Obreras, movimiento de mujeres
y movimiento feministas: dos años de lucha y solidaridad
con Brukman
Un análisis sobre la participación protagónica
de las mujeres en los movimientos sociales de la Argentina post
19 y 20
por Marta Fontenla
Los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre del 2001 y la profundización
de
la pobreza determinaron una mayor participación popular,
especialmente de
las mujeres en las luchas sociales. Pero todo acontecimiento condensa
historias y procesos sociales.
Esto me llevo a buscar en la historia y a indagar sobre una posible
genealogía de mujeres que llegue hasta las obreras de la
fábrica Brukman.
Esta búsqueda a su vez, me remitió a los comienzos
de la industrialización
en el país y al lugar de la industria textil en el mismo.
La industria
textil es una de las que siempre ha tenido mayoría de mujeres.
Tomo para el análisis las etapas de fines del siglo 19 y
comienzos del 20 y
luego la actual, porque son las que coinciden con los llamados feminismo
de
la primera y segunda ola, etapas donde la definición de muchas
luchas de las
mujeres como feministas estaba explícita. Me referiré
brevemente a ambas
circunstancias.
En el proceso de industrialización que comienza en la última
mitad del siglo
19, y especialmente a partir de 1890, se incorporan masivamente
las mujeres
al trabajo fabril, especialmente en las industrias textil, alimentación,
fósforo y carne. Esto produjo cambios en las relaciones sociales
y la
división sexual del trabajo y mostró otro conjunto
de desigualdades que
aparecían encubiertas y como se van construyendo los pactos
patriarcales en
el ámbito laboral.
El discurso de la época en relación a las funciones
de las mujeres, que las
ubicaban exclusivamente en la casa, la familia y la función
reproductora,
estaba en contradicción con la realidad, ya que las obreras
fabriles vivían
ambas experiencias.
Además, ganarse ellas el dinero para mantenerse y mantener
a su familia era
visto como un atentado al lugar del varón, que se suponía
debía mantener a
su familia, realizando el trabajo fuera del hogar, mientras que
la esposa
debía encargarse de cuidarlo a él tanto como a los
hijos y demás integrantes
del grupo familiar.
Durante esa época había grupos y mujeres que se definían
como feministas,
tanto las que estaban vinculadas al Consejo de las Mujeres como
a las
organizaciones socialistas y anarquistas. (1)
Las socialistas especialmente, encabezaron y apoyaron reclamos como
los del
descanso de las cocineras desde el sábado al domingo, una
campaña para la
obtención de algunos derechos como la ley de la silla (obtenida
luego por
decreto de Yrigoyen en 1919). También el Centro Feminista
Socialista realizó
una campaña de apoyo a la ley de protección de mujeres
y menores en 1913.
El trabajo de las mujeres era resistido y descalificado, especialmente
en
épocas que podía escasear el trabajo, con un discurso
que remitía a las
funciones llamadas naturales de las mujeres: el cuidado de la familia
y los
hijos. Uno de los diarios anarquistas de la época "La
protesta" por ej.
publicaba notas de este tenor: ..."Existen a millares los hombres
sin
ocupación alguna y se habla del trabajo de la mujer"..."No
somos enemigos de
la emancipación moral de nuestras compañeras, la colocamos
en el mismo nivel
ético e intelectual que el hombre, pero somos enemigos de
aquellas que
blasonando de modernistas y liberales, encuentran la emancipación
de la
mujer en el taller o en el voto"..."Todas las mujeres
no pueden ser Luisa
Michel, la señora Severine, Emma Goldman o Rosa Luxemburgo.
estas heroína de
las reivindicaciones proletarias son excepciones raras.–Si
todas desearan
obrar como ellas exactamente, se acabarían en el mundo las
novias y las
madres ...No nos dejemos llevar por las pasiones y observemos el
tópico
fríamente. La mujer fuera del hogar...representan un obstáculo
serio. Ella
dirá que tiene este y el otro derecho de inmiscuirse en lo
que le parece;
pero de esta manera ¨que es la familia? ¨de los niños
que apenas balbucean y
de los niños que mañana han de ser nuestros continuadores?
