| RESOLUCIONES APROBADAS POR LA
CONFERENCIA
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Reunida en Beijing
del 4 al 15 de septiembre de 1995,
ÍNDICE
I. RESOLUCIONES APROBADAS POR LA CONFERENCIA
1. Declaración y Plataforma de Acción de Beijing
2. Expresión de reconocimiento al pueblo y al Gobierno de
la República Popular de China
3. Credenciales de los representantes ante la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer
Capítulo I
RESOLUCIONES APROBADAS POR LA CONFERENCIA
Resolución 1
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing*
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Reunida en Beijing
del 4 al 15 de septiembre de 1995,
1. Aprueba la Declaración y Plataforma de Acción de
Beijing, que figuran como anexos de la presente resolución;
2. Recomienda a la Asamblea General de las Naciones Unidas en su
quincuagésimo período de sesiones que haga suyas la
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing en la
forma aprobada por la Conferencia.
* Aprobada en la 16~ sesión plenaria, celebrada el 15 de
septiembre de 1995; para el debate, véase el capítulo
V.
ANEXO I
Declaración de Beijing
1. Nosotros, los Gobiernos que participamos en la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer,
2. Reunidos en Beijing en septiembre de 1995, año del cincuentenario
de la fundación de las Naciones Unidas,
3. Decididos a promover los objetivos de igualdad, desarrollo y
paz para todas las mujeres del mundo, en interés de toda
la humanidad,
4. Reconociendo las aspiraciones de las mujeres del mundo entero
y tomando nota de la diversidad de las mujeres y de sus funciones
y circunstancias, haciendo honor a las mujeres que han allanado
el camino, e inspirados por la esperanza que reside en la juventud
del mundo,
5. Reconocemos que la situación de la mujer ha avanzado en
algunos aspectos importantes en el último decenio, aunque
los progresos no han sido homogéneos, persisten las desigualdades
entre mujeres y hombres y sigue habiendo obstáculos importantes,
que entrañan graves consecuencias para el bienestar de todos
los pueblos,
6. Reconocemos asimismo que esta situación se ha visto agravada
por una pobreza cada vez mayor, que afecta a la vida de la mayor
parte de la población del mundo y tiene sus orígenes
en el ámbito nacional y en el ámbito internacional,
7. Nos comprometemos sin reservas a combatir estas limitaciones
y obstáculos y a promover así el adelanto y la potenciación
del papel de la mujer en todo el mundo, y convenimos en que esta
tarea exige una acción urgente, con espíritu decidido,
esperanza, cooperación y solidaridad, ahora y en los albores
del nuevo siglo.
Reafirmamos nuestro compromiso de:
8. Defender los derechos y la dignidad humana intrínseca
de las mujeres y los hombres, todos los demás propósitos
y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, la
Declaración Universal de Derechos Humanos y otros instrumentos
internacionales de derechos humanos, en particular, la Convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño,
así como la Declaración sobre la eliminación
de la violencia contra la mujer y la Declaración sobre el
derecho al desarrollo;
9. Garantizar la plena aplicación de los derechos humanos
de las mujeres y las niñas como parte inalienable, integral
e indivisible de todos los derechos humanos y libertades fundamentales;
10. Impulsar el consenso y los progresos alcanzados en anteriores
conferencias de las Naciones Unidas - sobre la Mujer, celebrada
en Nairobi en 1985, sobre el Niño, celebrada en Nueva York
en 1990, sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río
de Janeiro en 1992, sobre los Derechos Humanos, celebrada en Viena
en 1993, sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en
El Cairo en 1994, y en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social,
celebrada en Copenhague en 1995, con el objetivo de lograr la igualdad,
el desarrollo y la paz;
11. Conseguir la aplicación plena y efectiva de las Estrategias
de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer;
12. Promover la potenciación del papel de la mujer y el adelanto
de la mujer, incluido el derecho a la libertad de pensamiento, de
conciencia, de religión y de creencia, lo que contribuye
a la satisfacción de las necesidades morales, éticas,
espirituales e intelectuales de las mujeres y los hombres, individualmente
o en comunidad con otros, por lo que les garantiza la posibilidad
de realizar su pleno potencial en la sociedad plasmando su vida
de conformidad con sus propias aspiraciones.
Estamos convencidos de que:
13. La potenciación del papel de la mujer y la plena participación
de la mujer en condiciones de igualdad en todas las esferas de la
sociedad, incluidos la participación en los procesos de adopción
de decisiones y el acceso al poder, son fundamentales para el logro
de la igualdad, el desarrollo y la paz;
14. Los derechos de la mujer son derechos humanos;
15. La igualdad de derechos, de oportunidades y de acceso a los
recursos, la distribución equitativa entre hombres y mujeres
de las responsabilidades respecto de la familia y una asociación
armoniosa entre ellos son indispensables para su bienestar y el
de su familia, así como para la consolidación de la
democracia;
16. La erradicación de la pobreza basada en el crecimiento
económico sostenido, el desarrollo social, la protección
del medio ambiente y la justicia social exige la participación
de la mujer en el desarrollo económico y social e igualdad
de oportunidades, y la participación plena y en pie de igualdad
de mujeres y hombres en calidad de agentes y de beneficiarios de
un desarrollo sostenible centrado en la persona;
17. El reconocimiento explícito y la reafirmación
del derecho de todas las mujeres a controlar todos los aspectos
de su salud, en particular su propia fecundidad, es básico
para la potenciación de su papel;
18. La paz local, nacional, regional y mundial es alcanzable y está
inextricablemente vinculada al adelanto de la mujer, que constituye
una fuerza fundamental para la dirección de la comunidad,
la solución de conflictos y la promoción de una paz
duradera a todos los niveles;
19. Es indispensable diseñar, aplicar y vigilar, a todos
los niveles, con la plena participación de la mujer, políticas
y programas, entre ellos políticas y programas de desarrollo
efectivos, eficaces y sinérgicos, que tengan en cuenta el
género, y contribuyan a promover la potenciación del
papel y el adelanto de la mujer;
20. La participación y contribución de todos los participantes
de la sociedad civil, en particular de los grupos y redes de mujeres
y otras organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la
comunidad, con el pleno respeto de su autonomía y en cooperación
con los gobiernos, son importantes para una aplicación y
seguimiento efectivos de la Plataforma de Acción;
21. La aplicación de la Plataforma de Acción exige
el compromiso de los gobiernos y de la comunidad internacional.
Al asumir compromisos de acción a nivel nacional e internacional,
incluidos los asumidos en la Conferencia, los gobiernos y la comunidad
internacional reconocen la necesidad de tomar medidas prioritarias
para la potenciación del papel y el adelanto de la mujer.
Estamos decididos a:
22. Intensificar los esfuerzos y acciones encaminados a alcanzar,
antes de que termine el siglo, las metas de las Estrategias de Nairobi
orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer para fines
del presente siglo;
23. Garantizar a todas las mujeres y las niñas todos los
derechos humanos y libertades fundamentales, y tomar medidas eficaces
contra las violaciones de esos derechos y libertades;
24. Adoptar las medidas que sean necesarias para eliminar todas
las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas,
y suprimir todos los obstáculos a la igualdad de género
y al adelanto y potenciación del papel de la mujer;
25. Alentar a los hombres a que participen plenamente en todas las
acciones encaminadas a garantizar la igualdad;
26. Promover la independencia económica de la mujer, incluido
su empleo, y erradicar la carga persistente y cada vez mayor de
la pobreza que recae sobre las mujeres, combatiendo las causas estructurales
de esta pobreza mediante cambios en las estructuras económicas,
garantizando la igualdad de acceso a todas las mujeres, incluidas
las de las zonas rurales, como agentes vitales del desarrollo, a
los recursos productivos, oportunidades y servicios públicos;
27. Promover un desarrollo sostenible centrado en la persona, incluido
el crecimiento económico sostenido, mediante la enseñanza
básica, la educación durante toda la vida, la alfabetización
y capacitación, y la atención primaria de la salud
para niñas y mujeres;
28. Adoptar medidas positivas a fin de garantizar la paz para el
adelanto de la mujer y, reconociendo la función rectora que
han desempeñado las mujeres en el movimiento en pro de la
paz, trabajar activamente hacia el desarme general y completo bajo
control internacional estricto y eficaz, y apoyar las negociaciones
para la concertación, sin demora, de un tratado amplio de
prohibición de los ensayos nucleares, de alcance universal
y verificable multilateral y efectivamente, que contribuya al desarme
nuclear y a la prevención de la proliferación de las
armas nucleares en todos sus aspectos;
29. Prevenir y eliminar todas las formas de violencia contra las
mujeres y las niñas;
30. Garantizar la igualdad de acceso y la igualdad de trato de hombres
y mujeres en la educación y la atención de salud y
promover la salud sexual y reproductiva de la mujer y su educación;
31. Promover y proteger todos los derechos humanos de las mujeres
y las niñas;
32. Intensificar los esfuerzos para garantizar el disfrute en condiciones
de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales
a todas las mujeres y las niñas que enfrentan múltiples
barreras para lograr su potenciación y su adelanto por factores
como la raza, la edad, el idioma, el origen étnico, la cultura,
la religión o la discapacidad, o por pertenecer a la población
indígena;
33. Garantizar el respeto del derecho internacional, incluido el
derecho humanitario, a fin de proteger a las mujeres y las niñas
en particular;
34. Potenciar al máximo la capacidad de las mujeres y las
niñas de todas las edades, garantizar su plena participación,
en condiciones de igualdad, en la construcción de un mundo
mejor para todos y promover su papel en el proceso de desarrollo.
Estamos decididos a:
35. Garantizar el acceso de las mujeres en condiciones de igualdad
a los recursos económicos, incluidos la tierra, el crédito,
la ciencia y la tecnología, la capacitación profesional,
la información, las comunicaciones y los mercados, como medio
de promover el adelanto de las mujeres y las niñas y la potenciación
de su papel, incluso mediante el aumento de su capacidad para disfrutar
de los beneficios de la igualdad de acceso a esos recursos para
lo que se recurrirá a, entre otras cosas, la cooperación
internacional;
36. Garantizar el éxito de la Plataforma de Acción
exigirá un compromiso decidido de los gobiernos y de las
organizaciones e instituciones internacionales a todos los niveles.
Estamos firmemente convencidos de que el desarrollo económico,
el desarrollo social y la protección del medio ambiente son
elementos interdependientes y sinérgicos del desarrollo sostenible,
que es el marco de nuestros esfuerzos para lograr una mejor calidad
de vida para todos. Un desarrollo social equitativo que reconozca
que dar a los pobres, en particular a las mujeres que viven en la
pobreza, la posibilidad de utilizar los recursos ambientales de
manera sostenible es una base necesaria del desarrollo sostenible.
Reconocemos también que el crecimiento económico sostenido
de base amplia en el contexto del desarrollo sostenible es necesario
para apoyar el desarrollo social y la justicia social. El éxito
de la Plataforma de Acción también requerirá
una movilización apropiada de recursos a nivel nacional e
internacional y recursos nuevos y adicionales para los países
en desarrollo procedentes de todos los mecanismos de financiación
disponibles, incluidas las fuentes multilaterales, bilaterales y
privadas para el adelanto de la mujer; recursos financieros para
fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales, subregionales,
regionales e internacionales; el compromiso de lograr la igualdad
de derechos, la igualdad de responsabilidades y la igualdad de oportunidades,
así como la igualdad de participación de las mujeres
y los hombres en todos los órganos y procesos de determinación
de políticas a nivel nacional, regional e internacional;
el establecimiento o fortalecimiento de mecanismos en todos los
niveles para rendir cuentas a las mujeres del mundo;
37. Garantizar también el éxito de la Plataforma de
Acción en los países con economías en transición,
lo que exigirá cooperación y asistencia internacionales
constantes;
38. Por la presente nos comprometemos en calidad de Gobiernos a
aplicar la siguiente Plataforma de Acción y a garantizar
que todas nuestras políticas y programas reflejen una perspectiva
de género. Instamos al sistema de las Naciones Unidas, a
las instituciones financieras regionales e internacionales y a las
demás instituciones regionales e internacionales pertinentes,
a todas las mujeres y todos los hombres, así como a las organizaciones
no gubernamentales, con pleno respeto de su autonomía, y
a todos los sectores de la sociedad civil a que, en cooperación
con los gobiernos, se comprometan plenamente y contribuyan a la
aplicación de esta Plataforma de Acción.
ANEXO II
Plataforma de Acción
ÍNDICE
Capítulo I. DECLARACIÓN DE OBJETIVOS.
Capítulo II. CONTEXTO MUNDIAL
Capítulo III. ESFERAS DE ESPECIAL PREOCUPACIÓN
Capítulo IV. OBJETIVOS ESTRATÉGICOS Y MEDIDAS
A. La mujer y la pobreza
B. Educación y capacitación de la mujer
C. La mujer y la salud
D. La violencia contra la mujer
E. La mujer y los conflictos armados
F. La mujer y la economía
G. La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de
decisiones
H. Mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer
I. Los derechos humanos de la mujer
J. La mujer y los medios de difusión
K. La mujer y el medio ambiente
L. La niña
Capítulo V. DISPOSICIONES INSTITUCIONALES
A. Actividades en el plano nacional
B. Actividades en el plano subregional y regional
C. Actividades en el plano internacional
Capítulo VI. DISPOSICIONES FINANCIERAS
A. En el plano nacional
B. En el plano regional
C. En el plano internacional
Capítulo I
Declaración de objetivos
1. La Plataforma de Acción es un programa encaminado a crear
condiciones necesarias para la potenciación del papel de
la mujer en la sociedad. Tiene por objeto acelerar la aplicación
de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el
adelanto de la mujer 1/ y eliminar todos los obstáculos que
dificultan la participación activa de la mujer en todas las
esferas de la vida pública y privada mediante una participación
plena y en pie de igualdad en el proceso de adopción de decisiones
en las esferas económica, social, cultural y política.
Esto también supone el establecimiento del principio de que
mujeres y hombres deben compartir el poder y las responsabilidades
en el hogar, en el lugar de trabajo y, a nivel más amplio,
en la comunidad nacional e internacional. La igualdad entre mujeres
y hombres es una cuestión de derechos humanos y constituye
una condición para el logro de la justicia social, además
de ser un requisito previo necesario y fundamental para la igualdad,
el desarrollo y la paz. Para obtener el desarrollo sostenible basado
en el ser humano, es indispensable que haya una relación
transformada, basada en la igualdad, entre mujeres y hombres. Se
necesita un empeño sostenido y a largo plazo para que mujeres
y hombres puedan trabajar de consuno para que ellos mismos, sus
hijos y la sociedad estén en condiciones de enfrentar los
desafíos del siglo XXI.
2. La Plataforma de Acción reafirma el principio fundamental,
establecido en la Declaración y el Programa de Acción
de Viena 2/ aprobados por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos,
de que los derechos humanos de las mujeres y las niñas son
una parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos
universales. Como programa de acción, la Plataforma apunta
a promover y proteger el pleno disfrute de todos los derechos humanos
y las libertades fundamentales de todas las mujeres a lo largo de
su vida.
3. La Plataforma de Acción hace hincapié en que las
mujeres comparten problemas comunes que sólo pueden resolverse
trabajando de consuno y en asociación con los hombres para
alcanzar el objetivo común de la igualdad de género*
en todo el mundo. La Plataforma respeta y valora la plena diversidad
de las situaciones y condiciones en que se encuentra la mujer y
reconoce que algunas mujeres enfrentan barreras especiales que obstaculizan
su participación plena y en pie de igualdad en la sociedad.
4. La Plataforma de Acción pide la adopción de medidas
inmediatas y concertadas por todos para crear un mundo pacífico,
justo, humano y equitativo basado en los derechos humanos y las
libertades fundamentales, con inclusión del principio de
la igualdad para todas las personas, independientemente de su edad
y de su situación en la vida, y con ese fin reconoce que
se necesita un crecimiento económico amplio y sostenido en
el contexto del desarrollo sostenible para sustentar el desarrollo
social y la justicia social.
5. Para que la Plataforma de Acción tenga éxito se
necesitará el empeño decidido de los gobiernos, las
organizaciones internacionales y las instituciones a todos los niveles.
También será preciso movilizar recursos suficientes
a nivel nacional e internacional, así como recursos nuevos
y adicionales para los países en desarrollo, a través
de todos los mecanismos de financiación existentes, incluso
las fuentes multilaterales, bilaterales y privadas para el adelanto
de la mujer; recursos financieros para fortalecer la capacidad de
las instituciones nacionales, subregionales, regionales e internacionales;
una dedicación a la igualdad de derechos, la igualdad de
responsabilidades y oportunidades y la participación en pie
de igualdad de mujeres y hombres en todos los órganos y procesos
de adopción de políticas nacionales, regionales e
internacionales, y el establecimiento o el fortalecimiento de mecanismos
a todos los niveles para el proceso de rendición de cuentas
a las mujeres del mundo.
* Para la interpretación más generalizada del término
"género", véase el anexo IV del presente
informe.
CAPÍTULO II
Contexto mundial...
6. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer se celebra en momentos
en que el mundo se apresta a trasponer el umbral de un nuevo milenio.
7. La Plataforma de Acción hace suya la Convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer 3/ y se apoya en las Estrategias de Nairobi orientadas
hacia el futuro para el adelanto de la mujer, así como en
las resoluciones pertinentes aprobadas por el Consejo Económico
y Social y la Asamblea General. La formulación de la Plataforma
de Acción apunta a establecer un grupo básico de medidas
prioritarias que deberían aplicarse en el curso de los próximos
cinco años.
8. En la Plataforma de Acción se reconoce la importancia
de los acuerdos alcanzados en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia,
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y
el Desarrollo, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Conferencia
Internacional sobre la Población y el Desarrollo y la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social, donde se establecieron enfoques
y compromisos concretos para fomentar, el desarrollo sostenible
y la cooperación internacional y fortalecer la función
de las Naciones Unidas en ese sentido. En la Conferencia Mundial
sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares
en Desarrollo, la Conferencia Internacional sobre Nutrición,
la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la
Salud y la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos
se encararon asimismo distintos aspectos del desarrollo y de los
derechos humanos y, dentro de sus perspectivas particulares, se
prestó especial atención al papel que desempeñan
las mujeres y las niñas. Además, en el contexto del
Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del
Mundo 4/, el Año Internacional de la Familia 5/, el Año
Internacional para la Tolerancia 6/, la Declaración de Ginebra
en pro de la Mujer Rural 7/, y la Declaración sobre la eliminación
de la violencia contra la mujer 8/ se subrayaron también
las cuestiones relacionadas con la potenciación y la igualdad
de la mujer.
