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Mimí Alvarez Rojas
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Mimí Alvarez Rojas
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Los estudios de mujeres han tenido una tradición de
búsqueda de las genealogías femeninas, de recuperación
de las experiencias de las mujeres. Y este escrito se trata
un poco de eso. De recuperar la historia local de una mujer,
contada por su compañero de vida. De una mujer que
fue parte de un movimiento que pudo contra una de las dictaduras
más crueles y nefastas, diría, de la historia
latinoamericana del Siglo XX: el de las Madres de Plaza de
Mayo.
Cuando leí esta biografía, escrita desde un
profundo amor, respeto y admiración, me pareció
relevante compartirlo como un homenaje en memoria de todas
aquellas mujeres que trataron de vivir más allá
de los límites que imponían los estereotipos
de sus épocas y que tuvieron las agallas de luchar
contra un sistema para reclamar por justicia.
Mimí fue una artista… tuvo una vida llena de
proyectos y de belleza, pero también fue una mujer
valiente, que el dolor, lejos de paralizarla se convirtió
en motor de lucha… De este modo, comparto estas palabras
en homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y a todas
las mujeres que lucharon y luchan por un mundo más
justo.
Pero también quiero tomarme la atribución de
realizar un homenaje especial en memoria del hombre que escribió
estas páginas: Federico Álvarez Rojas (padre),
a quien le tomé un cariño muy especial; y agradecer
a Fernando, su hijo, que me permitió hacer pública
la biografía de su madre.
En memoria de todas las víctimas de la dictadura militar
(1976 a 1983)
Claudia Anzorena
Mendoza, 24 de marzo de 2005
Mimí Álvarez Rojas
Por Federico “Tata” Álvarez Rojas
Los orígenes
Su padre, Juan Raimundo Pareto, médico(1) respetable
y socialmente comprometido en actividades de bien público,
de ligera militancia política (UCR) ocupó algunos
cargos secundarios, de moral intachable, supo construir (con
el soporte de su familia) una economía doméstica
estable y equilibrada. Fue un típico exponente de la
burguesía progresista argentina que constituyó
una clase media que dio a nuestro país un sello distintivo
hasta la descomposición de la segunda mitad del Siglo
XX.
Los antecedentes de este médico fueron dos hermanos
por supuesto apellidados también Pareto oriundos de
la ciudad de Génova (fundada en el Siglo V) capital
de la rica provincia homónima situada en la Liguria,
de alto grado de desarrollo económico y cultural.
Dichos hermanos traían algún capital que les
permitió instalarse en Buenos Aires con una casa de
cambio.
Uno de esos hermanos se casó con Pascuaza Monfort Iparraguirre
de ascendencia vasca francesa, abuela de Mimí.
Por toda esta línea paterna era gente de férreas
tradiciones morales un poco a contramano con la evolución
de los tiempos.
Por la línea materna de Mimí descendía
de escoceses y noruegos, culturas más al compás
del mundo en evolución.
La abuela materna de Mimí fue Luisa “Nona”
Wilks casada con el nórdico Cansen (Jan / sen, hijo
de Juan). De ahí que la madre de Mimí, Elsa
Enriqueta Jansen hablaba el inglés como su lengua materna
y que conservó siempre ese idioma para cosas elementales
de la vida diaria por ejemplo tejer en esa lengua y que de
grande la llamaban “granny”, abuela en inglés.
De joven la atractiva Granny practicaba equitación
(¡horror!).
El matrimonio Pareto – Cansen tuvo primero tres hijas
(la segunda de esa tanda fue Mimí) y finalmente un
varón con lo cual cerraron la fábrica. Este
se llamó Juan Carlos y era cuatro años menor
que Mimí.

Vendimia, cerámica por Mimí Alvarez Rojas. |
Adrogué es una zona aledaña de la Capital
Federal compuesta por quintas pobladas por clase medianamente
alta. Allí existía un club afamado por sus reuniones
de categoría.,
La familia Pareto poseía allí una quinta de
recuerdos imborrable para los cuatro niños.
Mimí gozaba rememorando sus travesuras de pre-adolescente
en Adrogué en que ya se plasmaba su carácter
independiente sin excesos, dosificado por su modalidad persuasiva.
Se acercaba mucho a su padre, por afinidad. A resultas de
ese autocontrol se desempeñaba con bastante libertad.
