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Alicia Moreau
A los 120 años de su nacimiento (1885 - 11 de octubre
- 2005)
PROYECTO DE RESOLUCIÓN: La Honorable Cámara
de Diputados de La Nación
RESUELVE Rendir homenaje a Alicia Moreau al conmemorarse los
120 años de su nacimiento el 11 de octubre de 1885.
Proyecto presentado por la Dip. María Elena Barbagelata
FUNDAMENTOS
Sr. Presidente:
Alicia Moreau nació en Londres, el 11 de octubre de
1885. Periodista, médica y organizadora de las primeras
expresiones de las luchas de nuestras mujeres, jamás
parcializó ninguno de estos campos, a los que armonizó
siempre en su lucha integral por una vida mejor.
Vino al país con su familia en 1890. Ingresó
en la Facultad de Medicina de la UBA, graduándose en
1914, con Diploma de Honor.
En los primeros años del siglo comienza dando conferencias
de divulgación popular, y desde esa época vislumbra
en el socialismo el camino más apto para la transformación
de la sociedad.
Alicia Moreau es una figura que ha trascendido las fronteras
de lo político – partidario para extenderse al
campo social y moral y a todas las fuerzas políticas.
Su nombre es automáticamente asociado al socialismo
pero casi no existe mujer política que no la invoque
como modelo a seguir y no reconozca la trascendencia de su
pensamiento y su acción.
Esos dos elementos –pensamiento y acción –
son la síntesis de la vida de Alicia Moreau una usina
de ideas creadoras y una constructora de realizaciones.
Basta bucear un poco en la historia de sus años de
adolescente y de joven médica para darse cuenta que
Alicia Moreau era un motor infatigable en la marcha hacia
una sociedad más justa, más humana, más
igual, con menos discriminación:
En la primera década del siglo XX (1900/1910) Alicia
Moreau estudia en el Normal 1. Desde sus aulas debate con
el profesor Don Hipólito Irigoyen; ya se interesa por
la doctrina de Darwin y la organización de las sociedades
primitivas buscando respuestas científicas a sus insaciables
preguntas. Participa en el Congreso Internacional del Libre
Pensamiento que marca en 1906, a los 21 años, su ingreso
a la actividad política. Allí interviene presentando
sus ideas sobre educación, una pasión que nunca
abandonará. También funda el centro feminista,
para lanzar la idea de la conquista de los derechos políticos
para las mujeres. Decide estudiar Medicina en un contexto
de segregación y exclusión. Paralelamente, dictaba
conferencias de divulgación popular en la Sociedad
Luz, de Barracas, junto a Fenia Chertkoff de Repetto que militaba
en las filas del socialismo; ya médica hizo sus prácticas
en el Hospital de Clínicas donde entró por concurso
de calificaciones; profundizó estudios de filosofía
con el profesor Nicolás Matienzo en la Facultad de
Filosofía y Letras, siempre uniendo el pensamiento
libre con la acción constructiva.
Durante sus prácticas en el Hospital de Clínicas
comprobó que muchas enfermedades tenían su origen
en la miseria que sufrían los trabajadores condenados
por un régimen social injusto, denunciando la situación
de las mujeres destruidas por la prostitución y las
enfermedades.
Alicia Moreau había comprendido que si no unía
a su tarea de médicos, la de la acción política,
poco podía hacer para enfrentar el dolor humano.
Fue el socialismo el que poco a poco nutrió el bagaje
de su pensamiento y su compromiso político. Fueron
la educación y la salud los que nutrieron su acción
y su compromiso social. Con ambas herramientas fue una mujer
auténticamente transformadora de una realidad que sometía
al trabajador a la explotación salvaje del capitalismo
sin reglas y a la mujer al sometimiento de la autoridad primero
paterna y luego del marido y en una sociedad patriarcal. Mientras
estudiaba, era también redactora de la Revista Socialista
Internacional.
Funda el “Ateneo Popular” como centro de divulgación
de las ideas progresistas; se suma a la redacción de
“Humanidad Nueva” como secretaria de la revista
de la cual luego será directora.
Con el mismo entusiasmo estudia y enseña; dicta conferencias;
escribe, lucha.
En 1910 participa en la organización del “Primer
Congreso Femenino Internacional”. La educación
popular era su pasión. En 1911 impulsa la campaña
para fundar una escuela para inmigrantes; desde el “Ateneo
Popular” promueve la creación de la “Liga
Nacional contra el alcoholismo” que hacía estragos
en los conventillos.
Afronta la trata de mujeres denominada “trata de blancas”,
denunciando su esclavitud.
Ante la guerra mundial se enrolará en las filas de
la paz, rechazando la violencia que se imponía por
derecha y por izquierda, actitud que sostuvo toda su vida.
Organiza y dirige la Biblioteca pública inaugurada
en homenaje a Raquel Camaña, una gran educadora argentina.
Estudiar, difundir y organizar.
Alicia Moreau es profesora en la Universidad de La Plata.
Desde la Revista Humanidad Nueva aborda temas como la emancipación
civil y política de la mujer, otra de sus pasiones.
Difunde las ideas de Rosa de Luxemburgo y Clara Zetkin.
Organiza encuestas sobre el voto político de la mujer.
En 1918 funda la “Unión Feminista Nacional”
que se proponía ser un medio de concentración
de fuerzas feministas, dispersas en el país. Uno de
los primeros actos fue el apoyo al proyecto de comunicación
sobre los derechos civiles para las mujeres del senador Enrique
Del Valle Iberlucea. Eran épocas en que hasta el producto
del trabajo de la mujer lo administraba el hombre. Impulsa
la creación de la revista “Nuestra Causa”
desde la Unión Feminista Nacional.
