RIMAweb » mujeres http://www.rimaweb.com.ar Red Informativa de Mujeres de Argentina Sun, 08 Oct 2017 16:53:03 +0000 http://wordpress.org/?v=2.9.2 en hourly 1 Ley de Trabajo de Mujeres y Menores, por Ester Kandel http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/ley-de-trabajo-de-mujeres-y-menores-por-ester-kandel/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/ley-de-trabajo-de-mujeres-y-menores-por-ester-kandel/#comments Thu, 27 Aug 2015 15:29:54 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1793

RESEÑA

ESTER KANDEL

LEY DE TRABAJO DE MUJERES Y MENORES

UN SIGLO DE SU SANCIÓN

La doble opresión: reconocimiento tácito

Con una mirada retrospectiva, el libro nos acerca a una época de valoración contradictoria del trabajo de la mujer: cuando su misión esencial eran la maternidad y las tareas domésticas, y se la sometía a grados de explotación que comprometía su vida.

La autora retoma el tema iniciado en el libro anterior, División sexual del trabajo – ayer y hoy – una aproximación al tema (Editorial Dunken), donde indagara las relaciones de trabajo desde la perspectiva de género, particularmente en la empresa Terrabusi.

Al cumplirse 100 años de la sanción  en nuestro país de la Ley 5291 de trabajo de mujeres y menores, analiza el proyecto legislativo, así como el complejo entramado de intereses, propuestas, debates y acciones; y  los acontecimientos que enmarcaron la incorporación de la mujer a la industria y sus condiciones de trabajo.

Estos hechos constituyen el motivo principal que la impulsó a escribirlo, según ella misma lo señala, partiendo de las circunstancias que rodearon a este acontecimiento. La  indagación de varias fuentes, tales como muchos números del periódico La Vanguardia, las posiciones de las centrales sindicales, los contenidos de los debates públicos y las discusiones por las  que atravesó el proyecto de ley desde la primera propuesta elaborada por Gabriela Laperriere de Coni, resultan reveladoras de las diferencias, tanto estratégicas como tácticas, que muestran los intereses contrapuestos de los distintos sindicatos, los trabajadores y los patronos. El debate abierto entre corrientes sindicales, también reflejado por los historiadores, las opiniones del Partido socialista, mediatizadas por La Vanguardia, forman parte de las citas textuales.

La presencia decisiva del Diputado Alfredo Palacios como representante del ideario socialista y del diputado Seguí por la UIA, como  vocero de estos últimos, reflejan una ardua puja sostenida en batallas cuyos escenarios van desde congresos o asambleas hasta huelgas, marchas, manifestaciones en las calles y la represión  que muchas veces se desencadenó.

Si bien su relevancia histórica se considera indiscutible, ¿para qué plantearse  este tema actualmente?

Descontamos por una parte que para las/os trabajadoras/es siempre es útil saber más acerca de los hechos que acompañaron los cambios en su condición de tales; que el conocimiento del contexto sirve para aprender, reflexionar y proponer modificaciones en esta relación desigual que nos impone el sistema capitalista.

Por otra parte, ciertos aspectos que conciernen a las condiciones y medio ambiente de trabajo como la salud, la violencia y el acoso sexual, la discriminación directa e indirecta de las mujeres, continúan siendo temas de preocupación permanente en esta sociedad de mercado libre, donde predomina la flexibilidad en las relaciones laborales.

Así, el tema de la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres está instalado en las agendas de distintos organismos estatales y sindicales, aunque sean insuficientes las políticas públicas que la garanticen y sólo se registre un avance en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos.

El trabajo infantil, a diferencia de lo que ocurría a principios del siglo XX, cuando se localizaba  en los talleres y fábricas, lo vemos diariamente en las calles de los centros urbanos o en las tareas rurales, sin que se garanticen en la mayoría de los casos, la alimentación, escolaridad y vivienda.

Sustentar una concepción del sujeto y de su conducta, como emergentes de complejas relaciones sociales, permite a su vez abordar, con espíritu reflexivo y crítico, la lectura de las fuentes, la reconstrucción de los hechos con distintos puntos de vista, y discernir entre las posiciones positivistas, que negaban las contradicciones en el seno del movimiento obrero, y las de algunos análisis académicos de las mujeres, que aún hoy no reconocen la lucha de clases, y ni las contradicciones de clase y de género. Por lo tanto, intentar un análisis desde un enfoque que contemple las relaciones de clase y de género, sin apegarse al discurso oficial aséptico, puede constituir una contribución válida para un mejor conocimiento de estos conflictos.

De ahí  las referencias a los aspectos macroeconómicos, condiciones de vida, datos de población, de sus organizaciones gremiales, los conflictos, del proyecto de ley nacional de trabajo, el trabajo de las mujeres y su participación.