9. El objetivo de la Plataforma de Acción, que se ajusta
plenamente a los propósitos y principios de la Carta de las
Naciones Unidas y al derecho internacional, es la potenciación
del papel de todas las mujeres en la sociedad. La plena realización
de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de todas
las mujeres es esencial para potenciar el papel de las mujeres.
Aunque hay que tener presentes la importancia de las particularidades
nacionales y regionales y los diversos antecedentes históricos,
culturales y religiosos, los Estados, independientemente de sus
sistemas políticos, económicos y culturales, tienen
la obligación de promover y proteger todos los derechos humanos
y libertades fundamentales 9/. La aplicación de la presente
Plataforma, en particular mediante la promulgación de leyes
nacionales y la formulación de estrategias, políticas,
programas y prioridades para el desarrollo, incumbe a la responsabilidad
soberana de cada Estado, de conformidad con todos los derechos humanos
y libertades fundamentales, y la importancia de los diversos valores
religiosos y éticos, antecedentes culturales y convicciones
filosóficas de los individuos y de las comunidades, así
como el completo respeto de esos valores, antecedentes y convicciones,
deberían contribuir al pleno disfrute de los derechos humanos
por las mujeres a fin de conseguir la igualdad, el desarrollo y
la paz.
10. Desde la realización de la Conferencia Mundial para el
Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones
Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz, celebrada en Nairobi
en 1985, y la aprobación de las Estrategias de Nairobi orientadas
hacia el futuro para el adelanto de la mujer, el mundo ha experimentado
profundas transformaciones políticas, económicas,
sociales y culturales que han tenido efectos tanto positivos como
negativos para la mujer. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos
se reconoció que los derechos humanos de la mujer y de la
niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los
derechos humanos universales. La plena participación, en
condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política,
civil, económica, social y cultural en los planos nacional,
regional e internacional y la erradicación de todas las formas
de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios
de la comunidad internacional. La Conferencia Mundial de Derechos
Humanos reafirmó el solemne compromiso de todos los Estados
de cumplir sus obligaciones de promover el respeto universal, así
como la observancia y la protección de todos los derechos
humanos y las libertades fundamentales de todos de conformidad con
la Carta de las Naciones Unidas, otros instrumentos relativos a
los derechos humanos y el derecho internacional. El carácter
universal de esos derechos y libertades no admite dudas.
11. El fin de la guerra fría ha acarreado cambios internacionales
y una menor competencia entre las superpotencias. La amenaza de
un conflicto armado mundial ha disminuido, las relaciones internacionales
han mejorado y las perspectivas de paz han aumentado. Aunque la
amenaza de un conflicto mundial se ha reducido, las guerras de agresión,
los conflictos armados, la dominación colonial u otras formas
de dominación foránea y de ocupación extranjera,
las guerras civiles y el terrorismo siguen asolando muchas partes
del mundo. Se cometen graves violaciones de los derechos humanos
de las mujeres, en particular en épocas de conflicto armado,
que incluyen el asesinato, la tortura, las violaciones sistemáticas,
embarazos forzados y abortos forzados, en particular en lugares
donde se aplican políticas de depuración étnica.
12. El mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel mundial, regional
y local, junto con la prevención de las políticas
de agresión y de depuración étnica y la solución
de los conflictos armados, tienen importancia decisiva para la protección
de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, así
como para la eliminación de todas las formas de violencia
contra ellas y de su utilización como arma de guerra.
13. Los gastos militares excesivos, incluidos los gastos militares
mundiales y el tráfico y comercio de armas, y las inversiones
en la producción y adquisición de armas han reducido
los recursos disponibles para el desarrollo social. Como resultado
de la carga de la deuda y de otras dificultades económicas,
muchos países en desarrollo han aplicado políticas
de ajuste estructural. Además, hay programas de ajuste estructural
mal diseñados y ejecutados, lo cual ha tenido efectos perjudiciales
en el desarrollo social. El número de personas que viven
en la pobreza ha aumentado en forma desproporcionada en la mayoría
de los países en desarrollo, en particular en los países
fuertemente endeudados, durante el último decenio.
14. En este contexto, también se debe subrayar la dimensión
social del desarrollo. El crecimiento económico acelerado,
si bien es necesario para el desarrollo social, en sí mismo
no mejora la calidad de vida de la población. Es posible
que en algunos casos se presenten condiciones que puedan acentuar
la desigualdad social y la marginación. De allí que
sea indispensable buscar nuevas alternativas que garanticen que
todos los miembros de la sociedad reciban los beneficios del crecimiento
económico basado en un enfoque integral de todos los aspectos
del desarrollo: crecimiento, igualdad entre mujeres y hombres, justicia
social, conservación y protección del medio ambiente,
sostenibilidad, solidaridad, participación, paz y respeto
por los derechos humanos.
15. La tendencia mundial hacia la democratización abrió
el proceso político en muchas naciones, pero la participación
popular de las mujeres en la adopción de decisiones fundamentales
como partícipes plenas y en condiciones de igualdad, en particular
en la política, aún no se ha logrado. En Sudáfrica
se desmanteló la política de racismo institucionalizado,
el apartheid, lo cual dio lugar a un traspaso político y
democrático del poder. En Europa central y oriental la transición
a la democracia parlamentaria ha sido rápida y ha dado lugar
a una variedad de experiencias, según las circunstancias
concretas de cada país. Si bien en general la transición
ha sido pacífica, en algunos países este proceso se
ha visto obstaculizado por conflictos armados que tuvieron como
consecuencia graves violaciones de los derechos humanos.
16. La recesión económica generalizada y la inestabilidad
política en algunas regiones han sido las causantes del retraso
de los objetivos de desarrollo en muchos países, lo cual
ha provocado el aumento de la pobreza hasta límites indescriptibles.
El número de personas que vive en situación de indigencia
supera los 1.000 millones, de los cuales un gran porcentaje son
mujeres. El rápido proceso de cambio y ajuste en todos los
sectores ha provocado también un incremento del desempleo
y el subempleo, que han afectado especialmente a la mujer. En muchos
casos, los programas de ajuste estructural no se han concebido de
manera que los efectos negativos para los grupos vulnerables y desfavorecidos
o las mujeres se redujeran al máximo, ni con miras a favorecer
a esos grupos y tratar de evitar que quedaran al margen de las actividades
sociales y económicas. En el Acta Final de la Ronda Uruguay
de negociaciones comerciales multilaterales 10/ se puso de relieve
la creciente interdependencia de las economías nacionales
y la importancia de la liberalización del comercio y el acceso
a mercados dinámicos y abiertos. El período se ha
caracterizado también por los elevados gastos militares en
algunas regiones. A pesar de que la asistencia oficial para el desarrollo
(AOD) ha aumentado en algunos países, en términos
generales ha disminuido recientemente.
17. La indigencia y la feminización de la pobreza, el desempleo,
la creciente fragilidad del medio ambiente, la continua violencia
contra la mujer y la exclusión generalizada de la mitad de
la humanidad de las instituciones de poder y gobierno ponen de manifiesto
la necesidad de seguir luchando por conseguir el desarrollo, la
paz y la seguridad y encontrar soluciones para alcanzar un desarrollo
sostenible centrado en las personas. La participación y la
asunción de funciones directivas por parte de la mitad de
la humanidad, compuesta por mujeres, es fundamental para lograr
ese objetivo. Así pues, sólo una nueva era de cooperación
internacional entre los gobiernos y los pueblos basada en un espíritu
de asociación, un entorno social y económico internacional
equitativo y una transformación radical de la relación
entre la mujer y el hombre en una asociación plena y en condiciones
de igualdad harán posible que el mundo salve las dificultades
del siglo XXI.
18. Los recientes acontecimientos económicos en la esfera
internacional han tenido a menudo consecuencias desproporcionadas
para las mujeres y los niños, la mayoría de los cuales
viven en países en desarrollo. En los Estados con una pesada
carga de deuda externa, los programas y las medidas de ajuste estructural,
aunque beneficiosos a largo plazo, han dado lugar a una reducción
del gasto social que ha perjudicado a la mujer, sobre todo en África
y en los países menos adelantados. Esta situación
se ha visto exacerbada en los casos en que la responsabilidad de
los servicios sociales básicos ha pasado de los gobiernos
a las mujeres.
19. La recesión económica en muchos países
desarrollados y en desarrollo, así como la reestructuración
que actualmente se está llevando a cabo en los países
con economías en transición han tenido consecuencias
sumamente negativas para el empleo de la mujer. A menudo, las mujeres
no tienen más remedio que aceptar empleos sin seguridad laboral
a largo plazo o peligroso, dedicarse a actividades productivas no
protegidas en el hogar o quedarse sin empleo. Muchas mujeres entran
en el mercado laboral aceptando empleos infrarremunerados e infravalorados
para aumentar sus ingresos familiares y otras deciden emigrar por
los mismos motivos. Al no reducirse ninguna de sus demás
responsabilidades, la carga total de trabajo de la mujer ha aumentado.
20. Las políticas y los programas macroeconómicos
y microeconómicos, incluido el ajuste estructural, no siempre
han sido concebidos teniendo en cuenta las consecuencias que pueden
acarrear para las mujeres y las niñas, en especial las que
viven en condiciones de pobreza. La pobreza ha aumentado en términos
absolutos y relativos y el número de mujeres pobres ha aumentado
en la mayoría de las regiones. Muchas mujeres de las zonas
urbanas viven en la pobreza, pero merece especial atención
la difícil situación de las mujeres que viven en las
zonas rurales y remotas, debido al estancamiento del desarrollo
en dichas zonas. En los países en desarrollo, aun en aquellos
en que los indicadores nacionales han mostrado una cierta mejoría,
la mayor parte de las mujeres de las zonas rurales siguen viviendo
en condiciones de subdesarrollo económico y marginación
social.
21. Las mujeres contribuyen decisivamente a la economía y
luchan para combatir la pobreza, ya sea con el trabajo remunerado
o con las labores no remuneradas que realizan en el hogar, la comunidad
o el lugar de trabajo. Cada vez es mayor el número de mujeres
que adquieren independencia económica gracias a sus empleos
remunerados.
22. La cuarta parte de todos los hogares del mundo están
encabezados por mujeres y muchos otros dependen de los ingresos
de la mujer aun cuando el hombre esté presente en el hogar.
En los estratos más pobres, muy a menudo es la mujer quien
mantiene el hogar debido, entre otras cosas, a la discriminación
en materia de sueldos, a los patrones de segregación ocupacional
en el mercado laboral y a otras barreras basadas en el género.
La desintegración familiar, los movimientos demográficos
entre zonas urbanas y rurales dentro de los países, la migración
internacional, las guerras y los desplazamientos internos son factores
que contribuyen al aumento de hogares encabezados por mujeres.
23. Tras reconocer que el logro y el mantenimiento de la paz y la
seguridad son requisitos previos indispensables para el progreso
económico y social, la mujer se erige cada vez más
en protagonista de primer orden en cada una de las numerosas sendas
que recorre la humanidad hacia la paz. Su plena participación
en la adopción de decisiones, la prevención y resolución
de conflictos y todas las demás iniciativas orientadas a
la paz resulta esencial para la consecución de una paz duradera.
24. La religión, la espiritualidad y las creencias desempeñan
una función fundamental en las vidas de millones de mujeres
y hombres, en la manera en que viven y en las aspiraciones que tienen
para el futuro. El derecho a la libertad de pensamiento, conciencia
y religión es inalienable y debe ser disfrutado universalmente.
Ese derecho incluye la libertad de tener o adoptar la religión
o creencia de su elección, ya sea individualmente o en comunidad
con otros, en público o en privado, y a manifestar su religión
o creencia en el culto, la observación, la práctica
y la enseñanza. A fin de lograr la igualdad, el desarrollo
y la paz, es necesario respetar plenamente esos derechos y libertades.
La religión, el pensamiento, la conciencia y las creencias
podrían, y de hecho pueden, contribuir a satisfacer las necesidades
morales, éticas y espirituales de las mujeres y los hombres
y a realizar su pleno potencial en la sociedad. No obstante, se
reconoce que toda forma de extremismo puede tener una repercusión
negativa en las mujeres y puede conducir a la violencia y la discriminación.
25. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer deberá acelerar
el proceso que se inició formalmente en 1975, cuando la Asamblea
General de las Naciones Unidas proclamó el Año Internacional
de la Mujer. Dicho Año marcó un hito, pues, a partir
de esa fecha, se incluyeron los asuntos relativos a la mujer en
el programa de la Organización. El Decenio de las Naciones
Unidas para la Mujer (1976-1985) fue una iniciativa de alcance mundial
tendiente a examinar la condición y los derechos de la mujer
y a colocar a ésta en puestos de adopción de decisiones
en todos los niveles. En 1979, la Asamblea General aprobó
la Convención sobre la eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer, que entró en vigor
en 1981 y fijó una pauta internacional para esclarecer el
concepto de igualdad entre mujeres y hombres. En 1985, la Conferencia
Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del
Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo
y Paz aprobó las Estrategias de Nairobi orientadas hacia
el futuro para el adelanto de la mujer, que se aplicarían
hasta el año 2000. Se ha avanzado considerablemente en el
logro de la igualdad entre mujeres y hombres. Muchos gobiernos han
promulgado leyes que fomentan la igualdad entre mujeres y hombres
y han establecido mecanismos nacionales para velar por la inclusión
de las perspectivas de género en todas las esferas de interés
general de la sociedad. Los organismos internacionales han dedicado
mayor atención a la situación jurídica y social
de la mujer y a las funciones que desempeña.
26. La creciente influencia del sector no gubernamental, en particular,
las organizaciones de mujeres y los grupos feministas ha pasado
a ser un catalizador del cambio. Las organizaciones no gubernamentales
han desempeñado una importante función de promoción
de proyectos de ley o mecanismos que velan por el adelanto de la
mujer. Asimismo, estas organizaciones han generado nuevos enfoques
del desarrollo. Muchos gobiernos han ido reconociendo progresivamente
el destacado papel que desempeñan las organizaciones no gubernamentales
y la importancia de trabajar con ellas para lograr avances en la
consecución de las metas. Aun así, en algunos países,
los gobiernos siguen imponiendo restricciones que impiden el libre
funcionamiento de las organizaciones no gubernamentales. Por conducto
de las organizaciones no gubernamentales, la mujer ha participado
en foros comunales, nacionales, regionales y mundiales, así
como en debates internacionales y en todas esas instancias ha ejercido
una decidida influencia.
27. Desde 1975 ha aumentado el conocimiento acerca de la situación
de mujeres y hombres y ello contribuye a la adopción de medidas
encaminadas a promover la igualdad entre ambos. En varios países
se han registrado importantes cambios en las relaciones entre mujeres
y hombres, sobre todo en aquellos en los que se han logrado grandes
adelantos en la educación de la mujer y aumentos significativos
en su participación en la fuerza de trabajo remunerada. Gradualmente
se han ido eliminando las fronteras entre las funciones productiva
y reproductiva en la división del trabajo a medida que la
mujer ha comenzado a integrarse a esferas de trabajo en las que
antaño predominaban los hombres y los hombres han comenzado
a aceptar más responsabilidades domésticas, incluido
el cuidado de los hijos. Sin embargo, los cambios registrados en
las funciones de la mujer han sido mayores y mucho más rápidos
que los cambios en las funciones del hombre. En muchos países,
las diferencias entre los logros y las actividades de la mujer y
del hombre en lugar de reconocerse como consecuencias de funciones
socialmente establecidas para cada sexo siguen achacándose
a diferencias biológicas inmutables.
28. Es más, 10 años después de la Conferencia
de Nairobi, no ha podido lograrse aún la igualdad entre la
mujer y el hombre. En términos generales, las mujeres constituyen
apenas el 10% del total de los legisladores electos en todo el mundo
y en la mayoría de las estructuras administrativas nacionales
e internacionales, tanto públicas como privadas, sigue teniendo
muy poca representación. Las Naciones Unidas no son la excepción.
Cincuenta años después de su creación, las
Naciones Unidas siguen privadas de las ventajas de la dirección
de la mujer a causa de la falta de representación de ésta
en las instancias donde se adoptan decisiones dentro de la Secretaría
y en los organismos especializados.
29. Las mujeres desempeñan una función decisiva en
la familia. La familia es el núcleo básico de la sociedad
y como tal debe fortalecerse. La familia tiene derecho a recibir
protección y apoyo amplios. En distintos sistemas culturales,
políticos y sociales existen diversas formas de familia.
Se deben respetar los derechos, capacidades y responsabilidades
de los miembros de la familia. Las mujeres hacen una gran contribución
al bienestar de la familia y al desarrollo de la sociedad, cuya
importancia todavía no se reconoce ni se considera plenamente.
Debe reconocerse la importancia social de la maternidad y de la
función de ambos progenitores en la familia, así como
en la crianza de los hijos. La crianza de los hijos requiere que
los progenitores, las mujeres y los hombres, así como la
sociedad en su conjunto, compartan responsabilidades. La maternidad,
la condición de progenitor y la función de la mujer
en la procreación no deben ser motivo de discriminación
ni limitar la plena participación de la mujer en la sociedad.
Asimismo, se debe reconocer el importante papel que en muchos países
suele desempeñar la mujer en el cuidado de otros miembros
de su familia.
30. Pese a que ha disminuido la tasa de crecimiento de la población
mundial, esa población sigue teniendo un nivel sin precedentes
en cifras absolutas, y el incremento actual llega anualmente a los
86 millones de personas. Otras dos tendencias demográficas
principales repercuten significativamente en la relación
de dependencia dentro de las familias. En muchos países en
desarrollo, entre el 45% y el 50% de la población tiene menos
de 15 años, mientras que en los países industrializados
están aumentando tanto el número como la proporción
de personas de edad. Según proyecciones de las Naciones Unidas,
el 72% de la población mayor de 60 años estará
viviendo en los países en desarrollo para el año 2025
y, de ese total, más de la mitad serán mujeres. El
cuidado de los hijos, los enfermos y las personas de edad son una
responsabilidad que recae desproporcionadamente sobre la mujer debido
a la falta de igualdad y a la distribución desequilibrada
del trabajo remunerado y no remunerado entre la mujer y el hombre.
31. Muchas mujeres enfrentan barreras específicas que obedecen
a diversos factores, además de su sexo. A menudo esos factores
aíslan o marginan a la mujer y llevan, entre otras cosas,
a la negación de sus derechos humanos y a su falta de acceso,
o a la negación de su acceso, a la educación y la
formación profesional, al empleo, la vivienda y la autosuficiencia
económica y la excluyen además de los procesos de
adopción de decisiones. Esas mujeres suelen verse privadas
de la oportunidad de contribuir a sus comunidades y de figurar entre
los protagonistas principales.