Crea el “Comité Femenino de Higiene Social”
cuyo propósito es combatir la trata de personas y la
explotación sexual. Se sumaba Alfonsina Storni, Gabriela
Loperriere de Coni (PS) Miembro Comité Ejecutivo, Carolina
Muzzilli, Julieta Lanteri (Partido Feminista Nacional), Paulina
Luisi de Uruguay que se suma a la Liga Contra La Trata de
Blancas, dirigida por Petrona Eyle.
Mario Bravo impulsa el proyecto de ley sobre derechos políticos
para las mujeres.
Alfredo Palacios defiende incansablemente la justicia social.
Alicia Moreau dirá que Palacios fue el primer diputado
que se atrevió a una cosa extraordinaria: la lucha
contra la trata de blancas, que destruía miles de mujeres
inmigrantes, en especial polacas y rumanas.
En 1922 se casa con Juan B. Justo. Los avances lentos pero
continuos se suceden en el Congreso: en 1925 se sanciona la
Ley 11.317 sobre trabajo de mujeres y en 1926 la Ley Derechos
civiles.
Militante, Alicia Moreau forma parte del Comité Ejecutivo
del PS en 1930, primera organización política
donde las mujeres tuvieron voz y voto.
Desde las primeras presentaciones de los proyectos de Ley
sobre el Voto Femenino, será una de las impulsoras
y difusoras de los movimientos femeninos para la concreción
de este derecho.
Escribe su libro “La Mujer en la Democracia” (1945)
y “El socialismo según la definición de
Juan B. Justo” (1946).
En 1951, primera oportunidad en que la mujer puede ser elegida
(11/11/51), el Partido Socialista la nomina como candidata
a Diputada Nacional por la Capital Federal junto a María
Luisa Berrondo. Dirigió el Semanario Socialista “La
Vanguardia” desde 1956 hasta 1962.
En 1972 asiste a la Fundación del Partido Socialista
Popular; años más tarde funda la Confederación
Socialista Argentina.
En 1975, no vaciló, con sus noventa años, en
encaminar la lucha por la defensa de los Derechos Humanos,
sumándose a la fundación de la “Asamblea
Permanente por los Derechos Humanos”. Incansable, la
dictadura instaurada en 1976 no pudo con ella, con sus ideas,
con su solidaridad, y su estatura creció aún
más. Ella, que luchó contra el militarismo y
el clericalismo defendiendo la educación pública
y laica, no escatimó esfuerzos para organizarse en
defensa de los derechos humanos con los sectores religiosos
que no callaron sus voces, como Jaime De Nevares. Siempre
sumó, siempre construyó; desde la trinchera
de sus ideas socialistas luchó por una humanidad nueva
como se llamó la revista que a los 25 años dirigió.
Una humanidad que entendió debía ser igualitaria,
con justicia social, con posibilidad de desarrollo pleno de
las capacidades, con integridad moral, con libertad, con democracia,
con paz.
Alicia Moreau se forjó en una historia argentina plagada
de desencuentros.
Uno de ellos, tal vez uno de los más fuertes de su
vida, fue no poder votar en la primera elección en
la que la mujer pudo hacerlo: 1951.
Alicia Moreau, que tanto luchó por esa emancipación
política, se encontró con la exclusión,
esta vez no por ser mujer, sino por socialista. Tenía
orden de captura y tuvo que esconderse.
Las posteriores dictaduras se aprovecharon siempre de esas
divisiones que alimentaron los intereses de las élites
oligárquicas e imperialistas: los Martínez de
Hoz, los Krieger Vassena, los Pinedo.
La última dictadura encuentra en Alicia Moreau una
férrea luchadora por los derechos humanos.
Más allá de los desencuentros históricos
Alicia Moreau se abrazó con los sectores sindicales
sumando esfuerzos para reconquistar la democracia. Su abrazo
con la CGT simbolizó el encuentro de las y los argentinos
para construir un país más solidario, libre
y democrático donde todas las ideas tengan lugar.
Por eso su figura transciende las fronteras partidarias para
encender la esperanza de la tolerancia frente al diferente.
Alicia Moreau en su última década orillando
los 100 años, contribuyó como nadie a otra construcción:
la de la unidad del socialismo. Desde la Mesa de Unidad Socialista
junto con Ernesto Jaimovich, Guillermo Estévez Boero
y Francisco Pasini, Alicia Moreau no midió esfuerzos:
Todo el peso de su prestigio lo puso sin resrvas al servicio
de la reconstrucción de un único Partido Socialista.
“Reverdecerá y dará frutos el viejo tronco
socialista”, dijo Alicia Moreau en esa oportunidad.
Así fue y hace tres años con Alfredo Bravo y
Rubén Giustiniani se concretó el histórico
paso.
Un paso que debe encaminarse hacia la construcción
de una Argentina plural con igualdad y justicia social en
democracia.
Alicia Moreau unió lo social con lo político,
el feminismo con la militancia, el socialismo con la democracia,
la satisfacción de las necesidades con la libertad
de pensar, de creer y de crear.
Trabajando por esos valores, por el derecho a la educación
pública y laica, por el derecho a la salud, encontraremos
siempre muchas Alicias construyendo un país y un mundo
mejor. Ese será el mejor homenaje.
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