ABORTO LE VA A DAR DE COMER , O LO VA ABRIGAR CUANDO YO NO PUEDA. POR FAVOR VASTA DE IDIOTECES EL ABORTO YA EXISTE AQUI Y EN TODO EL MUNDO , LEGAL O ILEGALMENTE. Y SE SEGUIRA PRACTICANDO CON O SIN SU CONSENTIMIENTO.

Elizabeth

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tenía 16 años y apenas me hice el test, salí corriendo a llamar a una amiga. ella insitió en q se lo contara a mi vieja, y yo le dije no. al día siguiente me junté con ella y su novio, q movieron cielo y tierra para buscar pastillas para abortar, en vez de tener q ir a una clínica. pastillas de rechazo uterino. no hacía falta nadie más q yo para hacerlo. diez días después, conseguimos al médico q nos las vendió, la plata me la había prestado un ex novio de mi amiga, no sin antes aclarar q él me prestaba el dinero, pero q yo estaba matando una vida.
el aborto lo hice en mi propia casa, un 9 de julio, y al otro día tenía q ir al colegio. cuando me levanté sentí alivio. sentí q lo q yo estaba haciendo estaba bien. sentí q el tiempo, la vida, entonces, seguía corriendo a mi favor.
el "legrado" (como mi ginecóloga llamó a mi aborto)se produjo una semana después, y lloré mucho. y fui al médico, y me hicieron ecografías, y después paps y colpos y estaba bien. entera. era eso: estaba feliz porq yo todavía estaba entera. con apenas algo en la cabeza q todos los días me hacía (y hace) acordar de lo q hice por derecho natural.
tuve la suerte de tener cerca a algunas personas q se jugaron por mí. gente a la q no conocía ayudándome. mujeres q me contaron q habían abortado, y q era mi decisión el q yo lo hiciera.
lo peor de todo fue la clandestinidad. q todo fuera "ilegal". no poder contárselo a mi psicóloga porq yo estaba "en situación de riesgo", y eso implicaba q mi madre se enterara. temer todo el tiempo por si algo me pasaba. q diría. seguiría viva? y si yo me estaba metiendo veneno? y las demás q pasan por esto? q pasa con las demás? a una chica en el hospital le dijeron q iban a llamar a la policía si ella decía q se había provocado un aborto. una al q se lo hicieron mal, y cuando fue al hospital la maltrataron e hicieron q se fuera sin haberle hecho, al menos, una ecografía. una q pudo tener hijos recién después de 7 abortos naturales. una q no puede tener hijos. una q todavía llora por los dos abortos q se hizo.
y todas las chias, señoras, mujeres q no conozco? todas las q no están? tod@s conocemos a alguien q se provocó un aborto. es esa la palabra.
no quise un hijo en ese momento.
no quiero un hijo ahora.
yo puedo decidir cuándo tenerlo.
pero quiero q todas podamos.
en un marco de legalidad y asepsia. y gratuidad.
eso es libertad.


Josefina, Bs. As, 21 años.

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Tenia 20 anios y estaba estudiando Derecho, vivia sola, y cuando me entere de mi embarazo, no tuve una sola duda, no queria tener un hijo,mi novio, a veces, dudaba, yo no, no era momento, no lo sentia.Teniamos muchos amigos y entre todos juntamos la plata, la partera era odiosa, nos trataba de "mariconas",mi unico miedo era por mi, por mi vida, nunca senti verguenza ni arrepentimiento por lo que hice, pero que bueno hubiera sido ser respetada y atendida como lo que era, una mujer. Hoy tengo 41 anios, estoy casada, tengo 2 hijos y estoy embarazada, soy abogada y defiendo el derecho de todas las mujeres no solo a decidir su propia vida, sino a que los demas lo respeten. Los miopes de siempre suponen que la legalidad del aborto implica estar a favor del aborto; yo no estoy a favor del aborto,nadie disfruta un aborto,por favor!!,simplemente estamos defendiendo la vida,la de las mujeres, y tambien nuestra libertad. Gracias por escucharme.

Gabriela D.

