Romina Freschi habla del Encuentro Con Rimel de mujeres poetas

13 de Diciembre de 2010 por irene livre

Entrevistas

Enviamos estas preguntas a Romina Freschi cuando nos enteramos de que se iba a realizar el Encuentro latinoamericano de mujeres poetas en Chile, y que ella iba a participar. Romina es, además de colistera de RIMA, poeta, editora, traductora y difusora. Dirige la revista Plebella. Luego de la entrevista vas a poder leer tres textos que formarán parte de su próximo libro “Todas cuerdas”.

Romina Freschi en la casa de Pablo Neruda en Chile, con la antología "Con rimel" en la mano.

¿Esta es la primera vez que participás en el Encuentro Con Rimel?

No, afortunadamente estuve en el primer encuentro que se realizó en 2006 (Ver el blog del Encuentro). En ese entonces fue un encuentro de mujeres del Cono Sur, esto es Chile y Argentina; este año es Latinoamericano ya que hay participantes de Bolivia, Brasil, Paraguay, Colombia y El Salvador. En 2006 todos estábamos con esperanzas de repetirlo y se dio este año, gracias a la inmensa labor de la poeta Gladys González y su equipo. Es grandioso participar nuevamente porque tengo la sensación de estar construyendo algo, vuelvo a ver a muchas personas, empiezo a tener un diálogo más consistente con las poetas, un diálogo sostenido, que por más que exista internet, no puede generarse más que por el encuentro físico.

Contanos un poco tu expectativa en la participación de un Encuentro latinoamericano de mujeres poetas.

Estoy muy ansiosa y con muchas ganas. En estos 4 años pasaron muchas cosas en mi vida, y aquél primer encuentro inauguró una posición que ahora puedo reafirmar. Vivimos en países con un machismo muy arraigado, en poesía también, y tener la oportunidad de ser parte desde cero de esta iniciativa me llena de orgullo y alegría. Estoy haciendo esta entrevista mientras se va sucediendo el encuentro y supera, en muchos casos, mis expectativas, porque encuentro, además de voces poéticas muy interesantes, que tenemos mucho que compartir, incluso en aquellas experiencias donde cada una ha tomado una decisión diferente, hay posibilidad de diálogo y contacto.

Romina Freschi leyendo en el Encuentro Con rimel.

¿Qué pensás sobre la creación poética desde el punto de vista de las mujeres?

Me parece que muchas veces por ser mujeres vemos limitadas nuestras capacidades creativas o las proyecciones sociales que esas capacidades podrían alcanzar y eso no debería sucedernos.
Creo que dentro de esas limitaciones hay varias otras muy complejas operando: en principio cierta limitación de la forma: existen supuestos e imperativos formales que hay que respetar para poder obtener cierta credibilidad, y esos supuestos e imperativos – que me parecen machistas o pertenecientes a modos de consagración entre varones – al operar sobre la credibilidad se constituyen en limitaciones sociales.

Yo creo que esa limitación de las formas es algo que nos viene heredado de una literatura anterior, una literatura de hombres. En el futuro nos debemos en este Encuentro, me parece, una reflexión sobre la forma.

Hubo en Argentina un importante aporte de poetas mujeres desde la vuelta a la democracia. ¿Qué conexión tenés con esa generación? hablo de Diana Bellessi, Mirta Rosenberg, Alicia Genovese, María del Carmen Colombo, entre otras…

Les tengo a todas gran admiración. Soy lectora eterna de muchas de ellas, algunas las he leído más que otras, incluso las sigo leyendo. No soy para nada una estudiosa de las tradiciones, y no tengo formación en una tradición poética argentina de mujeres. Voy a los tumbos. Entiendo que muchas veces las tradiciones son herramientas de lucha, pero sigo sospechando de ellas, además de que me cuesta sistematizar. Y me cuesta además hacer una línea nacional.

Soy egresada de Letras y me tomó tiempo desprogramar las líneas de valoración que habían intentado sobreimprimir sobre mis instintos. De allí que me tomó tiempo leer literatura escrita por mujeres y sigue siendo una labor de buceo en muchos casos.

¿En qué momento de tu creación poética te situarías ahora?

En la transición más extrema. Justamente escribí para un fanzine –Moda y Pueblo- que se repartirá en el festival un textito que se llama “Los sujetos variables” y en el que cuento cómo escribí una serie de poemas “Variaciones de Órbita” en relación a dos procesos que me están cambiando la vida y a los que todavía no veo un fin, que son mi puerperio emocional, por un lado, y el duelo por la muerte de mi madre, por el otro. En contra de las tradiciones, como expectativas que operan contra la carne de lo real, incluso de las tradiciones que yo misma elegí, supongo que lo que está en proceso es otra cosa: sí te puedo decir que son dos estados que me han revelado algunos secretos del mundo femenino que no conocía, y como todo lo que uno conoce por primera vez, eso cambió mi mundo, y mi escritura.