En dos sitios al
mismo tiempo es imposible encontrarse ...Si la hembra quiere salir
a la
calle, el macho debe forzosamente quedarse en la casa...Si no ¨quien
cuida
el hogar y para que el hombre se une a una compañera si esta
experimenta mas
predilección por un garrote que por la eficaz escoba?
Las habilidades manuales que eran tan importante para el tipo de
trabajo al
que se incorporaban las obreras no eran valorizadas como calificantes
del
mismo. (2)
Estas descalificaciones, sumadas a la concepción que el trabajo
de las
mujeres era complementario o auxiliar al de los varones, que eran
el sostén
del hogar, fue determinando que los salarios de aquellas fueran
y sigan
siendo inferiores a los de los varones. En las industrias de la
época,
llegaban a pagarse a las mujeres hasta menos de la mitad de lo que
cobraban
los hombres, quienes además veían a las mujeres como
competidoras.
Frente a estas situaciones, los sindicatos y las agrupaciones obreras
nunca
hicieron nada. A los patrones les convenía inferiorizar el
trabajo de las
mujeres para bajar los salarios y a los obreros para mantener el
poder sobre
ellas. Estos acuerdos interclases e intragenero también se
ven reflejados en
otros aspectos de las relaciones laborales, por. ej. en relación
a la
violencia y el acoso sexual contra las mujeres, tanto por el personal
superior como por los propios compañeros, hechos en relación
a los cuales,
las organizaciones obreras tampoco hicieron ni hacen nada. (3)
Estos acuerdos tácitos entre empleadores y organizaciones
obreras dirigidas
por varones, se reflejan luego en los convenios colectivos cuando
empiezan a
firmarse. En dichos convenios las remuneraciones de las mujeres
eran
explícitamente inferiores a las de los varones para las mismas
categorías, a
pesar de que en 1956 se aprobó el convenio Nš 100 de la OIT,
que establecía
la igualdad de la remuneración para ambos sexos. Estos convenios,
que han
regido hasta la sanción de la Ley de Contrato de Trabajo
en 1974, mantenían
para las mujeres salarios inferiores a los del personal masculino
en iguales
tareas. (4) Asimismo, ya la segunda ley laboral argentina (Nš 5291
de 1907)
establecía la prohibición del trabajo nocturno para
las mujeres y los
menores. En 1926, por la ley 11317 se establecieron excepciones
para los
casos de enfermeras, personal domestico y para quienes se desempeñaban
en
espectáculos públicos nocturnos (alternadoras)
En la práctica y en relación a puestos jerárquicos
dentro de las empresas
tampoco era o es fácil el ascenso de mujeres. A lo sumo llegaban
a capatazas
y muchas veces sospechadas de acuerdos sexuales con algún
varón en una
escala jerárquica superior.
Estas actitudes eran resistidas por las mujeres quienes a fines
de 1903
organizaron la Unión Gremial Femenina y consiguieron algunas
leyes,
especialmente con el apoyo de los socialistas.
En 1907 se aprobó el proyecto presentado por Palacios, que
establecía
jornada de 8 hs., descanso dominical, resguardo de la moralidad
y salud de
las mujeres, prohibición de contratar personal femenino en
industrias
peligrosas y trabajo nocturno tiempo para amamantar y licencia pre
y post
parto, pero sin sueldo.
Las mujeres obreras continuaron reclamando el cumplimiento de las
leyes y
luego lo siguieron haciendo cuando se incorporaron a los sindicatos.
En 1924 consiguieron la sanción de la ley que creaba guarderías
en fabricas
con mas de 50 obreras que solo se cumplió parcialmente en
algunos
establecimientos.