32. El pasado decenio ha presenciado también un reconocimiento
cada vez mayor de los intereses y las preocupaciones propios de
la mujer indígena, cuya identidad, tradiciones culturales
y formas de organización social mejoran y fortalecen las
comunidades en que vive. Con frecuencia la mujer indígena
enfrenta barreras tanto por su condición de mujer como por
ser miembro de comunidades indígenas.
33. En los últimos 20 años el mundo ha sido testigo
de una explosión en el campo de las comunicaciones. En virtud
de los avances en la tecnología de las computadoras y televisión
por satélite y cable, el acceso mundial a la información
sigue aumentando y expandiéndose, con lo que se crean nuevas
oportunidades para la participación de la mujer en las comunicaciones
y en los medios de difusión, así como para la divulgación
de información sobre la mujer. Sin embargo, las redes mundiales
de comunicación se han utilizado para difundir imágenes
estereotipadas y degradantes de la mujer con estrechos fines comerciales
y de consumismo. Mientras la mujer no participe equitativamente
en las esferas técnica y de adopción de decisiones
dentro del contexto de las comunicaciones y los medios de difusión,
incluidas las artes, seguirá siendo objeto de representaciones
falsas y se seguirá desconociendo cómo es en realidad
su vida. Los medios de difusión tienen muchas posibilidades
de promover el adelanto de la mujer y la igualdad entre mujeres
y hombres mostrando a las mujeres y los hombres sin estereotipos,
de modo diverso y equilibrado, y respetando la dignidad y el valor
de la persona humana.
34. La incesante degradación del medio ambiente, que afecta
a todos los seres humanos, suele tener una repercusión más
directa en la mujer. La salud de la mujer y sus condiciones de vida
se ven amenazadas por la contaminación y los desechos tóxicos,
la deforestación en gran escala, la desertificación,
la sequía y el agotamiento de los suelos y de los recursos
costeros y marinos, como indica la incidencia cada vez mayor de
problemas de salud, e incluso fallecimientos, relacionados con el
medio ambiente, que se registran entre las mujeres y las niñas.
Las más afectadas son las mujeres que habitan en zonas rurales
y las indígenas, cuyas condiciones de vida y subsistencia
diaria dependen directamente de ecosistemas sostenibles.
35. La pobreza y la degradación del medio ambiente están
estrechamente vinculadas. Si bien la pobreza tiene algunos efectos
perjudiciales sobre el medio ambiente, la causa principal de la
degradación incesante del medio ambiente mundial radica en
las insostenibles pautas de consumo y producción, particularmente
en los países industrializados, que constituyen un motivo
de profunda preocupación y agravan la pobreza y los desequilibrios.
36. Las tendencias mundiales han provocado profundos cambios en
las estrategias y estructuras de supervivencia familiar. La migración
de las zonas rurales a las zonas urbanas se ha incrementado notablemente
en todas las regiones. Según las proyecciones, en el año
2000 la población urbana mundial equivaldrá al 47%
de la población total. Se estima que 125 millones de personas
son migrantes, refugiados y desplazados, y que la mitad de ellas
vive en países en desarrollo. Estos movimientos en gran escala
han tenido profundas repercusiones en las estructuras y el bienestar
de la familia, así como consecuencias desiguales para la
mujer y el hombre, incluida en muchos casos la explotación
sexual de la primera.
37. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial
de la Salud (OMS), al comienzo de 1995 el número total de
casos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
era de 4,5 millones. Desde que se diagnosticó por primera
vez el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), se estima que 19,5
millones de hombres, mujeres y niños han sido infectados
con ese virus y, conforme a las proyecciones, otros 20 millones
estarán infectados al final del decenio. Entre los casos
nuevos, las posibilidades de infección son el doble para
las mujeres que para los hombres. En las primeras etapas de la pandemia
del SIDA, el número de mujeres infectadas no era elevado;
en cambio, actualmente asciende a unos 8 millones. Las jóvenes
y las adolescentes son particularmente vulnerables. Se estima que
en el año 2000 habrá más de 13 millones de
mujeres infectadas y que 4 millones de mujeres habrán muerto
de enfermedades relacionadas con el SIDA. Por añadidura,
se estima que todos los años se producen alrededor de 250
millones de casos nuevos de enfermedades transmitidas por contacto
sexual. La tasa de transmisión de estas enfermedades, del
VIH y del SIDA aumenta a un ritmo alarmante entre las mujeres y
las niñas, especialmente en los países en desarrollo.
38. Desde 1975 se ha generado un notable volumen de conocimientos
e información acerca de la situación de la mujer y
de las condiciones en que vive. Durante todo el transcurso de su
vida, la existencia diaria de la mujer y sus aspiraciones a largo
plazo se ven restringidas por actitudes discriminatorias, estructuras
sociales y económicas injustas y falta de recursos en la
mayoría de los países, lo cual impide su participación
plena y equitativa. En varios países, la práctica
de la selección prenatal del sexo, las tasas de mortalidad
más elevadas entre las muchachas muy jóvenes y las
tasas inferiores de matrícula escolar para las niñas,
en comparación con los niños, sugieren que la preferencia
por el hijo está limitando el acceso de las niñas
a los alimentos, la educación y la atención de la
salud [e incluso a la propia vida]. La discriminación contra
la mujer comienza en las primeras fases de la vida y, por tanto,
debe enfrentarse desde entonces en adelante.
39. La niña de hoy es la mujer de mañana. Los conocimientos,
las ideas y la energía de las niñas son cruciales
para el pleno logro de los objetivos de la igualdad, el desarrollo
y la paz. Para que una niña desarrolle plenamente sus potencialidades
es preciso que crezca en un medio propicio donde se satisfagan sus
necesidades espirituales, intelectuales y materiales de supervivencia,
protección y desarrollo y se salvaguarden sus derechos en
condiciones de igualdad. Para que la mujer participe en las actividades
en condiciones de igualdad con el hombre, en todos los aspectos
de la vida y el desarrollo, es hora de que se reconozcan la dignidad
humana y el valor de la niña y de que se le garantice el
pleno disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales,
incluidos los derechos garantizados por la Convención sobre
los Derechos del Niño 11/, cuya ratificación universal
se pide encarecidamente. Sin embargo, es evidente en todo el mundo
que la discriminación y la violencia contra las niñas
empiezan en las primeras fases de la vida y continúan y persisten
durante toda su vida. Las niñas tienen a menudo menos acceso
a la nutrición, los servicios de salud física y mental
y la educación, y disfrutan de menos derechos, menos oportunidades
y menos beneficios en la infancia y en la adolescencia que los niños.
Son con frecuencia objeto de diversas formas de explotación
sexual y económica, pedofilia, prostitución forzada
y posiblemente venta de sus órganos y tejidos, violencia
y prácticas nocivas como el infanticidio femenino y la selección
prenatal del sexo, el incesto, la mutilación genital y el
matrimonio prematuro, incluso en la niñez.
40. La mitad de la población mundial tiene menos de 25 años,
y la mayor parte de los jóvenes del mundo - más del
85% - vive en países en desarrollo. Los encargados de formular
las políticas deberían reconocer lo que implican estos
factores demográficos. Es preciso tomar medidas especiales
para asegurar que las jóvenes adquieran preparación
para la vida de manera que puedan participar activa y eficazmente
en todos los niveles de la dirección social, cultural, política
y económica. Será indispensable que la comunidad internacional
demuestre un interés renovado en el futuro, y se comprometa
a inspirar a una nueva generación de mujeres y hombres para
que trabajen juntos por una sociedad más justa. Esta nueva
generación de dirigentes debe aceptar y promover un mundo
en el que todos los niños estén a salvo de injusticias,
opresión y desigualdad, y en libertad de desarrollar su propio
potencial. Por consiguiente, el principio de la igualdad de la mujer
y el hombre debe formar parte integrante del proceso de socialización.
CAPÍTULO III
Esferas de especial preocupación
41. El adelanto de la mujer y el logro de la igualdad entre la mujer
y el hombre son una cuestión de derechos humanos y una condición
para la justicia social y no deben encararse aisladamente como un
problema de la mujer. Únicamente después de alcanzados
esos objetivos se podrá instaurar una sociedad viable, justa
y desarrollada. La potenciación del papel de la mujer y la
igualdad entre la mujer y el hombre son condiciones indispensables
para lograr la seguridad política, social, económica,
cultural y ecológica entre todos los pueblos.
42. La mayoría de los objetivos establecidos en las Estrategias
de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer
no se han alcanzado. Siguen existiendo barreras que se oponen a
la potenciación de la mujer, pese a los esfuerzos de gobiernos,
organizaciones no gubernamentales y mujeres y hombres de todas partes.
Persisten en muchas partes del mundo vastas crisis políticas,
económicas y ecológicas. Entre ellas cabe señalar
las guerras de agresión, los conflictos armados, la dominación
colonial y otras formas de dominación u ocupación
extranjeras, las guerras civiles y el terrorismo. Estas situaciones,
unidas a la discriminación sistemática o de hecho,
a las violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales
de todas las mujeres y sus derechos civiles, culturales, económicos,
políticos y sociales, inclusive el derecho al desarrollo,
y al hecho de que no se protejan esos derechos y libertades, y los
arraigados prejuicios respecto de las mujeres y las jóvenes
son apenas algunos de los obstáculos con que se ha tropezado
desde la celebración en 1985 de la Conferencia Mundial para
el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las
Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz.
43. Al examinar los progresos alcanzados desde la Conferencia de
Nairobi se ponen de manifiesto preocupaciones especiales, esferas
que requieren medidas especialmente urgentes y que se destacan como
prioridades para la acción. Todas las partes que trabajan
para el adelanto de la mujer deben centrar la atención y
los recursos en los objetivos estratégicos de las esferas
de especial preocupación que, necesariamente, están
relacionadas entre sí, son independientes y tienen igual
prioridad. Es necesario que esas partes elaboren y apliquen mecanismos
para determinar la responsabilidad en todas esas esferas.
44. Para lograr este fin, se exhorta a los gobiernos, a la comunidad
internacional y a la sociedad civil, inclusive las organizaciones
no gubernamentales y el sector privado, a que adopten medidas estratégicas
en las siguientes esferas decisivas de especial preocupación:
- Persistente y creciente carga de la pobreza que afecta a la mujer
- Disparidades e insuficiencias y desigualdad de acceso en materia
de educación y capacitación
- Disparidades e insuficiencias y desigualdad de acceso en materia
de atención de la salud y servicios conexos
- Violencia contra la mujer
- Consecuencias de los conflictos armados y de otro tipo en las
mujeres, incluidas las que viven bajo ocupación extranjera
- Desigualdad en las estructuras y políticas económicas,
en todas las formas de actividades productivas y en el acceso a
los recursos
- Desigualdad entre la mujer y el hombre en el ejercicio del poder
y en la adopción de decisiones a todos los niveles
- Falta de mecanismos suficientes a todos los niveles para promover
el adelanto de la mujer
- Falta de respeto y promoción y protección insuficientes
de los derechos humanos de la mujer
- Estereotipos sobre la mujer y desigualdad de acceso y participación
de la mujer en todos los sistemas de comunicación, especialmente
en los medios de difusión
- Desigualdades basadas en el género en la gestión
de los recursos naturales y la protección del medio ambiente
- Persistencia de la discriminación contra la niña
y violación de sus derechos
CAPÍTULO IV
Objetivos estratégicos y medidas
45. En cada una de las esferas de especial preocupación,
se diagnostica el problema y se proponen objetivos estratégicos
y las medidas concretas que han de tomar los distintos participantes
a fin de alcanzar esos objetivos. Los objetivos estratégicos
se desprenden de las esferas que son motivo de especial preocupación,
y las medidas específicas que se han de tomar para alcanzarlos
afectan a la vez a la igualdad, el desarrollo y la paz - metas de
las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto
de la mujer - y reflejan su interdependencia. Los objetivos y las
medidas están relacionados entre sí, tienen alta prioridad
y se refuerzan mutuamente. La Plataforma de Acción tiene
por objeto mejorar la situación de todas las mujeres, sin
excepción, que frecuentemente se enfrentan con barreras similares,
al tiempo que se debe prestar especial atención a los grupos
más desfavorecidos.
46. En la Plataforma de Acción se reconoce que las mujeres
hacen frente a barreras que dificultan su plena igualdad y su progreso
por factores tales como su raza, edad, idioma, origen étnico,
cultura, religión o discapacidad, por ser mujeres que pertenecen
a poblaciones indígenas o por otros factores. Muchas mujeres
se enfrentan con obstáculos específicos relacionados
con su situación familiar, particularmente en familias monoparentales,
y con su situación socioeconómica, incluyendo sus
condiciones de vida en zonas rurales, aisladas o empobrecidas. También
existen otras barreras en el caso de las mujeres refugiadas, de
otras mujeres desplazadas, incluso en el interior del país,
y de las mujeres inmigrantes y las mujeres migrantes, incluyendo
las trabajadoras migrantes. Muchas mujeres se ven además,
particularmente afectadas por desastres ambientales, enfermedades
graves e infecciosas y diversas formas de violencia contra la mujer.
A. La mujer y la pobreza
47. Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, en
su mayoría mujeres, viven actualmente en condiciones inaceptables
de pobreza, principalmente en los países en desarrollo. La
pobreza tiene muchas causas, algunas de ellas de carácter
estructural. Es un problema complejo y multidimensional y sus orígenes
están tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
El carácter universal que está adquiriendo la economía
mundial y la interdependencia cada vez mayor entre las naciones
plantea desafíos y ofrece oportunidades para el crecimiento
y el desarrollo económico sostenidos, así como riesgos
e inseguridad con respecto al futuro de la economía mundial.
Al incierto panorama económico mundial se han sumado la reestructuración
económica y, en algunos países, el inmanejable y persistente
nivel de la deuda externa y los programas de ajuste estructural.
Además, toda suerte de conflictos, el desplazamiento de personas
y el deterioro del medio ambiente han contribuido a socavar la capacidad
de los gobiernos para atender a las necesidades básicas de
sus poblaciones. Las transformaciones de la economía mundial
están modificando profundamente los parámetros del
desarrollo social en todos los países. Se ha observado una
pronunciada tendencia al creciente empobrecimiento de la mujer cuyo
alcance varía de una región a otra. Las disparidades
basadas en el género en el reparto del poder económico
constituyen asimismo un importante factor coadyuvante a la pobreza
de la mujer. La migración y los consiguientes cambios en
las estructuras familiares han representado cargas adicionales para
la mujer, especialmente para las que tienen a varias personas a
su cargo. Las políticas macroeconómicas deben replantearse
y reformularse para que respondan a esas tendencias. Esas políticas,
dirigidas casi exclusivamente al sector estructurado, tienden además
a obstaculizar las iniciativas de las mujeres y no tienen en cuenta
las diferentes consecuencias que tienen en las mujeres y en los
hombres. La aplicación a una amplia variedad de políticas
y programas de un análisis basado en el género es,
por lo tanto, un elemento esencial de las estrategias de reducción
de la pobreza. Para erradicar la pobreza y lograr el desarrollo
sostenible, las mujeres y los hombres deben participar plenamente
y por igual en la formulación de las políticas y estrategias
macroeconómicas y sociales para la erradicación de
la pobreza. Esto no se puede lograr por medio de programas contra
la pobreza únicamente, sino que requerirá la participación
democrática y cambios en las estructuras económicas
con miras a garantizar a todas las mujeres el acceso a los recursos,
las oportunidades y los servicios públicos. La pobreza se
manifiesta de diversas maneras, entre ellas la carencia de ingresos
y recursos productivos suficientes para procurarse un medio de vida
sostenible; el hambre y la malnutrición; la mala salud; la
falta de acceso, o el acceso limitado, a la educación y otros
servicios básicos; el aumento de la morbilidad y la mortalidad
causada por enfermedades; la vivienda inadecuada o la carencia de
vivienda; las condiciones de inseguridad y la discriminación
y exclusión sociales. Se caracteriza también por la
falta de participación en el proceso de adopción de
decisiones y en la vida civil, social y cultural. La pobreza está
presente en todos los países: en muchos países en
desarrollo afecta a grandes masas, mientras que en países
desarrollados aparece en enclaves de pobreza situados en medio de
la prosperidad. La pobreza puede ser causada por una recesión
económica que ocasione la pérdida del medio de sustento
o por un desastre o conflicto. Está por otra parte la pobreza
de los trabajadores que perciben bajos salarios y la indigencia
total de las personas que quedan al margen de los sistemas de apoyo
a la familia, las instituciones sociales y las redes de seguridad.
48. Durante el último decenio, el número de mujeres
que viven en condiciones de pobreza ha aumentado en forma desproporcionada
al número de hombres, particularmente en los países
en desarrollo. La feminización de la pobreza ha empezado
también recientemente a ser un serio problema en los países
con economías en transición como consecuencia a corto
plazo del proceso de transformación política, económica
y social. Además de factores de carácter económico,
la rigidez de las funciones que la sociedad asigna por razones de
género y el limitado acceso de la mujer al poder, la educación,
la capacitación y los recursos productivos así como
nuevos factores que ocasionan inseguridad para las familias, contribuyen
también a la feminización de la pobreza. Otro factor
coadyuvante es el hecho de que no se haya integrado en todos los
análisis económicos y en la planificación económica
una perspectiva de género y que no se hayan abordado las
causas estructurales de la pobreza.
49. Las mujeres contribuyen a la economía y a la lucha contra
la pobreza mediante su trabajo remunerado y no remunerado en el
hogar, en la comunidad y en el lugar de trabajo. La concesión
a la mujer de los medios necesarios para la realización de
su potencial es un factor decisivo para erradicar la pobreza.
50 Aunque la pobreza afecta a los hogares en general, debido a la
división del trabajo sobre la base del género y las
responsabilidades relativas al bienestar familiar, las mujeres soportan
una carga desproporcionada al tratar de administrar el consumo y
la producción del hogar en condiciones de creciente escasez.
La pobreza afecta de manera especialmente aguda a las mujeres que
viven en hogares rurales.
51. La pobreza de la mujer está directamente relacionada
con la ausencia de oportunidades y autonomía económicas,
la falta de acceso a la educación, los servicios de apoyo
y los recursos económicos, incluidos el crédito, la
propiedad de la tierra y el derecho a herencia, y con su mínima
participación en el proceso de adopción de decisiones.
La pobreza puede asimismo empujar a las mujeres a situaciones en
las que se ven expuestas a la explotación sexual.