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Yo aborté.
Entonces era joven y de una relación que ya terminaba quedé embarazada por accidente ¡se salió el preservativo!
Para cuando se confirmó el embarazo, ya estaba sin pareja, sin trabajo y sin deseo alguno. Sintiéndome absolutamente impotente de cuidar a una criatura ¡si apenas podía mantenerme a mí misma!
Un hijo o una hija merecen mucho más.
Merecen nuestro amor, nuestra dedicación, nuestro sustento y nuestro deseo por ellos y ellas.
Comenzó la peregrinación por consultorios "tugurios". Los abortos los realizaban los viernes por la tarde y no dejaban ningún teléfono de contacto para el fin de semana , por si sucedía alguna dificultad.
Finalmente un amigo me prestó , en ese momento 1.500 dólares y pude así pagar un consultorio limpio, asepsia, anestesia y un médico con número telefónico de contacto. Es más , el médico vino al día siguiente a mi casa a ver si todo estaba bien ¡un lujo! Me citó para la semana siguiente y la subsiguiente para control !!!!
El supuesto padre de la criatura no advenida, obviamente brilló por su ausencia a pesar de haberle llamado.
¿Dónde queda la responsabilidad de los hombres como padres?
No pongo aquí mi nombre completo pues desde la misma hipocresía de nuestros "poderes gobernantes" se me puede acusar de homicida.
Y aquellos que me acusarían, no se inmutan ante la realidad de saber que en nuestro país son millones los niños ya nacidos que viven en la mayor de las pobrezas, que duermen en nuesras calles y que comen de lo que nos sobra y tiramos como basura.
Es más , pasan a su lado y se sienten molestos por su presencia "sucia" y "demandante"
No quiero darles la posibilidad de enjuiciarme.
Luego la vida me puso al encuentro de mis dos hijas a las que adoro.
Quizás sea pura cobardía, pero deseo , por ahora , guardar mi anonimato.

Adriana S.

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YO ABORTE
AUNQUE ALGUNAS PERSONAS TILDEN DE DELINCUENTE A QUIEN SE HACE UN ABORTO,PIENSO QUE MAS DELINCUENTE ES AQUEL QUE TRAE UN HIJO AL MUNDO PARA QUE SUFRA DESCUIDOS Y CARENCIAS.EN MI CASO PARTICULAR ,EN ESE MOMENTO PENSE QUE NO ESTABA PREPARADA PARA SER MADRE,AUNQUE MI NOVIO SE NEGO EL ME APOYO EN MI DESICION ,BASADA EN QUE NO TENIAMOS NADA PARA OFRECERLE A ESE NUEVO SER ;Y PARA HACERLO SUFRIR PREFIERI NO CONOCERLO.PORQUE EL QUE DICE DONDE COMEN DOS COMEN TRES ES UN IGNORANTE ,QUE SE HA CRIADO EN EL CAMPO ALADO DE UNA HUERTA.LO EXPRESO ASI PORQUE LOS ARGENTINOS ESTAN ACOSTUMSRADOS A DECIR ESE TIPO DE COSAS ,"PERO COMO DOÑA MARTA PUDO CRIAR A DOCE HIJOS SIN PROBLEMAS".MEDA PENA Y RAVIA QUE ESO EN EL TERCER MILENIO TODAVIA SIGA PASANDO EN MI PAIS .POR ESOS TIPOS DE CRITERIOS HOY ESTAMOS COMO ESTAMOS .CON EL TRISTE PANORAMA DE CRIATURAS QUE MUEREN TODOS LOS DIAS POR DESNUTRICION ,MAS DELITO QUE ESE DIFICIL DE ENCONTRAR.CON UN BESO ENORME ME DESPIDO DANDOLE LAS GRACIAS POR DARNOS LA OPORTUNIDAD DE EXPRESARNOS .

S. R.

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Yo aborté. Aborté cuando tenía sólo 16 años, fue muy doloroso el decirles a mis viejos que estaba embarazada y más siendo hija única y siendo la primera relación con un hombre (19 años). Con él habíamos decidido abortar ya que eramos muy jóvenes y no nos sentíamos capaces de poder ser padres de una persona; arruinar nuestras vidas y arruinar la del niño. Con una prima mayor y su marido les contamos a mis viejos, dado que yo no me anima a hacerlo sola, obviamente que fue un puñal que les clavé ya que pensaban para mí un mundo perfecto y yo les aparecí con este “pequeño” problema. Me preguntaron que era lo que quería hacer y les dije que no pensaba en otra posibilidad que abortar; entonces me pasaron la dirección de un ginecólogo que hacía abortos y con plata de mis padres y de los padres de mi novio me hicieron el aborto. Por suerte fui acompañada por mi familia a hacermelo y no tuve que hacerlo a espaldas de ellos. Pero nadie disfruta de un aborto. Lamentablemente una siente culpa.

Yo les haga una pregunta ¿Si una niña de 14 años, hija de una de las señoras de clase alta y aferradas a la iglesia, que se oponen a la educación sexual, anticonceptivos y abortos, quedase embarazada, que haría esta “señora”? Se lo haría tener?? O se lo haría abortar??
Yo no ví muchas jóvenes de clase alta tener hijos tan joven y no creo que sea porque nunca tuvieron relaciones sexuales o una educación sexual perfecta. Uno pasa por barrios pobres y puede ver que las madres son niñas, ya que estas no están cerca de la educación sexual, de los anticonceptivos y mucho menos a un aborto aséptico y anestesiado.
Basta de hipocresías, dejemos elegir, la que quiera usar anticonceptivos, la que no quiera tener relaciones, demos educación y las mismas posibilidades de elección para todos los sectores.