¿Cómo se relaciona tu creación con tu tarea como editora, gestora cultural, traductora, tallerista, etc?

Todo pasa por la creación. Incluso en lo que requiere una creación de rutinas y también cómo desarmarlas. Para mí la creación es un estado de atención, un estado en el que quedamos desautomatizados: de las reglas, del sentido, de la tradición, de lo que siempre fue, o lo que
siempre pensamos o pensábamos que pensábamos, y entonces podemos mirar lo real, o algunas de sus partes y torcer el destino o volver a elegir lo mismo. Me interesa trabajar en ese estado.
No quiero hacer una apología del desorden o de la novedad en contra del orden y la tradición. Me interesa elegir o incluso fabricar mi orden y mis tradiciones, sin coerción. Para detectar y evadir – si no puedo eliminar- la coerción me sirve el trance creativo: aún cuando se trate de tareas que requieran tanto orden como la edición, la gestión cultural, la traducción, la coordinación de talleres. Y eso es lo que trato de transmitir.

¿En qué proyectos estás participando ahora?

Revista Plebella es quizás mi proyecto más ambicioso. Es difícil hacer una revista de crítica de poesía sin aplicarse a tradiciones, con un orden creativo, pero no puedo renunciar porque me encanta hacerla y porque me da muchas satisfacciones: la primera de ellas poder pensar los temas que realmente me interesan sin acatar definiciones ajenas de cultura o de poesía o agendas de otros, mucho menos el catálogo de una editorial, sino despejar los supuestos, oponerme a los imperativos que me parecen nocivos y generar un espacio utópico – sin el sentido peyorativo que se le suele dar a esa palabra- que sí tiene un lugar y ese lugar es Plebella.

Otro proyecto importante en este momento para mí es mi taller de poesía, pájaros locos, es un espacio donde puedo desarrollar y compartir mi punto de vista con otros y asistirlos en sus procesos creativos. En gran medida lo que propongo es quedar a la intemperie, y ese dolor lo veo en muchos de los que trabajan conmigo, sobre todo al principio, pero la libertad que logramos –con duro trabajo– es increíble. Me encanta realmente ser parte de esos procesos creativos.

Mi poesía es también un proyecto importante. Escribo mucho y en los últimos años fallé en encontrar un editor para mis textos. He realizado algunas publicaciones pequeñas y editado muchos poemas en revistas, pero no llega el libro –repito, el editor– y se van acumulando.

¿Cuáles son tus planes para 2011?

Ahora a fin de año lanzo un diseño nuevo de la revista, con papel ecológico, y con más contenido en la web. De Plebella ha surgido en mí la pasión por la forma ensayo. Quiero seguir desarrollando esa pasión.

Por otro lado, voy a iniciar un proyecto de investigación en UBA, dirigida por la socióloga María Alicia Gutiérrez, sobre los rasgos en el lenguaje que marcarían un modo femenino de escribir y un modo femenino de intervenir en la institución literaria. Es un proyecto pequeño (un UBACyT) pero para mí que he dejado la academia hace tantos años es emocionante encontrar un equipo interesante de trabajo para desarrollar y enmarcar algunas inquietudes.

Por último, creo que quiero dar lugar a esa transición que antes mencioné. Es una transición
personal pero nada es solamente personal, seguro se va a proyectar en todos mis planes.

¿Cómo es tu relación, y si tenés alguna reflexión, sobre el uso de las TIC, como mujer, escritora y también como usuaria?

Soy fan de la tecnología. No tanto de las comunicaciones, pero sí adoro todos los juguetitos que hay ahora. En su calidad de herramienta, me proporcionan gran libertad. Sin embargo, siempre son un medio, no? Y así es que también producen un desgaste, como todo. En gran medida nada es siempre bueno, o nada más que bueno y los seres humanos nos caracterizamos por la neurosis. La tecnología –y la comunicación– son productos humanos que no escapan a un frecuente uso neurótico. Como escritora intento luchar contra la neurosis en el lenguaje, objeto que hemos naturalizado, pero podría ser interesante recordar que es también una “tecnología de la comunicación”. Como mujer intento acercarme, incluso a cuestiones más técnicas, lucho contra mi educación y la cultura que no estimulan las pasiones técnicas en las mujeres, porque así es como manejo esa libertad de la que antes hablo y también valoro.

