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Los horrores de la guerra y sus representaciones fotográficas
Por Gabriela De Cicco*
El presente texto es un comentario del libro de Susan Sontag «Ante
el dolor de los demás», Ed. Alfaguara, 2003, Argentina.
No es la primera vez que Susan Sontag (1933) se dedica
a reflexionar sobre la fotografía, ya lo hizo en 1977 con
su libro de ensayos «On photography». Tampoco es la
primera vez que escribe sobre las atrocidades de la guerra. Pero
en este nuevo libro, «Ante el dolor de los demás»,
nos propone un recorrido histórico por las representaciones
fotográficas de los horrores de la guerra. Para hacerlo toma
como punto de partida el ya clásico texto de la escritora
inglesa Virginia Woolf, «Tres Guineas», publicado en
junio de 1938.
En ese libro la autora dio un intento de respuesta tardía
a una pregunta que
le formuló un abogado londinense: «¿Cómo
hemos de evitar la guerra en su
opinión?». Woolf basa su análisis y disquisición
en las fotos que fue
recibiendo de la guerra civil española.
Sontag nos recuerda que este libro fue el que menos disfrutó
de un buen
recibimiento. No era para menos ya que allí Virginia Wolf
«propuso un
original enfoque sobre algo que se tenía por demasiado evidente
o inoportuno
para ser mencionado y mucho menos cavilado: que la guerra es un
juego de
hombres; que la máquina de matar tiene sexo, y es masculino».
La idea que sostenía el libro de la narradora inglesa: el
evitar la guerra,
según Sontag no parecer ya tener sentido: «Quién
cree en la actualidad que
se puede abolir la guerra?» se pregunta, y responde de manera
tajante:
«Nadie, ni siquiera los pacifistas. Sólo aspiramos
(en vano hasta ahora) a
impedir el genocidio, a presentar ante la justicia a los que violan
gravemente las leyes de la guerra (pues la guerra tiene sus leyes,
y los
combatientes deberían atenerse a ellas), y a ser capaces
de impedir guerras
específicas imponiendo alternativas negociadas al conflicto
armado».
Es justamente por esto que el recorrido propuesto por Sontag en
«Ante el
dolor de los demás» no es un recorrido cualquiera.
Lo que se mira, se
observa, se analiza, son las representaciones fotográficas
de las
violaciones a los derechos humanos en situación de conflictos
armados, y a
la vez la autora muestra cómo esas representaciones pueden
ser utilizadas de
manera más o menos provocativa por medio de manipulaciones
interesadas.
Realizar el ejercicio de encontrar y poder observar junto a la autora
las
imágenes a las que hace referencia (no están incluidas
en el libro, al menos
en la versión en español) es una forma de poder captar
la profundidad con la
que Sontag se detiene en esta especie de conocimiento que se le
da a las
otras/os, y qué es lo que esas personas podrían hacer
con ese
re-conocimiento «adquirido».
Las fotografías aparecen como el resultado de lo inevitable:
la guerra.
Aparecen como representaciones no inocentes de los horrores bélicos.
Se
despliegan, como los cuerpos carbonizados, destrozados, casi borrados
de la
faz de la tierra, como el testimonio (más o menos creíble,
depende las
épocas) de lo que sucedió en un campo de batalla o
en una ciudad arrasada.
Cadáveres frescos acomodados antes del «disparo»
de la cámara en Crimea;
huesos esparcidos en el patio trasero en un palacio de la India;
la guerra
civil española; Nagasaki días después de la
bomba atómica; Vietnam; el
conflicto Palestina-Israel; la guerra entre serbios y bosnios; la
censura de
Thatcher durante la Guerra de Malvinas, y la notoria omisión
de Sontag
respecto a la doble censura ejercida por la Junta Militar que en
ese momento
gobernaba dictatorialmente a la Argentina (esta lectora en particular
no
puede dejar de a-notarlo); una muestra sobre los linchamientos de
negros y
toda la problemática que despertó en New York. Esto
es parte del catálogo
que presenta la autora.
También hace referencia a aquellos acontecimientos de los
cuales se tienen
pocas imágenes o ninguna: «el exterminio total de los
hereros en Namibia
decretado por el Gobierno colonial alemán en 1904; la furiosa
embestida
japonesa en China, sobre todo la masacre de casi cuatrocientas mil
y la
violación de ochenta mil chinas en 1937, la llamada Masacre
de Nanjing; la
violación de unas ciento treinta mil mujeres y niñas
(entre las que diez mil
se suicidaron) por parte de los soldados soviéticos victoriosos
cuando
fueron desatados por sus comandantes en Berlín en 1945 (…)
Son recuerdos que
a pocos les ha importado reivindicar».