52. En demasiados países los sistemas de bienestar social
no toman suficientemente en consideración las condiciones
específicas de las mujeres que viven en la pobreza y se observa
una tendencia a la reducción de los servicios prestados por
dichos sistemas. El riesgo de caer en la pobreza es mayor para las
mujeres que para los hombres, especialmente en la vejez, donde los
sistemas de seguridad social se basan en el principio de empleo
remunerado continuo. En algunos casos, las mujeres no satisfacen
ese requisito debido a las interrupciones en su trabajo provocadas
por la desigual distribución del trabajo remunerado y no
remunerado. Además, las mujeres de más edad deben
hacer frente a mayores obstáculos para volver a incorporarse
en el mercado de trabajo.
53. En muchos países desarrollados, donde el nivel de educación
general y formación profesional de las mujeres y los hombres
son similares y donde se dispone de sistemas de protección
contra la discriminación, las transformaciones económicas
del último decenio han producido en algunos sectores un marcado
aumento del desempleo femenino o de la precariedad de su empleo,
con el consiguiente aumento de la proporción de mujeres entre
los pobres. En los países con un nivel elevado de matrícula
escolar entre las jóvenes, las que abandonan más temprano
el sistema escolar sin obtener algún tipo de preparación
constituyen uno de los sectores más vulnerables en el mercado
de trabajo.
54. En los países con economías en transición
y en otros países que están sufriendo transformaciones
políticas, económicas y sociales fundamentales, esas
transformaciones frecuentemente han ocasionado una reducción
de los ingresos de las mujeres o las han privado de sus ingresos.
55. Particularmente en los países en desarrollo, se debería
aumentar la capacidad productiva de la mujer mediante el acceso
al capital, los recursos, el crédito, las tierras, la tecnología,
la información, la asistencia técnica y la capacitación
a fin de aumentar sus ingresos y mejorar la nutrición, la
educación, la atención de la salud y su situación
en el hogar. La liberación del potencial productivo de la
mujer es esencial para interrumpir el ciclo de pobreza a fin de
que la mujer pueda compartir plenamente los beneficios del desarrollo
y disfrutar del producto de su propio trabajo.
56. El desarrollo sostenible y el crecimiento económico a
la vez sostenido y sostenible sólo pueden alcanzarse mejorando
la condición económica, social, política, jurídica
y cultural de la mujer. Para alcanzar un desarrollo sostenible,
es fundamental un desarrollo social equitativo que reconozca la
necesidad de dar a los pobres, en particular a las mujeres, la posibilidad
de utilizar los recursos ambientales de manera sostenible.
57. El éxito de las políticas y de las medidas destinadas
a respaldar o reforzar la promoción de la igualdad de género
y la mejora de la condición de la mujer debe basarse en la
integración de una perspectiva de género en las políticas
generales relacionadas con todas las esferas de la sociedad, así
como en la aplicación de medidas positivas con ayuda institucional
y financiera adecuada en todos los niveles.
Objetivo estratégico A.1. Revisar, adoptar y mantener políticas
macroeconómicas y estrategias de desarrollo que tengan en
cuenta las necesidades de las mujeres y apoyen sus esfuerzos por
superar la pobreza
Medidas que han de adoptarse
58. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Revisar y modificar, con la participación plena e igualitaria
de la mujer, las políticas macroeconómicas y sociales
con miras a alcanzar los objetivos de la Plataforma de Acción;
b) Analizar, desde una perspectiva de género, las políticas
y los programas, incluidos los relativos a la estabilidad macroeconómica,
el ajuste estructural, los problemas de la deuda externa, la tributación,
las inversiones, el empleo, los mercados y todos los sectores pertinentes
de la economía, en relación con sus efectos en la
pobreza, en la desigualdad y, particularmente en la mujer; evaluar
las repercusiones de esas políticas y programas en el bienestar
y las condiciones de vida de la familia y ajustar éstos,
según convenga, para fomentar una distribución más
equitativa de los bienes de producción, el patrimonio, las
oportunidades, los ingresos y los servicios;
c) Formular y aplicar políticas macroeconómicas y
sectoriales racionales y estables, elaboradas y supervisadas con
la participación plena e igualitaria de la mujer, que fomenten
un crecimiento económico sostenido de amplia base, que aborden
las causas estructurales de la pobreza y que estén orientadas
hacia la erradicación de la pobreza y la reducción
de la desigualdad basada en el género, en el marco general
del logro de un desarrollo sostenido centrado en la población;
d) Reestructurar y dirigir la asignación del gasto público
con miras a aumentar las oportunidades económicas para la
mujer y promover el acceso igualitario de la mujer a los recursos
productivos, y atender las necesidades sociales, educativas y de
salud básicas de la mujer, en particular de las que viven
en la pobreza;
e) Desarrollar los sectores agrícola y pesquero, cuando y
donde sea menester, a fin de asegurar, según proceda, la
seguridad alimentaria del hogar y nacional y la autosuficiencia
alimentaria, mediante la asignación de los recursos financieros,
técnicos y humanos necesarios;
f) Formular políticas y programas para promover la distribución
equitativa de los alimentos en el hogar;
g) Proporcionar redes de seguridad apropiadas y fortalecer los sistemas
de apoyo del Estado y los basados en la comunidad como parte integrante
de la política social, a fin de que las mujeres que viven
en la pobreza puedan hacer frente a entornos económicos adversos
y mantener sus medios de vida, sus bienes y sus ingresos en tiempos
de crisis;
h) Generar políticas económicas que tengan un efecto
positivo en el empleo y los ingresos de las trabajadoras, tanto
en el sector estructurado como en el sector no estructurado, y adoptar
medidas concretas para abordar el desempleo de las mujeres, en particular
su desempleo a largo plazo;
i) Formular y aplicar, cuando proceda, políticas concretas
económicas, sociales, agrícolas y de otra índole,
en apoyo de los hogares encabezados por mujeres;
j) Elaborar y ejecutar programas contra la pobreza, incluidos programas
de empleo, que mejoren el acceso de las mujeres que viven en la
pobreza a los alimentos, incluso mediante la utilización
de mecanismos adecuados de fijación de precios y de distribución;
k) Velar por la plena realización de los derechos humanos
de todas las mujeres migrantes, incluidas las trabajadoras migrantes,
y su protección contra la violencia y la explotación.
Instituir medidas para mejorar la situación de las migrantes
documentadas, incluidas las trabajadoras migrantes, y facilitar
su empleo productivo mediante un mayor reconocimiento de sus aptitudes,
su educación en el extranjero y sus credenciales, y facilitar
también su plena integración en la fuerza de trabajo;
l) Introducir medidas para integrar o reintegrar a las mujeres que
viven en la pobreza y a las mujeres socialmente marginadas en el
empleo productivo y en el entorno económico predominante,
y asegurar el acceso pleno de las mujeres internamente desplazadas
a las oportunidades económicas, así como el reconocimiento
de las calificaciones y aptitudes de las mujeres inmigrantes y refugiadas;
m) Facilitar a las mujeres viviendas a precios razonables y el acceso
a las tierras, mediante, entre otras cosas, la eliminación
de todos los obstáculos que impiden ese acceso, con especial
hincapié en la atención de las necesidades de las
mujeres, en particular de las que viven en la pobreza y las jefas
de familia;
n) Formular y aplicar políticas y programas que proporcionen
a las agricultoras y pescadoras (incluidas las agricultoras y productoras
de subsistencia, especialmente en las zonas rurales) mejor acceso
a servicios financieros, técnicos, de extensión y
de comercialización; proporcionar control de las tierras
y acceso a ellas e infraestructura y tecnología apropiadas
a fin de elevar los ingresos de la mujer y promover la seguridad
alimentaria en el hogar, sobre todo en las zonas rurales, y, donde
proceda, alentar la creación de cooperativas de mercado pertenecientes
a los productores;
o) Crear sistemas de seguridad social donde no existan, o revisarlos,
con miras a situar a la mujer en pie de igualdad con el hombre en
todas las etapas de su vida;
p) Asegurar el acceso a servicios jurídicos gratuitos o de
bajo costo, incluida la capacitación jurídica básica
destinada especialmente a las mujeres que viven en la pobreza;
q) Adoptar medidas especiales para promover y fortalecer políticas
y programas para las mujeres indígenas que permitan su plena
participación y en los que se respete su diversidad cultural,
de manera que tengan oportunidad y posibilidades de elección
en los procesos de desarrollo a fin de erradicar la pobreza que
las afecta.
59. Medidas que han de adoptar las instituciones financieras y de
desarrollo multilaterales, incluidos el Banco Mundial, el Fondo
Monetario Internacional y las instituciones de desarrollo regionales,
y medidas que han de adoptarse mediante la cooperación bilateral
para el desarrollo:
a) De conformidad con los compromisos contraídos en la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social, tratar de movilizar recursos financieros
nuevos y adicionales que sean a la vez suficientes y previsibles
y hacerlo de modo tal que maximice la disponibilidad de esos recursos
y aproveche todas las fuentes y mecanismos de financiación
disponibles con miras a contribuir al logro del objetivo de erradicar
la pobreza y beneficiar a las mujeres que viven en la pobreza;
b) Fortalecer la capacidad analítica a fin de consolidar
de manera más sistemática las cuestiones referentes
a las perspectivas de género e integrarlas en el diseño
y la ejecución de programas de concesión de préstamos,
incluidos los programas de ajuste estructural y de recuperación
económica;
c) Encontrar soluciones eficaces, orientadas al desarrollo y duraderas
para los problemas de la deuda externa a fin de ayudar a los países
a financiar programas y proyectos dirigidos al desarrollo, incluido
el adelanto de la mujer, entre otras cosas, mediante el cumplimiento
inmediato de las condiciones de la deuda, convenidas en el Club
de París en diciembre de 1994, que comprendían la
reducción de la deuda, incluso la cancelación u otras
medidas de alivio de la carga de la deuda, y desarrollar técnicas
de conversión de la deuda aplicadas a programas y proyectos
de desarrollo social, de conformidad con las prioridades de la Plataforma
de acción;
d) Invitar a las instituciones financieras internacionales a estudiar
nuevas formas de prestar asistencia a los países de bajos
ingresos a los que corresponda una proporción elevada de
la deuda multilateral, con miras a aliviar la carga de su deuda;
e) Velar por que en la elaboración de los programas de ajuste
estructural se procure reducir al mínimo sus efectos negativos
sobre los grupos y comunidades vulnerables y menos favorecidos,
así como asegurar sus efectos positivos sobre tales grupos
y comunidades evitando que queden marginados en las actividades
económicas y sociales e ideando medidas encaminadas a darles
control sobre los recursos económicos y las actividades económicas
y sociales, así como acceso a éstos; y se adopten
medidas para reducir la desigualdad y la disparidad económicas;
f) Examinar la repercusión de los programas de ajuste estructural
sobre el desarrollo social mediante evaluaciones de su efecto social
y otros métodos pertinentes que tengan en cuenta los aspectos
basados en el género, con miras a elaborar políticas
para reducir sus efectos negativos y mejorar los positivos, asegurando
que no recaiga sobre la mujer una parte desproporcionada del costo
de la transición; complementar los préstamos para
el ajuste con un aumento de los préstamos para el desarrollo
social;
g) Crear un clima propicio para que las mujeres tengan acceso a
medios permanentes de ganarse la vida.
60. Medidas que han de adoptar las organizaciones no gubernamentales
nacionales e internacionales y los grupos de mujeres:
a) Movilizar a todas las partes interesadas en el proceso de desarrollo,
incluidas las instituciones académicas, las organizaciones
no gubernamentales y los grupos de base comunitaria y de mujeres,
para mejorar la eficacia de los programas de lucha contra la pobreza
dirigidos a los grupos de mujeres más pobres y desfavorecidos,
como las mujeres indígenas y de las zonas rurales, las mujeres
jefas de familia, las jóvenes y las ancianas, y las migrantes
y discapacitadas, reconociendo que el desarrollo social es una responsabilidad
primordial de los gobiernos;
b) Participar en actividades de la promoción y en el establecimiento
de mecanismos de supervisión, según proceda, y en
otras actividades encaminadas a velar por la aplicación de
las recomendaciones sobre la erradicación de la pobreza formuladas
en la Plataforma de Acción y encaminadas a que los sectores
estatal y privado asuman su responsabilidad y actúen con
transparencia;
c) Incluir en sus actividades a mujeres con necesidades diversas
y reconocer la participación cada vez mayor de las organizaciones
de jóvenes como asociadas eficaces en los programas de desarrollo;
d) Formular, en cooperación con los sectores oficial y privado,
una estrategia nacional amplia de mejoramiento de los servicios
de salud, educación y sociales, para que las niñas
y las mujeres de todas las edades que viven en la pobreza tengan
pleno acceso a ellos; procurar obtener financiación para
asegurar la inclusión de una perspectiva de género
en el acceso a los servicios, así como para ampliar esos
servicios de manera que lleguen a las zonas rurales y remotas que
no están dentro del ámbito de las organizaciones gubernamentales;
e) Contribuir, en cooperación con los gobiernos, los empleadores
y otros asociados y partes interesadas en cuestiones sociales, a
la elaboración de políticas de enseñanza, capacitación
y readiestramiento a fin de asegurar que las mujeres puedan adquirir
una amplia gama de conocimientos para satisfacer las nuevas exigencias;
f) Movilizarse para proteger el derecho de la mujer al acceso pleno
y equitativo a los recursos económicos, incluido el derecho
a la herencia, la posesión de tierras y otras propiedades,
el crédito, los recursos naturales y las tecnologías
apropiadas.
Objetivo estratégico A.2. Revisar las leyes y las prácticas
administrativas para asegurar a la mujer igualdad de derechos y
de acceso a los recursos económicos
Medidas que han de adoptarse
61. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Asegurar el acceso a servicios jurídicos gratuitos o de
bajo costo, incluida la capacitación jurídica básica,
especialmente para las mujeres que viven en la pobreza;
b) Emprender reformas legislativas y administrativas para dar a
la mujer acceso pleno y equitativo a los recursos económicos,
incluido el derecho a la herencia y la posesión de tierras
y otras propiedades, el crédito, los recursos naturales y
las tecnologías apropiadas;
c) Considerar la posibilidad de ratificar el Convenio No. 169 de
la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como parte
de los esfuerzos encaminados a promover y proteger los derechos
de las poblaciones indígenas.
Objetivo estratégico A.3. Dar a la mujer acceso a mecanismos
e instituciones de ahorro y crédito
Medidas que han de adoptarse
62. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Mejorar el acceso de las mujeres en situación desventajosa
de las zonas rurales, remotas y urbanas a servicios financieros,
fortaleciendo los vínculos entre los bancos y las organizaciones
de préstamo intermediarias, incluso mediante apoyo legislativo,
capacitación para la mujer y fortalecimiento de las instituciones
intermediarias, con miras a movilizar capital para esas instituciones
y aumentar la disponibilidad de créditos;
b) Alentar las vinculaciones entre las instituciones financieras
y las organizaciones no gubernamentales y apoyar las prácticas
innovadoras de concesión de préstamos, incluidas las
que integran los créditos con servicios y capacitación
para la mujer y proporcionan facilidades de crédito a las
mujeres de las zonas rurales.
63. Medidas que han de adoptar los bancos comerciales, las instituciones
financieras especializadas y el sector privado al examinar sus políticas:
a) Emplear metodologías de ahorro y crédito que tengan
en cuenta a la mujer que vive en la pobreza y adoptar métodos
innovadores para reducir los costos de las transacciones y redefinir
los riesgos;
b) Abrir ventanillas especiales de préstamo para las mujeres,
incluidas las jóvenes, que no tienen acceso a las fuentes
tradicionales de garantías;
c) Simplificar las prácticas bancarias, por ejemplo, reduciendo
el monto del depósito mínimo y otras condiciones para
abrir cuentas bancarias;
d) Lograr la participación, y la aplicación del régimen
de propiedad conjunta cuando sea posible, de las mujeres prestatarias
en el proceso de adopción de decisiones de las instituciones
que proporcionan servicios de crédito y financieros.
64. Medidas que han de adoptar las organizaciones multilaterales
y bilaterales de cooperación para el desarrollo:
Apoyar, mediante el suministro de capital y recursos, a las instituciones
financieras que prestan servicios a las mujeres de bajos ingresos
a cargo de microempresas y empresas de pequeña escala y productoras,
tanto en el sector estructurado como en el no estructurado.
65. Medidas que han de adoptar los gobiernos y las instituciones
financieras multilaterales, según proceda:
Apoyar a las instituciones que cumplen con las normas de rendimiento
llegando a gran número de mujeres y hombres de bajos ingresos
mediante la capitalización, la refinanciación y el
apoyo al desarrollo institucional de maneras que favorezcan la autosuficiencia.
66. Medidas que han de adoptar las organizaciones internacionales:
Aumentar la financiación para los programas y proyectos encaminados
a fomentar las actividades empresariales sostenibles y productivas
de generación de ingresos entre las mujeres en situación
desventajosa y las que viven en la pobreza.
Objetivo estratégico A.4. Formular metodologías basadas
en el género y realizar investigaciones para abordar el problema
de la terminación de la pobreza Medidas que han de adoptarse
67. Medidas que han de adoptar los gobiernos, las organizaciones
intergubernamentales, las instituciones académicas y de investigación
y el sector privado:
a) Elaborar medios teóricos y metodológicos para incorporar
perspectivas de género en todos los aspectos de la formulación
de políticas económicas, incluso la planificación
y los programas de ajuste estructural;
b) Aplicar esos métodos para analizar los efectos desde el
punto de vista del género de todas las políticas y
programas, incluso los programas de ajuste estructural, y difundir
los resultados de la investigación.
68. Medidas que han de adoptar las organizaciones nacionales e internacionales
de estadística:
a) Reunir datos desglosados por sexo y por edad sobre la pobreza
y todos los aspectos de la actividad económica y elaborar
indicadores estadísticos cuantitativos y cualitativos para
facilitar la evaluación del rendimiento económico
desde una perspectiva de género;
b) Elaborar medios estadísticos apropiados para reconocer
y hacer visible en toda su extensión el trabajo de la mujer
y todas sus contribuciones a la economía nacional, incluso
en el sector no remunerado y en el hogar, y examinar la relación
entre el trabajo no remunerado de la mujer y la incidencia de la
pobreza y la vulnerabilidad de las mujeres a ella.