El feminismo en esa época tenía otros reclamos, además
de estos referidos a
las mujeres obreras, relacionados con los derechos sociales y políticos,
como el derecho al voto, la educación de las niñas,
el ingreso a la
educación superior etc.
Luego de la llamada primera ola de feminismo y hasta la segunda
etapa a la
que me quiero referir, los reclamos y las organizaciones y luchas
de las
mujeres continuaron, si bien sin una identificación explicita
como
feministas, que se recupera en la llamada de la segunda ola, que
comienza a
mediados de los años 70. Las acciones publicas de los grupos
feministas de
la época se interrumpen con la dictadura quedando algunos
funcionando en
reuniones de mujeres, reapareciendo en los años 80.
Es durante esta década que comienzan a delinearse el Movimiento
Feminista y
de Mujeres con las características actuales.
En nuestro país para analizar la relación entre ambos
tenemos algunos
acontecimientos que son excepcionales: los Encuentros Nacionales
de Mujeres,
que además permiten, mediante la participación directa
en los mismos, hacer
ese análisis desde las experiencias vividas y compartidas
con miles de
compañeras, hablar desde nosotras y nuestra participación.
En los Encuentros Nacionales aparecen tratadas casi todas las problemáticas
donde se expresan las desigualdades entre mujeres y varones, así
como
clases, etnias y orientación sexual, en el patriarcado capitalista
y que
mueven tanto al Movimiento Feminista como al de mujeres, desde aquellas
que
están m s ligadas a la pobreza y la supervivencia, a los
derechos humanos, a
los pueblos originarios, como aquellas ligadas a la salud, el aborto,
la
sexualidad, el lesbianismo, a la violencia sexista etc.
Estas expresiones de nuestras luchas son una clara muestra de que
la
opresión y algunas instituciones básicas del patriarcado
como la familia, la
heterosexualidad femenina obligatoria y la política sexual
atraviesan todas
las clases, aunque de manera diferente.
Ambos movimientos están cuestionando, desde el lugar de las
mujeres toda la
realidad social y política, de los llamados mundo público
y privado, por eso
no son solo movimientos sociales, sino también movimientos
políticos
No están vacíos de contenido político, ni hay
que llenarlos con el contenido
de otros grupos, sino que hay que reconocer que esta expresión
del
movimiento es parte de la acumulación de fuerza de las mujeres,
que lleva
siglos, y que nosotras estamos haciendo política, una política
apunta a
cambiar toda la sociedad. Por eso es tan importante la autonomía
de los
movimientos, de cualquier otro grupo o sector, financiadoras, partidos
o
estado. (5)
Un ejemplo de esta acumulación de fuerzas e historia, se
ve en las acciones
que las obreras de Brukman han podido llevar adelante, en una genealogía
de
obreras que luchan y que se remonta a sus compañeras textiles
de hace más de
100 años, no sólo en el país, sino también
a nivel internacional.
En este recorrido genealógico, si pensamos por ej. en el
origen del 8 de
marzo, tenemos dos historias, una la que ubica la fecha en el año
1857 en
una manifestación y otra en 1908 en la toma de la fábrica
Cotton de Nueva
York, pero ambos hechos fueron protagonizados por obreras textiles.
