RIMAweb » Novedades http://www.rimaweb.com.ar Red Informativa de Mujeres de Argentina Thu, 27 Aug 2015 15:29:54 +0000 http://wordpress.org/?v=2.9.2 en hourly 1 Ley de Trabajo de Mujeres y Menores, por Ester Kandel http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/ley-de-trabajo-de-mujeres-y-menores-por-ester-kandel/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/ley-de-trabajo-de-mujeres-y-menores-por-ester-kandel/#comments Thu, 27 Aug 2015 15:29:54 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1793

RESEÑA

ESTER KANDEL

LEY DE TRABAJO DE MUJERES Y MENORES

UN SIGLO DE SU SANCIÓN

La doble opresión: reconocimiento tácito

Con una mirada retrospectiva, el libro nos acerca a una época de valoración contradictoria del trabajo de la mujer: cuando su misión esencial eran la maternidad y las tareas domésticas, y se la sometía a grados de explotación que comprometía su vida.

La autora retoma el tema iniciado en el libro anterior, División sexual del trabajo – ayer y hoy – una aproximación al tema (Editorial Dunken), donde indagara las relaciones de trabajo desde la perspectiva de género, particularmente en la empresa Terrabusi.

Al cumplirse 100 años de la sanción  en nuestro país de la Ley 5291 de trabajo de mujeres y menores, analiza el proyecto legislativo, así como el complejo entramado de intereses, propuestas, debates y acciones; y  los acontecimientos que enmarcaron la incorporación de la mujer a la industria y sus condiciones de trabajo.

Estos hechos constituyen el motivo principal que la impulsó a escribirlo, según ella misma lo señala, partiendo de las circunstancias que rodearon a este acontecimiento. La  indagación de varias fuentes, tales como muchos números del periódico La Vanguardia, las posiciones de las centrales sindicales, los contenidos de los debates públicos y las discusiones por las  que atravesó el proyecto de ley desde la primera propuesta elaborada por Gabriela Laperriere de Coni, resultan reveladoras de las diferencias, tanto estratégicas como tácticas, que muestran los intereses contrapuestos de los distintos sindicatos, los trabajadores y los patronos. El debate abierto entre corrientes sindicales, también reflejado por los historiadores, las opiniones del Partido socialista, mediatizadas por La Vanguardia, forman parte de las citas textuales.

La presencia decisiva del Diputado Alfredo Palacios como representante del ideario socialista y del diputado Seguí por la UIA, como  vocero de estos últimos, reflejan una ardua puja sostenida en batallas cuyos escenarios van desde congresos o asambleas hasta huelgas, marchas, manifestaciones en las calles y la represión  que muchas veces se desencadenó.

Si bien su relevancia histórica se considera indiscutible, ¿para qué plantearse  este tema actualmente?

Descontamos por una parte que para las/os trabajadoras/es siempre es útil saber más acerca de los hechos que acompañaron los cambios en su condición de tales; que el conocimiento del contexto sirve para aprender, reflexionar y proponer modificaciones en esta relación desigual que nos impone el sistema capitalista.

Por otra parte, ciertos aspectos que conciernen a las condiciones y medio ambiente de trabajo como la salud, la violencia y el acoso sexual, la discriminación directa e indirecta de las mujeres, continúan siendo temas de preocupación permanente en esta sociedad de mercado libre, donde predomina la flexibilidad en las relaciones laborales.

Así, el tema de la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres está instalado en las agendas de distintos organismos estatales y sindicales, aunque sean insuficientes las políticas públicas que la garanticen y sólo se registre un avance en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos.

El trabajo infantil, a diferencia de lo que ocurría a principios del siglo XX, cuando se localizaba  en los talleres y fábricas, lo vemos diariamente en las calles de los centros urbanos o en las tareas rurales, sin que se garanticen en la mayoría de los casos, la alimentación, escolaridad y vivienda.

Sustentar una concepción del sujeto y de su conducta, como emergentes de complejas relaciones sociales, permite a su vez abordar, con espíritu reflexivo y crítico, la lectura de las fuentes, la reconstrucción de los hechos con distintos puntos de vista, y discernir entre las posiciones positivistas, que negaban las contradicciones en el seno del movimiento obrero, y las de algunos análisis académicos de las mujeres, que aún hoy no reconocen la lucha de clases, y ni las contradicciones de clase y de género. Por lo tanto, intentar un análisis desde un enfoque que contemple las relaciones de clase y de género, sin apegarse al discurso oficial aséptico, puede constituir una contribución válida para un mejor conocimiento de estos conflictos.

De ahí  las referencias a los aspectos macroeconómicos, condiciones de vida, datos de población, de sus organizaciones gremiales, los conflictos, del proyecto de ley nacional de trabajo, el trabajo de las mujeres y su participación.

En el prefacio, un recorrido por los diferentes grados de opresión que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia, permite dimensionar la importancia del período particular analizado.

En cuanto a las motivaciones personales, la autora destaca su práctica cotidiana como trabajadora y la experiencia de años de militancia en defensa de los derechos de las mujeres, lucha en la que me he sentido impactada por la experiencia de otras mujeres que por su capacidad y posibilidades, tuvieron  una actividad pública relevante, tales como La Pasionaria[1] e Isadora  Duncan.[2]

En “Temas y problemas nuevos”, E. Kandel vuelve sobre la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres, en el ámbito laboral, desde los inicios de la organización del movimiento obrero, al  propugnar entre otras reivindicaciones, la igualdad salarial y el acortamiento de la jornada de trabajo. Las condiciones de trabajo, las largas jornadas agotadoras, afectaban la salud y en algunos casos destruía los cuerpos de varones y mujeres, de ahí que las sucesivas propuestas legislativas, apuntaban a revertir las condiciones en que se vendía la fuerza de trabajo.

Desde una mirada que abarque las relaciones de clase y de género, la problematización del trabajo asalariado femenino, comenzó en los inicios del siglo XX, vinculado a la construcción de un ideal maternal, así como los debates sobre el tipo de educación que debían recibir las mujeres,  iniciada en el siglo XIX.

La problematización del tema, implicaba el reconocimiento de su rol materno, plasmado en un proyecto de ley, que admitía la necesidad de no concurrir por treinta días al lugar de trabajo y la posibilidad de amamantar. La justificación de su aporte era contradictoria, desde el punto de vista de los empleadores, los favorecía, pues retribuían menores montos que a los varones y desde la visión que se tenía del rol de la mujer, se aceptaba su inserción laboral como un mal necesario. La maternidad, era concebida como un hecho natural.