Desde pequeña demostró un sensible sentimiento
de solidaridad humana. Vaya un ejemplo: Pancho era un modesto
e intachable servidor de la familia que además de la
relación de dependencia guardaba con Pareto una profunda
amistad al punto que se tuteaban recíprocamente. Pancho
estaba al comando de un Ford T al servicio de la familia y
entre sus tareas estaba la de llevar y buscar los niños
de la escuela.
Un día Pancho le pidió a Pareto una conversación
reservada, lo que fue aceptado.
Pancho sentía la necesidad de poner en conocimiento
de su patrón y amigo que Mimí le creaba un problema
ya que al salir de la escuela hacía subir al auto a
un montón de condiscípulas que iban poco menos
que colgadas porque ella “no podía soportar de
ir en auto mientras sus compañeras caminaban”.
Concordaba con estas actitudes el hecho que una vez expresó
simpatía con el comunismo “porque allí
todos se vestían igual”…
En esa quinta había un personaje que Mimí recordaba
con emoción: una petisa a la que llamaban “Nena”
y a la que Mimí montaba en pelo taconéandola
al más puro estilo gauchesco.
Confieso que a veces me desconcertaba cuando me comentaba
sus diferencias con hermanas y primas. No cultivaba el verso
“asear”, no alardeaba de ser “señorita”,
montaba la Nena, trepaba a los árboles, se enojaba
cuando la peinaban.
En la casona de la Av. Almirante Brown tenía instalado
un trapecio en que realizaba verdaderos espectáculos
circenses sobre los amplios patios embaldosados. El más
emocionante era cuando aprovechando el vuelo descendente,
el pequeño Juan Carlos pasaba raudamente a contramano
montado en un manomóvil.
Cuando yo escuchaba esos relatos no podía congeniar
tales aventuras con sus ojos de cielo.
El Dr. Pareto fue un casi perfecto jefe de familia a la que
manejó con la rigidez de su herencia moral pero con
la metodología de su excepcional bondad. Él
y Mimí se llevaban de maravillas tal vez porque se
parecían. No creo equivocarme si digo que ambos se
preferían. Los dos tenían la virtud de imponerse
no por enfrentamiento, sino por persuasión.
Me contó Elsita (la hermana mayor) que Mimí
a los 14 años ya manejaba el auto, enseñada
por Pancho.
Tanto en su familia como en el siguiente encontrón
de primer grado (categoría de primos) había
en ese conjunto una sensible mayoría de mujeres. Sin
embargo Mimí fue la única en obtener la licencia
para conducir automóvil justo a los 18 años
y con autorización paterna hizo el correspondiente
trámite.
Pareto fue un precursor del automovilismo en una época
en que para esa actividad se disfrazaban con un guardapolvo
gris, casco de cuero y antiparras. Él pertenecía
a una organización (cuyo nombre no recuerdo) que ya
no existe, en competencia con el poderoso Automóvil
Club Argentino (ACA) que aún sigue vivo.
Además de admirar el meritorio e histórico papel
de las organizaciones feministas también admiro a los
millares y millones de mujeres que en la cotidianeidad de
la vida fueron derribando barreras.
Hay una fotografía histórica. Toda la familia
viajaba en auto desde la Capital Federal hasta el balneario
de Mar del Plata, 400 km al Sur, camino de tierra. El auto
se había atascado en el barro de un largo pantano.
En el asiento delantero viajaban los varones (Pareto y el
pequeño Juan Carlos) y Mimí porque era Mimí
y atrás las mujeres.
El automóvil es uno de los productos de la revolución
industrial y a nivel individual ha influido más en
la transformación de la sociedad humana.
La vida de la mujer ha cambiado con el uso del automóvil.
Y aunque ya hacen varios años que ellas compiten en
carreras de velocidad creo que no hace más de un lustro
que intervienen en eventos de alta performance como el rally
Paris – Dakar. Y, ¿por qué no? Y lo están
haciendo con muy buen desempeño.
Pero sobre todo ha sido decisivo para la equiparación
de los dos sexos. La liberación de la mujer no se podría
haber logrado sin su actual cuota de independencia que le
permite ir al supermercado o al trabajo sin tener que esperar
a que la vayan a buscar con el coche de caballos.

Meditación, terracota por Mimí Alvarez
Rojas. |
Su vida
Felizmente Mimí ingresa en uno de los más jerarquizados
conservatorios de nuestro país: el fundado por el gran
músico Alberto Williams donde recibió una excelente
formación.
