Lao – Ni olvido ni perdón

2 de Noviembre de 2011 por gabrielaa.

Bárbara Gill, Columnas

Esta no es una historia sobre mujeres, ni siquiera sobre humanos, pero…

Lao es mi gato bengalí que llevaba una vida de gato, sin sobresaltos, sin preocupaciones, pero…

Lao se convirtió en un asesino serial: torcazas, jilgueros, zorzales, gorriones caían bajo sus garras, eran torturados y deglutidos, pero…

El verano pasado Lao atrapó un pichón de benteveo. Los padres, desesperados volaban bajito, chillaban y aleteaban, pero no lograron salvarlo.

A partir de ese día Lao no podía salir de la casa sin que lo persiguieran, acosaran con vuelos rasantes y amenazas de picoteo. Tuvo mucho miedo, pero el otoño lo liberó de la prisión domiciliaria.

Esta primavera los benteveos llegaron a mi jacarandá y en cuanto vieron a Lao soltaron un chillido estridente. De pronto, una escuadrilla de cuatro o cinco voló en picada pasando a centímetros del lomo felino. La huída no fue solución: hay un vigía permanente y en cuanto Lao asoma la cabeza por el umbral se oye un chillido prolongado, estridente. Está confinado y puede salir solo de noche, escabullirse entre las sombras.

Juro que la historia es absolutamente verdadera y juro que cada vez que oigo el airado chillido escucho “ni olvido ni perdón”.

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