El grado de desarrollo de las fuerzas productivas no  permitía vislumbrar a la mayoría de la sociedad, a las mujeres, como sujetos de distintos derechos. Sólo se había definido el papel reproductor de la mujer como su función primaria y el Estado reforzaba el estatus secundario de su actividad productiva.

Continúa desarrollando el comportamiento de los diferentes actores sociales: el movimiento obrero organizado por ejemplo luchó por aumentos de salario, acortamiento de la jornada laboral, utilizando la huelga  como método principal hasta que se comenzaron a discutir varios temas: necesidad de la reglamentación del trabajo, y métodos como el boicot,  el sabotaje, el arbitraje, el papel del parlamento, su relación con las organizaciones obreras y partidos políticos. Estos temas despertaron polémicas entre los integrantes de las organizaciones gremiales y rupturas. Las mujeres fueron convocadas para participar activamente en las organizaciones gremiales.

“Tan intensas y resonantes como en 1906 son las luchas libradas durante el año 1907, numerosas huelgas corporativas, y dos generales, de vastas proyecciones, en solidaridad con trabajadores en conflicto y de airada protesta contra agresiones, abusos y atropellos de las autoridades, regístranse en este período”.[3]

Contradicciones de clase y de género, enfrentaban simultáneamente las mujeres, ante el patrón (extensión de la jornada laboral, salarial y acoso sexual) y con sus compañeros de trabajo y sus esposos (competencia, costumbres y moral predominante).

La base material en que se desarrollaban los trabajos en fábricas y talleres, impactó en la inspectora de fábricas de la Municipalidad de Buenos Aires. Aunque no lo planteó en estos términos, Gabriela L. de Coni visualizó la doble jornada laboral y sus efectos en la salud y aunque pertenecía a otra clase[4], se ubicó desde las necesidades e intereses[5] de las obreras, proponiendo la limitación de la jornada de trabajo de las mujeres a ocho horas. Elaboró un proyecto que tenía en cuenta la experiencia en Europa: por ejemplo en Inglaterra, en 1819, se votó la primera ley limitaba el trabajo de la mujer y el niño en las fábricas[6]. Gabriela L. de Coni, supo interpretar la nueva realidad social y se conectó[7] con el Partido Socialista pues sus portavoces expresaban necesidades, sentimientos y acciones que los/as trabajadores/as no lo podían verter por sí solos. Este modelo, desarrollado en los primeros países industrializados, permitía que se abordara “el conflicto entre quienes pagaban los salarios y quienes vivían de ellos”. Las organizaciones de beneficencia, también asistieron a la mujer obrera, en su formación para  cuestiones de puericultura y en algunos casos previniéndolas contra las ideas socialistas.

Las organizaciones obreras se ubicaban tácticamente según su estrategia: los anarquistas planteaban la “liberación femenina” oponiéndose a la reglamentación del trabajo, propuesta por el socialismo. Asimismo en su interior, había quienes pensaban que las mujeres no tenían que trabajar en las fábricas. En el Partido socialista también surgió un debate sobre la relación de los trabajadores y las instituciones burguesas.

Tales peticiones por mejores condiciones de trabajo, se realizaba en el país cuando predominaba la línea que marcaba el Código Civil (1869) de la inferioridad femenina y la mujer casada estaba subordinada al marido.

Al final va analizando en secuencia los proyectos de ley tal como se sucedieron,  identificando a los actores: Gabriela Laperriere de Coni, (inspectora ad-honorem de fábricas de la Municipalidad de la Municipalidad de Buenos Aires, el diputado Dr. Alfredo Palacios (socialista), también la Unión Industrial Argentina ( UIA) y el Poder Ejecutivo; más el alineamiento de éstos últimos para vaciar el proyecto original.

Se registran cuatro textos y cinco instancias de elaboración y debates.

-          1902, Gabriela Laperriere de Coni (Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.)

-          1906, Alfredo Palacios (manuscrito)

-          1906, Alfredo Palacios: presentación en la sesión del 22 de junio de 1906.

-          1906,  Comisión legislativa – diputados.

-          1907,  Poder Ejecutivo con acuerdo de la UIA. Se sanciona

La autora es profesora en Ciencias de la Educación, Psicóloga social y Magíster de la UBA en Ciencias Sociales del Trabajo; se especializa en la temática  mujer y trabajo.


[1] Dolores Ibarruri, era su nombre. Fue dirigente comunista de la República Española y de guerra civil.

[2] Bailarina norteamericana, pionera de la danza contemporánea. En los inicios de la revolución rusa, dictó clases de danza a las niñas.

[3] S. Marotta, completa el comentario: “Datos estadísticos publicados por el Departamento nacional del Trabajo-no siempre veraces- hacen ascender, en la ciudad de Buenos aires, a 231 el número de huelgas producidas en el año y a 75.000 los obreros comprendidos en ellas. Analizadas sus causas, 49 son motivadas por petitorios de aumentos de salarios, 46 por la reincorporación de obreros despedidos en  acto de represalia patronal; 16 por la reducción de la jornada de trabajo; 18 por solidaridad; 27 por expulsión de capataces prepotentes u obreros traidores a su propia causa; 5 por la abolición del trabajo a destajo; 70 por causas distintas”.

[4] En Europa, señala, E. J. Hobsbawn,  “la emancipación de la mujer”, fue iniciada y desarrollada de forma casi exclusiva (finales del siglo XIX)  por la clase media y -de forma diferente- por los estratos más elevados de la sociedad, menos importante desde el punto de vista estadístico.

[5] A diferencia de la UIA.

[6] Roberto Owen fue el impulsor de este proyecto. Citado por F. Engels en el Socialismo utópico al socialismo científico.

[7] Luego se incorporó y participó activamente. En el apéndice hacemos referencias biográficas.

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Ley de Trabajo de Mujeres y Menores

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División sexual del trabajo, por Ester Kandel http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/division-sexual-del-trabajo-por-ester-kandel/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/division-sexual-del-trabajo-por-ester-kandel/#comments Tue, 30 Jun 2015 17:43:36 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1784

La autora indaga las relaciones de género en el ámbito laboral, partiendo de la caracterización de los conceptos implicados (género, división social y división sexual del trabajo) y de su historización desde el siglo XIX hasta nuestros días, con especial hincapié en los procesos ocurridos en la Argentina durante la década del 90 del siglo XX, presenta el desarrollo y las conclusiones del estudio de caso que realizó entre los años 2002 y 2003 en una empresa del rubro de la alimentación radicada en la provincia de Buenos Aires.

