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Adrienne Rich (1927)
Poemas
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Adrienne Rich
An Atlas of the difficult world
XII
¿Qué homenaje se rendirá a una belleza construida
para durar
desde adentro hacia afuera, construida según planos de resistencia
y misericordia
dibujados en la infancia, en esa nenita, de cara redonda con puños
cerrados,
conocedora ya del luto
en la ajada fotografía que me diste? ¿Qué homenaje
se rendirá a la belleza
que insiste en decir la verdad, sabiendo que ambas no son siempre
lo mismo,
belleza que no negará, es en sí misma un ojo, no descansará
siendo contemplada?
Esas largas nubes bajo las que íbamos en auto hace un mes
en New Mexico, nubes
al alcance de la mano
eran hermosas y hablamos de eso pero yo no hablé entonces
de tu belleza al volante a mi lado, la oscura cabeza firme, ojos
bebiendo los espacios
de carmesí, índigo, distancia india, presencia india,
la mirada de tu espíritu moldeando tu cuerpo, impaciente
por marcar lo que
es posible, impaciente por marcar
lo que se ha perdido, deliberadamente destruido, no puede nunca
más ser retornado,
tu espalda arqueada contra todo ícono, simulación,
letra muerta
tus manos de mujer girando el volante o trabajando con tijeras de
podar, llave de
torsión, cuchillos, con cerdo salado, cebollas, tinta y fuego
tus sensatas manos proveedoras, tus manos de roble y seda, de jugo
de moras
y tambores
---de eso hablo ahora.
(PARA M.)
traducción para safo_piensa: Gabriela Adelstein, 2001 (para
V.)
XIII (DEDICATORIAS)
Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar tu oficina
de la única lámpara amarillo intenso y la ventana
que se va oscureciendo
en la lasitud de un edificio fundido al silencio
mucho después de la hora pico. Sé que estás
leyendo este poema
parada en una librería lejos del océano
en un día gris del principio de la primavera, débiles
copos arrastrados
por los enormes espacios de las planicies a tu alrededor.
Sé que estás leyendo este poema
en una habitación donde demasiado ha sucedido como para que
lo soportes
donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama
y la valija abierta habla de huida
pero todavía no podés irte. Sé que estás
leyendo este poema
mientras el subterráneo pierde velocidad y antes de subir
corriendo las escaleras
hacia una nueva clase de amor
que tu vida nunca permitió.
Sé que estás leyendo este poema a la luz
de la pantalla del televisor donde imágenes sin sonido se
sacuden y deslizan
mientras esperás el noticiero de la intifada.
Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
de ojos encontrados y que no se encuentran, de identidad con extraños.
Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente
en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes contados,
que se descuentan a sí mismos, a una edad demasiado temprana.
Sé
que estás leyendo este poema con tu vista debilitada, los
gruesos
lentes agrandando estas letras más allá de todo significado
y sin embargo seguís leyendo
porque hasta el alfabeto es precioso.
Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina
calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro, un libro
en tu mano
porque la vida es corta y vos también tenés sed.
Sé que estás leyendo este poema que no está
en tu idioma
adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo
y quiero saber cuáles son esas palabras.
Sé que estás leyendo este poema escuchando, desgarrada
entre la amargura y la esperanza
volviendo una vez más a la tarea que no podés rehuir.
Sé que estás leyendo este poema porque ya no queda
otra cosa que leer
ahí donde aterrizaste, desnuda como estás.
1990-1991
traducción para safo_piensa: G.Adelstein, 2001
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