B. Educación y capacitación de la
mujer
69. La educación es un derecho humano y constituye un instrumento
indispensable para lograr los objetivos de la igualdad, el desarrollo
y la paz. La educación no discriminatoria beneficia tanto
a las niñas como a los niños y, de esa manera, conduce
en última instancia a relaciones más igualitarias
entre mujeres y hombres. La igualdad de acceso a la educación
y la obtención de educación son necesarias para que
más mujeres se conviertan en agentes de cambio. La alfabetización
de la mujer es importante para mejorar la salud, la nutrición
y la educación en la familia, así como para habilitar
a la mujer para participar en la adopción de decisiones en
la sociedad. Ha quedado demostrado que la inversión en la
educación y la capacitación formal y no formal de
las niñas y las mujeres, que tiene un rendimiento social
y económico excepcionalmente alto, es uno de los mejores
medios de lograr un desarrollo sostenible y un crecimiento económico
a la vez sostenido y sostenible.
70. En el plano regional, las niñas y los niños han
logrado la igualdad de acceso a la enseñanza primaria, excepto
en algunas partes de África, en particular el África
subsahariana, y de Asia central, donde el acceso a las instituciones
educacionales sigue siendo insuficiente. Se han alcanzado adelantos
en la enseñanza secundaria; en algunos países, se
ha logrado la igualdad de acceso de niñas y niños
a esa educación. La matrícula de mujeres en la enseñanza
terciaria ha aumentado considerablemente. En muchos países,
las escuelas privadas han cumplido una importante función
complementaria en la mejora del acceso a la educación en
todos los niveles. Sin embargo, más de cinco años
después de que la Conferencia Mundial sobre Educación
para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990) aprobara la Declaración
Mundial sobre Educación para Todos y el Marco de Acción
para Satisfacer las Necesidades Básicas de Aprendizaje 12/,
unos 100 millones de niños, de los que por lo menos 60 millones
son niñas, carecen de acceso a la enseñanza primaria,
y más de las dos terceras partes de los 960 millones de analfabetos
adultos del mundo son mujeres. El alto nivel de analfabetismo existente
en la mayor parte de los países en desarrollo, en particular
el África subsahariana y algunos Estados árabes, sigue
constituyendo un grave obstáculo para el adelanto de la mujer
y para el desarrollo.
71. En muchas regiones persiste la discriminación en el acceso
de las niñas a la educación debido a actitudes arraigadas,
a embarazos y matrimonios a edad temprana, a lo inadecuado que resulta
el material didáctico y educacional y al sesgo de género
que éste muestra, al acoso sexual y a la falta de instalaciones
de enseñanza apropiadas y accesibles en el sentido físico
y en otros sentidos. Las niñas comienzan a realizar tareas
domésticas pesadas a edad muy temprana. Se espera que las
niñas y las mujeres asuman a la vez responsabilidades respecto
de su educación y responsabilidades domésticas, lo
que a menudo conduce a un rendimiento escolar insatisfactorio y
a la deserción escolar temprana, con consecuencias duraderas
en todos los aspectos de la vida de la mujer.
72. La creación de un entorno educacional y social en el
que se trate en pie de igualdad a las mujeres y los hombres y a
las niñas y los niños, en el que se los aliente a
alcanzar su pleno potencial, respetando su libertad de pensamiento,
conciencia, religión y creencias, y en el que los recursos
educacionales promuevan imágenes no estereotipadas de las
mujeres y de los hombres contribuiría eficazmente a eliminar
las causas de la discriminación contra las mujeres y las
desigualdades entre las mujeres y los hombres.
73. La mujer debería poder seguir adquiriendo conocimientos
y aptitudes pasada su juventud. Este concepto de aprendizaje permanente
incluye los conocimientos y las aptitudes adquiridas en la educación
y la capacitación formal, así como el aprendizaje
informal, por ejemplo en las actividades voluntarias, el trabajo
no remunerado y los conocimientos tradicionales.
74. En buena medida sigue habiendo un sesgo de género en
los programas de estudio y el material didáctico y rara vez
se atiende a las necesidades especiales de las niñas y las
mujeres. Esto refuerza las funciones tradicionales de la mujer y
del hombre, y priva a éstas últimas de la oportunidad
de participar en la sociedad plenamente y en condiciones de igualdad.
La falta de sensibilidad de los educadores de todos los niveles
respecto a las diferencias de género aumenta las desigualdades
entre la mujer y el hombre al reforzar las tendencias discriminatorias
y socavar la autoestima de las niñas. La falta de educación
sexual y sobre la salud reproductiva tiene profundas repercusiones
en la mujer y el hombre.
75. Hay, en particular, sesgo de género en los programas
de estudio de las ciencias. Los libros de texto sobre ciencias no
guardan relación con la experiencia cotidiana de las mujeres
y las niñas ni dan el debido reconocimiento a las mujeres
científicas. A menudo, no se imparten a las niñas
nociones y aptitudes técnicas básicas en las matemáticas
y las ciencias, que les proporcionarían conocimientos que
podrían aplicar para mejorar su vida cotidiana y aumentar
sus oportunidades de empleo. Los estudios avanzados de ciencia y
tecnología preparan a la mujer para desempeñar una
función activa en el desarrollo tecnológico e industrial
de su país, por lo que es preciso adoptar un enfoque múltiple
respecto de la capacitación profesional y técnica.
La tecnología está transformando rápidamente
el mundo y también ha afectado a los países en desarrollo.
Es indispensable que la mujer no sólo se beneficie de la
tecnología, sino que también participe en el proceso
desde la etapa de diseño hasta las de aplicación,
supervisión y evaluación.
76. El acceso y la retención de las niñas y mujeres
en todos los niveles de la enseñanza, incluido el nivel superior
es uno de los factores de su continuo progreso en las actividades
profesionales. No obstante, hay que reconocer que las niñas
siguen concentrándose en un número limitado de esferas
de estudio.
77. Los medios de difusión son un importante medio de educación.
Los educadores y las instituciones gubernamentales y no gubernamentales
pueden utilizar los medios de comunicación como un instrumento
de enseñanza para el adelanto de la mujer y para el desarrollo.
La educación y los sistemas de información computadorizados
se están convirtiendo en elementos cada vez más importantes
del aprendizaje y de la difusión de conocimientos. La televisión,
en particular, influye en mayor medida en los jóvenes, por
lo que ofrece la posibilidad de forjar valores, actitudes y percepciones
en las mujeres y en la niñas de formas tanto positivas como
negativas. Por consiguiente, es fundamental que los educadores desarrollen
el juicio crítico y la capacidad analítica de sus
alumnos.
78. En muchos países, los recursos que se asignan a la educación,
especialmente a las niñas y mujeres, son insuficientes y
en algunos casos se han reducido aún más, en particular
en el contexto de políticas y programas de ajuste. Dicha
insuficiencia en la asignación de recursos perjudica al desarrollo
humano, en particular el desarrollo de la mujer.
78. En muchos países, los recursos que se asignan a la educación,
especialmente a las niñas y mujeres, son insuficientes y
en algunos casos se han reducido aún más, en particular
en el contexto de políticas y programas de ajuste. Dicha
insuficiencia en la asignación de recursos perjudica al desarrollo
humano, en particular el desarrollo de la mujer.
Objetivo estratégico B.1. Asegurar la igualdad de acceso
a la educación
Medidas que han de adoptarse
80. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Promover el objetivo de la igualdad de acceso a la educación
tomando medidas para eliminar la discriminación en la educación
en todos los niveles por motivos de género, raza, idioma,
religión, origen nacional, edad o discapacidad, o cualquier
otra forma de discriminación y, según proceda, considerar
la posibilidad de establecer procedimientos para dar curso a las
reclamaciones;
b) Asegurar el acceso universal a la enseñanza básica
y lograr que terminen la enseñanza primaria por lo menos
el 80% de los niños para el año 2000; superar las
diferencias por motivos de género que existan en el acceso
a la enseñanza primaria y secundaria para el año 2005;
y proporcionar enseñanza primaria universal en todos los
países antes del año 2015;
c) Eliminar las disparidades por motivos de género en el
acceso a todos los ámbitos de la enseñanza terciaria,
velando por que la mujer tenga igual acceso que el hombre al desarrollo
profesional, a la capacitación y a las becas y adoptando
medidas de promoción activa según corresponda;
d) Establecer un sistema docente en que se tengan en cuenta las
cuestiones relacionadas con el género, a fin de promover
la igualdad de oportunidades de educación y capacitación,
así como la participación igualitaria de la mujer
en la administración y la adopción de políticas
y decisiones en materia de educación;
e) Ofrecer a las jóvenes, en colaboración con los
padres, las organizaciones no gubernamentales, incluidas las organizaciones
de jóvenes, las comunidades y el sector privado, formación
académica y técnica, planificación de su carrera
profesional, conocimientos directivos y sociales y experiencia laboral
que las prepare para participar plenamente en la sociedad;
f) Aumentar la matrícula y las tasas de retención
escolar de las niñas, asignando a esa actividad los recursos
presupuestarios necesarios; obteniendo el apoyo de los padres y
de la comunidad, así como realizando campañas, estableciendo
horarios escolares flexibles, otorgando incentivos y becas y adoptando
otras medidas encaminadas a reducir los costos que entraña
para la familia la educación de las niñas y facilitar
a los padres la posibilidad de elegir educación para sus
hijas; velando por que las instituciones educacionales respeten
los derechos de las mujeres y las niñas a la libertad de
conciencia y de religión y derogando todo tipo de legislación
discriminatoria desde los puntos de vista religioso, racial o cultural;
g) Promover un entorno docente en que se eliminen todas las barreras
que impiden la asistencia a la escuela de las adolescentes embarazadas
y las madres jóvenes, que incluya, según corresponda,
servicios accesibles y asequibles de guardería y educación
de los padres a fin de alentar a quienes deben ocuparse del cuidado
de sus hijos y hermanos en edad escolar a reanudar los estudios
o a llevarlos a término;
h) Aumentar la calidad de la educación y la igualdad de oportunidades
para las mujeres y los hombres en lo que se refiere al acceso, a
fin de que las mujeres de todas las edades puedan adquirir los conocimientos,
capacidades, aptitudes, destrezas y valores éticos necesarios
para desarrollarse y participar plenamente, en condiciones de igualdad,
en el proceso de desarrollo social, económico y político;
i) Proporcionar servicios de orientación escolar y programas
de preparación de maestros no discriminatorios y que tengan
en cuenta las diferencias basadas en el género a fin de alentar
a las niñas a seguir estudios académicos y técnicos
y de ampliar sus futuras oportunidades de carrera;
j) Promover la ratificación del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales 13/ en los países
que aún no lo hayan ratificado.
Objetivo estratégico B.2. Eliminar el analfabetismo entre
las mujeres
Medidas que han de adoptarse
81. Medidas que han de adoptar los gobiernos, los órganos
nacionales, regionales e internacionales, los donantes bilaterales
y multilaterales y las organizaciones no gubernamentales:
a) Reducir la tasa de analfabetismo femenino por lo menos a la mitad
de la tasa de 1990, con especial hincapié en la alfabetización
de las mujeres rurales, migrantes, refugiadas y desplazadas internamente,
así como en las mujeres con discapacidades;
b) Proporcionar acceso universal a la enseñanza primaria
a las niñas, y procurar lograr la igualdad de género
en la tasa de finalización de dicha enseñanza, para
el año 2000;
c) Eliminar las diferencias por motivos de género en las
tasas de alfabetización elemental y funcional de mujeres
y hombres, como recomienda la Declaración de Jomtien sobre
Educación para Todos;
d) Reducir las disparidades entre los países desarrollados
y los países en desarrollo;
e) Alentar la participación de los adultos y las familias
en la enseñanza, a fin de promover la alfabetización
total de todas las personas;
f) Promover, conjuntamente con la alfabetización, la adquisición
de conocimientos prácticos, científicos y tecnológicos,
y procurar ampliar la definición de alfabetización
teniendo en cuenta los objetivos y los puntos de referencia vigentes.
Objetivo estratégico B.3. Aumentar el acceso de las mujeres
a la formación profesional, la ciencia y la tecnología
y la educación permanente
Medidas que han de adoptarse
82. Medidas que han de adoptar los gobiernos, en cooperación
con los empleadores, los trabajadores y los sindicatos, las organizaciones
internacionales y no gubernamentales, incluidas las organizaciones
de mujeres y jóvenes, y las instituciones educativas:
a) Elaborar y aplicar políticas de enseñanza, capacitación
y readiestramiento para las mujeres, en particular las jóvenes
y las que retornen al mercado de trabajo, para impartirles conocimientos
que permitan satisfacer las necesidades de un contexto socioeconómico
cambiante, a fin de mejorar sus oportunidades de empleo;
b) Fomentar el reconocimiento de las oportunidades de enseñanza
extraescolar para las niñas y las mujeres en el sistema educativo;
c) Proporcionar a las mujeres y las niñas información
sobre la disponibilidad de formación profesional, programas
de capacitación en ciencia y tecnología y programas
de educación permanente y sobre las ventajas que pueden reportarles;
d) Formular programas de enseñanza y capacitación
para mujeres desempleadas a fin de proporcionarles nuevos conocimientos
teóricos y prácticos que incrementen y amplíen
sus oportunidades de empleo, incluido el empleo por cuenta propia,
y el desarrollo de su capacidad empresarial;
e) Diversificar la formación profesional y técnica
y aumentar el acceso y la retención de niñas y mujeres
en la enseñanza y la formación profesional en los
campos de las ciencias, las matemáticas, la ingeniería,
la ciencia y la tecnología ambientales, la tecnología
de la información y la alta tecnología, así
como la capacitación en materia de gestión;
f) Promover el papel central de la mujer en los programas de investigación,
extensión y enseñanza en las esferas alimentaria y
agraria;
g) Fomentar la adaptación de los planes de estudio y los
materiales didácticos, fomentar un ambiente educativo favorable
y adoptar medidas positivas, a fin de promover la capacitación
para toda la gama de posibilidades ocupacionales en carreras no
tradicionales para las mujeres y los hombres, incluido el desarrollo
de cursos multidisciplinarios para profesores de ciencias y matemáticas,
a fin de sensibilizarlos respecto a la importancia de la ciencia
y la tecnología en la vida de la mujer;
h) Elaborar planes de estudio y materiales didácticos, y
formular y adoptar medidas positivas para garantizar un mayor acceso
y participación de la mujer en los sectores técnicos
y científicos, especialmente en aquellos en que no estén
representadas o estén infrarrepresentadas;
i) Elaborar políticas y programas para fomentar la participación
de la mujer en todos los programas de aprendizaje;
j) Aumentar la capacitación técnica, en administración,
extensión agraria y comercialización para la mujer
en la agricultura, la pesca, la industria y el comercio, las artes
y los oficios, a fin de ampliar las oportunidades de generación
de ingresos, la participación de la mujer en la adopción
de decisiones económicas, en particular mediante las organizaciones
femeninas en las comunidades, y su contribución a la producción,
la comercialización, las empresas, la ciencia y la tecnología;
k) Garantizar el acceso a la enseñanza y la formación
de buena calidad en todos los niveles apropiados a las mujeres adultas
sin educación previa o con educación escasa, a las
mujeres con discapacidades y a las mujeres emigrantes, refugiadas
y desplazadas, a fin de mejorar sus oportunidades de trabajo.
Objetivo estratégico B.4. Establecer sistemas de educación
y y capacitación no discriminatorios
Medidas que han de adoptarse
83. Medidas que han de adoptar los gobiernos, las autoridades educativas
y otras instituciones educativas y académicas:
a) Formular recomendaciones y elaborar planes de estudio, libros
de texto y material didáctico libres de estereotipos basados
en el género para todos los niveles de enseñanza,
incluida la formación de personal docente, en colaboración
con todos los interesados: editoriales, profesores, autoridades
públicas y asociaciones de padres;
b) Elaborar programas de enseñanza y material didáctico
para docentes y educadores que aumenten la comprensión de
la condición, el papel y la contribución de la mujer
y el hombre en la familia, tal como se define en el párrafo
29 supra, y en la sociedad; en este contexto, promover la igualdad,
la cooperación, el respeto mutuo y las responsabilidades
compartidas entre niñas y niños desde el nivel preescolar
en adelante y elaborar, en particular, módulos educativos
para garantizar que los niños adquieran los conocimientos
necesarios para hacerse cargo de sus propias necesidades domésticas
y compartir las responsabilidades de sus hogares y de la atención
de las personas a su cargo;
c) Elaborar programas de capacitación y materiales didácticos
para docentes y educadores que aumenten la comprensión de
su propio papel en el proceso educativo, con miras a proporcionarles
estrategias eficaces para una enseñanza con orientación
de género;
d) Adoptar medidas para garantizar que las maestras y profesoras
tengan las mismas posibilidades y la misma categoría que
los maestros y profesores, teniendo en cuenta la importancia de
contar con profesoras en todos los niveles y a fin de atraer y retener
a las niñas en las escuelas;
e) Introducir y promover la capacitación en materia de resolución
de conflictos por medios pacíficos;
f) Adoptar medidas positivas para aumentar la proporción
de mujeres que participan en la elaboración de políticas
y la adopción de decisiones en materia de educación,
particularmente de profesoras, en todos los niveles de la enseñanza
y en las disciplinas académicas que habitualmente están
dominadas por el hombre, como los campos científico y tecnológico;
g) Apoyar y realizar estudios e investigaciones sobre el género
en todos los niveles de la enseñanza, especialmente en el
nivel de postgrado en las instituciones académicas, y aplicarlos
a la elaboración de programas, incluidos los de estudios
universitarios, libros de texto y material didáctico y en
la formación de personal docente;
h) Desarrollar la capacitación y las oportunidades para el
liderazgo para todas las mujeres, a fin de alentarlas a desempeñar
funciones directivas, lo mismo como estudiantes que como adultas
en la sociedad civil;
i) Elaborar programas apropiados de enseñanza e información
con el debido respeto al multilingu"ismo, particularmente en
colaboración con los medios de comunicación, a fin
de lograr que el público, y en particular los padres, sean
conscientes de la importancia de una enseñanza no discriminatoria
de las niñas y los niños, y del reparto por igual
de las responsabilidades familiares entre las niñas y los
niños;
j) Elaborar programas de educación en materia de derechos
humanos que incorporen la dimensión de género en todos
los niveles de la enseñanza, en particular fomentando la
inclusión en los planes de estudio de las instituciones de
enseñanza superior, especialmente en los planes de estudios
de postgrado en los campos jurídico, social y de ciencias
políticas, del estudio de los derechos humanos de la mujer
tal como figuran en las convenciones de las Naciones Unidas;
k) Eliminar, en los programas de educación académica
sobre las cuestiones relacionadas con la salud de la mujer, cuando
proceda, las barreras legales y reglamentarias que se oponen a la
enseñanza de cuestiones sexuales y de salud reproductiva;
l) Promover, con el apoyo de sus padres y en colaboración
con el personal y las instituciones docentes, la elaboración
de programas educativos para niñas y niños y la creación
de servicios integrados, a fin de fomentar la comprensión
de sus responsabilidades y ayudarles a asumir esas responsabilidades,
teniendo en cuenta la importancia de esa educación y esos
servicios para el desarrollo personal y la autoestima, así
como la necesidad urgente de evitar los embarazos no deseados, la
propagación de enfermedades transmitidas sexualmente, especialmente
el VIH/SIDA, y fenómenos tales como la violencia y el abuso
sexuales;
m) Proporcionar instalaciones recreativas y deportivas accesibles
y establecer y reforzar en las instituciones educativas y comunitarias
programas para niñas y mujeres de todas las edades que tengan
en cuenta los aspectos relacionados con el género y apoyar
el adelanto de la mujer en todas las esferas de la actividad deportiva
a la actividad física, incluidos la enseñanza, el
entrenamiento y la administración, así como su participación
en los planos nacional, regional e internacional;
n) Reconocer y apoyar el derecho de las mujeres y niñas indígenas
a la educación, y promover un enfoque multicultural de la
educación que responda a las necesidades, aspiraciones y
culturas de las mujeres indígenas, inclusive mediante la
elaboración de programas educativos, planes de estudio y
medios didácticos apropiados, en la medida posible en los
idiomas de las poblaciones indígenas y con la participación
de las mujeres indígenas en esos procesos;
o) Reconocer y respetar las actividades artísticas, espirituales
y culturales de las mujeres indígenas;
p) Garantizar que la igualdad de género y las diversidades
culturales, religiosas y de otro tipo se respeten en las instituciones
educativas;
q) Promover la enseñanza, la capacitación y los programas
de información pertinentes para las mujeres de los medios
rurales y agrarios mediante el uso de tecnologías accesibles
y apropiadas y de los medios de comunicación - por ejemplo,
programas de radio, casetes y unidades móviles;
r) Proporcionar enseñanza extraescolar, especialmente a las
mujeres de las zonas rurales, a fin de que desarrollen sus posibilidades
con respecto a la salud, las microempresas, la agricultura y los
derechos legales;
s) Eliminar todas las barreras que impiden el acceso a la educación
académica de las muchachas embarazadas y las madres jóvenes
y apoyar el suministro de servicios de guardería y otros
servicios de apoyo, en los casos en que sean necesarios.