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Kandel División sexual del trabajo

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La tajada, por Ceci Galcerán http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/la-tajada-por-ceci-galceran/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/la-tajada-por-ceci-galceran/#comments Fri, 28 Nov 2014 15:13:39 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1740 La tajada
Comerse la porción de carne extraída del cuerpo de trabajo
Condiciones de vida, sexualidad, economía feminista

trabajo realizado con ocasión del Seminario Sexualidad y Género a cargo de la Prof. Nora Das Biaggio de la Maestría Poder y Sociedad desde la Problemática del Género, Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres (C.E.I.M.), Facultad de Humanidades y Artes – Universidad Nacional de Rosario, Argentina, Octubre de 2014

descargar Galcerán La tajada

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Entender el patriarcado, por bell hooks http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/entender-el-patriarcado-por-bell-hooks/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/entender-el-patriarcado-por-bell-hooks/#comments Wed, 26 Nov 2014 19:17:51 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1734 “Entender el patriarcado”, artículo de bell hooks publicado en The Will to Change: Men, Masculinity, and Love, Simon and Schuster, 2004
traducción: Gabriela Adelstein, Buenos Aires, 2014

descargar hooks Entender el patriarcado

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Guía de apoyo para la formación de acompañantes a mujeres en situación de aborto. México. http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/guia-de-apoyo-para-la-formacion-de-acompanantes-a-mujeres-en-situacion-de-aborto-mexico/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/guia-de-apoyo-para-la-formacion-de-acompanantes-a-mujeres-en-situacion-de-aborto-mexico/#comments Wed, 02 Apr 2014 19:12:13 +0000 Dahiana Belfiori http://www.rimaweb.com.ar/?p=1674 Acompañar para empoderar.

Guía de apoyo para la formación de acompañantes a mujeres en situación de aborto. México.

Descargar Guía: guia acompanamiento aborto final

Autora: Fondo de Aborto para la Justicia Social MARIA

Contenidos: Olivia Ortíz

Año: 2010

Esta guía surge como una herramienta teórico-práctica para fortalecer el acompañamiento a mujeres en situación de aborto. Es el resultado de la sistematización del primer proceso de formación “El Acompañamiento como Herramienta de Empoderamiento entre Mujeres en Situación de Aborto, realizado en 2010 por el Fondo María con el primer grupo de acompañantes. Por sistematización se entiende la reflexión crítica y colectiva de la práctica y producción de contenidos útiles para el desarrollo.

Socorristas en Red



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Guía para el mejoramiento de la atención post-aborto http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/guia-para-el-mejoramiento-de-la-atencion-post-aborto/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/guia-para-el-mejoramiento-de-la-atencion-post-aborto/#comments Wed, 02 Apr 2014 18:40:18 +0000 Dahiana Belfiori http://www.rimaweb.com.ar/?p=1663 Guía para el mejoramiento de la atención post-aborto. República Argentina.

Descargar Guía: guia para el mejoramiento de la atencion post aborto

Autxr: Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación. Año 2005.

El presente documento procura acercar a lxs profesionales de la Salud algunos instrumentos que les permitan ofrecer a las mujeres una mejor calidad de atención desde una perspectiva integral, que va desde el episodio mismo hasta poner en práctica consejería y alternativas anticonceptivas, evitando el recurso a los abortos repetidos.

Este abordaje de la atención de las complicaciones del aborto debe enmarcarse en el respeto de los derechos reproductivos, como parte fundamental de los derechos humanos de la mujer y como un deber de todo profesional de la salud.

Socorristas en Red


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Material de formación sobre aborto con medicamento (Misoprostol – Mifepristona) http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/material-de-formacion-sobre-aborto-con-medicamento-misoprostol-mifepristona/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/material-de-formacion-sobre-aborto-con-medicamento-misoprostol-mifepristona/#comments Fri, 14 Mar 2014 20:59:18 +0000 kamala http://www.rimaweb.com.ar/?p=1635 Misoprostol y aborto con medicamentos en Latinoamérica y el Caribe

Autorxs: Consorcio Latinoamericano Contra el Aborto Inseguro (CLACAI) e Ipas.

Número de páginas: 8 Fecha de publicación: 2011 Lenguas: Español

Para descargar PDF misoprostolyabortoconmedlatinycaribe

A nivel mundial, más de 500,000 mujeres mueren anualmente por causas relacionadas con el embarazo y cerca de 15,000 de estas muertes ocurren en Latinoamérica y el Caribe.1 Aunque la razón de mortalidad materna en la región ha disminuido en un 28% desde 1990 (de 180 a 130 por cada 100,000 nacidos vivos), esta reducción no cumplirá con los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el año 2015.2 Más aún, este promedio regional abarca las inmensas diferencias entre países donde la razón de mortalidad materna puede ser tan baja como 16 en las Bahamas, Barbados y Chile y tan alta como 670 en Haití.3 A pesar de las mejoras, la persistencia de las altas tasas de mortalidad materna recalca la necesidad de encontrar y aplicar soluciones eficaces en la región. El medicamento misoprostol, una tecnología comprobada para una variedad de usos ginecológicos y obstétricos, puede ayudar a salvar vidas, particularmente en Latinoamérica y el Caribe donde la hemorragia posparto y el aborto incompleto son responsables de un gran porcentaje de las muertes maternas.

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Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud

Segunda edición

Autores: Organización Mundial de la Salud, Departamento de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas

Detalles de la publicación

Número de páginas: 123 Fecha de publicación: 2012 Lenguas: Español ISBN: 978 92 4 354843 2

Para descargar PDF OMS Aborto sin riesgo

En vista de la necesidad de prácticas recomendadas basadas en la evidencia para ofrecer atención para un aborto sin riesgos y proteger la salud de las mujeres, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado su publicación del año 2003 denominada Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud. La audiencia destinataria de esta guía son los formuladores de políticas, los directores de programas y los profesionales encargados de la atención del aborto. El uso de las recomendaciones clínicas debe adaptarse a cada mujer, y se debe enfatizar su condición clínica y el método de aborto específico que se utilizará, a la vez que se consideran las preferencias de cada mujer respecto de la atención.