Hoy día, tengo 28 años y un hijo de 22 meses y soy feliz de la decisión que tomé, se que no me equivoqué.

N. P.
Empleada pública
Boedo- Cap- Fed

 

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..., estaba de novia con un chico (con el cual termine al tiempo) del cual no estaba enamorada, y en ese momento lo termine de comprobar. Cuando el test me dio positivo senti que el mundo se me venia abajo, en mi casa, si bien lo hubiesen terminando aceptandolo, no les hubiese gustado mucho, y yo no tenia cara para contarlo, sentia que los habia defraudado. No podia soportar la idea de pasar el resto de mi vida unida a ese hombre al cual no amaba lo sufienciente como para tener un hijo con el, además ese año comenzaba la facultad y no me sentia lo sufiecientemente madura para encarar la responsabilidad de estudiar y tener un hijo, cosa que creo es la desicion más linda y mas importante en la vida de una mujer. Además generaria un trastorno economico para mi familia. Muchas veces pense en suicidame.
Asi como no me animaba a desirle a mi mama del embarazo no me anime a desirle lo del aborto, aunque sabia que ella estaba de acuerdo, y nunca me anime. Por eso lo hicimos los dos solos, con mi novio, aunque el queria tenerlo, o mejor dicho sola. Me dejo decidir, cosa que le agradezco ya que estoy segura que si la desicion hubiese sido otra, el no se hubiese hecho cargo.
Mi novio consiguio el nombre de una mujer, la que trabaja en una farmacia, que vendia pastillas que hacian posible la interrupcion del embarazo. Después de comprar varias pastillas que no me hacian efecto, y de no comer para que el feto tenga menos fuerza (perdi 5 kilos en una semana), pagamos un poco más. Inverí mucha plata, que le sacaba a mis padres, ya que el no aporto ni un peso, peor nunca tuve el apoyo de alguine que me pudiera decir el nombre de un medica que lo haga con más seguridades, y todo por no tener valor, ya que una de mis amigas lo habia hecho.
El día de noche buena tuve las pastillas. El sistema consistia en introducirmelas por la vajina; y por las dudas que no hicieran efecto me puse dos. Por supuesto que sola, la mujer las vendio y no tuvo más relacion con nosotros, mi novio no participó del hecho. A eso de las 4 de la mañana, en pleno festejo de navidad, y delante de todos, senti que algo caia de mi vientre. Me integra, (simpre estando en el boliche) tuve que salir corriendo para mi casa, mi novio, que tambien estaba en la fiesta se quedo, no me acompaño, mietras el miedo no me dejaba hablar, y las piernas me temblaban, sentia que me desangraba y tenia miedo de morirme. Tenia terror de que en mi casa se dieran cuenta de algo.
Durante mas de un mes tuve perdidas constantes e ininterrumpidas, como estando en pleno periodo y no sabia que hacer. Mi novio no le daba importancia al tema, y cuando habla de eso me cambiaba de tema, nunca me contubo,me decia que me la banque, que no llore y no tuve el valor de decirselo a ni una amiga, ya que cuando una de ellas lo hizo, y lo contó no la apoyaron.
Hoy nadie más que el y yo lo sabemos, a exepcion que el lo halla contado ( no lo veo hace mucho tiempo), yo nunca lo hice, no porque me arrepiento, porque no es así, creo que la desicion que tome fue la correcta, sino porque no tengo el valor, y tengo miedo a la reaccion de la gente.
Hoy estoy en pareja hace un año y medio, el no lo sabe y si bien me gustaría que lo sepa, me da terror decirselo. Sigo en la estudiando, y trabajo. Mi vida siguió el rumbo que yo habia planeado. ...hoy todavia no se si el aborto produjo algun trastorno en mi interior, el que me proboque problemas para tener quedar embaraza, pero el sueño más importante que tengo es tener muchos hijos.

Yo soy consiente de que el embarazo fue culpa de un descuido, por una inrresponsabilidad, pero considero que haber abortado fue un acto de responsabilidad, para mi, para el bebe, para mi familia.
Mi mamá siempre me hablo del sexo, y al tiempo de haberlo hecho comenze a tomar anticonceptivos.
cuando vi las dos rallitas en el test, ni se me cruzo por la cabeza tenerlo. No podia considerar la idea que un bebe, al que no esperaba, el cual no había desidido tener, cambie mi vida. No sentia verguenza, pero si impotencia, por no poder contarlo, e arrepentimiento por no haber tomado los recaudos sufiecientes. Lo que siento hoy no es verguenza, sino miedo a que me queden secuelas, y miedo a que si lo cuento no me entinedan.
Por eso exijo, y reclamo a quien tenga la decición, que haga legal esta practica, que legalicen la decición de que la mujeres desidamos por nuestro cuerpo, como personas que vivimos en un país libre, y en democracia. Pero además reclamo una correcta educación sexual, para que no hayas más mujeres que tengan que apsar por esa situación tan fea, en la que el miedo a la muerte maneja nuestra vida.