En el prefacio, un recorrido por los diferentes grados de opresión que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia, permite dimensionar la importancia del período particular analizado.

En cuanto a las motivaciones personales, la autora destaca su práctica cotidiana como trabajadora y la experiencia de años de militancia en defensa de los derechos de las mujeres, lucha en la que me he sentido impactada por la experiencia de otras mujeres que por su capacidad y posibilidades, tuvieron  una actividad pública relevante, tales como La Pasionaria[1] e Isadora  Duncan.[2]

En “Temas y problemas nuevos”, E. Kandel vuelve sobre la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres, en el ámbito laboral, desde los inicios de la organización del movimiento obrero, al  propugnar entre otras reivindicaciones, la igualdad salarial y el acortamiento de la jornada de trabajo. Las condiciones de trabajo, las largas jornadas agotadoras, afectaban la salud y en algunos casos destruía los cuerpos de varones y mujeres, de ahí que las sucesivas propuestas legislativas, apuntaban a revertir las condiciones en que se vendía la fuerza de trabajo.

Desde una mirada que abarque las relaciones de clase y de género, la problematización del trabajo asalariado femenino, comenzó en los inicios del siglo XX, vinculado a la construcción de un ideal maternal, así como los debates sobre el tipo de educación que debían recibir las mujeres,  iniciada en el siglo XIX.

La problematización del tema, implicaba el reconocimiento de su rol materno, plasmado en un proyecto de ley, que admitía la necesidad de no concurrir por treinta días al lugar de trabajo y la posibilidad de amamantar. La justificación de su aporte era contradictoria, desde el punto de vista de los empleadores, los favorecía, pues retribuían menores montos que a los varones y desde la visión que se tenía del rol de la mujer, se aceptaba su inserción laboral como un mal necesario. La maternidad, era concebida como un hecho natural.

El grado de desarrollo de las fuerzas productivas no  permitía vislumbrar a la mayoría de la sociedad, a las mujeres, como sujetos de distintos derechos. Sólo se había definido el papel reproductor de la mujer como su función primaria y el Estado reforzaba el estatus secundario de su actividad productiva.

Continúa desarrollando el comportamiento de los diferentes actores sociales: el movimiento obrero organizado por ejemplo luchó por aumentos de salario, acortamiento de la jornada laboral, utilizando la huelga  como método principal hasta que se comenzaron a discutir varios temas: necesidad de la reglamentación del trabajo, y métodos como el boicot,  el sabotaje, el arbitraje, el papel del parlamento, su relación con las organizaciones obreras y partidos políticos. Estos temas despertaron polémicas entre los integrantes de las organizaciones gremiales y rupturas. Las mujeres fueron convocadas para participar activamente en las organizaciones gremiales.

“Tan intensas y resonantes como en 1906 son las luchas libradas durante el año 1907, numerosas huelgas corporativas, y dos generales, de vastas proyecciones, en solidaridad con trabajadores en conflicto y de airada protesta contra agresiones, abusos y atropellos de las autoridades, regístranse en este período”.[3]

Contradicciones de clase y de género, enfrentaban simultáneamente las mujeres, ante el patrón (extensión de la jornada laboral, salarial y acoso sexual) y con sus compañeros de trabajo y sus esposos (competencia, costumbres y moral predominante).

La base material en que se desarrollaban los trabajos en fábricas y talleres, impactó en la inspectora de fábricas de la Municipalidad de Buenos Aires. Aunque no lo planteó en estos términos, Gabriela L. de Coni visualizó la doble jornada laboral y sus efectos en la salud y aunque pertenecía a otra clase[4], se ubicó desde las necesidades e intereses[5] de las obreras, proponiendo la limitación de la jornada de trabajo de las mujeres a ocho horas. Elaboró un proyecto que tenía en cuenta la experiencia en Europa: por ejemplo en Inglaterra, en 1819, se votó la primera ley limitaba el trabajo de la mujer y el niño en las fábricas[6]. Gabriela L. de Coni, supo interpretar la nueva realidad social y se conectó[7] con el Partido Socialista pues sus portavoces expresaban necesidades, sentimientos y acciones que los/as trabajadores/as no lo podían verter por sí solos. Este modelo, desarrollado en los primeros países industrializados, permitía que se abordara “el conflicto entre quienes pagaban los salarios y quienes vivían de ellos”. Las organizaciones de beneficencia, también asistieron a la mujer obrera, en su formación para  cuestiones de puericultura y en algunos casos previniéndolas contra las ideas socialistas.

Las organizaciones obreras se ubicaban tácticamente según su estrategia: los anarquistas planteaban la “liberación femenina” oponiéndose a la reglamentación del trabajo, propuesta por el socialismo. Asimismo en su interior, había quienes pensaban que las mujeres no tenían que trabajar en las fábricas. En el Partido socialista también surgió un debate sobre la relación de los trabajadores y las instituciones burguesas.