Me ha quedado como tesoro, a pesar de la destructora acción
del tiempo, un hermoso libro de 170 páginas editado
por la afamada Casa Gurina y Cía.- (Bs. As,.) impreso
en Breit & Härtel (Berlín – Leipzig)
con obras de Alberto Williams para solos de piano y combinación
con violín o con canto.
Después de su graduación el Maestro entregó
a Mimí ese ejemplar con la siguiente dedicatoria manuscrita:
“a mi distinguida interprete Noemí Pareto como
recuerdo de la notable audición de piano del 23 de
Noviembre de 1936”. Firmada: “Alberto Williams”.
En esa fecha recibió el Diploma como Profesora Superior
de Piano (Primer Premio y Medalla de Oro).
Durante los años 1948/49/50/51/52 efectuó numerosos
recitales en la Capital Federal, individuales y con orquesta.
Por circunstancias de la vida y por el ejercicio de mi profesión
yo rodé de un lado para otro en nuestro país
como dibujando la Cruz del Sur. Mimí compartió
y disfrutó de estas andanzas de gitanos en muchísimas
oportunidades.
[…]
La enseñanza laica es la enseñanza popular para
todos los seres humanos. De aquí nace la concepción
de la escuela pública y obligatoria. Este planteo general
se transforma en justo y necesario en un pueblo de origen
aluvional como el nuestro, esto fundamentó el sabio
ideario sarmientino. En la única incursión en
el campo de la educación que desarrolló Pareto
integró la Comisión Directiva de un Consejo
escolar de la Capital Federal y por algo envió a todos
sus niños a la escuela pública. Indudablemente
Pareto era un hombre inteligente.
Como también mi familia está signada por el
ideario sarmientino Mimí y yo congeniábamos
en este importante concepto.
Con nota del 15/09/65 el Secretariado de la Asamblea Latinoamericana
de Educación convoca a Mimí a participar de
sus deliberaciones en calidad de “invitado”. Mimí
participó de la que se desarrolló en Setiembre
de 1965. Tengo a la vista el diploma que le fuera extendido.
También participó de la Cuarta Etapa (11 al
14 de abril de 1974) en la Capital Federal como Delegada de
la Sociedad Argentina de Artísticas Plásticos
de Mendoza en donde actuó como relatora de la Subcomisión
de Estética en el plenario.
Uno de los eventos más importantes, si no el que más,
del que participó Mimí fue el Congreso Mundial
de Educación Laica a lo que sumó el enriquecimiento
humano por la prolongación del viaje como veremos más
adelante.
Ese Congreso fue convocado por la “Liga Internacional
de la enseñanza, de la educación y de la cultura
popular” (con sede en París) a partir –
como antecedentes – de la Asamblea de la Educación
(México, Setiembre de 1964) y de la Asamblea Latinoamericana
de Educación (Argentina, Setiembre de 1965 de la que
Mimí participó). Ella asistió a ese congreso
mundial en su primer destino en México y de ahí
a las sesiones (Julio de 1966) en París que funcionó
en la nueva y monumental Facultad de Derecho.
[...]
Las artes
Establecidos en Mendoza, Mimí tuvo la oportunidad
de estudiar estas disciplinas en la Universidad Nacional de
Cuyo (UNC). Hizo los cursos en la Escuela de Cerámica
con los renombrados profesores Trasovares, Capra, Ramponi,
Carrieri a la vez que hizo cursos de perfeccionamiento en
la Escuela Superior de Bellas Artes con profesores de la talla
del gran escultor chileno Domínguez, Sergio Sergi,
De Lucía.
Mimí tenía vocación por la escultura
y justamente en esa época algunos ceramistas se volcaron
a la modalidad llamada “cerámica escultura”
donde priva el modelado para diferenciarla de la utilitaria
y decorativa.
[…]

Mujer descansando, terracota por Mimí Alvarez
Rojas. |
El año 1955 construimos nuestra casa propia en el
importante municipio de Godoy Cruz adyacente a la ciudad capital
de la provincia. La obra incluyó el taller de Mimí
con orientación artesanal, horno eléctrico de
pie, mesas azulejadas de trabajo, instalación sanitaria
(exclusiva y completa) pues se trata de una actividad bastante
sucia.