CHUBI- Chaco, Argentina, 22 años, Periodista y estudiante de Comunicacion Social.

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Yo aborté, y no me arrepiento. Tampoco me siento una asesina y tras un largo y doloroso proceso he logrado filtrar toda la culpa impuesta por una sociedad que reproduce injusticias con una cruz en la mano y una venda en los ojos. No voy a detallar los hechos q rodearon mi embarazo no deseado y post aborto, tratando de "justificar" el hecho con historias de dolor o victimizaciones, pues no siento q deba justificar nada. El problema es el siguiente: mi aborto costó hace unos años casi un millón de pesos. Con anestecista, enfermeras y doctor.Es la realidad. Es lo q cuesta un aborto en Chile, sin mencionar el costo emocional q conlleva esta práctica q es ilegal, rodeada de un velo de culpa innecesaria, verguenza y silencio ligados a la imagen q la iglesia logra sustentar sobre la practica del aborto, con charlas en los colegios, comerciales de tv y campañas publicitarias millonarias.Mientras las mujeres pobres, ya ofendidas, ya humilladas lo suficiente pagan el costo con sus vidas. ¿Estamos a favor o en contra del aborto? Esta pregunta pasa a segundo plano cuando no existe un sistema q sustente la posibilidad de no abortar dignamente, de traer personas al mundo a vivir una vida digna, plena, sin problemas habitacionales, de hacinamiento, salud, educación, libertad, hambre, de amor. Este costo no lo asume la iglesia, ni el estado, ni los tribunales. Lo asumen mujeres, niñas, muchas veces solas, muchas veces jóvenes, sin educación, sin posibilidades. La mujer pobre q tiene un hijo agacha la cabeza para siempre, soportando trabajos humillantes, tratos vejatorios y acosos sexuales. Para siempre. O muere. De una u otra forma le cuesta la vida. Y la condenan a muerte estos mismos grupos pro-vida, q defienden heroicamente la vida en grandes manifestaciones, gritando fuerte lo importante q es la vida de todos... excepto claro, de la madre en cuestión. Y también del hijo si es semilla de un violador. Esas vidas se escapan de su concepción de vida, no merecen ser defendidas, es otra categoría de "vida". No lo son o no lo valen. Y luego se van a sus casas, a sus iglesias, a comer bien y dormir tranquilos con el estómago lleno, satisfechos; mientras afuera la vida se pelea, la niña-mujer-madre aún no llega a su casa (si es q la tiene) a dormir un par de horas y salir nuevamente con la cabeza gacha de humillaciones, y ese niño, esa vida tan importante mientras estuvo en una placenta, ya no cuenta. Ya no vale. Hambre, prostitucion, falta de oportunidades, droga... Y ese mismo niño, cuya vida velaron a grito pelado, ahora es un hombre, y esos mismos personajes pro-vida ahora le temen y lo matarían sin vacilar si lo ven en sus jardines... ¿estamos a favor o en conta del aborto? Esta pregunta pasa a segundo plano ya. ESTAMOS A FAVOR DE LA VIDA. DE LA VIDA DIGNA Y PARA TODOS. DEL DERECHO A AMAR, A LA INFORMACION Y A LA EDUCACION SEXUAL Y AFECTIVA PARA LOS SECTORES MARGINADOS Q LLEVAN, CON SANGRE, SOBRE SUS HOMBROS EL PESO DE ESTE DEBATE. Yo aborté y no me arrepiento. No quiero agachar mi cabeza y postergarme el resto de mis días para alimentar a un hijo q no planié. No estoy preparada para ser madre en esta sociedad ni quiero hacerlo sola. ¿No tengo derecho a amar? debo ser castigada por no saber o tener los medios anticonceptivos? BASTA. BASTA YA QUE LOS CURAS DEJEN DE ABUSAR DE LOS NIÑOS Y BRAN LOS OJOS DE UNA PUTA VEZ!!!
Carolina Ojeda O., Santiago, Chile.
Estudiante.