Tales peticiones por mejores condiciones de trabajo, se realizaba en el país cuando predominaba la línea que marcaba el Código Civil (1869) de la inferioridad femenina y la mujer casada estaba subordinada al marido.

Al final va analizando en secuencia los proyectos de ley tal como se sucedieron,  identificando a los actores: Gabriela Laperriere de Coni, (inspectora ad-honorem de fábricas de la Municipalidad de la Municipalidad de Buenos Aires, el diputado Dr. Alfredo Palacios (socialista), también la Unión Industrial Argentina ( UIA) y el Poder Ejecutivo; más el alineamiento de éstos últimos para vaciar el proyecto original.

Se registran cuatro textos y cinco instancias de elaboración y debates.

-          1902, Gabriela Laperriere de Coni (Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.)

-          1906, Alfredo Palacios (manuscrito)

-          1906, Alfredo Palacios: presentación en la sesión del 22 de junio de 1906.

-          1906,  Comisión legislativa – diputados.

-          1907,  Poder Ejecutivo con acuerdo de la UIA. Se sanciona

La autora es profesora en Ciencias de la Educación, Psicóloga social y Magíster de la UBA en Ciencias Sociales del Trabajo; se especializa en la temática  mujer y trabajo.


[1] Dolores Ibarruri, era su nombre. Fue dirigente comunista de la República Española y de guerra civil.

[2] Bailarina norteamericana, pionera de la danza contemporánea. En los inicios de la revolución rusa, dictó clases de danza a las niñas.

[3] S. Marotta, completa el comentario: “Datos estadísticos publicados por el Departamento nacional del Trabajo-no siempre veraces- hacen ascender, en la ciudad de Buenos aires, a 231 el número de huelgas producidas en el año y a 75.000 los obreros comprendidos en ellas. Analizadas sus causas, 49 son motivadas por petitorios de aumentos de salarios, 46 por la reincorporación de obreros despedidos en  acto de represalia patronal; 16 por la reducción de la jornada de trabajo; 18 por solidaridad; 27 por expulsión de capataces prepotentes u obreros traidores a su propia causa; 5 por la abolición del trabajo a destajo; 70 por causas distintas”.

[4] En Europa, señala, E. J. Hobsbawn,  “la emancipación de la mujer”, fue iniciada y desarrollada de forma casi exclusiva (finales del siglo XIX)  por la clase media y -de forma diferente- por los estratos más elevados de la sociedad, menos importante desde el punto de vista estadístico.

[5] A diferencia de la UIA.

[6] Roberto Owen fue el impulsor de este proyecto. Citado por F. Engels en el Socialismo utópico al socialismo científico.

[7] Luego se incorporó y participó activamente. En el apéndice hacemos referencias biográficas.

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Ley de Trabajo de Mujeres y Menores

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División sexual del trabajo, por Ester Kandel http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/division-sexual-del-trabajo-por-ester-kandel/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2015/division-sexual-del-trabajo-por-ester-kandel/#comments Tue, 30 Jun 2015 17:43:36 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1784

La autora indaga las relaciones de género en el ámbito laboral, partiendo de la caracterización de los conceptos implicados (género, división social y división sexual del trabajo) y de su historización desde el siglo XIX hasta nuestros días, con especial hincapié en los procesos ocurridos en la Argentina durante la década del 90 del siglo XX, presenta el desarrollo y las conclusiones del estudio de caso que realizó entre los años 2002 y 2003 en una empresa del rubro de la alimentación radicada en la provincia de Buenos Aires.

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Kandel División sexual del trabajo

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Variaciones en La. Cinco Voces para una Historia Viva, por Alejandra Silnik http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/variaciones-en-la-cinco-voces-para-una-historia-viva-por-alejandra-silnik/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/variaciones-en-la-cinco-voces-para-una-historia-viva-por-alejandra-silnik/#comments Wed, 20 Mar 2013 18:41:25 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1513 Variaciones en La. Cinco Voces para una Historia Viva, de Alejandra Silnik (2005): entrevistas a mujeres mendocinas contemporáneas]]> Variaciones en La. Cinco Voces para una Historia Viva, de Alejandra Silnik (2005) contiene entrevistas a mujeres mendocinas contemporáneas: Alieda Verhoeven, Vilma Rúpolo, Victoria Olivencia (H.I.J.O.S), Quitita de Neme (F.A.V.I.M) y Marcela Gaua (ex-reina de la Vendimia y diputada, en ese momento).

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Alieda Verhoeven http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/alieda-verhoeven/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/alieda-verhoeven/#comments Tue, 12 Mar 2013 18:55:20 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1495

foto: http://informedh.blogspot.com.ar/



SEMBLANZA: ALIEDA*

Sin lugar a dudas el subtítulo: “Sabias, locas y transgresoras”, que la Agenda de la Mujer de 2004 ha elegido, la personifica totalmente a nuestra querida compañera y amiga Alieda.