Han existido otros recuerdos a los que sí se ha intentado
reivindicar, como
por ejemplo la masacre de Wounded Knee (1890), en que los cadáveres
de los
lakotas también fueron manipulados por los fotógrafos,
y en donde sus
rostros se pueden ver claramente al igual que las fotos de los soldados
unionistas y confederados tomadas por Gardner y O’Sullivan
de la Guerra
Civil. Susan Sontag, a aquél hecho no lo menciona en su libro.
«Las fotografías de lo atroz ilustran y también
corroboran» lo que ha
sucedido. «Con nuestros muertos siempre ha habido una vigorosa
interdicción
que prohíbe la presentación del rostro descubierto»
y señala como excepción
el conjunto de fotos mencionado en el párrafo anterior. Pero
sin duda alguna
las fotos en colores de la guerra de Vietnam también tiene
sus excepciones.
La autora no deja de insistir que la fotografía «no
puede ser la mera
transparencia de lo sucedido. Siempre es la imagen que eligió
alguien;
fotografiar es encuadrar, y encuadrar es excluir». Gobiernos,
censura y
autocensura; fanatismo religioso, odio racial se ponen en juego
a la hora de
la «guerra» de las imágenes.
Lo que queda afuera también habla, dice, representa. Lo que
«aparece» por
ausencia también es un grito que puede esgrimirse como denuncia.
Los restos
de la devastada Nagasaki fotografiados por Yosuke Yamahata, esbozadas
casi
con una delectación estética no es menos representativa
que aquella imagen
en donde se puede ver a una mujer japonesa darle la teta a un bebé
que no se
sabe si está vivo o muerto.
Sontag termina el libro dándole una vuelta de tuerca a lo
que fue aquella
pregunta puesta en escena en «Tres Guineas». Ella inquiere
«¿Hay un antídoto
a la perenne seducción de la guerra? ¿Y es más
posible que esta pregunta se
la formule una mujer que un hombre? (Probablemente sí.).
¿Podemos llegar a
movilizarnos activamente en contra de la guerra por una imagen (o
un
conjunto de imágenes)…». A ella le parece que
una narración es mucho más
eficaz que una imagen, y esto tienen que ver con el tiempo «en
el que se
está obligado a ver, a sentir». Un texto (novela, película
o documental) dan
la ilusión de poder llamarnos a ese compromiso antibélico.
Pero también ha
habido otras expresiones fotográficas, no ya las representaciones
del
«mismo» horror, que han convocado a la resistencia.
Total esos muertos ya están lejos de estos vivos: «en
quienes les han
quitado la vida; en los testigos y en nosotros». Que no podemos
terminar de
comprender aquello por los que ellos pasaron. «No podemos
lo espantosa, lo
aterradora que es la guerra; y cómo se convierte en normalidad».
Enlaces a algunas de las fotografías mencionadas en el libro:
- Robert Capa: muerte del soldado español, 1936:
http://www.edmarimba.co.uk/capa/civilwar.html
- David Seymour: foto de la mujer y bebé en la reunión
en Extremadura, 1936:
http://www.icp.org/chim/chim2.html
(pulsar sobre imagen que aparece debajo
del número de aquel año)
- Yosuke Yamahata: Diario de Nagasaki:
http://www.exploratorium.edu/nagasaki/journey/journey1.html
- Museo de la Paz de Japón, muestra Yamahata ampliada:
http://www.peace-museum.org/yamahata_frame/frames.htm
(en la columna de la
izquierda pulsa sobre el tercer item linkeado)
- Mathew B. Brady: Guerra civil de Estados Unidos:
http://fr.encarta.msn.com/media_461533539_761567354_-1_1/Brady_Soldats_morts
_à_Gettysburg.html
- Eddie Adams: Nguyen Ngoc Loan ejecuta a un prisionero del Viet
Cong:
http://www.treefort.org/~cbdoten/rvntanks/080-4450.htm
- Larry Burrows: covertura de Vietnam para la revista Life:
http://www.life.com/Life/burrows/vietnam.html
- Ernst Friedrich: La guerra contra la guerra:
http://www.thememoryhole.org/war/waw.htm
- Huynh Cong Nick Ut: Vietnam, 1972: niños cubiertos con
Napalm:
http://www.fotoartmagazine.gr/warphoto/NickUt/
- Masacre de Wounded Knee: http://www.iwchildren.org/genocide/shame2.htm
* Para el Boletín "enLACes de AWID", nro. 42,
Fecha: 8 de abril de 2004.
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