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Hace unos años, algunos indicios me llevaron a hacerme un test de embarazo en el baño de casa. Dos rayitas anunciaron nuevos tiempos. A los dos días y en companía de amigos y mi mamá, decidí interrumpir el embarazo. Mi pareja de ese entonces no estaba de acuerdo con esto. Fin de la relación.
El embarazo llevaba casi siete semanas, con lo cual no tenía mucho tiempo para accionar.
De golpe y porrazo me encontré frente a una situación sobre la que no sabía nada, no tenía información y me creí sin salida. Paradójicamente, bastante gente amiga o conocida aportó su dato sobre dónde realizar una intervención quirúrgica o qué tipo de pastillas podían generar la pérdida: todo el mundo que callaba direcciones, teléfonos o experiencias propias de abortos, en ese momento, las hizo salir a la luz.
Fueron pocos días, y eternos cada uno de ellos, de sentir la presión -llamémosle- cultural de que lo que yo
estaba por hacer "estaba mal" y que por ello me condenarían -no sé quiénes- de por vida. Igualmente, tomé la decisión de consultar a un médico ginecólogo que realizaba abortos por respaje en el centro de la ciudad de Bs. As. Allí, abonando $50, me realizó un cuestionario, que incluía la lectura del Código Penal y notas periodísticas varias de mujeres asesinadas por sus maridos y novios tras haber tomado la decisión de abortar.
También me hizo una ecografía intravaginal y me mandó a hacer una larga lista de análisis de sangre. Quedamos en volver al viernes siguiente para consumar la intervención.
Ese viernes me acompañó mi mamá en una actitud que me sorprendió para bien: "Si lo querés tener, te ayudo a tenerlo; si no lo querés tener, te voy a ayudar a que no lo hagas". Esas fueron sus palabras.
Tenía turno para las dos de la tarde. Me encontré con mi vieja en una esquina de Av. Santa Fe. Los diez minutos que la esperé fueron de muchos nervios; la cabeza me giraba a una velocidad jamás vivida. Llegó mi mamá y la abracé mucho. Así lloré y le confesé por primera vez a alguien que tenía mucho miedo: de sufrir después, de años más tarde no poder tener hijos, de morirme, de volverme loca.
Hoy, creo que todo eso que sentí en esa esquina es fruto en gran medida de la ilegalidad del aborto. Si yo hubiera tenido el acceso a la información sobre qué es un aborto y cuáles son las consecuencias de éste por parte de un médico o especialista, hubiera estado más tranquila. La información que mujeres y hombres solemos manejar sobre el tema es boca a boca, con datos cruzados, erróneos, etc.
Esa tarde no entré al consultorio. Llamamos por teléfono y explicamos la situación. Quedamos en confirmar para otro día.
Mi mamá, frente a mi confesión del miedo a volverme loca y nunca más poder ser mamá (el día que lo deseara y con el hombre que amara), mi vieja también confesó que ella había interrumpido un embarazo a los 15 y "Mirame ahora, soy tu mamá y tan chiflada no quedé", dijo entre ironía y sonrisa.
A los tres días fui al consultorio. Tomé los medicamentos indicados por el ginecólogo y un cuarto de Alplax. Una gran amiga me acompañó en un taxi hasta la misma esquina. Ahí esperaba mi mamá. Entramos por un pasillo, siguiendo al pie de la letra las indicaciones del doctor. Subimos al primer piso.
Junto con el doctor entre a una habitación de ese antiguo departamento. Mi mamá se quedó en la sala contigua, con los $800 en el bolsillo del pantalón para pagar luego.
Me desvestí y me puse una bata de esas que sólo había visto en alguna serie yankie de hospitales. Pasé a otra sala. Allí trabajó el doctor solo. Me colocó anestesia local y, en posición obstetricia, trabajó unos quince minutos (o eso creo, ya que realmente, perdí un poco la noción del tiempo real). Mientras esto sucedía, él me daba charla de cualquier otro tema y así transcurrió.
Cuando estuvo finalizado el raspaje me pasó a una camilla, tomé una dosis de ibuprofeno y me colocó una gran bolsa de hielo sobre la panza y un tampón de mayores dimensiones a las conocidas.
Recuerdo que el médico se retiró y yo comencé a canturrear alguna canción que me gustaba mucho (meses después caí en cuenta que lo que me llevó a cantar fue una especie de alivio porque todo había sucedido como lo planeé). Estuve allí unos veinte minutos y luego me llevó a cambiarme nuevamente.
Ya podía irme a casa. Caminaba lento y mi mamá me acariciaba la cabeza, mientras la enfermera nos decía que en una semana teníamos que volver para los controles y nos entregó una lista con 4 números telefónicos "por cualquier cosa".
Tomamos un taxi y comencé a sentir algunas molestias.
Estuve haciendo reposo 48 horas, tomando algunos medicamentos para los dolores. Tenía otra medicación para
detener las hemorragias, pero no la tomé porque, sencillamente, no había hemorragia.
Cuatro días después, tuve una pérdida importante. En ese momento, volví a desear tener la posibilidad de llamar al SAME o a cualquier ambulancia para ir al hospital, y que me dijeran si todo estaba bien. Pero tenía miedo de que me hicieran más preguntas. Las contracciones pasaron y los coágulos salieron.
Hice la consulta que me faltaba. Nuevamente me realizó una ecografía intravaginal, para comprobar que no quedaran restos en el útero.