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USO DE MISOPROSTOL EN OBSTETRICIA Y GINECOLOGÍA

Autor: FEDERACIÓN LATINO AMERICANA DE SOCIEDADES DE OBSTETRICIA Y GINECOLOGÍA (FLASOG)

Editor: Anibal Faúndes

Colaboradores: José Guilherme Cecatti, Brasil; Agustín Conde Agudelo, Colombia; Jorge Escobedo, Guatemala; Ricardo Rizzi, Argentina; Luis Távara, Perú; Alejandro Velazco, Cuba

Segunda edición – Marzo, 2007

Para descargar PDF Other_G_FLASOG_Misoprostol_guidelines_Espanol

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USO DE MISOPROSTOL EN OBSTETRICIA Y GINECOLOGÍA

Autor: FEDERACIÓN LATINO AMERICANA DE SOCIEDADES DE OBSTETRICIA Y GINECOLOGÍA (FLASOG)

EDITORES: Hoover O. Canaval Erazo, Edgar Iván Ortiz Lizcano

Tercera edición Mayo 2013

Para descargar PDF Uso-de-misoprostol-en-obstetricia-y-ginecología-FLASOG-2013

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Deber de guardar el secreto profesional en situaciones postaborto

En http://ar.microjuris.com/

Autor:, Soledad Deza

Fecha: 3-jul-2013 Cita: MJ-DOC-6342-AR | MJD6342 Producto: SYD

Sumario: I. Marco legal del secreto médico. II. Importancia de la confidencialidad y supremacía del secreto. III. Deber de guardar secreto como regla general y derecho a revelarlo como excepción. IV. Usuaria, paciente o ‘padeciente’: ¿a qué mujer se denuncia por aborto?

Para descargar PDF soledad deza – secreto medico postaborto – microjuris

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Disponibilidad y uso obstétrico del Misoprostol en los países de América Latina y el Caribe.

Autor:   Távara Orozco, Luis; Chávez Alvarado, Susana; Grossman, Daniel; Lara, Diana; Blandon, Marta María

Resumen: Objetivo: actualizar la información acerca del uso obstétrico del misoprostol con el objeto de mapear su disponibilidad en los países de América Latina y El Caribe. Metodología: Se elaboró un formato semiestructurado de encuesta, el mismo que fue enviado a informantes clave en los países de América Latina y El Caribe, los mismos que consultaron diferentes fuentes en el sector público y privado de cada país. Luego de contestadas las encuestas, fueron incorporadas dentro de una base de datos que permitió obtener la frecuencia de cada una de las variables estudiadas. Resultados: Son variadas las marcas de misoprostol que se comercializan en América Latina y El Caribe, generalmente las presentaciones son en forma de tabletas orales de 200 ug, y solo un medicamento se presenta en forma de comprimidos vaginales de 25, 50, 100 y 200 ug. Pocas presentaciones asocian al misoprostol la presencia de un antiinflamatorio. Son igualmente 17 los laboratorios que producen el medicamento y Pfizer el laboratorio con más presencia en los países. Dentro de las presentaciones que se comercializan solo 4 son de producto genérico y 35 corresponden a específicos. La receta médica es generalmente obligatoria, pero el medicamento se puede obtener sin la misma. Son las farmacias o droguería las encargadas de distribuirlo, pero se le puede encontrar en hospitales, clínicas, farmacias y en el mercado informal. El costo es muy variable de un país a otro, siendo exagerado en aquellos países en que se obtiene clandestinamente. Mayormente las regulaciones establecen que el medicamento es de uso gastrointestinal; sin embargo en 12 países se acepta algunas indicaciones obstétricas, siendo la más frecuente la inducción del parto. Han habido muy pocas iniciativas específicas para restringir el acceso al misoprostol, pero también han habido muy pocas iniciativas para facilitar su acceso. A pesar de la gran producción de publicaciones que sobre el misoprostol se han hecho a nivel global, en la región se han producido muy pocas. Conclusión: el misoprostol es un fármaco que existe y se comercializa en todos los países de América Latina, pero aún su uso en obstetricia no está muy difundido.

URI:   http://www.clacaidigital.info:8080/xmlui/handle/123456789/173

Fecha:  2011

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Compartido por Socorristas en Red

]]> http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/material-de-formacion-sobre-aborto-con-medicamento-misoprostol-mifepristona/feed/ 0 Seminario “Puntos débiles en el Código Civil. Una perspectiva desde las mujeres.” http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/seminario-puntos-debiles-en-el-codigo-civil-una-perspectiva-desde-las-mujeres/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2014/seminario-puntos-debiles-en-el-codigo-civil-una-perspectiva-desde-las-mujeres/#comments Fri, 07 Mar 2014 13:55:59 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1628 Organizan: CLADEM Argentina, Católicas por el Derecho a Decidir Argentina
Salón 2 del Anexo Diputados (Congreso de la Nación), Rivadavia y Riobamba, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Hoy, Argentina transita un contexto de propuesta de reforma del Código Civil y Comercial de fondo; legislación que afecta la vida cotidiana de tod@s l@s ciudadan@s del país. Recientemente esta propuesta inicial ha recibido la sanción de la Cámara de Senadores (con modificaciones del proyecto original), que creemos merecen una mayor profundización y un debate plural.

En el marco de las acciones en conmemoración por el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer el seminario tiene como finalidad debatir en profundidad algunos puntos del proyecto del Código Civil que afectan en particular la vida de las mujeres.

El seminario contará con la presencia de panelistas de trayectoria y renombre como Aida Kemelmajer, Nelly Minyersky, María Elena Barbagelata, Mara Brawer, Aracely Ferreyra, Paola García Rey.

Adhieren: Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Amnistía Internacional Argentina, Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Corriente Política y Social La Colectiva, Fundación para la Salud del Adolescente Casa FUSA: Centro para Atención de Adolescentes y Jóvenes, akahata, Foro DDSSRR, INSGENAR, Cátedra Abierta, CTA-Género, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la Casa del Encuentro, Casa de la Mujer Puerto Madryn

Invitamos a todas las personas y organizaciones que quieran adherir a este evento que nos notifiquen por este medio.

Entrevista a Marta Alanis, de Católicas por el Derecho a Decidir, en el Programa ‘Espejos Todavía’ que se emite por FM La Tribu (88.7) sobre el Seminario “Puntos débiles de la reforma al Código Civil. Una perspectiva desde las mujeres.”
‘Es imprescindible un Estado Laico para garantizar la pluralidad y diversidad que somos…’

Testimonio de Susana Chiarotti de INSGENAR (Instituto de Género, Derecho y Desarrollo), miembro del Consejo Consultivo del CLADEM, que hace una crítica feminista a los cambios propuestos en el Código Penal y en el Código Civil y adelanta algunos de los temas que se debatirán en el Seminario.

Intervención de María Elena Barbagelata, abogada, ex Diputada Nacional por el Partido Socialista. Integrante de la Comisión Redactora del ante-proyecto de Código Penal.

Intervención de Nelly Minyersky, abogada, especialista en Derecho de Familia. Profesora de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de UBA, ex consejera del Colegio Público de Abogados de Capital Federal, ex presidenta de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, entre otros cargos. Investigadora en temas de Bioética y derechos.

Intervención de Aída Kemelmajer, Doctora en Derecho, ex Ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Profesora Titular UnCuyo. Profesora visitante, honoraria, invitada en diferentes países (Francia, Italia, Colombia, Perú, México, entre otros). Especialista en Bioética. Integrante de la Comisión redactora de la propuesta de Código Civil.