Como respondiendo a su ascendencia genovesa Mimí se
organizó comercialmente. Llevaba su registro de clientes
(florerías, hoteles, casas de arte, casas de artículos
para mujeres, etc.).
Los días de reparto cargaba el Ford (en estas tareas
la ayudaba Gina, una doméstica oro en polvo). Una vez,
fuera de programa y felizmente una sola vez, en la ciudad
de Mendoza hizo sentar un ciclista sobre el capot del Ford
sin mayores consecuencias.
Otras artes
Mimí siempre se sintió atraída por la
interpretación teatral, arte para el cual estaba bien
dotada. Su primer contacto con esta actividad fue con la Obra
del Cardenal Ferrari(2) en aquel momento dirigida por la Hermana
Angélica Fuselli, una buena poetisa. Continuó
estudios de teatro en el “Centro Dupuy de Lome”
de la Capital Federal (año 1944/44) con varias actuaciones
en su elenco (Marquina, Sófocles, Beltrán, Quesada,
García Lorca, etc.). En una obra del autor clásico
griego que pusieron en el Teatro Colón, Mimí
hizo el personaje del corifeo(3).
En la prestigiosa “Consejo Nacional de Mujeres”
(Capital Federal) en 1940 Mimí se graduó de
Profesora de Declamación Castellana (con primer accésit).
Motivada por nuestras extensas travesías patagónicas
expresó sus impresiones en la palabra escrita y en
la poesía. Aquietado su físico (y, en consecuencia,
su espíritu) por el transcurso del tiempo se manifiesta
en escritos de tinte urbano que expresó su adhesión
a las clases populares en que las víctimas más
castigadas son los niños.
En los tramos finales de su vida Mimí concretó
sus dotes literarias en el Taller que funcionó en la
Casa de las Madres, conducido eficazmente por el Profesor
Leopoldo Brizuela.
No creo poder resumir un comentario sobre los textos de Mimí
por el Prof. Brizuela, comienza así: “A partir
de lo conversado en la clase dedicada a Mimí con todas
las compañeras”. Fue cuando cumplió 80
años.
Y entre las características que menciona Brizuela en
la prosa de Mimí puntualiza “ese tono calmo,
racional…”(4) en esas casi cinco páginas
a máquina intituladas “Análisis de algunos
textos de Mimí” menciona y subraya conceptos
como estos: “una identidad muy clara, muy personal”,
prosa “prolija, tersa, clásica”, “carácter
reflexivo”, “tono calmo, no frío pero sí
contenido”, “el humor”, “un tono romántico,
melancólico, lírico, poético”.
[…]
Fue protesorera de la Comisión Directiva (período
1973 /74) de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos
de Mendoza. De la misma, Prosecretaria periodo 1975/76. Delegada
al V Congreso (Buenos Aires, noviembre 1984) de Fedefam, Federación
Latinoamericana de Familiares de Detenidos - Desaparecidos.
La persecución (Endemia argentina)
Con fecha 25/06/75 Mimí entregó en la Mesa
de Entradas de la Municipalidad de Godoy Cruz una nota denunciando
un hecho irregular que la perjudicaba(5).
Con fecha 05/06/75 el Director de Educación y Deporte
de dicha comuna le contestó a Mimí con argumentación
tan infantil como cobarde(6).
Después no supimos nada más y la verdad, teníamos
cosas de mayor importancia para ocuparnos.
En la prensa escrita
En realidad los comentarios más valiosos son los
que se incluyen en los catálogos de las muestras ya
que son confeccionados por críticos del ramo pero tales
textos son largos de manera que voy a recordar algunas opiniones
periodísticas tomadas al azar.
En el diario mendocino Los Andes, entre los años 73
y 74 se pudieron leer críticas tales como: “Recorrer
la muestra de Mimí Álvarez Rojas es una experiencia
interesante que arroja sobre el espectador la gratificante
sensación de la libertad alegremente disfrutada.”
“Alegría en la creación, traducida en
el color y las formas, en el sentido, a veces en el humor,
sin desmedro, en ocasiones de un mensaje o una observación
crítica. Las figuras alternan con los objetos de la
tradición utilitaria pero que la exceden en su alcance
artístico”.
