| Para RIMA - Red Informativa
de Mujeres de Argentina
De: diario Página/12, Buenos Aires, Argentina
Fecha: 16 de diciembre de 2003
Inédita conmutación de pena para una víctima
de violencia doméstica
El saliente gobernador de Mendoza redujo a
la mitad la condena de 15 años de
una joven que mató a su marido golpeador. A mediados
del 2004 podrá salir de
la cárcel para trabajar.
Claudia Sosa está detenida en el penal de mujeres de
Mendoza desde el 1� de
marzo de 2001.
En un hecho histórico, el Poder Ejecutivo de una provincia
redujo a la mitad
la condena por homicidio impuesta por la Justicia a una mujer
que mató a su
marido, un policía golpeador. La inédita conmutación
de pena fue una de las
últimas medidas del gobernador saliente mendocino,
Roberto Iglesias, y
benefició a Claudia Sosa, de 22 años, sentenciada
a 15 años de prisión, en
un juicio que conmovió y generó polémica
entre los mendocinos. Ahora, la
joven podrá acceder a un régimen de trabajo
extramuros a mediados del 2004 y
al año siguiente solicitar la libertad condicional.
“Una reducción de penas
de esta envergadura no se ha dado en años y ha sido
el resultado del trabajo
de organizaciones de mujeres y de derechos humanos, y también
de los medios,
que dieron a conocer los vejámenes y violaciones que
sufrió Claudia e
hicieron que la sociedad se comprometiera con el caso”,
destacó el abogado
Pablo Salinas, quien patrocinó a Sosa en su reclamo
ante la gobernación.
En realidad, “hubiéramos preferido que el ex
gobernador cumpliera con la
palabra empeñada”, se quejó Nora Llaver,
de Las Juanas y Las Otras, la ONG
que encabezó la movilización por la libertad
de Claudia que desembocó en la
considerable reducción de la condena. Llaver se refirió
así a la promesa que
cuatro días antes de las elecciones provinciales hizo
Iglesias: en ese
momento, mientras hacía campaña por su candidato,
el también radical Julio
Cobos –que finalmente ganó–, prometió
públicamente que estudiaría un indulto
para Claudia. Después de los comicios archivó
esa posibilidad, pero se
comprometió a conmutar la pena de la joven hasta dejarla
en seis años, con
lo cual quedaría a un paso de la libertad condicional.
Finalmente, la
presión del Poder Judicial –se pronunció
en contra tanto la Suprema Corte
como el procurador provincial– y el temor a una reacción
policial –el marido
de Claudia era agente de la fuerza– habrían llevado
al mandatario a
reducirla en siete años y medio.
De todas formas, la conmutación es histórica,
tanto por la cantidad de años
como por tratarse de un caso que beneficia a una víctima
de violencia
doméstica. Claudia mató a su esposo, Juan Edgardo
Quiroga Núñez, el 1� de
marzo de 2001. Le disparó poco después de que
él la tirara al piso, la
pateara con los borceguíes puestos, le rompiera la
ropa y la forzara a punta
de pistola a tener relaciones sexuales. Lo mató con
el arma reglamentaria de
su marido, una Taurus 9 milímetros, la misma que él
tantas veces le
introdujo en la vagina, según ella declaró en
el juicio. Quiroga se había
acostado a descansar y había dejado la pistola cargada
en la mesa de luz. En
el juicio quedó probado que ella sufrió golpizas
brutales desde la misma
noche de bodas, celebrada poco más de un año
antes. A pesar de ello, la 7�
Cámara en lo Criminal de Mendoza la condenó
a 15 años de prisión por
“homicidio agravado por el vínculo”.
“No es que defendamos un homicidio sino que este caso
se volvió un emblema
del calvario que viven algunas mujeres golpeadas por sus parejas
y la
ineficacia de las instituciones públicas para contenerlas.
La condena fue
injusta porque ella actuó en legítima defensa”,
señaló a Página/12 Rosana
Rodríguez, de Las Juanas y Las Otras. Su caso es emblemático.
Claudia había
hecho cinco denuncias en la policía mendocina contra
su esposo, pero sólo
una prosperó: las demás no fueron tenidas siquiera
en cuenta. A raíz de los
malos tratos y la falta de respuesta policial intentó
suicidarse, fue
derivada a un tratamiento psicológico, pero no lo pudo
cumplir porque
Quiroga se lo impidió violentamente.
La difusión en los medios del caso tuvo otros efectos.
En Las Juanas y Las
Otras no dejan de recibir llamados de mujeres o familiares
de víctimas de
violencia que piden asesoramiento. “Abrimos un pequeño
espacio sobre un tema
que nadie se animaba a hablar en Mendoza”, destacó
Rodríguez.
La conmutación fue incluida en el decreto 2120 del
9 de diciembre, por el
cual Iglesias redujo la pena a 65 reclusos de la provincia.
Salvo el caso de
Claudia, el resto fue beneficiado con reducciones de 1 a 9
meses en sus
condenas.
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