Intervención de Paola García Rey, abogada, especialista en Derecho Internacional público. Master en Leyes. Actualmente, Coordinadora del Área de Protección y Promoción de Derechos Humanos de Amnistía Internacional Argentina.

Intervención de Araceli Ferreyra, Diputada Nacional por Corrientes (FpV-PJ), reconocida impulsora del proyecto de legalización de la marihuana y del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Intervención de Mara Brawer, Lic. en Psicología, Diputada Nacional (FpV) 2011-2015. Su trayectoria en la función pública ha estado vinculada a temas de educación, equidad, ciudadanía y Derechos Humanos. Diputada impulsora del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

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Simone de Beuvoir en sus desvelos. Lecturas feministas. http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/simone-de-beuvoir-en-sus-desvelos-lecturas-feministas/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/simone-de-beuvoir-en-sus-desvelos-lecturas-feministas/#comments Thu, 19 Dec 2013 14:05:05 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1617


SIMONE DE BEAUVOIR EN SUS DESVELOS. Lecturas feministas es un texto escrito por las investigadoras chilenas Olga Grau, Gilda Luongo, Alejandra Castillo, Verónica González y Elsa Santander, y puede descargarse aquí.

En palabras de Gilda Luongo: “Este texto lo ideamos en equipo, luego de una investigación de tres años sobre Simone de Beauvoir y sus escrituras en el marco de un proyecto Fondecyt, desde la Universidad de Chile. El propósito fue focalizar literatura, filosofía y género en las producciones de la escritora maravillosa que fue/es/seguirá siendo.

Esta publicación se hace de modo abierto para que todit@s, quienes quieran, tengan acceso a estas búsquedas interpretativas en Chile sobre una de las pensadoras más relevantes e inquietantes para las feministas y los feminismo desde el siglo XX en adelante. Esto es publicar de modo democrático, y con impulso político, asumir la apertura ilimitada del conocimiento para que NO quede, como suele ocurrir en este paisito triste, en manos y boca de un@s poc@s supuestamente “elegid@s”.

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Vos Llamá a “Jane” (Just call Jane) http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/just-call-jane/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/just-call-jane/#comments Mon, 09 Dec 2013 16:10:22 +0000 kamala http://www.rimaweb.com.ar/?p=1588 Compartimos la traducción de este artículo llamado “Just Call Jane” publicado en Marlene Gerber Fried (comp.), From Abortion to Reproductive Freedom: Transforming a Movement, South End Press Collective, 1990, pág. 93. Traducción al castellano: Gabriela Adelstein, Buenos Aires, 2013.

En Argentina, como en la mayor parte de Latinoamérica, el aborto es ilegal y está penalizado, con excepción de algunas causales que difícilmente se cumplen: peligro de la salud y violación. Sin embargo, la ilegalidad nunca ha evitado que las mujeres se realicen abortos cuando se enfrentan a embarazos no deseados, ni que las feministas se organicen para que los abortos seguros sean accesibles, simbólica y económicamente, cada vez para más mujeres.

Creemos, entonces, que es fundamental conocer nuestras genealogías que muestran las experiencias que se dieron y se siguen dando alrededor del mundo, de cómo las mujeres nos organizamos, reafirmamos nuestra autonomía, no sólo desde el discurso sino también, y sobre todo, desde las prácticas liberadoras y de solidaridad.

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Vos Llamá a “Jane”*

“Jane”

Enfrentadas a una opción entre la ley y nuestras vidas, elegiremos nuestras vidas. Esta puede ser una opción terrible, llena de culpa y autoacusación. Durante años, antes del aborto legal, millones de mujeres hicieron esa elección. A veces pagaron con sus vida por esa elección. Para las mujeres con dinero, al menos los peligros físicos podían minimizarse. Siempre había disponibles doctores caros y viajes al exterior. Las mujeres pobres, las mujeres trabajadoras y las mujeres sin dinero propio quedaban atrapadas. Su desesperación las llevaba a callejones, a las manos de médicos cuya competencia y cuya motivación eran, en el mejor de los casos, cuestionables. En Chicago, el Hospital de Cook County tenía un pabellón entero para mujeres con abortos sépticos. Ese pabellón a menudo estaba lleno.

En los años ’60 las mujeres comenzaron a romper su aislamiento y a hablar públicamente sobre sus abortos. Con el crecimiento del movimiento de liberación de las mujeres, las primeras feministas vieron el derecho al aborto, el control de la reproducción, como la piedra basal para la capacidad de las mujeres de participar en el mundo en un pie de igualdad. En todos lados se organizaron grupos para encontrar médicos competentes, brindar apoyo emocional y consejería, y para derivar a mujeres a abortos. Muchas de estas mujeres y hombres habían oído la desesperación, había escuchado el sufrimiento, y habían experimentado de primera mano las pesadillas que se encontraban al abortar fuera de la ley. Estas personas comprometidas estaban decididas a brindar un salvoconducto a las mujeres que eligen el aborto.

En Chicago, si eras pobre y necesitabas un aborto, llamabas a Jane. Jane comenzó como un servicio de consejería y derivación, como todos los otros del resto del país. Pero Jane era diferente. En dos años adquirimos todas las habilidades necesarias para realizar abortos de primer y segundo trimestre seguros, solidarios y de bajo costo. Jane se había convertido en un servicio de abortos ilegal, flotante, feminista y clandestino, operado por mujeres para mujeres. Cuando Jane cerró en la primavera de 1973, habíamos realizado más de 11.000 abortos. Pero nadie que hubiera participado en Jane desde sus comienzos en 1969 tenía la menor idea, ninguna noción, de aquello en lo que este grupo se convertiría.

“El servicio”, como nos referíamos a él, fue organizado a fines de los ’60 por una de las fundadoras de movimiento de mujeres de Chicago. Esta mujer quería que un grupo de mujeres se hiciera cargo de la consejería y las derivaciones que había estado brindando informalmente ella sola. El grupo sabía que las mujeres se sentirían más cómodas llamando a una persona, así que se llamaron a sí mismas Jane, un nombre de mujer común.

La forma en que funcionaba era simple. Una mujer llamaba y se encontraba con una consejera que le explicaba el procedimiento y el costo, y contestaba sus preguntas. El nombre y el número de la mujer eran entregados al médico, quien se hacía cargo a partir de ese momento. La consejera podía contactarla nuevamente sólo después del aborto, cuando la mujer estaba de vuelta en su casa. Los abortos se hacían mediante DyC [dilatación y curetaje] en habitaciones de hotel, y el costo era de 600 dólares.