La experiencia que viví, y no es novedad lo que digo, fue muy distinta a la de miles de mujeres que no pueden gastar casi $1000 para realizar un aborto en condiciones higiénicas y seguras, con la medicación adecuada. Al mismo tiempo, existe un punto de contacto (y qué punto) con todas las mujeres que abortamos: el convivir con la mirada severa de un gran sector de la sociedad y del poder.
Cuando escucho por la televisión, la radio o el colectivo hablar del tema, sigo sin poder creer que aquellos que enarbolan la bandera "del derecho a la vida" (en general, cercanos al pensamiento católico más retrógrado) nunca pueden deternerse a reflexionar sobre el hecho de que a ninguna de las mujeres que decidimos abortar nos es ésta una decisión feliz. Nadie aborta porque le gusta. Nadie interrumpe un embarazo por diversión.
Abortar trae aparejados un montón de cuestionamientos que nos hacemos a nosotras mismas, respecto a la decisión puntual de querer que ese embarazo avance o no, de decidir qué vida queremos vivir.
Un abrazo, en agradecimiento por el espacio que construyen para que otras historias sean contadas.

Julia

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Mi primer aborto me lo hice a los 20 años; tuve la fortuna de tener una amiga enfermera, que estaba de novia con un médico y ello me hicieron el contacto para que el aborto fuera realizado con medidas sépticas (además, también pagaron el aborto). Tuve varios abortos más, nunca dudaba de que debía realizarlos, eran producto de relaciones circunstanciales, mi método anticonceptivo no era eficaz (usaba óvulos) y los varones no usaban profilácticos. Además, no eran tiempos de SIDA y yo era muy joven para exigir el uso de ellos.
Recuerdo sí, traumáticamente, mis dos últimos abortos, embarazos productos de una relación de pareja que si bien era estable, no incluía hijos en ella. Como había cambiado de lugar de radicación no conocía a quién recurrir para realizarme un aborto, y en mi deambular por distintas ciudades de alrededor me encontré con los clásicos médicos "paternales", que dan todo un discurso sobre la necesidad de la legalización del aborto, pero...y no dan más solución que seguir con el embarazo. Me acuerdo de todo lo que lloré y sufrí debido a la situación, pensando en que si fuera legal la interrupción no sería tan traumática aún para las que estamos absolutamente convencidas de realizarla.
Como ponen algunos testimonios, yo tenía la suerte de tener un trabajo, y amistades que eventualmente contribuían con un préstamo a fin de realizar abortos en condiciones aceptables, realizadas por médicos.
Ahora, en estos tres últimos años he acompañado a amigas y conocidas, previo colecta para juntar el dinero, a realizarse abortos, también en buenas condiciones de higiene y atención.
Son muchas las cuestiones que suscitan en mí el tema del aborto: la hipocresía de la sociedad es lo primero a la que ataco. Conozco muchas personas que son militantes católicas que se han realizado o han hecho realizar un aborto a sus hijas y sin embargo siguen la línea ideológica oficial de la Iglesia; otra cuestión es la falta de información que todavía tienen los jóvenes con respecto al aborto; en la cátedra de Bioética de la Carrera de Medicina que se cursa en la Universidad Nacional del Comahue escuché a jóvenes estudiantes de medicina (varones y mujeres de no más de 22 años) decir que una mujer que se realiza un aborto puede "volverse loca por el trauma que le provoca".
Pienso que esta campaña debe seguir profundizando la información y por otro lado, debemos seguir apuntalando nuestra postura para refutar la postura que la Iglesia Católica está realizando en estos momentos.

Malena Lopez Dorigoni, tengo 46 años, soy de Neuquén.

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queria contarles q hace unos años, pase por la experiencia de un aborto, porq el chico con el q estaba no se quizo hacer cargo y atravez de mentiras me ilusionaba. Asi q despues de hablar con mis amigas y con la madre de un amigo q me ayudo a tener el valor de contarle a mi mamá. Lo decidi!!! Mis padres me ayudaron en todo, averiguando algun lugar seguro donde hacerlo y pagando por eso. NUNCA VOY A OLVIDAR LOS PADRES Y AMIGOS Q TENGO..
El medico q me lo hizo me ayudo psicologicamente, todo muy preparado con anestecia y todo..parecia una buena persona q entiende la situacion de las mujeres q van, pero q tiene q hacerlo clandestinamente.. quiero q eso cambie asi ese medico puede ayudar y sin prejuicios de la gente..
Hoy hay momentos en q me duele lo q paso pero no me arrepiento por q fue la mejor decision y se q voy a poder tener todos los hijos q quiera y cuando sea el momento, con la persona q yo elija, y no con un pibe irresponsable q no asume sus errores..
saludos,

