Multisectorial de Mujeres para la Acción

 

CASO STORNI: LA VIOLENCIA SEXUAL ES UN DELITO QUE NO DEBE

QUEDAR IMPUNE

 

 

Como Multisectorial de Mujeres creemos necesario ­hoy más que nunca- aportar al debate del "caso Storni", algunas cuestiones que creemos centrales y que se relacionan e interrelacionan con el poder, la sexualidad, los prejuicios, la hipocresía, el delito, y la función de la justicia.

 

1.- Los delitos sexuales: La violencia sexual que asume múltiples formas (abusos y tocamientos indeseados, la violación- incluyendo la conyugal-, el incesto, el acoso u hostigamiento sexual, la explotación y tráfico sexual, las mutilaciones genitales, la esclavitud sexual, las violaciones masivas y torturas sexuales en tiempos de guerra) ha sido denunciada fundamentalmente por organizaciones de mujeres en todo el mundo. Esto es así, porque hemos sido y somos las mujeres y las niñas las victimas principales. Estudios en Sudáfrica, señalan que la violencia sexual es tan endémica que se acepta el sexo coercitivo e incluso violento como una conducta normal. También es común que, aunque existan denuncias luego de un atentado sexual, muchas veces las personas desisten de continuar las acciones legales necesarias, desalentadas por una serie de trabas que encuentran en su camino para exigir justicia plena. Esto quiere decir que las instituciones que supuestamente deben atender estas denuncias y dar contención a las victimas en realidad no lo hacen o lo hacen mal, incluso lo vuelven tan traumático como la experiencia de haber sido violada/o.

 

Un periodista local expresaba en su programa que la denuncia sobre abuso, acoso y corrupción de menores contra Monseñor Storni no hubiese prosperado ­como ya ocurriera anteriormente- porque con el tiempo hubiera caído en el olvido, pero lo que sí enardeció a la población fue la "apretada" al Padre Gunter y señalaba que ese había sido el mayor error político cometido por la curia santafesina.

Este diagnóstico y pronóstico de ser cierto reafirmaría lo que el Movimiento de Mujeres viene sosteniendo prácticamente en soledad. La violencia sexual no es asumida como una violación a los derechos humanos de las personas y como una agresión a la integridad corporal y psíquica, sino como algo reservado al ámbito privado que debe ser ocultado. De este modo, las victimas pasan a ser revictimizadas por la familia, la sociedad, la opinión pública y las instituciones. Obligadas a callar, a sentirse avergonzadas y culpables de la agresión, son sometidas a sospecha ­¿será cierto o estará fabulando?-. La violencia sexual es un delito y como tal debe ser duramente penalizada.

 

Si no hubiese habido "apretadas" a sacerdotes que dieron origen a la causa "Colaboradores directos imputados por amenazas coercitivas" y la causa por el destino de los fondos de la Campaña "Mas por menos" de Cáritas, nos hubiéramos movilizado en defensa de las victimas que habían denunciado los delitos sexuales de los que se acusa a Storni?

 

Sin desmerecer en absoluto estas causas y tantas otras que deberían salir a la luz -según se desprende de las investigaciones realizadas por el periodismo- sobre la historia de complicidades que tejió el arzobispo santafesino con los principales factores de poder de la región, nos interesa que se le dé seguimiento hasta las últimas consecuencias a la causa abierta por el juez Eduardo Giovannini caratulada: "Presunta corrupción de menores".

 

Este caso también ha sacado a la luz otro tipo de prejuicios relacionados con la sexualidad humana. Es común por estos días escuchar "chistes" en la calle, en los colegios, en las mesas familiares referidos a la homosexualidad y a los homosexuales que denotan en forma explícita los prejuicios homofóbicos de nuestra sociedad. No es la opción sexual de Monseñor la que debe ser juzgada. La homosexualidad no es una enfermedad ni un delito, sino el resultado de una decisión personal que debe ser respetada como otro derecho de las/los humanas/os. Lo que Monseñor Storni ha cometido prima facie es un delito, abuso y corrupción de menores, y debe responder ante la justicia, como cualquier otro ciudadano atento al principio constitucional de igualdad ante la ley.

 

2. Los derechos sexuales y reproductivos y la posición de Monseñor Storni: Así como reconocemos la legitimidad del derecho de Monseñor Storni, como el de cualquier otro ciudadano o ciudadana, a decidir su opción sexual, debemos decir que Monseñor no ha tenido la misma actitud de respeto hacia nuestros derechos ciudadanos al oponerse a que mujeres y hombres podamos decidir sobre nuestra vida sexual y reproductiva.

Esta Multisectorial de Mujeres apoyó en forma enérgica la sanción de la Ley 11888 que creaba un Programa de Procreación Responsable. Los objetivos del mismo explicitados en la ley son: "Promover la maternidad y paternidad responsables, a través de la planificación de los nacimientos favoreciendo espacios íntergenéricos adecuados, en el marco del reconocimiento del derecho a la vida desde el momento de la concepción". "Garantizar a la población el acceso a información completa y veraz sobre los métodos de control de la fertilidad existentes, naturales o artificiales, asegurando la igualdad de oportunidades en el ejercicio de la libertad personal" y "Capacitar al personal directa o indirectamente vinculado con el programa".