También
fueron obreras textiles las que en 1912 organizaron la huelga en
Lawrence
(Massachussets), proclamando que querían el pan, pero también
las rosas. Y
fueron asimismo obreras textiles las que iniciaron las huelgas y
manifestación con que se inicia la revolución rusa
en febrero de 1917. En
este ultimo caso, cuenta León Trotsky: ..."El 23 de
febrero era el Día
Internacional de la Mujer. Los elementos socialdemócratas
se proponían
festejar en la forma tradicional: con asambleas, discursos, manifiestos,
etc. A nadie se le paso por las mientes que el Día de la
Mujer pudiera
convertirse en el primer día de la revolución. Ninguna
organización hizo un
llamamiento a la huelga para ese día. La organización
bolchevique más
combativa de todas, el Comité de la barriada obrera de Viborg,
aconsejo que
no se fuese a la huelga. Las masas -como atestigua Kajurov, uno
de los
militantes obreros de la barriada- estaban excitadísimas;
cada movimiento de
huelga amenazaba convertirse en choque abierto. Y como el Comité
entendiese
que no había llegado todavía el momento de la acción,
toda vez que el
Partido no era aun suficientemente fuerte ni estaba asegurado tampoco
en las
proporciones debidas el contacto de los obreros con los soldados,
decidió no
aconsejar la huelga, sino prepararse para la acción revolucionaria
en un
vago futuro. Tal era la posición del Comité, al parecer
unánimemente
aceptada, en vísperas del 23 de febrero. Al día siguiente,
haciendo caso
omiso de sus instrucciones, se declararon en huelga las obreras
de algunas
fabricas textiles y enviaron delegadas a los metalúrgicos,
pidiéndoles que
secundaran el movimiento. Los bolcheviques -dice Kajurov- fueron
a la huelga
a regañadientes, secundados por los obreros mencheviques
y
socialrevolucionarios. Ante una huelga de masas no había
mas remedio que
echar a la gente a la calle y ponerse al frente del movimiento.
Tal fue la
decisión de Kajurov, que el Comité de Viborg hubo
de aceptar...."
"...Es evidente, pues, que la Revolución de Febrero
empezó desde abajo,
venciendo la resistencia de las propias organizaciones revolucionarias;
con
la particularidad de que esta espontánea iniciativa corrió
a cargo de la
parte mas oprimida y cohibida del proletariado: las obreras del
ramo textil,
entre las cuales hay que suponer que habria no pocas mujeres casadas
con
soldados. Las colas estacionadas a las puertas de las panaderías,
cada vez
mayores, se encargaron de dar el ultimo empujón. El día
23 se declararon en
huelga cerca de 90.000 obreras y obreros. Su espíritu combativo
se
exteriorizaba en manifestaciones, mítines y encuentros con
la policía. El
movimiento se inicio en la barriada fabril de Viborg, desde donde
se propago
a los barrios de San Petersburgo...Manifestaciones de mujeres en
que
figuraban solamente obreras se dirigían en masa a la Duma
municipal pidiendo
pan. Era como pedir peras al olmo. Salieron a relucir en distintas
partes de
la ciudad banderas rojas, cuyas leyendas testimoniaban que los trabajadores
querían pan, pero no querían, en cambio, la autocracia
ni la guerra. El Día
de la Mujer transcurrió con éxito, con entusiasmo
y sin victimas. Pero ya
había anochecido y nadie barruntaba lo que este día
fenecido llevaba en su
entraña..." (6)
Volvamos ahora al presente. Dije antes que los Encuentros Nacionales
son un
espacio privilegiado para analizar la relación entre el Movimiento
Feminista
y el de Mujeres, en sus memorias queda el registro de las reflexiones,
propuestas, reivindicaciones, análisis etc., que desde 1r.
Encuentro, en
1986 venimos haciendo y marcan el crecimiento del feminismo en todos
los
sectores.
Desde entonces se reflexiona y se proponen demandas y acciones relacionadas
con la problemática laboral y a medida que la situación
del país se ha ido
agravando y perdiendo fuentes de trabajo formal, se han incorporado
otros
talleres como los de barrial.
En el año 1986 no existían los talleres de desocupación
y las propuestas del
taller de trabajo se referían casi todas a los problemas
de discriminación
de las mujeres en el campo laboral, a los salarios inferiores, al
acoso,
guarderías, etc. De 24 cuestiones señaladas, propuestas
etc. 21 se referían
a la discriminación de las mujeres.
En el último, en Rosario, hubo 3 talleres sobre Mujer y Trabajo.
En uno de
ellos, de 8 propuestas, demandas etc., solo una se refería
específicamente a
las mujeres, en otro de 18, solamente dos, y en el tercero de 21,
9. Pero en
este ultimo también se reclama la legalización del
aborto y el cumplimiento
de la ley de salud reproductiva, así como la educación
sexual en las
escuelas.