Arian, Buenos Aires

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hola, estoy embarazada de 6 meses, ase unos años, con mi novio decidimos que lo mejor era abortar tenia un embarazo de 12 semanas lo hice con anestesia y un medico al que podia llamar por cualquier cosa que me sucediera tube el apoyo de mi pareja en todo momento fue lo mejor para los dos en ese momento ahora despues de el aborto decidimos que era hora de tener un bebe y lo buscamos y esta en mi panza y es varon y es nuestra devilidad ustedes diran por que este si y el otro no porque el embarazo anterior no estabamos en un buen momento solo pensabamos que era lo mejor y hasta el dia de hoy seguimos pensando lo mismo a vese uno lee en el diario o aca en esta probincia se cuentan tantas historias desde que te hacen el legrado en las maternidades a carne viva que te pegan que te retan que te hechan en la cara todo lo que te sacaron que en muchos casos ya esta podrido (porque aca es muy comun ponerse yuyos para que les baje y eso solo se les pudre adentro pero es la ignorancia de chicas del campo de chicas que no conocen nada que las embuelven etc... yo estoy de acuerdo cada persona es responsable de sus actos asi como tiene que decidir que hacer como y cuando ... bueno les dejo un saludo,

jesica, santiago del estero

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Solamente 18 años tenía cuando aborté. El primer novio con quien tenía relaciones sexuales, los dos inexpertos hicieron que quedara embarazada en poco tiempo. Sin ginecólogo a la vista y con la presión que mi hermana y mi madre ejercieron en ese momento para que abortara como sea, dónde sea y lo antes posible (porque si no, que va a decir la gente…!) todo fue un desastre. Nunca supe cómo y por medio de quién llegué a la Av. Provincias Unidas (ya no recuerdo ni la altura) a lo que se asemejaba mucho a una peluquería juvenil, en dónde en la sala de espera, oscura, húmeda y asquerosamente nauseabunda esperábamos una decena de chicas, algunas acompañadas y otras solas para abortar.
Había solo dos personas atendiendo y te llamaban con un: Quién sigue?? a los gritos. Cuando mi novio se paró conmigo como para entrar alguien le dijo: Entra solita, ya está grande para estas cosas!. Tuve mucho miedo y aún, hoy a mis cuarenta años lo escribo y sigo sollozando al recordar todo aquello. Mientras te ponen el suero, tirada en una camilla de metal, cubierta con una sábana arrugada signo de que por allí habían pasado otras chicas, se te cruzan por la cabeza un sinfín de imágenes y preguntas que sólo mucho tiempo después te podés contestar. Me durmieron llorando y pensando si iban a hacerlo bien, si moriría allí sola o si alguna vez podría ser madre. Desperté sola, sin nadie a la vista, terriblemente dolorida y con la sensación de haber hecho algo terrible. Al rato, me levantaron y me devolvieron a la sala de espera totalmente avergonzada y culposa y a la media hora ya estaba camino a mi casa.
Años más tarde, volví a quedar embarazada, había cambiado de método anticonceptivo (de las fechas y el preservativo había pasado al diafragma) pero la desinformación y quizás la mala suerte y una cuota de estupidez hicieron que volviera a tener que recurrir al aborto. Esta vez fue diferente: me ocupé de que ni mi familia ni la de mi pareja se enteraran, fui a ver a mi ginecóloga y ella me recomendó un “amigo”, y había mucho más dinero de por medio, por lo que el lugar (en la calle Azcuénaga) era un consultorio dónde me esperaban a mi solamente y dónde todos eran muy gentiles. Igualmente en mi nada se modificó: hubo llanto, preguntas sin respuestas y mucha tristeza.
Ambas parejas luego de los abortos se fueron apagando y se acabaron. Pude hacer un buen tratamiento psicológico que me ayudó a resolver algunas cuestiones, pero hay cosas difíciles de olvidar.
Si el aborto hubiese sido legal y si de educación sexual me hubiesen enseñado algo, quizás las cosas no hubieran resultado de igual manera. Creo que tenemos la obligación de luchar para darles la oportunidad a quienes hoy día pasan por lo mismo que yo he pasado. El aborto legal y la información y provisión de anticonceptivos harían de los jóvenes una vida diferente y se evitarían muchas muertes injustas.
Tuve la suerte de no tener secuelas, tengo un hijo de 11 años y tuve parto normal pero aún no puedo olvidarme que en dos oportunidades yo aborté.