Las mujeres del grupo se dieron cuenta, casi instantáneamente, de que necesitaban tener más control sobre lo que sucedía con las mujeres que les derivábamos- y nosotras necesitábamos bajar el precio. Para una mujer de recursos, en 1969, 600 dólares era mucho dinero, pero podía afrontarlo. Pero para la amplia mayoría de mujeres, 600 dólares era lo mismo que 6 millones. Dos mujeres de Jane se reunieron con un representante del médico y comenzaron a negociar. Si podíamos garantizar tantos abortos por semana, él bajaría el precio a 500 dólares y ocasionalmente haría uno gratis. Dado que el número de mujeres que llamaban a Jane cada semana era inferior al número garantizado, tuvimos que empezar a publicitar nuestro servicio.

Al mismo tiempo que Jane se armaba y crecía, también lo hacía la Chicago Women’s Liberation Union. Esta organización aportaba un foro ya establecido, como para difundir lo que hacía Jane. Había mujeres hablando sobre la liberación de las mujeres en todos lados y, cuando lo hacían, hablaban sobre aborto y pasaban el número de Jane.

El médico que trabajaba con Jane era sumamente reservado respecto de su identidad. Nadie del grupo podía reunirse con él, y las mujeres que se hacían un aborto iban con los ojos vendados. Un día, un marido furioso se presentó en la habitación de hotel. El médico huyó y llamó por teléfono a Jane. Las mujeres que llegaron a rescatarlo vieron su cara y descubrieron su identidad. Más tarde, sentadas en una de sus casas hablando sobre la situación de la que habían escapado por un pelo, sugirieron que él podía trabajar en sus casas, en lugar de usar habitaciones de hotel. Las casas serían más seguras para él, y más cómodas. Y ahora sabían quién era él, no había razón para que ellas no pudieran asistirlo durante los abortos. Casi por azar, las mujeres de Jane obtuvieron la oportunidad de controlar el proceso de aborto.

Dado que las pocas mujeres que lo habían visto eran las únicas que él quería que lo vieran, el médico estuvo de acuerdo con el nuevo arreglo. A medida que ellas asistían a los abortos, dando la mano y hablando con las mujeres, limpiando la habitación y el instrumental, se dieron cuenta de que el procedimiento que estaban observando no era tan complicado. Pensaron, “Esto no parece tan difícil. Podemos aprender a hacer esto y cobrar muchísimo menos también.” Gradualmente empezaron a hacer parte del trabajo médico-técnico, dando inyecciones, insertando espéculos, todos los pasos previos al DyC. Desgastando la resistencia del médico, incorporaron a otras mujeres, una por una, a la tarea.

Mientras tanto, las mujeres seguían siendo rechazadas por falta de fondos. Les pedíamos que trataran de juntar el dinero para pagar su aborto durante algunas semanas. ¿Qué podés empeñar? ¿A quién le podés pedir dinero prestado? ¿Cuán importante es esto para vos? El dinero se convirtió en el mayor conflicto entre el servicio y el médico. La batalla por bajar el precio era eterna. Se lo fastidiaba constantemente. Finalmente él se convirtió en un empleado asalariado del grupo, el precio se redujo, y ninguna mujer fue rechazada nunca más por falta de fondos.

En cualquier procedimiento médico-quirúrgico existe la posibilidad de complicaciones. En los abortos, las complicaciones más comunes son las hemorragias y las infecciones. ¿Qué podíamos hacer en caso de una emergencia? Escuchábamos informes de mujeres que habían sido hostigadas por el personal de las salas de emergencia, a quienes les habían dicho que no recibirían tratamiento a menos que hablaran; frecuentemente se llamaba a la policía. Empezamos a hablar indirectamente con nuestros médicos sobre la actividad en la que estábamos involucradas, tanteándolos sobre el tema del aborto en general. Le pedimos a estudiantes de medicina conocidos que nos dieran nombres de médicos amigables y, cuando un médico nos derivaba mujeres en forma regular, lo contactábamos. Les pedíamos a estos médicos que nos brindaran apoyo médico para emergencias, y les pedíamos todo tipo de información médica. Algunos internaban mujeres en los hospitales; algunos nos conseguíamos las drogas que necesitábamos; algunos atendían a mujeres en los chequeos post-aborto. Uno nos enseñó a hacer exámenes pélvicos.

En las reuniones de Jane, las mujeres empezaban a cuestionar si nuestro médico era, de hecho, un médico matriculado. Finalmente se descubrió que no. Para algunas mujeres, esto fue una crisis. Algunas dejaron el grupo. Una lloró porque sentía que había estado mintiendo a las mujeres que aconsejaba. A esta altura, Jane tenía más de un año de experiencia con este hombre. Era competente y responsable. Los informes de los chequeos post-aborto eran todos muy positivos. Nos resultaba claro que alguien que realizaba tantos DyC era probablemente más competente que un médico que raramente hacía uno. En medio de esta discusión, una mujer dijo, “Si él puede hacerlo y él no es médico, entonces nosotras también podemos hacerlo.” Vio una leve sonrisa en la cara de la mujer sentada frente a ella. Ni ella ni la mayoría de las mujeres presentes en esa reunión sabía que esta mujer ya estaba aprendiendo.

Hacia fines del verano de 1971, las vendas en los ojos habían desaparecido, y también el hombre. Bajamos el precio a 100 dólares o lo que pudieras pagar. El precio promedio que se pagaba por un aborto era 40 dólares. El control que sentíamos era tan esencial, finalmente era nuestro. De la experiencia de primera mano aprendimos que cuanto más relajada estaba la mujer, más fácil sería el aborto. Y, aún más significativamente, vimos que cuanto más sabía y entendía la mujer sobre lo que estaba ocurriendo, y cuanto más calmas y más cómodas estábamos nosotras, más relajada estaría ella.

Trabajábamos tres días por semana, haciendo un promedio de 20-30 abortos por día. Algunas mujeres habían aprendido a hacer DyC completos y a inducir abortos. Otras mujeres estaban en proceso de entrenamiento, una especie de aprendizaje práctico. Un profesional experimentado trabajaba lado a lado con la mujer que se estaba entrenando. La aprendiza comenzaba con el primer paso del aborto y, cuando se sentía tranquila haciéndolo, pasaba al paso siguiente. Trabajábamos en toda la ciudad, en nuestros propios departamentos, en casas de nuestras amigas, en cualquier lugar seguro que pudiéramos encontrar. Ocasionalmente alquilábamos un departamento. Estos departamentos eran usados también por mujeres que inducíamos en su segundo trimestre, para completar el trabajo de parto y los abortos.