Objetivo estratégico B.5. Asignar recursos suficientes para
las reformas de la educación y vigilar la aplicación
de esas reformas
Medidas que han de adoptarse
84. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Proporcionar al sector educativo los recursos financieros necesarios
mediante la reasignación dentro de ese sector, a fin de garantizar
un aumento de recursos para la enseñanza básica, según
proceda;
b) Establecer, en los niveles apropiados, un mecanismo de vigilancia
de la aplicación de las reformas educativas y de las medidas
conexas en los ministerios pertinentes, y establecer programas de
asistencia técnica, según proceda, para examinar las
cuestiones planteadas por las actividades de vigilancia.
85. Medidas que han de adoptar los gobiernos y, en los casos en
que proceda, las instituciones privadas y públicas, las fundaciones,
los institutos de investigación y las organizaciones no gubernamentales:
a) En los casos en que sea necesario, movilizar fondos adicionales
de las instituciones privadas y públicas, las fundaciones,
las instituciones de investigación y las organizaciones no
gubernamentales para que las mujeres y las niñas, así
como los niños y los hombres, en pie de igualdad, puedan
terminar su educación, haciendo especial hincapié
en las poblaciones desatendidas;
b) Proporcionar financiación para programas especiales, como
los programas de matemáticas, ciencias y tecnología
de computadoras, a fin de aumentar las oportunidades de todas las
niñas y mujeres.
86. Medidas que han de adoptar las instituciones multilaterales
de desarrollo, incluidos el Banco Mundial, los bancos regionales
de desarrollo, los donantes bilaterales y las fundaciones:
a) Considerar la posibilidad de aumentar la financiación
para atender con carácter prioritario las necesidades de
educación y capacitación de las niñas y las
mujeres en los programas de asistencia para el desarrollo;
b) Considerar la posibilidad de colaborar con los gobiernos beneficiarios
a fin de garantizar que se mantengan o aumenten los niveles de financiación
para la educación de la mujer en los programas de ajuste
estructural y recuperación económica, incluidos los
programas de préstamos y de estabilización.
87. Medidas que han de adoptar, a nivel mundial, las organizaciones
internacionales e intergubernamentales, en particular la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura:
a) Contribuir a la evaluación de los progresos logrados utilizando
indicadores educacionales elaborados por órganos nacionales,
regionales e internacionales, e instar a los gobiernos a que, al
aplicar medidas para eliminar las diferencias entre las mujeres
y los hombres y entre los niños y las niñas en cuanto
a las oportunidades de educación y formación y los
niveles alcanzados en todos los campos, en particular en los programas
de enseñanza primaria y de alfabetización;
b) Proporcionar asistencia técnica, cuando la soliciten,
a los países en desarrollo a fin de reforzar su capacidad
de vigilar los progresos realizados en la reducción de las
diferencias entre la mujer y el hombre en la enseñanza, la
formación y la investigación, y en los niveles de
logros en todas las esferas, particularmente en la enseñanza
básica y la eliminación del analfabetismo;
c) Realizar una campaña internacional de promoción
del derecho de las mujeres y las niñas a la educación;
d) Asignar un porcentaje mínimo de asistencia a la enseñanza
básica para las mujeres y las niñas.
Objetivo estratégico B.6. Promover la educación y
la capacitación permanentes de las niñas y las mujeres
Medidas que han de adoptarse
88. Medidas que han de adoptar los gobiernos, las instituciones
educativas y las comunidades:
a) Garantizar la disponibilidad de una amplia gama de programas
de enseñanza y formación que lleven a la adquisición
permanente por las mujeres y las niñas de los conocimientos
y las capacidades necesarios para vivir en sus comunidades y naciones,
contribuir a ellas y beneficiarse de ellas;
b) Proporcionar apoyo a los servicios de guardería y de otra
índole que permitan a las madres continuar su educación;
c) Crear programas flexibles de enseñanza, capacitación
y readiestramiento para un aprendizaje permanente que facilite la
transición entre las actividades de las mujeres en todas
las etapas de su vida.
C. La mujer y la salud*
* La Santa Sede formuló una reserva general sobre esta sección.
La reserva debe interpretarse con referencia a la declaración
hecha por el representante de la Santa Sede en la cuarta sesión
de la Comisión Principal, celebrada el 14 de septiembre de
1995 (véase el capítulo V del presente informe, párrafo
11).
89. La mujer tiene derecho a disfrutar del más alto nivel
posible de salud física y mental. El disfrute de ese derecho
es esencial para su vida y su bienestar y para su capacidad de participar
en todas las esferas de la vida pública y privada. La salud
no es sólo la ausencia de enfermedades o dolencias, sino
un estado de pleno bienestar físico, mental y social. La
salud de la mujer incluye su bienestar emocional, social y físico;
contribuyen a determinar su salud tanto factores biológicos
como el contexto social, político y económico en que
vive. Ahora bien, la mayoría de las mujeres no goza de salud
ni de bienestar. El principal obstáculo que impide a la mujer
alcanzar el más alto nivel posible de salud es la desigualdad
entre la mujer y el hombre y entre mujeres en diferentes regiones
geográficas, clases sociales y grupos indígenas y
étnicos. Sin embargo, la salud y el bienestar eluden a la
mayoría de las mujeres. Uno de los principales obstáculos
al logro del máximo grado posible de salud para las mujeres
es la desigualdad, tanto entre hombres y mujeres como entre mujeres
de distintas regiones geográficas, clases sociales y grupos
indígenas y étnicos. En foros nacionales e internacionales,
las mujeres han hecho hincapié en que la igualdad, incluidas
las obligaciones familiares compartidas, el desarrollo y la paz
son condiciones necesarias para gozar de un nivel óptimo
de salud durante todo el ciclo vital.
90. El acceso de la mujer a los recursos básicos de salud,
incluidos los servicios de atención primaria de la salud,
y su utilización de esos recursos es diferente y desigual
en lo relativo a la prevención y el tratamiento de las enfermedades
infantiles, la malnutrición, la anemia, las enfermedades
diarreicas, las enfermedades contagiosas, el paludismo y otras enfermedades
tropicales y la tuberculosis, entre otras afecciones. Las oportunidades
de la mujer también son diferentes y desiguales en lo relativo
a la protección, la promoción y el mantenimiento de
la salud. En muchos países en desarrollo, causa especial
preocupación la falta de servicios obstétricos de
emergencia. En las políticas y programas de salud a menudo
se perpetúan los estereotipos de género y no se consideran
las diferencias socioeconómicas y otras diferencias entre
mujeres, ni se tiene plenamente en cuenta la falta de autonomía
de la mujer respecto de su salud. La salud de la mujer también
se ve sujeta a discriminaciones por motivos de género en
el sistema de salud y por los servicios médicos insuficientes
e inadecuados que se prestan a las mujeres.
91. En muchos países, especialmente en países en desarrollo
y en particular los menos adelantados, una disminución de
los gastos de salud pública y, en ciertos casos, el ajuste
estructural, contribuyen al empeoramiento de los sistemas de salubridad
pública. Además, la privatización de los sistemas
de atención de la salud y sin garantías adecuadas
de acceso universal a la atención de la salud asequible reduce
aún más la disponibilidad de los servicios de atención
de la salud. Esa situación no sólo afecta directamente
a la salud de niñas y mujeres, sino que además impone
obligaciones desproporcionadas a la mujer, que no recibe el apoyo
social, psicológico y económico que necesita al no
reconocerse a menudo sus múltiples funciones, incluidas las
funciones relacionadas con la familia y la comunidad.
92. Es preciso lograr que la mujer pueda ejercer el derecho a disfrutar
el más alto nivel posible de salud durante todo su ciclo
vital en pie de igualdad con el hombre. Las mujeres padecen muchas
de las afecciones que padecen los hombres, pero de diferente manera.
La incidencia de la pobreza y la dependencia económica en
la mujer, su experiencia de la violencia, las actitudes negativas
hacia las mujeres y las niñas, la discriminación racial
y otras formas de discriminación, el control limitado que
muchas mujeres ejercen sobre su vida sexual y reproductiva y su
falta de influencia en la adopción de decisiones son realidades
sociales que tienen efectos perjudiciales sobre su salud. La falta
de alimento para las niñas y mujeres y la distribución
desigual de los alimentos en el hogar, el acceso insuficiente al
agua potable, al saneamiento y al combustible, sobre todo en las
zonas rurales y en las zonas urbanas pobres, y las condiciones de
vivienda deficientes pesan en exceso sobre la mujer y su familia
y repercuten negativamente en su salud. La buena salud es indispensable
para vivir en forma productiva y satisfactoria y el derecho de todas
las mujeres a controlar todos los aspectos de su salud y en particular
su propia fecundidad es fundamental para su emancipación.
93. En el acceso a los servicios de nutrición y de atención
de la salud, la discriminación contra las niñas, consecuencia
frecuente de la preferencia por los hijos varones, pone en peligro
su salud y bienestar presentes y futuros. Las condiciones que fuerzan
a las niñas al matrimonio, el embarazo y la reproducción
a edad temprana y las someten a prácticas perjudiciales,
como la mutilación genital, acarrean grandes riesgos para
su salud. Las adolescentes necesitan tener acceso a servicios de
salud y nutrición durante su crecimiento; sin embargo, a
menudo carecen de ese acceso. El asesoramiento y el acceso a la
información y a los servicios relativos a la salud sexual
y reproductiva de los adolescentes siguen siendo insuficientes o
inexistentes; no se suele tomar en consideración el derecho
de las muchachas a la intimidad, la confidencialidad, el respeto
y el consentimiento fundamentado. Desde los puntos de vista biológico
y psicosocial, las adolescentes son más vulnerables que los
varones al abuso sexual, la violencia y la prostitución y
a las consecuencias de las relaciones sexuales prematuras y sin
protección. La tendencia a tener experiencias sexuales a
temprana edad, sumada a la falta de información y servicios,
aumenta el riesgo de embarazos no deseados y a edad prematura, así
como de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión
sexual y de abortar en condiciones peligrosas. La maternidad prematura
sigue siendo un obstáculo para el progreso educacional, económico
y social de la mujer en todo el mundo. En líneas generales,
el matrimonio y la maternidad prematuros pueden reducir drásticamente
las oportunidades de educación y empleo de las niñas
y, probablemente, perjudicar a largo plazo la calidad de su vida
y de la vida de sus hijos. No se suele enseñar a los adolescentes
a respetar la libre determinación de la mujer y a compartir
con ella la responsabilidad que conllevan las cuestiones relativas
a la sexualidad y a la reproducción.
94. La salud reproductiva es un estado general de bienestar físico,
mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias,
en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y
sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva
entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria
y sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir hacerlo
o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia. Esta última
condición lleva implícito el derecho del hombre y
la mujer a obtener información y de planificación
de la familia de su elección, así como a otros métodos
para la regulación de la fecundidad que no estén legalmente
prohibidos, y acceso a métodos seguros, eficaces, asequibles
y aceptables, el derecho a recibir servicios adecuados de atención
de la salud que permitan los embarazos y los partos sin riesgos
y den a las parejas las máximas posibilidades de tener hijos
sanos. En consonancia con esta definición de salud reproductiva,
la atención de la salud reproductiva se define como el conjunto
de métodos, técnicas y servicios que contribuyen a
la salud y al bienestar reproductivos al evitar y resolver los problemas
relacionados con la salud reproductiva. Incluye también la
salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las
relaciones personales y no meramente el asesoramiento y la atención
en materia de reproducción y de enfermedades de transmisión
sexual.
95. Teniendo en cuanta la definición que antecede, los derechos
reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están
reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales
sobre derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las
Naciones Unidas aprobados por consenso. Esos derechos se basan en
el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas
e individuos a decidir libre y responsablemente el número
de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre
éstos y a disponer de la información y de los medios
para ello y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de
salud sexual y reproductiva. También incluye su derecho a
adoptar decisiones relativas a la reproducción sin sufrir
discriminación, coacciones ni violencia, de conformidad con
lo establecido en los documentos de derechos humanos. En ejercicio
de este derecho, las parejas y los individuos deben tener en cuenta
las necesidades de sus hijos nacidos y futuros y sus obligaciones
con la comunidad. La promoción del ejercicio responsable
de esos derechos de todos deben ser la base primordial de las políticas
y programas estatales y comunitarios en la esfera de la salud reproductiva,
incluida la planificación de la familia. Como parte de este
compromiso, se debe prestar plena atención, a la promoción
de relaciones de respeto mutuo e igualdad entre hombres y mujeres,
y particularmente a las necesidades de los adolescentes en materia
de enseñanza y de servicios con objeto de que puedan asumir
su sexualidad de modo positivo y responsable. La salud reproductiva
está fuera del alcance de muchas personas de todo el mundo
a causa de factores como: los conocimientos insuficientes sobre
la sexualidad humana y la información y los servicios insuficientes
o de mala calidad en materia de salud reproductiva; la prevalencia
de comportamientos sexuales de alto riesgo; las prácticas
sociales discriminatorias; las actitudes negativas hacia las mujeres
y las niñas; y el limitado poder de decisión que tienen
muchas mujeres respecto de su vida sexual y reproductiva. En la
mayoría de los países, los adolescentes son particularmente
vulnerables a causa de su falta de información y de acceso
a los servicios pertinentes. Las mujeres y los hombres de más
edad tienen problemas especiales en materia de salud reproductiva,
que no suelen encararse de manera adecuada.
96. Los derechos humanos de la mujer incluyen su derecho a tener
control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluida
su salud sexual y reproductiva, y decidir libremente respecto de
esas cuestiones, sin verse sujeta a la coerción, la discriminación
y la violencia. Las relaciones igualitarias entre la mujer y el
hombre respecto de las relaciones sexuales y la reproducción,
incluido el pleno respeto de la integridad de la persona, exigen
el respeto y el consentimiento recíprocos y la voluntad de
asumir conjuntamente la responsabilidad de las consecuencias del
comportamiento sexual.
97. Además, la salud de la mujer está expuesta a riesgos
particulares debidos a la inadecuación y a la falta de servicios
para atender las necesidades relativas a la salud sexual y reproductiva.
En muchas partes del mundo en desarrollo, las complicaciones relacionadas
con el embarazo y el parto se cuentan entre las principales causas
de mortalidad y morbilidad de las mujeres en edad reproductiva.
Existen en cierta medida problemas similares en algunos países
con economía en transición. El aborto en condiciones
peligrosas pone en peligro la vida de un gran número de mujeres
y representa un grave problema de salud pública, puesto que
son las mujeres más pobres y jóvenes las que corren
más riesgos. La mayoría de las muertes, problemas
de salud y lesiones se pueden evitar, mejorando el acceso a servicios
adecuados de atención de la salud, incluidos los métodos
de planificación de la familia eficaces y sin riesgos y la
atención obstétrica de emergencia, reconociendo el
derecho de la mujer y del hombre a la información y al acceso
a métodos seguros, eficaces, asequibles y aceptables de planificación
de la familia, así como a otros métodos lícitos
que decidan adoptar para el control de la fecundidad, y al acceso
a servicios adecuados de atención de la salud que permitan
que el embarazo y el parto transcurran en condiciones de seguridad
y ofrezcan a las parejas las mayores posibilidades de tener un hijo
sano. Habría que examinar estos problemas y los medios para
combatirlos sobre la base del informe de la Conferencia Internacional
sobre la Población y el Desarrollo, con particular referencia
a los párrafos pertinentes del Programa de Acción
de la Conferencia 14/. En la mayor parte de los países, la
falta de atención de los derechos reproductivos de la mujer
limita gravemente sus oportunidades en la vida pública y
privada, incluidas las oportunidades de educación y pleno
ejercicio de sus derechos económicos y políticos.
La capacidad de la mujer para controlar su propia fecundidad constituye
una base fundamental para el disfrute de otros derechos. La responsabilidad
compartida por la mujer y el hombre de las cuestiones relativas
al comportamiento sexual y reproductivo también es indispensable
para mejorar la salud de la mujer.