 

El 25/6/2000 Monseñor Storni acusaba a quienes defendíamos esa normativa de "promover la eutanasia y el genocidio", de estar "enroladas/os en la misma línea de pensamiento de Hitler y Stalin", de "arrogantes" que nos fundamentábamos en "afirmaciones seudo científicas y falseadas estadísticas", de ser "inmorales en las estrategias operacionales", que nuestro accionar "repugnaba a cualquier conciencia elementalmente formada". Y continuaba "se agravan estos crímenes porque sus primeras víctimas son las personas inocentes e indefensas y porque se hacen invocando derechos" agregando que provocábamos "la promiscuidad sexual, el vicio degradante, sin reparar en límite alguno, ni siquiera de edad" ()"Pero la falacia es total, cuando se pretende hacer de toda legítima oposición a tal monstruosidad, un planteo religioso" Acusaba a las/los legisladoras/es que apoyaban la ley, de cómplices de estos "crímenes" y continuaba diciendo que se necesitaba de una educación para el amor "que parta de la antropología integral, de la verdad total del hombre, nunca reducido a la genitalidad, nunca coincidente con el egoísmo estéril".

 

Hace dos años, cuando promovíamos la sanción de esta ley, lo hacíamos en el convencimiento de la necesidad que toda la población ­y en particular las mujeres- pudiésemos evitar embarazos no deseados, regular la fertilidad y disfrutar de una vida sexual segura y satisfactoria. Defendíamos el derecho a obtener información como así también a acceder a métodos para la regulación de la fecundidad, a recibir servicios adecuados de atención que permitiesen embarazos y partos sin riesgos dando a las parejas las máximas posibilidades de tener hijos/as sanos/as.

Por defender esta posición, avalada por estadísticas reales, para nada pseudo científicas ­salvo que se le niegue rigor científico a la OMS, para citar tan sólo una fuente- éramos acusadas por Storni ­hoy denunciado por abusos sexuales- de ser criminales, genocidas, falaces, inmorales, proxenetas y de promover la promiscuidad sexual y el vicio degradante. ¡Vaya ironía!. Hoy es Monseñor Storni quien debe enfrentar denuncias por muchas de las conductas que nos reprochaba y que ameritaban a su criterio la condena social, moral y divina.

 

3. El poder, la justicia y el derecho constitucional de igualdad ante la ley: Existe una creencia generalizada en la sociedad que este delito quedará impune. Se sospecha que Storni no será imputado de ningún delito por la justicia, es más, se cree que ni siquiera será llamado a declarar y a comparecer ante tribunales santafesinos.

Si esta percepción social es corroborada por la realidad estaríamos, una vez más, ante la violación del principio constitucional de igualdad ante la ley.

La aplastante mayoría del pueblo argentino, sostiene ­como se desprende de las encuestas - que no existe en nuestro país independencia de los poderes públicos. Los sobreseimientos de políticos y personajes influyentes en causas relevantes y resonantes no hacen más que reavivar y dar asidero a la sospecha de impunidad.

La Curia Católica ­a su vez- tiene poder e influencia sobre gobiernos nacionales y provinciales, sugiere ministros/as, asesores/as y políticas de Estado, por lo que las y los santafesinos ­como lo expresan los llamados telefónicos en distintos programas radiales de la ciudad- reclaman justicia sin ningún tipo de inmunidad ni impunidad.

 

Respetamos las formas de relación sexual que las personas elijan, pero denunciamos como abuso de poder la violación de niños/as y jóvenes de ambos sexos y el acoso, porque revelan la impunidad de quienes haciendo abuso de autoridad, jerarquías, supuesto prestigio, dañan los sentimientos más íntimos de las personas.

 

No nos mueve otro interés que el de contribuir a la toma de conciencia acerca de la violencia sexual que constituye un delito y que como tal debe ser castigado con todo el peso de la ley. No basta la condena social. Es necesario que la justicia actúe de inmediato, sin importar si el denunciado como perpetrador de actos tan aberrantes contra la dignidad humana es un ciudadano común, un funcionario público o un obispo de la iglesia. El avance de esta causa y su posible esclarecimiento es un buen comienzo para alentar a las victimas de abusos sexuales a denunciarlos, y seria una manera efectiva y no retórica de trabajar en la erradicación de la violencia sexual en cualquiera de sus múltiples formas.

 

 

Santa Fe, setiembre 2002


RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina.
URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/opinion/multisectorial_caso_storni.html
Fecha de publicación en RIMAweb: octubre de 2002
Palabras clave: caso storni, acoso sexual, multisectorial de mujeres para la acción, abuso sexual menores.
Puede reproducirse en internet citando la fuente y/o directamente linkeando a la dirección antedicha. Para publicación en papel por favor comunicarse con la autora o el autor.

 

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