Cuando una mujer llamaba a Jane, le contestaba una grabación que decía, “Soy Jane de la liberación femenina; por favor dejá tu nombre y tu número de teléfono y alguien te llamará.” Una miembra de Jane contestaba cada llamado y pedía a la mujer su nombre, dirección, número de teléfono, fecha de su última menstruación, historia de embarazos, y cualquier problema médico. La información se registraba en fichas. En las reuniones, la pila de fichas pasaba de mano en mano y cada una elegía las fichas de las mujeres que podían aconsejar esa semana.

Cada consejera organizaba sus encuentros con las mujeres cuyas fichas había elegido. Se alentaba a cada mujer a que trajera consigo a cualquier persona que quisiera. Lo que llamábamos “sesiones de consejería” eran en realidad sesiones para compartir información. Mientras tomábamos el té, explicábamos el procedimiento: a dónde iría, quién estaría allí, qué sucedería exactamente, qué instrumentos se usarían, qué sentiría, y a qué debía estar atenta después. Compartíamos todo lo que sabíamos sobre anticoncepción, y entregábamos copias de Our Bodies Ourselves, The Birth Control Handbook y The VD Handbook.

El día programado para su aborto, la mujer iba a un departamento que llamábamos el Frente. Se la alentaba a venir con alguien. El Frente era una de nuestras casas o de las casas de nuestras amigas. En el Frente había mucha gente – mujeres esperando, sus amigas, esposos, novios, madres, y niños. Una consejera trabajaba en el Frente respondiendo preguntas, calmando nervios tensos, asegurándose de que hubiera bastante para comer.

Llevábamos a las mujeres en pequeños grupos desde el Frente hasta el lugar donde se realizaban los abortos, otro departamento o casa perteneciente a una de nosotras o a una de nuestras amigas. Los abortos se realizaban en los dormitorios, sobre camas normales. Siempre había alguien del servicio que se sentaba con la mujer, le tenía la mano, y le hablaba. Hablábamos sobre el procedimiento, sobre su trabajo, sus chicos, la escuela, lo que fuere. Tomábamos muestras para Papanicolau de todas las mujeres, y les mostrábamos su cervix con un espejo.

Cuando el aborto estaba completo, repasábamos lo que podía hacer y lo que no durante las siguientes semanas, y le dábamos cajitas de pastillas para prevenir hemorragias e infección. Cada consejera trataba de mantenerse en contacto con la mujer que aconsejaba durante dos semanas, para monitorear su recuperación.

Las mujeres que pedían los servicios de Jane provenían de todos los grupos raciales, étnicos y religiosos. Cuando el Estado de New York legalizó el aborto en 1970 y pudimos bajar nuestro precio, Jane se convirtió en un servicio para mujeres pobres, mujeres que no podían dejar el área de Chicago ni siquiera por un día, y, progresivamente, mujeres de color. Las mujeres que se acercaban a Jane tenían entre 13 y 52 años. Había mujeres jóvenes y asustadas que nunca habían tenido un examen ginecológico. Había mujeres mayores que tenían varios hijos. Venían mujeres que habían quedado embarazadas usando todos los métodos de anticoncepción. Venían mujeres que nunca habían usado métodos anticonceptivos. Muchas estaban trabajando con salarios mínimos, que eran apenas capaces de mantener a sus familias. Algunas mujeres venían con el apoyo de amigas y familia, mientras otras venían en secreto, aterradas de que alguien se enterara. Habían obtenido el número de Jane de su doctor, de una clínica, de un policía de su barrio, de un amigo, pasado de boca en boca. Era, en efecto, el secreto más conocido de Chicago.

Desde 1969 hasta 1973, entre 100 y 120 mujeres fueron miembras de Jane en algún momento. En las primeras épocas las miembras eran en su may oría amas de casa y madres; los ingresos de sus maridos les brindaban la libertad de organizar el grupo en formación. Siempre había estudiantes universitarias involucradas. Más adelante, cuando el volumen de llamados había aumentado dramáticamente, se unió a Jane un grupo de feministas jóvenes, solteras y radicales, que podían mantenerse con muy poco. La energía de las amas de casa permitió al grupo organizarse y establecerse; las jóvenes feministas le permitieron al grupo continuar y prosperar. Si bien siempre había en el servicio algunas mujeres de color, el grupo era mayoritariamente blanco. Muchas de nosotras nos sentíamos incómodas con la composición racial del grupo; hablábamos de esto constantemente. Las edades de las miembras iban desde los 19 hasta los 49. Había maestras de escuela suburbanas y feministas hippies, mujeres activas en NOW [National Organization for Women], y mujeres que rechazaban la política de clase media de NOW. Había miembras que, hasta el día de hoy, no se consideran feministas. Nuestros estilos variaban; nuestras personalidades a veces entraban en conflicto. Pero el trabajo era más importante que cualquier cosa que nos dividiera. Para la mayoría de nosotras, éste era nuestro primer trabajo en el movimiento de mujeres; para muchas de nosotras, era nuestro primer trabajo político real.

Para mayo de 1972, 250 mujeres dependían de nosotras cada semana para hacer sus abortos. Y entonces nos arrestaron. A partir de una queja de un pariente de una mujer con un aborto programado, la policía allanó nuestro lugar de trabajo, arrestando a siete mujeres incluyendo a muchas de nuestras aborteras entrenadas. Durante las siguientes semanas todo fue un caos. ¿Qué podíamos hacer por todas esas mujeres en espera? Las clínicas de New York y Washington, D.C. fueron de mucha ayuda. Por lo menos una ofreció abortos gratis para mujeres derivadas por Jane. Tuvimos consejeras en los aeropuertos para que las mujeres tomaran aviones, y consejeras para esperarlas a la vuelta. Mientras tanto, las mujeres arrestadas se reunieron con abogados, se presentaron ante los jueces, y esperaron a que la Corte Suprema anunciara su decisión en el caso Roe v. Wade.

En dos semanas Jane estaba nuevamente trabajando, operando más clandestinamente. En menos de dos meses estábamos trabajando como siempre. Para el otoño de 1972, 300 mujeres dependían de nosotras para sus abortos.

En Enero de 1973 la Corte Suprema legalizó el aborto. Continuamos con nuestro trabajo hasta que las primeras clínicas legales se abrieron en Chicago en la primavera de 1973, haciendo accesibles los abortos legales. Entonces, sin fanfarrias, Jane dejó de operar. El caso contra las profesionales arrestadas, “the Abortion 7”, fue desestimado. Las mujeres de Jane dieron un suspiro colectivo de alivio. Ya no nos veríamos forzadas a infringir la ley para elegir nosotras mismas, para elegir sobrevivir. Pero nuestro alivio estaba teñido de preocupación. Sabíamos por experiencia propia que el aborto en manos de profesionales médicos, incluso legalizado, sería una experiencia diferente del aborto controlado por mujeres. Era poco probable que el modelo médico, con su poderosa mística que nos había mantenido ignorante de nuestros propios cuerpos, ofreciera a las mujeres la información, el control y el apoyo que tan desesperadamente necesitábamos.