¿Por qué sabia, loca y transgresora?

Porque abrió y sigue abriendo caminos, marcando huellas… superando dificultades fue alejando viejos paradigmas e instaurando nuevos. Posibilitó la creación de nuevas situaciones, nuevos espacios, dejando en todos ellos una semilla, una marca transformadora.

Su vida la desplegó en torno de dos espacios que no son comunes: la militancia en defensa por los DDHH y el activismo feminista.

Esta “gringa” holandesa-argentina-mendocina se insertó en la historia de nuestro país a través de un protagonismo enérgico en defensa de los Derechos Humanos, poniendo el cuerpo en cada situación, no importándole nunca las consecuencias – aún cuando ponía en peligro hasta su propia vida – sólo le importaba que cada hermano y hermana recibiera la ayuda que necesitaba.

Tampoco le interesó quedarse casi aislada de amistades y apoyos institucionales cuando debía defender su coherencia de vida, entre lo que SENTIA Y DEBIA SER y lo que le CONVENIA A UNAS POCAS PERSONAS.

Nos aparecen las imágenes de Alieda en las marchas con su gran pañuelo en la espalda, lleno de nombres de personas y organismos. Infatigable en la solidaridad en un lugar como Mendoza, donde la militancia por los DDHH fue y sigue siendo dificultosa.

Hacedora incansable, Alieda fue y es una de las feministas de trayectoria más larga y reconocida en Mendoza y otro de sus grandes méritos es ser teóloga feminista.
Su pasión por releer la Biblia desde esta perspectiva, le permite repensar la teología, la concepción del ser humano, la relación varón-mujer y la relación mujer-mujer. Su opción fundamental por trabajar con las mujeres más desposeídas, le facilita aportar a la construcción de una nueva espiritualidad. Como nuestra recordada y amada Safina (con quien inició la Urdimbre de Aquehua), nos fue revelando que la divinidad está entre nosotras. Que la divinidad es la justicia, la solidaridad, la energía que nos acompaña y nos une en el amor. Y que con este horizonte, las utopías nos movilizan, nos ayudan a pensar y a actuar.

Hará su tesis de doctorado explorando las capacidades de profecía de las mujeres, algo que la obsesiona desde hace mucho tiempo. La capacidad de las mujeres para liderar y resistir, para advertir y predecir, para sostener, como lo ha hecho ella durante muchos años.

Su tesón y empuje militante los gozamos en los encuentros, talleres, en las reuniones de la Mesa de Mujeres de Confluencia.

Quien no la recuerda en el Tercer Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Mendoza, organizando, coordinando, agitando, movilizando, discutiendo. Discutiendo mucho, mucho… porque es bien cabeza dura la gringa.

Quién no la tiene presente en el GEM (Grupo Ecuménico de Mujeres) impulsado desde la FEC (Fundación Ecuménica de Cuyo), realizando talleres con pobladoras, organizando actividades múltiples y un emprendimiento que motorizó con Linn: una publicación pequeña y milagrosa llamada “Las Chicas”. Muchos números salieron de la revista, con sus artículos sencillos para todas, con sus dibujos y viñetas.

Y Alieda en su casa, con la Gaucha, su perra y la gata Wendolina.
Su casa de ventanales amplios y parque maravilloso, con cerezos, colmenas y una pileta abierta y plural.
Su casa siempre abierta y solidaria.
Su casa para hacer reuniones y talleres donde se despliegan y se atrapan los sueños.
Sus manos inquietas y bordadoras.
Sus ojos claros casi de niña, su piel bien blanca y su acento marcado por la lengua materna.

Y hablando de su acento, compartimos una anécdota. Cuando era jovencita y recién llegada al país, fue secretaria de una gran empresa y en una oportunidad, el jefe le pregunta a dónde había guardado una carpeta y ella le responde -con la espontaneidad que la caracteriza- en la “calzoncillo” señor, señalando el archivador. En estos largos años -pese a sus grandes esfuerzos-no ha “podido” con su dejo holandés y eso es quizás lo que la hace más simpática y atractiva, confunde los géneros, mezcla permanentemente la “a” con la “o”, estamos convencidas que la “real academia” debería prestar mucha atención en su dicción, quizás estemos frente a la inauguración del lenguaje “no sexista”, donde la “a” es igual a la “o”.

Y finalizando, nos preguntamos: Dónde están documentadas sus acciones?
ESTAN EN LOS CORAZONES DE AQUELLAS Y AQUELLOS QUE TIENEN MEMORIA!!!




Mabel Busaniche y María del Carmen Fernández, por la Mesa de Mujeres de Confluencia
Colaboró: Alejandra Ciriza

* Texto escrito con motivo del homenaje de la “Agenda de las Mujeres” del año 2004.