Viviana
40 años

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Yo aborté a los 16 años. Mis padres pagaron la intervención y me acompañaron. Mi novio me cuestionó que no me haya cuidado, mi mamá también. Cuando se le pasó el miedo, mi papá también hizo sus reproches.
Recuerdo el recorrido por varios consultorios clandestinos arriba del auto familiar y a mi papá que decía “si a esta nena le pasa algo yo me muero”. Esa imagen es casi toda la desolación aún hoy.
Creo que en ese entonces yo no tenía muy claro que podía pasarme, pero mi viejo sí. A una amiga de él, médica de un hospital, le quitaron la matrícula porque descubrieron que se había hecho un aborto.
Lo hice en un lugar considerado como el mejor de Rosario y no sufrí consecuencias físicas.
Aunque soy de familia atea, mi formación católica me hizo sufrir la culpa durante muchos años, en los que me torturaba pensando cuántos años tendría mi hijo.
Con el tiempo, fui tomando conciencia de mis derechos. A la información sobre métodos anticonceptivos que hasta entonces no había tenido, a un compañero antes que un crápula (lo peor es que lo había elegido yo), al aborto como una decisión personalísima, al respeto como persona.
Al poco tiempo de mi aborto, mi amiga Miriam pasó por la misma situación. Ella era más grande y no fui yo quien la acompañó, pero aún así viví ese aborto muy de cerca.
Al año siguiente, dos amigas también quedaron embarazadas, y se hacían los análisis a mi nombre en la obra social. Se reunieron los padres de todo nuestro grupo y la madre de una de las chicas que había abortado propuso hablar sobre “mis problemas”. Todavía recuerdo con una sonrisa lo que puede la negación.
Ahora tengo 35 años, y una relación clandestina. Si quedara embarazada, volvería a abortar, aún cuando me aprieta la sensación de que el tiempo se termina.
Deseo un hijo como un hermoso proyecto (en lo posible, de pareja) de acompañar una nueva historia, de ver crecer a otro ser humano y hacer lo que esté a mi alcance para que sea feliz.
Leo los testimonios de esta campaña y me emociono. Creo que es una recuperación muy fuerte de aquella premisa feminista “lo personal es político”. Todas estas historias son políticas.
Me indigno un poco cuando pienso en la reacción de algunas de las que participaron de la nota “Yo aborté” que hizo hace 8 años la revista Tres Puntos. Ellas piden que no se olvide la historia construida, pero en su reclamo hay un intento de clausurarla. Que haya habido una nota Yo aborté no clausura cualquier iniciativa para ponerle el cuerpo a este reclamo. Todo lo contrario. Estos testimonios aportan a la lucha, y ojalá que podamos avanzar en la conquista de este derecho.

Sonia Tessa, Rosario, periodista.

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3 de Diciembre de 2005, 19:15:49
este es mi testimonio para yo aborte, no encontre la manera de cargarlo en la pagina, espero que ustedes puedan hacerlo, gracias.Yo aborte, hace 3 meses, el 6 de septiembre de 2005, fecha que quedo marcada 6-sep, aborté sola, clandestinamente, en La Paz, Bolivia, estaba de viaje y el miedo me encontro en una camilla de un pais vecino, me encontro en sudamerica, me encontro como si lo hubiera hecho en mi pais, porque esta, como tantas otras no es una realidad que tenga que ver con limites geograficos, esta es otra realidad que sufrimos las mujeres, y cuanto mas pobres mas sufrimos y cuanto mas necesitemos mas nos quitan.
Si tengo que poner una palabra para definir…..: MIEDO.
Miedo a morir, miedo a complicaciones, a secuelas, a no poder tener mas hijos, miedo a ese medico que me hace firmar un papel donde dice que soy responsable de lo que pase conmigo, de las complicacione etc etc, no podia leer mas, solo firmé, antes de entar a quirófano ( y soy privilegiada por haber podido pagarme un quirófano con anestesista y enfermera incluidos por la suma de u$s 120, altisima suma , ya que me encontaba en Bolivia ).
Entre tanto miedo, no me dolio la ausencia, del “hombre en cuestion”, que alego no saber si era de él, porque no se le ocurrio otra cosa que decir, no me dolio estar lejos de mi familia, de mis amigas, de alguien a quien poder pedirle un hombro, y descubri lo fuertes que podemos ser, descubri que si podemos ser tan enteras en los momentos difíciles, en los peores momentos, bueno, adelante mujeres, seamos asi de fuertes en todo momento, entablemos la lucha para que este miedo no se vuelva a sentir, porque es un miedo directamente proporcional a nuestro silencio, este es el momento de gritar, de salir, de luchar por la EDUCACION para DECIDIR, por ANTICONCEPTIVOS para NO ABORTAR y por ABORTO LEGAL, GRATUITO Y SEGURO para NO MORIR .
Cynthia M., 24 años, artesana.

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Fecha de publicación en RIMAweb: Febrero de 2005.