Dado que operábamos fuera de la ley y, de hecho, fuera de los límites del comportamiento aceptado, éramos libres de basar nuestro servicio en nuestros propios valores y en la necesidad que estábamos cubriendo. De nuestras propias experiencias con la profesión médica sabíamos que la diferencia entre una buena experiencia y una mala residía en la cantidad de información y control que teníamos, y en el respeto que recibíamos. Creíamos en el derecho de cada mujer a la autodeterminación. Tratábamos a las mujeres que atendíamos de la forma en que queríamos ser tratadas nosotras. Con estos valores como cimientos, nos focalizábamos en lo que teníamos en común como mujeres, sin ignorar las diferencias en formación, experiencia y personalidad. Tomar control del proceso de aborto nos había dado un sentido de nuestro propio poder en el mundo. Hacíamos lo que podíamos para asegurar que cada mujer que veíamos se fuera con el mismo sentido de control, con una sensación positiva sobre la experiencia, un sentimiento de que esta experiencia le pertenecía a ella. Queríamos que todas las mujeres se fueran con un mayor sentido de sí mismas, y con el poder de sus decisiones. Tratábamos de crear una oportunidad para que las mujeres recuperaran sus cuerpos y para que, al hacerlo, recuperaran sus vidas.

Las mujeres que se acercaban a nosotras eran incluidas en la experiencia todo lo posible. En lugar de ser atendidas pasivamente, ellas actuaban junto a las miembras de Jane. Era imperativo que cada mujer que llegaba entendiera que la seguridad de Jane estaba en sus manos, del mismo modo que su propia seguridad estaba en las nuestras. Desde el primer contacto con el servicio, a las mujeres se les decía: “Esto te convierte en cómplice. Nosotras no te hacemos esto a vos, sino con vos.” Creíamos que la información era poder, así que compartíamos todo lo que sabíamos, y no escondíamos nada. Se suponía que las mujeres participarían, y las alentábamos a ayudarse unas a otras. Cualquier mujer podía hacer lo que estábamos haciendo y, de hecho, lo hacía. Muchas de las mujeres de Jane se unieron al grupo después de hacerse abortos con Jane.

Sin embargo, en muchos sentidos, los valores que con tanto esfuerzo tratábamos de comunicar a las mujeres que llegaban a nosotras estaban ausentes en nuestros propios tratos internos. Bajo la forma de una “democracia sin líderes”, un puñado de mujeres controlaba el grupo. La ilegalidad creaba presiones reales; operábamos sobre la base de información compartida sólo en caso de ser necesaria. Cada una de nosotras sabía lo que nuestro trabajo requería que supiéramos y no más, por lo que cuanto más trabajo realizaba una miembra, más sabía. Como operábamos ostensiblemente como una colectiva, no había una estructura formal establecida. Más que como jerarquía, el poder devenía a través de una serie de círculos concéntricos, con el círculo externo compuesto por miembras de servicio cuyo involucramiento era tangencial. Círculos más pequeños llevaban al círculo interno: las mujeres que tenían toda la información porque tenían mayor involucramiento, que podían tomar y de hecho tomaban las decisiones más importantes. Estas mujeres a menudo se reunían informalmente, tomando café a la tarde, para atender las tareas del grupo. Las decisiones eran presentadas al grupo como hechos consumados. Había chistes sobre el “gabinete de la cocina” que se reunía separadamente, en la cocina, para planificar las reuniones. Cuando se presentaban conflictos de poder y toma de decisiones, la respuesta era siempre la misma, “No tenemos tiempo para estas cosas. Tenemos cientos de mujeres esperando. Sus vidas están en peligro.” Ese hecho nunca podía negarse. Si bien existían las inevitables y desleales alianzas y luchas de poder, y la clásica incapacidad de confrontar unas con otras directamente, lo fundamental era siempre el trabajo. Y el trabajo en sí era tan absorbente y de nunca acabar que muchas de nosotras nos contentábamos con dejar las cosas como estaban – con tal de que el trabajo se realizara.

Al tomar las herramientas del aborto –curetas, forceps, dilatadores– en nuestras propias manos, habíamos efectivamente desmitificado la práctica médica. Los médicos ya no serían como dioses, sino profesionales experimentados, como nosotras. Pero ese acto de autoconfianza nos dejó vulnerables. Aunque un D y C es un procedimiento quirúrgico bastante simple, siempre existen riesgos, como con cualquier cirugía. A diferencia de los profesionales médicos, estábamos operando sin aprobación social. Nadie nos había dado permiso. En el caso de un problema serio, sabíamos que ninguna institución nos protegería. Además de romper la ley, estábamos rompiendo un tabú sumamente potente, y eventualmente sufriríamos las consecuencias.

Éramos mujeres comunes, viviendo en tiempos extraordinarios, que tomamos la oportunidad para actuar y, a pesar de todas nuestras fallas, logramos algo extraordinario. La necesidad de nuestro servicio, que creció rápidamente a medida de que se hizo conocido, nos empujó a ser lo más competentes posible. Una mujer llegaba a nosotras con un problema –estaba embarazada y no quería estarlo- y, cuando se iba, ese problema estaba resuelto. Esa experiencia diaria del éxito nos dio un sentimiento de poder y satisfacción increíble. Y el trabajo en sí era tan vital.

A través de estas experiencias tangibles, aprendimos la verdad real de algunas ideas básicas. Aprendimos que la gente común puede hacer que sucedan cosas; que individuos trabajando juntos pueden lograr una diferencia. Aprendimos que nadie tiene que esperar a obtener permiso para actuar, y que tampoco es necesario esperar hasta que el proyecto haya sido perfeccionado, o hasta que el proceso sea completado. Aprendimos que si algo debe ser hecho y puede ser hecho, entonces podés hacerlo, entenderlo, parte por parte. Cuando Jane comenzó, no había un gran plan; no teníamos idea de qué dirección tomaríamos. Cada paso nos llevó más allá de lo que pensábamos que éramos capaces de hacer, y al próximo paso. Queríamos que cada mujer que veíamos tuviera la oportunidad de, a través de sus decisiones, elegirse a sí misma y a su vida. Con Jane, aprendimos a elegir la nuestra.

* Publicado en Marlene Gerber Fried (comp.), From Abortion to Reproductive Freedom: Transforming a Movement, South End Press Collective, 1990, pág. 93. Traducción al castellano: Gabriela Adelstein, Buenos Aires, 2013.

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