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Sofía http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/sofia/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2013/sofia/#comments Wed, 02 Jan 2013 13:48:38 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1451 13 medallas de oro, una por cada examen anual de piano. Púber que maravilló al Sodre montevideano. Soprano dramática adolescente que se ganó una beca de la Scala. “En Europa son todas putas”, por eso la casaron con un argentino que le llevaba más de veinte años, un caballero, un gerente adinerado, el hijo único de una madre dominante.

La noche de bodas el caballero la violó. Al mes la golpeó porque todavía no estaba embarazada. Cuando nació la primera hija volvió a golpearla porque no había heredero del apellido. Cuando nació el varón dejó de ser útil y la confinaron a un banquito petiso donde se pasaba las horas. No podía tocar el piano porque la suegra tenía migrañas, no podía criar a los hijos porque para eso estaban los demás.

A escondidas creó hermosos aros y collares, pero el marido se enteró y le puso fin. A escondidas comenzó a diseñar ropa para niños, pero el marido metió la cuchara y la cosa fracasó. El marido perdió su puesto, pero ella ya estaba manejando una peluquería de eltura y ganando cuanto premio había. No tocaba la caja, era cosa de él.

Viuda a los 38, destrozada, con una decena de años de café y galletitas como único alimento. Bella, consciente de su belleza y con decenas de pretendientes rechazados. Minishorts y pestañas postizas, baile en peñas y frío en la enorme casona.

En algún momento vio que el piano estaba ahí. Y ella también. Practicó la Patética del gran sordo durante todo un verano, anotando centenas de cositas con un lápiz Faber. Se levantaba de la banqueta dejando un charco de sudor (sic, fui testigo) y los aplausos de los vecinos que se juntaban detrás de la ventana (sic, fui testigo).

La Argentina por fin pudo escucharla y admirar sus conciertos, después de tantos años de silencio. Pero ella no quiso esa carrera, le alcanzaba con demostrar que podía. Se conformó con ser la organista de las iglesias más importantes de Buenos Aires y tocar el Allelluya de Haendel en los funerales, para escándolo o alegría de los familiares.

Murió pasados su ochenta, en la casa donde fue tan infeliz pero que ella consideraba que era su guardiana, aunque tantas y tantas veces trató de vender. Murió con su hija esquizofrénica al lado, aunque peleaban a diario pero no podían separarse. Murió sin haber podiddo expresar todo lo que había en ella. Como tantas.

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Delia http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/delia/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/delia/#comments Fri, 28 Dec 2012 19:54:35 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1447 Tiene 78 y es mi maestra de yoga. Vive cerquita de mi casa y es una de las personas que más quiero y admiro. Pero su historia comienza con una adolescente embarazada, echada de su casa en Entre Ríos y paradita al borde de la ruta, solita su alma.

Una prima tuvo a bien acogerla en un suburbio de Buenos Aires, en un Boulogne que por ese entonces era pura quinta de verduras y carros de lecheros.

Delia tuvo dos madres, amó y comprendió a las dos. Creció con una curiosidad que nadie podía saciar, que ella guardaba sabiendo que algún día… Nena aún conoció a Germán, el buen mozo tímido y buenazo. Unos años de noviazgo mientras ella terminaba “corte y confección” y la felicidad de ir levantando la casa propia, de a poquito, con sacrificio, pero por eso con tanto más cuidado, con tanto más amor. Rita fue como un premio, pero el único posible, el máximo.

Años de primorosos trajes de novia que iban pagando las mejoras de la casa, los estudios de la hija, a la que le sobraban talentos. Rita tuvo éxito en todo lo que se propuso, y su volubilidad la llevó desde la danza moderna y el teatro hasta la beca en Estados Unidos para consolidar el inglés o la velocísima carrera de ejecutiva.

Madre e hija congeniaban hasta casi excluir a ese padre que en realidad era la base firme, el pedestal de todo un edificio que lo sobrepasaba y no comprendía.

La vieja curiosidad nunca abandonó a Delia y cuando despertó fue para lanzarse a estudiar a diestra y siniestra. Cursos más o menos largos, jornadas, simposios, conferencias, encuentros con maestros de sabiduría. Resistió estoica las tremendas exigencias para llegar a ser profesora de yoga en la escuela china más severa. Había encontrado un punto de apoyo desde donde crecer, echar ramas, florecer a diestra y siniestra. Hoy es mucho más que una profesora titulada, es una maestra de quien aprender día a día y gesto a gesto. Doy fe, la conozco desde hace casi veinte años.

Un buen día Rita dejó el éxito y eligió “la vida sencilla”, se casó con un músico y quiso tener tantos hijos como había querido su madre. Martina nació entre mil dificultades e incertidumbres, quién sabía si la madre o la hija –o ambas- sobrevivirían.