Los talleres de desocupación se proponen cono autoconvocados
(en Paraná,
2000), y en el siguiente en La Plata (2001) aparecen como formando
parte de
la propuesta de la Comisión Organizadora, en Salta (2002)
ya hubo 4. En el
ultimo Encuentro, Rosario (2003), estos talleres fueron conflictivos.
Tales
conflictos estaban relacionados principalmente con los análisis
políticos
coyunturales que atraviesan a los diferentes grupos y partidos y
las
problemáticas relacionadas con la opresión de las
mujeres casi no tuvieron
expresión.
La ideología en relación a la familia, la maternidad
y el rol reproductor de
las mujeres siguen apareciendo en los discursos, fundando muchas
veces las
acciones y luchas en las necesidades de los otros. A principios
del siglo
pasado, este discurso era el único que justificaba el trabajo
de las
obreras. Ahora, si bien en algunos casos sigue apareciendo sobre
todo
vinculados a los hijos, coexiste con discursos feministas sobre
las
diferentes familias, los roles, el aborto, la sexualidad y los derechos
de
las mujeres a organizar sus vidas no solamente en función
de los demás etc.
En esta relación entre las organizaciones de mujeres, a fines
de 1983 se
inició una experiencia de debates y acciones conjuntas, entre
feministas,
mujeres del movimiento de mujeres y del feminismo lésbico,
que fue la
Multisectorial de la Mujer, en la Capital, que duró m s de
10 años y realizó
numerosas actividades.
Todo este trabajo, como señalé al principio se refleja
en experiencias como
las de apoyo de algunas feministas y grupos feministas hemos dado
a las
trabajadoras de Brukman o el trabajo con mujeres piqueteras. Estas
relaciones ponen también de manifiesto la estrecha relación
entre genero y
clase, entre el lugar asignado a las mujeres en "la vida privada"
y su
posición en el "mundo publico" del trabajo y la
política. relaciones cuyo
análisis y cuyas acciones son imprescindibles para fundar
teorías y
practicas que permitan una transformación profunda, revolucionaria,
de la
sociedad.
-------
1) El Consejo fue creado en consonancia con las Organizaciones
Internacionales de Mujeres.
2) Para el análisis de la desvalorización / valorización
de las habilidades
de las mujeres ver Marta Roldan: "Globalización o mundialización?
Teoría y
practica de procesos productivos y asimetrías de genero.(1960-1990)
Sobre la
dialéctica entre capital, trabajo y genero" Editorial
Universidad nacional
de la patagonia- Delegación Zona Trelew, Flacso y Eudeba.
año 2000
3) Heidi Hartmman : El infeliz matrimonio entre marxismo y feminismo"
-
Cuadernos del Sur" Nš 5, marzo-mayo 1987 pg.113
Bellotti Magui: "Globalización o mundialización?
Sobre la dialéctica entre
capital, trabajo y genero" Revista Feminista Brujas Nš 28.
pg. 27.
4) Podetti, Humberto y Banchs Irineo E. :"Trabajo de mujeres"
Editorial
Amurabi.
5) Fontenla Marta y Bellotti Magui:"Ong's, Financiamiento y
Feminismo" Hojas
de Warmi, Nš 10 (Anuario año 1999) Universidad de Barcelona.
Seminario
Interdisciplinario Mujer y Sociedad.
6) Trotsky, León : La historia de la revolución Rusa"
( Tomo I, Editorial
Galerna, 1972 Capitulo: "Cinco días (23-27 de febrero
de 1917), pg. 131 y
sigs.)
7)Lobato, Mirta Zaida: "Lenguaje laboral y genero en el trabajo
industrial.
Primera mitad del siglo XX". Historia de las mujeres en Argentina.pag.95
y
sgts. Siglo XX. Editorial Taurus- 2000.
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