98. El VIH/SIDA y otras enfermedades transmitidas por contacto sexual,
cuyo contagio es a veces consecuencia de la violencia sexual, tienen
efectos devastadores en la salud de la mujer, en particular de las
adolescentes y jóvenes. Las mujeres no suelen tener el poder
necesario para insistir en que se adopten prácticas sexuales
libres de riesgo y tienen un acceso reducido a la información
y a los servicios de prevención y tratamiento. Las mujeres,
que representan la mitad de los adultos que contraen el VIH/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual, han hecho hincapié
en que su vulnerabilidad social y las relaciones de poder desiguales
entre la mujer y el hombre constituyen obstáculos para el
sexo libre de riesgos, en sus esfuerzos por reducir la propagación
de las enfermedades de transmisión sexual. Las consecuencias
del VIH/SIDA no sólo afectan a la salud de la mujer, sino
también a su función de madre y encargada del cuidado
de otros y a su contribución al apoyo económico de
su familia. Es preciso examinar desde la perspectiva de género
los efectos del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión
sexual en la sociedad, el desarrollo y la salud.
99. La violencia sexual y basada en el género, incluidos
los malos tratos físicos y psicológicos, la trata
de mujeres y niñas, así como otras formas de malos
tratos y la explotación sexual exponen a las niñas
y a las mujeres a un alto riesgo de padecer traumas físicos
y mentales, así como enfermedades y embarazos no deseados.
Esas situaciones suelen disuadir a las mujeres de utilizar los servicios
de salud y otros servicios.
100. Los trastornos mentales relacionados con la marginalización,
la impotencia y la pobreza, junto con el trabajo excesivo, el estrés
y la frecuencia cada vez mayor de la violencia en el hogar, así
como el uso indebido de sustancias, se cuentan entre otras cuestiones
de salud que preocupan cada vez más a la mujer. En todo el
mundo, las mujeres, especialmente las jóvenes, fuman cada
vez más cigarrillos, con los graves efectos que ello acarrea
para su salud y la de sus hijos. También han cobrado importancia
las cuestiones relacionadas con la salud ocupacional, pues un número
cada vez mayor de mujeres realiza trabajos poco remunerados en el
mercado laboral estructurado o no estructurado en condiciones tediosas
e insalubres. El cáncer de mama, de cuello del útero
y otros cánceres del sistema reproductivo, así como
la infertilidad, afectan a un número cada vez mayor de mujeres;
esas afecciones son evitables o curables con un diagnóstico
precoz.
101. Con el aumento de la esperanza de vida y el número cada
vez mayor de ancianas, la salud de las mujeres de edad avanzada
exige una atención particular. Las perspectivas a largo plazo
de la salud de la mujer sufren transformaciones en la menopausia
que, sumadas a afecciones crónicas y a otros factores, como
la mala nutrición y la falta de actividad física,
pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis.
También merecen una atención particular otras enfermedades
asociadas al envejecimiento y las relaciones entre el envejecimiento
y la discapacidad de la mujer.
102. Al igual que el hombre, la mujer, sobre todo en las zonas rurales
y en las zonas urbanas pobres, está cada vez más expuesta
a los riesgos que entrañan para la salud las catástrofes
ambientales y la degradación del medio ambiente. Los diversos
peligros, contaminantes y sustancias que se encuentran en el medio
ambiente afectan a la mujer de forma diferente que al hombre, por
lo que su exposición a esos factores tiene consecuencias
diferentes.
103. La calidad de la atención de la salud de la mujer suele
ser deficiente en diversos aspectos, según las circunstancias
locales. En muchos casos, no se trata a la mujer con respeto, no
se le garantiza la privacidad y la confidencialidad ni se le ofrece
información completa sobre las opciones y los servicios a
su alcance. Además, en algunos países se suelen recetar
más medicamentos de los necesarios o dosis más altas
para tratar las afecciones propias de la mujer, lo cual lleva a
intervenciones quirúrgicas innecesarias y una medicación
inadecuada.
104. Las estadísticas sobre salud no se suelen reunir, desglosar
y analizar de forma sistemática por edad, sexo y situación
socioeconómica basándose en criterios demográficos
establecidos utilizados para atender los intereses y resolver los
problemas de subgrupos, haciendo especial hincapié en los
elementos vulnerables y marginados y otras variables pertinentes.
En muchos países no existen datos recientes y fidedignos
sobre la mortalidad y la morbilidad de la mujer, ni sobre las afecciones
y enfermedades que afectan a la mujer en particular. Se sabe relativamente
poco sobre las formas en que los factores sociales y económicos
afectan a la salud de niñas y mujeres de todas las edades,
sobre la prestación de servicios de salud a niñas
y mujeres y las modalidades de su utilización de esos servicios
y sobre el valor de los programas de prevención de enfermedades
y de promoción de la salud de las mujeres. No se han hecho
investigaciones suficientes sobre temas de importancia para la salud
de la mujer, y a menudo se carece de fondos para esas investigaciones.
Las investigaciones sobre las enfermedades coronarias, por ejemplo,
y los estudios epidemiológicos de muchos países suelen
basarse únicamente en el análisis de pacientes varones.
Los ensayos clínicos con mujeres encaminados a establecer
información básica sobre las dosis, los efectos secundarios
y la eficacia de medicamentos, incluidos los anticonceptivos, son
notablemente raros y, cuando los hay, no se suelen ajustar a las
normas éticas de investigación y ensayo. Muchos protocolos
de terapias de drogas y otros tratamientos médicos que se
aplican a la mujer, así como muchas intervenciones que se
le practican, se basan en investigaciones sobre pacientes varones
que no se han sometido a un análisis o ajuste posterior para
dar cabida a las diferencias entre uno y otro sexo.
105. En la lucha contra las desigualdades en materia de salud, así
como contra el acceso desigual a los servicios de atención
de la salud y su insuficiencia, los gobiernos y otros agentes deberían
promover una política activa y visible de integración
de una perspectiva de género en todas las políticas
y programas, a fin de que se haga un análisis de los efectos
en uno y otro sexo de las decisiones antes de adoptarlas.
Objetivo estratégico C.1. Fomentar el acceso de la mujer
durante toda su vida a servicios de atención de la salud
y a información y servicios conexos adecuados, de bajo costo
y de buena calidad
Medidas que han de adoptarse
106. Medidas que han de adoptar los gobiernos, en colaboración
con las organizaciones no gubernamentales y organizaciones de empleadores
y trabajadores y con el respaldo de instituciones internacionales:
a) Respaldar y cumplir los compromisos contraídos en el Programa
de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo según se estableció en el informe
de dicha Conferencia, y la Declaración y Programa de Acción
sobre Desarrollo Social adoptados en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Social 15/ celebrada en Copenhague, así como las obligaciones
de los Estados partes con arreglo a la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer y otros acuerdos internacionales pertinentes, de
satisfacer las necesidades de las niñas y las mujeres de
todas las edades en materia de salud;
b) Reafirmar el derecho al disfrute del más alto nivel posible
de salud física y mental, proteger y promover el respeto
de ese derecho de la mujer y de la niña, por ejemplo, incorporándolo
en las legislaciones nacionales; examinar las leyes en vigor, incluidas
las relativas a la atención de salud, y las políticas
conexas, cuando sea oportuno, para poner de manifiesto el interés
por la salud de la mujer y asegurarse de que responden a las nuevas
funciones y responsabilidades de la mujer, dondequiera que vivan;
c) Concebir y ejecutar, en colaboración con mujeres y organizaciones
locales, programas de salud con orientación de género
que prevean, por ejemplo, servicios de salud descentralizados, presten
atención a las necesidades de la mujer durante toda su vida
y a sus múltiples funciones y responsabilidades, su limitada
disponibilidad de tiempo, las necesidades especiales de la mujer
de los medios rurales y la mujer con discapacidades y las diversas
necesidades de la mujer según su edad y su condición
socioeconómica y cultural, entre otras cosas; hacer participar
a la mujer, especialmente la mujer indígena y la mujer de
las comunidades locales, en la determinación de las prioridades
y la preparación de programas de atención de salud;
y suprimir todos los obstáculos que impiden el acceso de
la mujer a los servicios de salud y ofrecer toda una serie de servicios
de asistencia sanitaria;
d) Posibilitar el acceso de la mujer a los sistemas de seguridad
social en condiciones de igualdad con el hombre durante toda su
vida;
e) Proporcionar servicios de atención primaria de salud más
accesibles, económicos y de calidad que incluyan la atención
de la salud sexual y reproductiva, que comprende servicios de planificación
de la familia y la información al respecto, y concedan especial
importancia a los servicios de maternidad y de obstetricia de urgencia
como se acordó en el Programa de Acción de la Conferencia
Internacional sobre la Población y el Desarrollo;
f) Reformular los sistemas de información, los servicios
y la capacitación en materia de salud destinados a los trabajadores
de la salud, de manera que respondan a las necesidades en materia
de género y se hagan eco de las perspectivas de los usuarios
con respecto a la capacidad de comunicación y relación
personal y del derecho del usuario a la privacidad y confidencialidad.
Estos servicios y los servicios de información y capacitación
deben basarse en un enfoque integral;
g) Asegurarse de que todos los servicios y trabajadores relacionados
con la atención de salud respetan los derechos humanos y
siguen normas éticas, profesionales y no sexistas a la hora
de prestar servicios a la mujer, para lo cual se debe contar con
el consentimiento responsable, voluntario y bien fundado de ésta.
Alentar la preparación, aplicación y divulgación
de códigos de ética orientados por los códigos
internacionales de ética médica al igual que por los
principios éticos que rigen a otros profesionales de la salud;
h) Adoptar todas las medidas necesarias para acabar con las intervenciones
médicas perjudiciales para la salud, innecesarias desde un
punto de vista médico o coercitivas y con los tratamientos
inadecuados o la administración excesiva de medicamentos
a la mujer, y hacer que todas las mujeres dispongan de información
completa sobre las posibilidades que se les ofrecen, incluidos los
beneficios y efectos secundarios posibles, por personal debidamente
capacitado;
i) Fortalecer y reorientar los servicios de salud, en particular
la atención primaria de salud, con el fin de dar acceso universal
a servicios de salud de calidad para niñas y mujeres y de
reducir las enfermedades y la morbilidad derivada de la maternidad
y alcanzar a nivel mundial el objetivo convenido de reducir la mortalidad
derivada de la maternidad como mínimo en un 50% de los valores
de 1990 para el año 2000 y en otro 50% para el año
2015; garantizar que cada sector del sistema de salud ofrezca los
servicios necesarios; y tomar las medidas oportunas para que se
ofrezcan servicios de salud reproductiva, a través del sistema
de atención primaria de salud, a todas las personas en edad
de recibirla lo antes posible y no más tarde del año
2015;
j) Reconocer y afrontar las consecuencias que tienen para la salud
los abortos peligrosos, por ser una cuestión de gran importancia
para la salud pública, tal como se acordó en el párrafo
8.25 del Programa de Acción de la Conferencia Internacional
sobre la Población y el Desarrollo14;
k) A la luz de lo dispuesto en el párrafo 8.25 del Programa
de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo, donde se establece que: "En ningún
caso se debe promover el aborto como método de planificación
de la familia. Se insta a todos los gobiernos y a las organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales pertinentes a incrementar
su compromiso con la salud de la mujer, a ocuparse de los efectos
que en la salud tienen los abortos realizados en condiciones no
adecuadas 16/ como un importante problema de salud pública
y a reducir el recurso al aborto mediante la prestación de
más amplios y mejores servicios de planificación de
la familia. Las mujeres que tienen embarazos no deseados deben tener
fácil acceso a información fidedigna y a asesoramiento
comprensivo. Cualesquiera medidas o cambios relacionados con el
aborto que se introduzcan en el sistema de salud se pueden determinar
únicamente a nivel nacional o local de conformidad con el
proceso legislativo nacional. En los casos en que el aborto no es
contrario a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones
adecuadas. En todos los casos, las mujeres deberían tener
acceso a servicios de calidad para tratar las complicaciones derivadas
de abortos. Se deberían ofrecer con prontitud servicios de
planificación de la familia, educación y asesoramiento
postaborto que ayuden también a evitar la repetición
de los abortos", considerar la posibilidad de revisar las leyes
que prevén medidas punitivas contra las mujeres que han tenido
abortos ilegales;
l) Prestar especial atención a las necesidades de las niñas,
en particular la promoción de actividades saludables, como
las actividades físicas; adoptar medidas concretas para reducir
las diferencias por motivos de género en las tasas de morbilidad
y mortalidad de las muchachas en situación desfavorecida,
y al mismo tiempo alcanzar las metas aprobadas a nivel internacional
en materia de reducción de la mortalidad de lactantes y de
niños, y concretamente reducir para el año 2000 la
tasa de mortalidad de lactantes y de niños menores de 5 años
en una tercera parte de los valores de 1990, o de 50 a 70 por 1.000
nacidos vivos si esa cifra es menor; para el año 2015 se
debería alcanzar una tasa de mortalidad de lactantes de 35
por 1.000 nacidos vivos y una tasa de mortalidad de niños
menores de 5 años de menos de 45 por 1.000;
m) Conseguir que las niñas dispongan en todo momento de la
información y los servicios necesarios en materia de salud
y nutrición a medida que van creciendo, con el fin de facilitar
una transición saludable de la niñez a la edad adulta;
n) Preparar información, programas y servicios para ayudar
a la mujer a comprender y asimilar los cambios relacionados con
la edad, y abordar las necesidades en materia de salud de las mujeres
de edad avanzada, prestando especial atención a las que tengan
problemas de tipo físico o psicológico;
o) Conseguir que las muchachas y las mujeres de cualquier edad que
tengan discapacidades reciban servicios de apoyo;
p) Formular políticas especiales, preparar programas y promulgar
las leyes necesarias para reducir y eliminar los riesgos para la
salud relacionados con el medio ambiente y con el trabajo de la
mujer en el hogar, en el lugar de trabajo y en cualquier otra parte,
prestando atención a las mujeres embarazadas y lactantes;
q) Integrar los servicios de salud mental en los sistemas de atención
primaria de la salud u otros sistemas pertinentes, elaborar programas
de apoyo y capacitar a los trabajadores atención primaria
de la salud para que puedan reconocer y tratar a las niñas
y a las mujeres de todas las edades que hayan sido víctimas
de cualquier tipo de violencia, especialmente violencia en el hogar,
abusos sexuales u otro tipo de abuso durante conflictos armados
y de otra índole;
r) Promover la información pública sobre las ventajas
de la lactancia materna; estudiar las posibles maneras de aplicar
plenamente el Código Internacional de Comercialización
de Sucedáneos de la Leche Materna (OMS/UNICEF), y ofrecer
a las madres apoyo legal, económico, práctico y emocional
para que puedan amamantar a sus hijos;
s) Establecer mecanismos que respalden y posibiliten la participación
de organizaciones no gubernamentales, en particular organizaciones
de mujeres, grupos profesionales y otros órganos dedicados
al mejoramiento de la salud de las niñas y las mujeres en
la elaboración de políticas, la formulación
de programas, según sea oportuno, y su ejecución en
el sector de la salud y sectores conexos en todos los niveles;
t) Prestar apoyo a las organizaciones no gubernamentales dedicadas
a la salud de la mujer y ayudar a establecer redes con el objeto
de mejorar la coordinación y la colaboración entre
todos los sectores relacionados con la salud;
u) Racionalizar las políticas de adquisición de medicamentos
y asegurarse de que exista una oferta permanente de medicamentos
de calidad, anticonceptivos y suministros y equipo de otro tipo,
sobre la base de la lista de medicamentos esenciales de la OMS;
y garantizar la seguridad de los fármacos y dispositivos
médicos mediante mecanismos nacionales de regulación
de la aprobación de fármacos;
v) Facilitar el acceso a tratamientos adecuados y servicios de rehabilitación
para toxicómanas y sus familias;
w) Propiciar y alcanzar la seguridad alimentaria a nivel nacional
y en el hogar, según sea oportuno, y poner en marcha programas
destinados a mejorar el estado de nutrición de todas las
niñas y mujeres, cumpliendo los compromisos contraídos
en el Plan de Acción sobre Nutrición de la Conferencia
Internacional sobre Nutrición 17/, incluida la reducción
a nivel mundial de la malnutrición grave y moderada de los
niños menores de 5 años en un 50% de los niveles de
1990 para el año 2000, concediendo especial atención
a las diferencias entre los sexos en materia de nutrición,
y la reducción de la anemia ferropénica de las niñas
y las mujeres en un tercio de los niveles de 1990 para el año
2000;
x) Garantizar la disponibilidad y el acceso universal al agua apta
para el consumo y el saneamiento e instalar sistemas eficaces de
distribución pública lo antes posible;
y) Garantizar el acceso pleno y en condiciones de igualdad a la
infraestructura y los servicios de atención de salud para
las mujeres indígenas.