Fueron seis años de felicidad y terremotos familiares, pero Delia siempre fue la roca inconmovible y todos se aferraron a ella. Rita murió después de toda la crueldad que un cáncer puede deparar, tanto a quien lo padece como a quienes rodean al enfermo. Delia acompañó a su hija hasta el último aliento. Y se derrumbó, sabiendo que no tenía derecho, que Germán, que sus alumnos…

Delia estaba partida, ya no tenía esa otra mitad que la había impulsado, que la había exigido a evolucionar, que había sido su estímulo para desenterrar la curiosidad… Se sentía un autómata menguante. Su figura naturalmente frágil y pequeña se hizo transparente. Sus grandes ojos marrones perdieron brillo y solo mostraban dolor, un dolor que pocas mujeres pueden comprender: las mujeres cuyos hijos han muerto antes que ellas. Pero tenía que seguir, por Germán, por los alumnos. Y Delia siguió. Y sigue. Y sigue siendo una maestra, y de eso doy fe.

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Doña Rosa http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/dona-rosa/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/dona-rosa/#comments Fri, 28 Dec 2012 19:14:21 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1434 Es mi vecina “de al lado” desde hace más de medio siglo. Y no es Rosa, ha sido, es y será Doña Rosa.

La conocí como una joven recién casada, feliz con su casa nueva gracias al Plan Eva Perón. La vi cuidar su casa, que con tanto esmero pintaba y repintaba su marido, José (juro que los nombres son reales). La vi soñar con hijos, muchos hijos para amar y cuidar; no pudo ser. La vi trabajar desde antes del alba en la panadería que con tanto esfuerzo pudieron abrir junto con Petra –su hermana- y Arturo –su cuñado-. La vi alegrarse en las fiestas porque la casa se le llenaba de parientes y gritos de niños. La vi envejecer.

La veo hoy con sus 80 años caminando rapidito rumbo a la compra, al trámite, al cobro de la jubilación. La veo cuidando con santa paciencia a José, postrado por los años y la enfermedad. La veo gozando su jardincito, cuidando sus flores, recogiendo limones. La veo siguiendo el vuelo de los picaflores, zorzales y torcazas que bajan a beber el agua que les deja en el patio. La veo solita pero jamás triste o malhumorada. La veo sonriente cuando le devuelve la pelota al nene de los vecinos. La veo radiante cuando nos quedamos charlando, cerco por medio, y media horita es nada contándonos sobre gatos, berenjenas en escabeche y hormigas. La veo feliz y agradecida cuando intercambiamos limones por mermeladas y plantas por pickles (solemos dejarnos los dones en bolsitas sobre uno de los postes del cerco, para sorpresa y placer de cuando una los descubre).

Las diosas me libren de pensar alguna vez que su vida ha sido o es simple, intrascendente, común. Es una heroína, qué duda puede caber. Es un ejemplo a imitar: a ver si cualquiera puede envejecer con tanta dignidad y elegancia al viejo estilo, con tanto silencio estoico, conservando el espíritu abierto a la belleza, al amor por los prójimos y los bichos, siempre dispuesta a dar.

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Bárbara 6 (yo) http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/barbara-6-yo/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/barbara-6-yo/#comments Wed, 19 Dec 2012 14:44:25 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1428 Nací y mi madre comenzó a cocuparse para que yo fuera independiente, fuerte. Era lógico y loable: padres inmigrantes, ninguna familia extendida, madre cardíaca.

A los siete años viajaba sola en colectivo y volvía después del crepúsculo. A los doce iba sola a la capital con solo una Guía Peuser para ubicarme y llegar adonde debía llegar. A los trece tenía que ocuparme de conseguir los libros de texto usados, en San Isidro o en La nena o El estudiante, de la capital. Las colas eran tremendas y había que empujar y pedir a los gritos. A los quince iba sola al médico, después de haber hecho cola y sacado turno en el hospital. La mirada de mi madre me sostenía y yo no podía defraudarla.

Tenía veinte cuando ella murió y mi mundo se desmoronó. Ansiaba escapar a su control y ser realmente independiente, pero al mismo tiempo debía seguir dándole cuenta, estar a su alcance para que comprobara que había hecho bien las cosas. Y de repente el vacío. Y yo girando en él. Girando sin saber cuándo ni dónde anclar.

Anclé en el lugar más lógico pero menos loable, junto a un hombre. Ni siquiera me pareció el más seguro o confiable, simplemente era el que estaba allí. Y me pareció que estaba bien. No tenía la menor expectativa, pero era comenzar a vivir una vida independiente. La estupidez humana no tiene límites, mucho menos la de una chica de veinte devastada por el duelo.

Fea, tonta e inútil, pero a pesar de eso querida, y debía agradecerlo. Despreciada y agredida y por eso debía agradecer que un hijo me defendiera de su madre. Me enfermé y nadie, ni yo misma, se dio cuenta.