¿Cómo es tu relación con los feminismos en Argentina, o movimiento de mujeres?

No he tenido mucha. Sí soy una usuaria cada vez más ávida de cualquier biblioteca feminista. Pero me asustan las militancias, debo confesar, en primer lugar, por una cuestión de temperamento.
Si bien suelo dialogar con muchas personas, en gran medida soy una persona solitaria, me lleva tiempo pensar las cosas y confiar también. Eso entorpece el curso de acciones que considero que debe sostener una militancia. Sin embargo, comprendo que, a veces, por actitudes así, uno puede resultar funcional a otras cosas y eso sí intento que no me pase. Quiero decir, no me permito ser apática o indiferente. De todos modos, me cuesta interpretar la distancia que inevitablemente
aparece entre discurso y acción en un proceso de institucionalización como el que enfrentó el feminismo, sus tirones políticos. Ahora que estoy un poco más vieja, he comprendido que ese costo es el de todas las cosas. Entonces ahora comienzo a dialogar con más soltura pero siempre desde la poesía porque es el modo en el que me encuentro más libre para pensar y decidir. A lo largo de los años, es lo único a lo que vuelvo siempre y con mayor frecuencia.


Todas Cuerdas
Fragmentos
Romina Freschi

Es la cadena que fingieron los antiguos que salía de la boca de Júpiter, de donde pendían todas las cosas eslabonadas unas con otras.
Sor Juana Inés de la Cruz, Respuesta a Sor Filotea

Cuerda de Dafne

Los grandes animales. Umbríos, gruesos. Vacas y caballos. ¿Qué diferencia menuda nos separa? ¿No hablan?
Nacen, viven y mueren en la misma ropa.
Donaron tanta leche, sangre, pelo.
Marosa Di Giorgio, Los papeles salvajes

cada gota de sangre conforme
el lago, las presas fangosas reanuden el pantano,
el tamaño de la tristeza sea triunfo glorioso y mi canto
un himno del fugir, lamento armamentado impronunciable
se haga gota de sangre al intentar masticarlo, prometerlo, regalarlo,
el lazo del lago sea lo que me aprese y así mueran mis hojas reinas
en las cabezas sin ton ni son de sus pequeños reyes.

(…)

mi hembra indecisa se vuelva hombro del trigo y del maíz,
rosado morrón del alba que sangra como una niña, luz de la alegría,
pasto de la paz plumosa y algo fresca que tirita apenas húmeda asoma
el día, su colchón de parra fría se torne crujiente y adorado
pueda yacer el sol todo verano y halle verano dentro de
toda estación, menarca nova elida eva evada ave maría maree
hunda naves de roma y romero esparza rompiendo el sendero cobrizo
luminoso mojado por esa sangre de esa niña de brana anfibia
frotada entre los árboles erguidos, humeantes, perfumados que especien
la sopa del lago, espesen el caldo nutricio de todo calor entre las
piernas se cocine el mundo, inaprensible no, inapresable

Cuerda de Eva

y mujeres
en lo alto con la prole
muerta de hambre
Diana Bellessi, La rebelión del instante

como pitón contornearme alrededor de la costilla del cerdo y parirle
mil hijos y que quinientos maten a otros quinientos hasta que al fin
vuelva como millones de niños sin camisa y mujeres con bombos
inflados para votar, votar en las orejas de los cerdos o negociarles
el campo, un brazo del río y los pequeños bebés de chanchitos,
puerquitos tiernos que puedan mirar a mamá, y coman su manzana
seguros de no ser arrojados al matadero apenas salvados por una hojita de
laurel en el estofado, hojita que los mira tristemente, sin poder sacarles la
manzana de la boca en el horno tramitados como la soja, con sus genes
migrados, espolvoreados de pesticidas, los chanchitos, bebés que coman
del laurel sin sentirse adobados por dentro, listos para ser servidos
antes de ver la luz, antes de hacer el esfuerzo de nacer, ser condenados,
como pitón ser la serpiente, no dejarme violar o dejarme pero parir
hasta morir los hijos que coman al elefante tonto que mata por el marfil