El diario Clarín de la Capital Federal le dedicó
una extensa nota el 01/10/74 diciendo entre otra cosas: “Junto
a piezas de concepción tradicional, creemos que lo
que haya que destacar en esta artista después de su
profundo dominio del oficio, al que trasciende no sólo
por el color sino por las apoyaturas de elementos no convencionales,
es su innegable propensión escultórica. Piezas
como RECORDANDO y LAVANDERA, por ejemplo, donde las formas
más cerradas hablan de su fuerza comunicativa por la
manera de penetrar en el espacio creando volúmenes
de una innegable fuerza interior, aparece de pronto el toque
humorístico o la fantasía – TURISTA –
que renuevan la impresión sin reiteraciones”.
La aventura andaluzaNo siempre en la vida se da que el premio
sea muy superior al esfuerzo desarrollado. Pues a mí
se me dio esta circunstancia.
Liderada por la Asociación Bartolomé de las
Casas en su campaña “500 años de agresión,
500 años de resistencia, por la emancipación
de los pueblos” y el Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz,
España) se concretó la idea del Foro Popular
de Puerto real.
Ese foro se programó para llevar a cabo en dicha ciudad
del 9 al 12 de Octubre de 1992 a manera de contrafestejo en
oposición a los festejos oficiales liderados por los
militares, la derecha, el oficialismo reaccionario, la clerecía.
En Abril de 1992 recibí una comunicación datada
en la andaluza ciudad de Puerto Real firmado por Antonio María
Rodríguez (en su carácter de Coordinador de
la Asociación Bartolomé de las Casas) y por
Jorge Antonio Barroso Toledo (en su carácter de Alcalde
de Puerto Real) nombrándome corresponsal y representante
suyo para las actividades del Foro Popular.Esto culminó
con una generosa invitación para asistir con Mimí
al Foro Popular de Puerto Real, lo cual sería una de
las experiencias más maravillosas (si no la que más)
de nuestras vidas.Fue un éxito total. Para mí
fue la revelación de que en España tengo hermanos
que saben (como sabemos nosotros) que fuimos víctimas
de la invasión europea desde 1492. Para Mimí
fue algo más todavía. Para ella, que en su vida
artística reverenció y amó los valores
de la cultura hispana de la lengua, del teatro, de la literatura,
de la música, en ocasión de los contrafestejos
aportó su prestancia y su simpatía sin par.
IN MEMORIAM
Mimí tuvo el triste honor de participar de la lucha
de la benemérita Asociación Madres de Plaza
de Mayo a causa de la desaparición de nuestro hijo
Federico Eduardo y de su esposa Hilda Leikis a manos de los
cobardes asesinos y torturadores de seres indefensos.
[…]
……. Acá termino la misión
que sentí debía realizar en recuerdo de esa
mujer extraordinaria que me acompañó casi tres
cuartos de siglo, ese extraordinario ser humano, esa personalidad
un tanto inasequible, para que la recuerden mejor nuestras
familias, hasta el escalón de mis bisnietos. Y también
a los amigos entrañables que siento me ayudan en estas
horas de aciaga soledad.
Campinas, SP, Octubre de 2003
Federico
NOTAS
1 Guardo como simple custodio responsable un hermoso ejemplar
encuadernado de cuero que era propiedad de Mimí de
la tesis doctoral de la UBA, de su padre intitulada “Tratamiento
de las Hemoptisis Tuberculosas por el cloruro de calcio”
fechada el año 1907. En las mismas condiciones tengo
siete medallas con diferentes motivaciones y leyendas.
2 Organización católica de monjas que no vestían
uniforme de tales sino recatada ropa seglar.
3 En la antigua tragedia griega el personaje que conducía
el coro.
4 Este era una particularidad del carácter de Mimí,
algo que parecía una exagerada modestia lo cual sería
una expresión estructural de su personalidad. Para
mí era una reacción consciente (pero espontánea),
algo así como un elegante paso de tauromaquia para
librar el camino al enceguecido que avanza a los codazos.
No le daba importancia.
5 En Nota dirigida al Comisionado Municipal Dr. Carlos Aurelio
Sosa ardite denuncia en duros término que en oportunidad
de concurrir a la Municipalidad para hacer un trámite
se encontró con que su obre LA PAZ (que había
sido adquirida por dicho Municipio) estaba destrozadas, en
el piso y en un rincón.
6 La contestación estuvo cargo del Señor Slaibe
que explicó que “el accidente se debió
a que un contribuyente no vidente tropezó con ella”,
que se estaba buscando un restaurador, que una vez reparada
“sería ubicada en lugar adecuado”, etcétera.
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