Mi padre, hombre tierno y siempre de costado, sin interferir, sin opacar el brillo de mi magnífica madre, sí se dio cuenta. Eligió morir porque creyó que me regalaba independencia. Pero ya era tarde. La espiral de la violencia estaba enroscándose en su siguiente vuelta.

Viví absolutamente en función de las necesidades de otro: sus gustos, sus peleas con los clientes, sus elecciones de amigos. Pero conservé algunas pequeñas trincheras: la ideología, la literatura, el placer de la conversación (no de la charla o el intercambio de información, sino el diálogo de ideas).

A los 27 mi biología se impuso a cualquier condicionante: necesitaba sentir que un hijo crecía dentro de mí. Y no me importaba quién sería el padre, lo confieso: yo quería sentir eso, un hijo dentro de mí, un bebé rodeándome el cuello con sus brazos. Jamás me habían interesado los bebés, nunca había estado cerca de uno, pero algo aullaba dentro de mí y me puse a seguirlo.

Nació mi primera hija y comprendí que iba a tener todos los hijos que me permitiera la biología. La gloria, la gloria de ver esa belleza salida de mi útero pero tan diferente de mí era lo más excelso que podía pasarme. Vi a mi primera hija y pensé lo que repetí al nacer los otros dos: “¡por favor, que podamos llevarnos bien!”

Tuve otros dos embarazos y los perdí. La naturaleza -a veces- es sabia y me protegió de seguir pariendo porque quién y cómo podría haber criado a esa progenie si la madre estaba cada vez más deteriorada en su autoestima, cada vez más violentada.

“¿Pero a quién se le ocurre?” “¿Quién podría quererte?”, y yo mirándome en el espejo agarrada por los pelos y creyendo que por supuesto, nadie.

Y ocurrió algo que nadie esperaba, yo tampoco: comencé a trabajar, pero no pegoteando arcilla para quien se acostaba con mi marido, sino haciendo algo que casi había olvidado: pegoteando palabras para traducir ideas. Así comenzó el periodismo, al que me aferré con toda la decisión de no soltarlo, porque era lo que de verdad quería hacer.

Fueron años terribles: agenda, teléfono, cocinar para el freezer, ver quién se quedaba con los chicos, salir a lo loco a patear la Capital, teclear a las 5 de la mañana bajo el naranjo, colaboraciones con cuatro o cinco medios diferentes. Cobrar y antes de que el dinero fuera al seguro del auto o a la cuota del colegio profesional, la alegría de comprar un montón de juguetes baratos en el mayorista o unas toallas que todavía uso.

Una vez le comenté, muy divertida, a mi jefe que nadie me había detenido en una dependencia del gobierno. Me miró y me dijo: “¿Y quién te detendría con esa imagen de seguridad que tenés?” ¿Yo? ¡Pero si yo estaba hecha polvo, era nadie!

Me tomó dos años oscilar entre el sí y el no: la vida es así, esto es lo que nos toca, y sus antítesis.

Una mañana de sábado, en la cocina escuché: “¿Y si tuviéramos otro hijo?” y sin ninguna voluntad, sin siquiera abrir los labios, exhalé: “Yo no quiero seguir viviendo con vos”. Así de fácil, así de simple. Nunca vi la cara de alguien demolido por un mazazo, no me cabe duda de que tendría esa cara.

La próxima vez que piqué zanahorias para un tuco me reí a carcajadas cuando in mente escuché “¿A quién se le ocurre ponerle zanahorias a un tuco?” ¡A mí! ¡Sí, mil veces a mí!, repetí mientras seguía riendo y agregando zanahorias.

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Teresa http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/teresa/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/teresa/#comments Wed, 26 Sep 2012 16:26:13 +0000 RIMA http://www.rimaweb.com.ar/?p=1350 Sábado a la tarde, son casi las cuatro, pero la fiambrería todavía no ha abierto. Algun@s client@s nos decidimos a esperar. En una de las puertas quedamos, con una mujer de unos 60 con dos niñitas de entre 6 y 8 años, obviamente sus nietas. Comentario va, comentario viene, me contó su historia. Escucho, much@s me cuentan sus historias. Quizá se alivien por compartir, yo me enriquezco por conocer.

Teresa está criando a l@s seis (¡si, son seis!) hij@s de su hija mayor. La hija moría de cáncer en el Hospital Durand, de Buenos Aires, y Teresa se repartía entre estar a su lado y correr a la nursery, donde estaba la última de sus nietitas, parida hacía menos de dos meses.