(…)

mar filo de las olas báñeme despacito, encuentre su salida, expulse
lo que aquí se divide humano, tripartito, por favor! algo más que padre, hijo
y espíritu, chicos, compañeros, algo más que padre, hijo y madre, edipo,
algo más que eso o aquello, algo para elegir, hay quienes eligen, los hay,
aunque sea el lugar donde morir, la invisibilidad esos eligen, siguen eligiendo,
el hijo, la hija, la quijada partida, la costilla del ser, lo que cueste,
debajo de la costilla crece la panza, se ve la diferencia y ahí nace,
no el bebé sino la diferente, eva, duele, amor, me duele,
no te vayas, aunque el dolor me transforme en una serpiente, amor, vos
que no tenés la panza hinchada bajo la costilla, vos, amor, no te vayas,
aquí en el filo de vos estoy yo y bajo mi costilla sale el hijo, elijo llamarte
endemoniada a gritos, juan, adán, lilith, domingo, descansemos al filo de la mar

Cuerda de María

¿Adónde, dónde los jazmines, los azahares de la novia-niña?
¿Dónde, dónde la suave corona de espinas?
Miguel Ángel Bustos, Fragmentos Fantásticos

la alegría me invade como un ángel en la mañana plumón de ave
que evade el vacío y me llena de certidumbre el vientre, vientre
del hambre, dos veces hambre, dos veces sed, bebé del cielo,
bebé del amor, bebé de la luz de la mañana que como un ángel
benéfico me anuncia que es cierto que doy vida, llevo vida
soy vida sin certificado alguno, sin piedra estampada ni viejo
de larga barba que me diga que ahora puedo, que ahora debo,
oh crearte mi hijo, crearte como un arte, creerte, hermosa pluma
de la fe y del campo, correr y corrernos, saltar y saltarnos, del mar
al mar, sin presa ni represa, conejo del marfil que luce todavía en su trompa,
desea el elefantito niño colgarse de su papá, ángel de orejas como alas
patito de la mañana fría de oro de limón amarillo patito del sol de
la madrugada, es cierto, es hijo de dios, hijo natural, hijo del amor
y yo tu madre

(…)

redes de peces y panes para mi hijo que vino en agua y en andas lo lleven
le laven los peces, ungido y perfumado, alegre vino como un orgasmo justo
en el momento justo, bocanada de aire, ola del mar, verano rojo del maíz
que partirá y repartirá por su patria, cabecilla de la pureza por puro amor concebida
sin pecado en un jardín, bodas de amor para mí y para él, perfume de las especias
para diferenciar las ramas, el álamo, el olivo y el laurel, el romero y el manzano
fruto más sano de la tierra, mi hijo, fiesta de mi cuerpo que se partirá para
librar la batalla que trocara sangre en vino, piedras en panes, muertos en vivos,
al fin vivos, para disfrutar el fruto de todo amor

Cuerda de Romina

tan casi sagrada es esta cosa
que llama poderosamente la atención
la casi absoluta ceguera de la gente
Susana Thénon, Ova Completa

tejerina me tejieran una trampa en la que he entrado yo he visto cómo
he sufrido y ahora toda la culpa del villano en mí la llevo en mí,
sea por siempre yo la villana espejando el mal del mundo,
todo ese mal que me inyectara la cara de ese diablo en el débil
yo soy la devil nunca más, no merezca jamás el rayo de sol
de la sonrisa que me dé de bebé, no merezca yo ser río, ni conejito blanco
ni gloria alguna de laurel, solo epifanía de serpiente, pecado original,
animal cercado y violado que teja el edredón del universo social y ellos
los jueces duerman arropaditos tranquilos como conejitos con su lechita
dormidita siempre encontrándole el cauce que yo no merezca
nunca, ineducada salvaje siempre dolida con esa estaca clavada
en la espalda en la vagina el vahído, no conozca yo jamás de nuevo
el cielo, el suelo, el voto con que ahora veo han tejido mi trampa
yo la he tejido con mi alma yo la he tejido yo la he tejido tejido tejido
tejido no he reconocido al dios que me preñara no he reconocido
lo que de mí preñara, tejiera lo que yo, lo que yo te quiera

(…)

Y ni siquiera eso, nada vale, nada o apenas, unos minutos al día,
detrás de los libros, detrás de las rejas, los libres encadenan
la montaña de presos, viven con la montaña cubriéndoles las
espaldas, siempre y cuando no se enteren. Delante de todos yo
gesté. La vista es gorda.

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3 comentarios en este artículo

  1. carla dijo:

    muy interesante esta nota! gracias!

  2. Patricia dijo:

    qué buen trabajo los poemas y qué buena entrevista! conozco el trabajo de Romina hace tiempo y se merece reconocimiento. Qué buen espacio rima además! también agradezco

  3. jose dijo:

    Una verdadera poetisa. Recién acabo de descubrirla. Merece más difusión.
    Un saludo desde España en crisis.

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