Objetivo estratégico C.2. Fortalecer los programas de prevención
que promueven la salud de la mujer
Medidas que han de adoptarse
107. Medidas que han de adoptar los gobiernos, en cooperación
con las organizaciones no gubernamentales, los medios de información,
el sector privado y las organizaciones internacionales pertinentes,
entre ellas los órganos adecuados de las Naciones Unidas:
a) Dar prioridad a los programas de educación formal y no
formal que apoyan a la mujer y le permiten desarrollar su autoestima,
adquirir conocimientos, tomar decisiones y asumir responsabilidades
sobre su propia salud, lograr el respeto mutuo en asuntos relativos
a la sexualidad y fecundidad, e informar a los hombres sobre la
importancia de la salud y el bienestar de las mujeres, prestando
especial atención a los programas, tanto para hombres como
para mujeres, en que se hace hincapié en la eliminación
de las actitudes y prácticas nocivas, entre ellas la mutilación
genital femenina, la preferencia por los hijos varones (que lleva
al infanticidio femenino y a la selección prenatal del sexo),
los matrimonios a edad temprana, en particular en la infancia, la
violencia contra la mujer, la explotación sexual, los malos
tratos sexuales, que a veces llevan a la infección con el
VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, el uso
indebido de drogas, la discriminación contra las niñas
y las mujeres en la distribución de alimentos y otras actitudes
y prácticas perjudiciales que afectan a la vida, la salud
y el bienestar de las mujeres, y reconocer que algunas de estas
prácticas pueden constituir violaciones de los derechos humanos
y los principios médicos éticos;
b) Aplicar políticas sociales, de desarrollo humano, de educación
y de empleo encaminadas a eliminar la pobreza entre las mujeres
a fin de reducir su susceptibilidad a las enfermedades y mejorar
su salud;
c) Alentar a los hombres a que participen en condiciones de igualdad
en el cuidado de los hijos y el trabajo doméstico y a que
aporten la parte que les corresponde de apoyo financiero a sus familias,
incluso cuando no vivan con ellas;
d) Reforzar las leyes, reformar las instituciones y promover normas
y prácticas que eliminen la discriminación contra
las mujeres y alentar tanto a las mujeres como a los hombres a asumir
la responsabilidad de su comportamiento sexual con respecto a la
procreación; garantizar el pleno respeto a la integridad
de la persona, tomar medidas para garantizar las condiciones necesarias
para que las mujeres ejerzan sus derechos con respecto a la procreación
y eliminar las leyes y prácticas coercitivas;
e) Preparar y difundir información accesible, mediante campañas
de salud pública, los medios de comunicación, buenos
servicios de asesoramiento y el sistema educacional, con el objeto
de garantizar que las mujeres y los hombres, en particular las jóvenes
y los jóvenes, puedan adquirir conocimientos sobre su salud,
especialmente información sobre la sexualidad y la reproducción,
teniendo en cuenta los derechos del niño de acceso a la información,
privacidad, confidencialidad, respeto y consentimiento informado,
así como los derechos, deberes y responsabilidades de los
padres y de otras personas jurídicamente responsables de
los niños de facilitar, con arreglo a las capacidades que
vaya adquiriendo el niño, orientación apropiada en
el ejercicio por el niño de los derechos reconocidos en la
Convención sobre los Derechos del Niño y de conformidad
con la Convención sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer. En todas las medidas
que afecten a los niños, una de las consideraciones primordiales
será el bienestar del propio niño;
f) Crear y apoyar programas en el sistema educacional, en el lugar
de trabajo, y en la comunidad para que las niñas y las mujeres
de todas las edades puedan participar en los deportes, las actividades
físicas y de recreo puestas a su disposición sobre
la misma base en que participan los hombres y los muchachos en las
actividades puestas a la disposición de ellos;
g) Reconocer las necesidades específicas de los adolescentes
y aplicar programas adecuados concretos, por ejemplo de educación
e información sobre cuestiones de salud sexual y reproductiva
y sobre enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el
VIH/SIDA, teniendo en cuenta los derechos del niño y los
derechos, deberes y responsabilidades de los padres tal y como se
afirma en el párrafo 107 e);
h) Establecer políticas que reduzcan la carga desproporcionada
y cada vez mayor que recae sobre las mujeres que desempeñan
múltiples funciones dentro de la familia y de la comunidad
proporcionándoles apoyo suficiente y programas con cargo
a los servicios de salud y sociales;
i) Adoptar normas que garanticen que las condiciones de trabajo,
entre ellas la remuneración y el ascenso de las mujeres a
todos los niveles del sistema de salud no sean discriminatorias
y se ajusten a pautas justas y profesionales a fin de permitirles
trabajar con eficacia;
j) Garantizar que la información y capacitación en
materia de salud y nutrición formen parte integrante de todos
los programas de alfabetización de adultos y de los programas
escolares desde el nivel primario;
k) Formular y aplicar campañas de difusión y programas
de información y educación que informen a las mujeres
y a las muchachas sobre los riesgos para la salud y los riesgos
conexos que plantea el uso indebido de drogas y la adicción,
y preparar estrategias y programas que desalienten el uso indebido
de drogas y la adicción y promuevan la rehabilitación
y la recuperación;
l) Formular y aplicar programas amplios y coherentes para la prevención,
el diagnóstico y el tratamiento de la osteoporosis, afección
que sufren sobre todo las mujeres;
m) Establecer y/o fortalecer programas y servicios, incluidas campañas
en los medios de comunicación, que se ocupen de la prevención,
la detección precoz y el tratamiento del cáncer de
mama, el cáncer cervicouterino y otros cánceres del
sistema reproductivo;
n) Reducir los riesgos ambientales que plantean una amenaza cada
vez mayor a la salud, especialmente en las regiones y las comunidades
pobres; aplicar un planteamiento preventivo, de conformidad con
lo acordado en la Declaración de Río sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo aprobada por la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo 18/ e incluir información
sobre los riesgos para la salud de las mujeres relacionados con
el medio ambiente en la supervisión de la aplicación
del Programa 21 19/;
o) Crear conciencia entre las mujeres, los profesionales de salud,
los encargados de determinar políticas y el público
en general sobre los riesgos para la salud, graves pero que pueden
prevenirse, que plantea el consumo de tabaco y la necesidad de adoptar
medidas normativas y de información para reducir el hábito
de fumar como actividades importantes de promoción de la
salud y prevención de enfermedades;
p) Garantizar que los programas de las facultades de medicina y
otros programas de formación sanitaria incluyan cursos sobre
la salud de la mujer generales, obligatorios y que tengan en cuenta
los aspectos relacionados con el género;
q) Adoptar medidas específicas preventivas para proteger
a las mujeres, los jóvenes y los niños de todo maltrato,
abuso sexual, explotación, tráfico y violencia, por
ejemplo en la formulación y la aplicación de las leyes,
y prestar protección jurídica y médica y otro
tipo de asistencia.
Objetivo estratégico C.3. Tomar iniciativas en que se tenga
en cuenta el género para hacer frente a las enfermedades
de transmisión sexual, el VIH/SIDA y otras cuestiones de
salud sexual y reproductiva
Medidas que han de adoptarse
108. Medidas que han de adoptar los gobiernos, los organismos internacionales,
incluidas las organizaciones pertinentes de las Naciones Unidas,
los donantes bilaterales y multilaterales y las organizaciones no
gubernamentales:
a) Garantizar la participación de las mujeres, en particular
de las infectadas con el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión
sexual o afectadas por la pandemia del VIH/SIDA, en todas las decisiones
relativas al desarrollo, la aplicación, la supervisión
y la evaluación de las políticas y los programas sobre
el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual;
b) Revisar y enmendar las leyes y combatir las prácticas,
según sea pertinente, que puedan contribuir a la susceptibilidad
de las mujeres a la infección con el VIH y otras enfermedades
de transmisión sexual, entre otras cosas promulgando leyes
contra las prácticas socioculturales que contribuyen a ello
y, aplicar leyes, políticas y prácticas que protejan
a las mujeres, las adolescentes y las niñas de la discriminación
basada en el VIH/SIDA;
c) Alentar a todos los sectores de la sociedad, incluido el sector
público, así como a las organizaciones internacionales,
a que formulen políticas y prácticas compasivas y
de apoyo, no discriminatorias, en relación con el VIH/SIDA,
que protejan los derechos de las personas infectadas;
d) Reconocer el alcance de la pandemia VIH/SIDA en sus países,
teniendo en cuenta en especial su repercusión en las mujeres,
con miras a garantizar que las mujeres infectadas no sean estigmatizadas
ni sufran discriminación, incluso durante los viajes;
e) Preparar programas y estrategias multisectoriales que tengan
en cuenta el género para poner fin a la subordinación
social de las mujeres y las niñas y garantizar su potenciación
e igualdad social y económica; facilitar la promoción
de programas para informar a los hombres y capacitarles para que
asuman sus responsabilidades en la prevención del VIH/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual;
f) Facilitar el desarrollo de estrategias de la comunidad que protejan
a las mujeres de todas las edades del VIH y otras enfermedades de
transmisión sexual, proporcionen atención y apoyo
a las niñas y a las mujeres afectadas y a sus familias y
movilicen a todas las partes de la comunidad en respuesta a la pandemia
del VIH/SIDA para que ejerzan presión sobre todas las autoridades
responsables a fin de que respondan de manera puntual, efectiva,
sostenible y que tenga en cuenta el género;
g) Apoyar y fortalecer la capacidad nacional de crear y mejorar
políticas y programas sobre el VIH/SIDA y otras enfermedades
de transmisión sexual que tengan en cuenta el género,
incluido el suministro de recursos y facilidades a las mujeres que
tienen a su cargo la responsabilidad principal del cuidado, o el
apoyo económico de personas infectadas por el VIH/SIDA o
que están afectadas por la pandemia, y a los sobrevivientes,
en particular niños o ancianos;
h) Impartir seminarios y educación y formación especializada
a los padres, a los encargados de adoptar decisiones y a quienes
crean opinión a todos los niveles de la comunidad, incluidas
las autoridades religiosas y tradicionales, sobre la prevención
del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual y
sus consecuencias en las mujeres y en los hombres de todas las edades;
i) Impartir a todas las mujeres y los trabajadores de la salud toda
la información y educación pertinentes sobre las enfermedades
de transmisión sexual, inclusive el VIH/SIDA, y sobre el
embarazo, así como las consecuencias para el bebé,
incluso la lactancia materna;
j) Prestar asistencia a las mujeres y a sus organizaciones oficiales
y no oficiales para que establezcan y amplíen programas eficaces
de educación e información de sus iguales y participen
en la elaboración, aplicación y supervisión
de estos programas;
k) Prestar plena atención a la promoción de relaciones
de género mutuamente respetuosas y justas y, en particular,
a las necesidades de educación y de servicios de los adolescentes
para que puedan encarar su sexualidad de manera positiva y responsable;
l) Preparar programas específicos para varones de todas las
edades, y para los varones adolescentes, reconociendo las funciones
parentales a que se hace referencia en el párrafo 107 e)
supra, con objeto de proporcionar información completa y
fidedigna sobre conducta sexual responsable y sin riesgo, que incluya
métodos voluntarios pertinentes y eficaces adoptados por
los varones para la prevención del VIH/SIDA y otras enfermedades
de transmisión sexual, mediante, entre otros, la abstinencia
y el uso de preservativos;
m) Garantizar la prestación, mediante el sistema de atención
primaria de la salud, del acceso universal de las parejas y las
personas a servicios de prevención de las enfermedades de
transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA, pertinentes
y asequibles, y ampliar la prestación de asesoramiento y
de servicios de diagnóstico voluntario y confidencial y de
tratamiento para las mujeres; garantizar el suministro y la distribución
a los servicios sanitarios de preservativos de calidad, así
como de medicinas para el tratamiento de las enfermedades sexuales,
en la medida de lo posible;
n) Apoyar los programas que tengan en cuenta que el mayor riesgo
que corren las mujeres de contraer el VIH se relaciona con un comportamiento
de alto riesgo, que incluye el uso de sustancias intravenosas y
la influencia de la droga, el comportamiento sexual no protegido
e irresponsable, y tomar medidas preventivas pertinentes;
o) Apoyar y acelerar las investigaciones orientadas hacia la acción
sobre métodos asequibles, controlados por las mujeres, para
prevenir el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual,
sobre estrategias que permitan a las mujeres protegerse de las enfermedades
de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA, y sobre métodos
de atención, apoyo y tratamiento propios de las mujeres,
garantizando su participación en todos los aspectos de tales
investigaciones;
p) Apoyar e iniciar investigaciones que se ocupen de las necesidades
de las mujeres y de las situaciones que las aparten, incluidas investigaciones
sobre la infección por el VIH y otras enfermedades de transmisión
sexual en las mujeres, sobre métodos de protección
controlados por las mujeres, por ejemplo microbicidas no espermicidas,
y sobre actitudes y prácticas arriesgadas masculinas y femeninas.
Objetivo estratégico C.4. Promover la investigación
y difundir información sobre a salud de la mujer
Medidas que han de adoptarse
109. Medidas que han de adoptar los gobiernos, el sistema de las
Naciones Unidas, los profesionales de salud, las instituciones de
investigación, las organizaciones no gubernamentales, los
donantes, las industrias farmacéuticas y los medios de comunicación,
según convenga:
a) Impartir formación a los investigadores e introducir sistemas
que permitan el uso de los datos reunidos, analizados y desglosados,
entre otras cosas, por sexo y edad y otros criterios demográficos
establecidos y variables socioeconómicas, en la determinación
de políticas, según convenga, la planificación,
supervisión y evaluación;
b) Promover investigaciones, tratamientos y tecnologías que
tengan en cuenta el género y que se centren en las mujeres,
y vincular los conocimientos tradicionales e indígenas con
la medicina moderna, poniendo la información a disposición
de las mujeres para permitirles tomar decisiones informadas y responsables;
c) Aumentar el número de mujeres en puestos de dirección
en las profesiones de la salud, incluso entre los investigadores
y científicos, para alcanzar la igualdad lo antes posible;
d) Aumentar el apoyo financiero y de otra índole de todas
las fuentes a las investigaciones preventivas, biomédicas,
del comportamiento, epidemiológicas y de los servicios de
la salud sobre cuestiones relativas a la salud de las mujeres y
a las investigaciones sobre las causas sociales, económicas
y políticas de los problemas de salud de las mujeres y sus
consecuencias, incluida la repercusión de las desigualdades
de género y de edad, especialmente con respecto a las enfermedades
crónicas y no transmisibles, en particular las enfermedades
y afecciones cardiovasculares, los cánceres, las infecciones
y lesiones del aparato reproductivo, el VIH/SIDA y otras enfermedades
de transmisión sexual, la violencia doméstica, la
salud en el trabajo, las incapacidades, los problemas sanitarios
relacionados con el medio ambiente, las enfermedades tropicales
y los aspectos de salud que plantea el envejecimiento;
e) Informar a las mujeres sobre los factores que aumentan los riesgos
de desarrollar cánceres e infecciones del aparato reproductivo,
para que puedan tomar decisiones bien informadas sobre su salud;
f) Apoyar y financiar investigaciones sociales, económicas,
políticas y culturales sobre la manera en que las desigualdades
basadas en el género afectan la salud de las mujeres, que
incluyan cuestiones de etiología, epidemiología, prestación
y utilización de servicios y resultado final del tratamiento;
g) Prestar apoyo a la investigación de los sistemas y las
operaciones de los servicios de salud para fortalecer el acceso
y mejorar la calidad de la prestación de servicios, garantizar
un apoyo adecuado a las mujeres que prestan servicios de salud y
examinar modalidades relativas a la prestación de servicios
de salud a las mujeres y de la utilización de tales servicios
por las mujeres;
h) Prestar apoyo financiero e institucional a la investigación
sobre métodos y tecnologías seguros, eficaces, asequibles
y aceptables para la salud reproductiva y sexual de las mujeres
y los hombres, incluidos métodos más seguros, eficaces,
asequibles y aceptables para la regulación de la fecundidad
incluida la planificación natural de la familia para ambos
sexos, métodos para la protección contra el VIH/SIDA
y otras enfermedades de transmisión sexual y métodos
sencillos y baratos para el diagnóstico de tales enfermedades,
entre otras cosas. Estas investigaciones deben guiarse en todas
las etapas por los usuarios y han de llevarse a cabo desde la perspectiva
de la distinta condición entre varones y mujeres, en particular
desde la perspectiva de género, y realizarse en estricta
conformidad con normas de investigación biomédica,
jurídicas, éticas, médicas y científicas
internacionalmente aceptadas;
i) Dado que el aborto sin condiciones de seguridad16 plantea una
grave amenaza a la salud y la vida de las mujeres, deben promoverse
las investigaciones encaminadas a comprender y encarar con mayor
eficacia las condiciones que determinan el aborto inducido y sus
consecuencias, incluidos sus efectos futuros en la fecundidad, la
salud reproductiva y mental y en la práctica anticonceptiva,
además de las investigaciones sobre el tratamiento de complicaciones
planteadas por los abortos, y los cuidados con posterioridad al
aborto;
j) Reconocer y alentar la atención tradicional de la salud
de efectos beneficiosos, especialmente la practicada por mujeres
indígenas, con objeto de preservar e incorporar el valor
de la atención tradicional a la salud en la prestación
de servicios sanitarios, y apoyar las investigaciones encaminadas
a alcanzar este objetivo;
k) Elaborar mecanismos para evaluar y difundir los datos disponibles
y los resultados de las investigaciones a los investigadores, los
encargados de adoptar políticas, los profesionales de la
salud y los grupos de mujeres, entre otros;
l) Seguir de cerca las investigaciones sobre el genoma humano y
otras investigaciones genéticas conexas desde la perspectiva
de la salud de la mujer y difundir información y los resultados
de estudios realizados de conformidad con las normas éticas
aceptadas.
Objetivo estratégico C.5. Aumentar los recursos y supervisar
el seguimiento de la salud de las mujeres
Medidas que han de adoptarse
110. Medidas que han de adoptar los gobiernos a todos los niveles,
en colaboración con las organizaciones no gubernamentales,
especialmente las organizaciones de mujeres y de jóvenes:
a) Aumentar las asignaciones presupuestarias para la atención
primaria de la salud y los servicios sociales, con suficiente apoyo
a nivel secundario y terciario, prestar especial atención
a la salud reproductiva y sexual de las muchachas y las mujeres;
y dar prioridad a los programas de salud en las zonas rurales y
en las zonas urbanas pobres;
b) Elaborar planteamientos innovadores para la financiación
de los servicios de salud mediante la promoción de la participación
de la comunidad y la financiación local; aumentar, cuando
sea necesario, las consignaciones presupuestarias para los centros
de salud de las comunidades y los programas y servicios basados
en la comunidad que se ocupan de necesidades en materia de salud
específicas de las mujeres;
c) Establecer servicios de salud que incorporen las cuestiones relacionadas
con el género en la labor de promover sobre la base de la
comunidad, la participación y la autoayuda, así como
programas de salud preventiva formulados especialmente;
d) Establecer objetivos y plazos, cuando convenga, para mejorar
la salud de las mujeres y para planificar, aplicar, supervisar y
evaluar los programas, sobre la base de evaluaciones de la repercusión
en materia de género utilizando datos cualitativos y cuantitativos
desglosados por sexo, edad, otros criterios demográficos
establecidos, y variables socioeconómicas;
e) Establecer, cuando convenga, mecanismos ministeriales e interministeriales
para supervisar la aplicación de las reformas de las políticas
y los programas de salud de las mujeres y establecer cuando proceda,
s de coordinación a alto nivel en los organismos nacionales
de planificación responsables de la supervisión para
garantizar que en todos los organismos y los programas gubernamentales
competentes se dé la debida importancia a las preocupaciones
sobre la salud de la mujer.
111. Medidas que han de adoptar los gobiernos, las Naciones Unidas
y sus organismos especializados, las instituciones financieras internacionales,
los donantes bilaterales y el sector privado, según convenga:
a) Formular políticas favorables a la inversión en
la salud de la mujer y cuando convenga, aumentar los créditos
para estas inversiones;
b) Proporcionar asistencia material, financiera y logística
adecuada a las organizaciones no gubernamentales de jóvenes
para fortalecerlas y permitirles ocuparse de las preocupaciones
relativas a los jóvenes en la esfera de la salud con inclusión
de la salud sexual y reproductiva;
c) Dar mayor prioridad a la salud de la mujer y establecer mecanismos
para coordinar y aplicar los objetivos de la salud de la Plataforma
de Acción y los acuerdos internacionales que sean pertinentes
para garantizar el progreso.
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