Todos los trámites por el fallecimiento de la hija cayeron sobre Teresa, viuda y sin familiares; pero no solo tuvo que tragarse el dolor y lidiar con la burocracia, también tuvo que soportar el maltrato de asistentes sociales que la urgían a “resolver la situación” de la beba… Teresa se multiplicó como pudo y obtuvo la custodia de la nietería, pero el padre –un delincuente con captura pedida- comenzó a amenazarla: que se quedara con cinco, pero la beba se la llevaría. Teresa, muerta de miedo, tuvo que organizar un “operativo” para llevar a la chiquita a su casa, pasarla a través de la medianera de un vecino, llamar a la policía para que arrestara al padre y por fin, después de tres días de trajinar, dormir.

No durmió sola. No pudo llorar a su hija. L@s cinco se arracimaron a su alrededor buscando el calor que ya no tendrían de madre sino de abuela. La más chiquitina estaba en sus brazos. Teresa se tragó las lágrimas y abrazó a la familia que acababa de formar.

Pasaron seis años. El pibaje estudia y tiene todo el amor resumido en una abuela, que cuida su alimentación, que los ama, que los educa en valores como la solidaridad… Una abuela que estaba esperando en la fiambrería para comprar queso, porque esa noche habría pizza “que a los chicos les encanta; de paso hago pan, porque no hay nada como el pan casero”.

Me lo contó como quien cuenta algo “normal”, sin melodramatismos. La escuché con todo mi respeto y admiración. La vi irse con las dos nenas, las tres prolijas, las tres felices (¿por estar juntas?, ¿por la pizza y el pan?) y pensé que había conocido a una verdadera heroína. Una de esas que no hacen ruido, que no se promocionan en la tele, a la que nunca nadie le daría una “medalla al mérito”, pero que se la merecía bastante más que otras…

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El mapa de la solidaridad http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/el-mapa-de-la-solidaridad/ http://www.rimaweb.com.ar/articulos/2012/el-mapa-de-la-solidaridad/#comments Thu, 20 Sep 2012 22:39:27 +0000 kamala http://www.rimaweb.com.ar/?p=1340 por Claudia Anzorena

(publicado en La indignada, año 1 número 1, La Otredad, San Martín, Mendoza)

Positivo. Pero Iris no podía o no quería continuar con ese embarazo. Vive en un lugar donde se valora al ser en potencia tanto como se desprecia a las mujeres y a sus decisiones. Iris estaba muy angustiada. Clara se dio cuenta que algo le pasaba.  Clara no estaba muy de acuerdo con eso pero… Iris la sensibilizó. Sintió que tenía que ayudarla. Clara le preguntó a Ana. Ana seguro algo tenía que saber. Le dijo que una amiga había ido al Dr. Diez Mil, pero que había visto en una calco un número donde daban información sobre abortos seguros. Eso era exactamente lo que necesitaban, algo seguro y accesible.

Hace un tiempo, la visita de un barco de un país (Holanda) con más derechos, hizo pública la existencia de una droga llamada misoprostol que, utilizada adecuadamente, provoca abortos.  Ya se usaba en muchos países donde esta práctica era (es) ilegal y había reducido notablemente las complicaciones por abortos inseguros. Supieron además que el misoprostol, junto con la mifepristona, se utilizaba para realizar abortos medicamentosos legales en países donde la interrupción del embarazo, inclusive por voluntad de la mujer, estaba (está) permitida. Women On Waves (Mujeres en las Olas) consideraba, al igual que muchas activistas del país de Iris, que era importante informar sobre la existencia de ese medicamento y cómo usarlo para provocar el efecto deseado sin riesgos y al alcance de las mujeres con menos recursos. Entonces posibilitaron la creación de líneas telefónicas para dar esta información. Diferentes corporaciones e instituciones no vieron con buenos ojos este gesto de autonomía y autodeterminación, y entonces pusieron obstáculos al acceso al misoprostol. Esto, entre otras cosas, elevó el costo del remedio e introdujo requerimientos indebidos para comprarlo. Por otro lado, o sea por el lado de la solidaridad y no de la represión o del negocio, como muchas mujeres fueron (y van) recurriendo a esta solución, diferentes grupos feministas a nivel local se organizaron para brindar información, e inclusive para ayudar a las mujeres que no podían o no querían acceder al Dr. Diez Mil.

Cuando Iris se encontró en esa situación y puso en palabras su desconsuelo, una red de solidaridades se tejió. Algunas mujeres le informaron. Otras la ayudaron a conseguir lo necesario. Otras la acompañaron. Inclusive bajó información de internet. Para Iris todo estuvo bien. Pero tuvo miedo. El miedo que provoca la incertidumbre de una cultura que medicaliza nuestros cuerpos, que convierte al sistema de salud (aunque no en su versión preventiva) en mediador de todos los procesos relacionados con la sexualidad y la reproducción. El miedo que provoca la clandestinidad en una trama institucional heteropatriarcal que designa el parir y criar como obligatorio e ineludible para las mujeres.

Y así se van armando los mapas de la solidaridad, de la seguridad, de la autonomía. En la malla firme de confiar en la otra. Del compartir un saber que no se comercializa.

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