Intervención
de Las Feas
en la Mesa "Las Mujeres en el arte
y la transformación
social" desarrollada dentro de las 2das. Jornadas
de Cultura y Desarrollo Social. Centro Cultural
General San Martín del 7 al 10 de julio 2004.
Nuestra historia
LAS FEAS DEL BAJO
"Las Feas del Bajo" somos un grupo de mujeres
adolescentes que venimos trabajando desde el año
2000 hasta hoy.
Nos conocimos participando de un taller de fotografía
mixto integrado al Proyecto Adolescentes del Bajo Flores,
dependiente de la
Dirección General de Niñez y Familia del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A partir de nuestras
charlas sentimos la necesidad de crear un espacio sólo
para mujeres para hablar de lo que nos pasaba, de nuestras
experiencias, de nuestros mundos comunes que sentíamos
muy diferentes al de los varones.
Desde un comienzo trabajamos con la imagen del ser
mujer joven en la Villa, reflexionamos sobre nuestros
cuerpos. Empezamos a trabajar la identidad, a buscar
nuestra identidad a partir de lo que veíamos
en revistas, televisión y todo tipo de publicidades,
intentando construir qué relación sentíamos
y teníamos con las mujeres que aparecían
tanto en revistas como en televisión. A través
de estos primeros ejercicios vimos como los medios masivos
de comunicación muestran una estética,
una imagen en donde el ser morocha, de mediana estatura,
entrada en peso, sin estar pendiente de la depilación
y de estar maquilladas, ser pobre no
entra en ninguna definición ni televisiva ni
publicitaria. Así decidimos, nos dimos cuenta
que teníamos que escribir nuestra propia historia,
nuestro propio cuerpo, ser nuestras propias protagonistas.
Comenzamos a relatar historias de mujeres por mujeres.
En el taller se comenzó a hablar de las "intimidades"
de cada una, empezaron a salir todos los complejos de
no responder al modelo de belleza que invadía
por todos lados nuestras vidas. Así,
comenzamos a hablar sin querer de nuestros cuerpos,
de nuestra sexualidad, de nuestros deseos y de nuestros
derechos como mujeres.
Las primeras fotos que realizamos eran de nosotras
mismas, muy inhibidas, sin atrevernos a mucho, con toda
la ropa y la vergüenza a cuestas. Cuando vimos
nuestras primeras fotos algo se transformo en nuestra
mirada. Una vez que nos fotografiamos a nosotras mismas
en todas las situaciones que se nos ocurría (en
ese momento), decidimos que sería
bueno salir a mirar que pasaba afuera y empezamos a
fotografiar nuestro barrio. Así transcurrió
el primer año.
Salimos, fuimos a las marchas a retratar otras mujeres
que luchaban para también modificar sus condiciones,
retratamos piqueteras y luchadoras sociales, sentimos
que ese era otro reflejo de nuestra realidad.
Arrancamos el año pensando qué queríamos
hacer dentro de los formatos fotográficos, decidimos
fotonovela. Ahí se iniciaron las primeras historias
de mujeres contadas por mujeres. Fue un proceso hermoso.
Escribimos la historia, la editamos, y luego para finalizar
realizamos las fotografías. Mientras todo eso
sucedía en la práctica fotográfica,
muchas de nuestras horas de taller se iban utilizando
para hablar de todas nuestras problemáticas como
mujeres, hijas, pobres y habitantes de una villa de
la ciudad de Buenos Aires.
De pronto sentimos la necesidad de volver a mirarnos
y lo hicimos más desinhibidas... llegamos a nuestros
cuerpos desnudos, que libres nos sentimos.
Produjimos nuestro primer almanaque en el año
2003 para tener fondos y comprar los materiales de trabajo
para el taller.
Así también pudimos tener nuestras primeras
vacaciones solas y con nuestros recursos juntados con
la venta del almanaque.
El tercer año partió con mucha más
fuerza. Ya estábamos dispuestas a doblar la apuesta
del año anterior. Nos propusimos trabajar sobre
violencia y discriminación. Analizamos programas
de televisión, revistas, palabras, construcciones
sociales.
Un día decidimos que sería bueno poder
compartir todo lo que estábamos aprendiendo y
descubriendo sobre el ser mujer y la violencia, con
otras mujeres jóvenes. Ahí surgió
la idea de un taller sobre violencia contra la mujer
en la escuela de nuestro barrio a la cual vamos. El
taller fue un éxito, nos dio el empuje para seguir.
Participamos del congreso latinoamericano de activismo
en género y también de una exposición
colectiva de Cuerpos en Resistencia, en el Centro cultural
Rojas. Sólo después de estos dos encuentros
pudimos dimensionar un poco nuestro
trabajo.
Ahora tenemos ya nuestro segundo almanaque, estamos
trabajando en un relato fotográfico sobre historia
de vida de madres de chicos muertos por el gatillo fácil
en nuestra villa, seguimos haciendo vitraux para vender
en ferias de Capital, estamos preparando junto al proyecto
"Adolescentes del Bajo Flores" una agenda
para el año 2005 y en agosto vamos a volver a
la escuela para dar
talleres sobre género.
Con más ideas y proyectos las feas seguimos
andando, trabajando para que otras chicas puedan ver
y verse, comprender como el patriarcado atraviesa nuestra
vidas y nos limita, comprender las ventajas de ser libres
y animarnos a volar.LAS FEAS DEL BAJO
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