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RIMA
Fuente: Los Andes 10/12/2003 Mendoza
Antes de irse, Iglesias redujo a la mitad la condena de Claudia
Sosa
Gisela Manoni gmanoni@losandes.com.ar
La historia de Claudia Sosa, que conmovió y generó
polémica en igual medida
entre los mendocinos, ayer sentó un precedente histórico.
En una de sus
últimas medidas como gobernador, Roberto Iglesias firmó
el decreto que
redujo a la mitad la pena de quince años de prisión
a la que la sentenció la
Séptima Cámara del Crimen.
Ahora, Claudia (22) deberá cumplir una condena de siete años
y medio. Sin
embargo, tiene grandes posibilidades de acceder -a mediados del
2004- al
régimen de trabajo extramuros, ya que existen varios informes
que dan cuenta
de su buena conducta en el penal.
Contenta y con nerviosismo, la joven recibió la noticia y
la compartió con
sus compañeras de prisión. Sin embargo, prefirió
no hablar con la prensa
hasta ser notificada oficialmente sobre la resolución gubernamental,
que la
tuvo en vilo estos meses.
En la madrugada del 1 de marzo de 2001, Claudia mató a su
esposo
policía -Eduardo Quiroga- tras haber sido víctima
de sus maltratos y
violaciones en reiteradas oportunidades, conforme se certificó
en el juicio.
En su momento, y aunque atendió a la situación de
violencia familiar, la
Séptima Cámara del Crimen decidió agravar en
cinco años la pena por haber
utilizado un arma de fuego.
“Consideramos que no hubo premeditación, era un elemento
común en su casa
debido a la profesión de su marido”, justificó
Roberto Grillo, el futuro
ministro de Justicia y Seguridad. Este fue uno de los puntos que
pesó en la
decisión de Iglesias. Según Grillo, el Gobernador
“interpretó que no se
trataba de un homicidio simple, pero tampoco podía promocionar
un caso de
justicia por mano propia”.
En busca de ese equilibrio, el mandatario provincial descartó
la posibilidad
del indulto (perdón total de la pena) y decidió rebajar
la sentencia a siete
años y medio, avalado en la facultad que le otorga la Constitución.
“Hace más de 40 años que no se daba una reducción
de esta magnitud y en un
caso tan particular”, comentó entusiasmado el abogado
de Sosa, Pablo
Salinas. El letrado manifestó que “es un gran logro”,
aunque confesó que
tenían mayores expectativas.
En realidad, los defensores habían comenzado a gestionar
un recurso
extraordinario en la Corte Suprema de la Nación y, aunque
tenían el dictamen
favorable del Procurador de la Nación, el trámite
les habría demorado no
menos de dos años.
Los ritmos se agilizaron para Claudia. El próximo paso de
sus abogados será
computar la pena y pedir que se aplique una reducción progresiva,
sostenida
en su buena conducta. Según Grillo, esto podría darse
desde marzo del 2004,
mes en que cumple tres años de prisión. Así
-al principio- podría obtener el
permiso para trabajar extramuros y volver a dormir en un establecimiento
de
la Dinaadyf, para luego obtener la libertad condicional.
Desde que tomó estado público, el caso Sosa se convirtió
en referencia para
las mujeres que sufren maltrato o violaciones intra-hogar y nadie
niega que
esta repercusión social orientó la decisión
de Iglesias. Incluso Claudia ha
dicho que quiere trabajar ayudando a víctimas de violencia
cuando salga del
penal.
Las perspectivas son muy distintas para la familia del agente Eduardo
Quiroga. “Es rara y nos demostró tener doble personalidad,
quien te asegura
que no volverá a hacer lo mismo”, sostuvo la hermana
del policía asesinado,
Alejandra Quiroga.
Desde su casa de San José (Guaymallén), la familia
Quiroga se quejó de que
Iglesias “jamás” aceptó sus pedidos de
audiencia, donde podría haber
conocido la otra versión. “Mi hermano jamás
presentó síntomas de ser
violento, por eso creemos que ella miente”, agregó
Alejandra.
“Ahora es importante que logre integrarse”
“Ahora es importante que Claudia salga, que
trabaje, que logre integrarse a
la sociedad”, comentó Nora Llaver de la organización
Las Juanas y las otras.
Las dirigentes de este grupo -que lucha por la reivindicación
de la mujer-
fueron las primeras en ratificar la noticia a Claudia y aseguran
que
seguirán luchando hasta que logre la libertad definitiva.
Ellas han seguido de cerca el caso y hasta han organizado -con éxito-
movilizaciones y hasta obras de teatro por la causa de la joven
Sosa. “No es
que defendamos un homicidio, sino que este caso se volvió
un emblema del
calvario que viven algunas mujeres y la ineficacia de las instituciones
públicas para contenerlas”, dijo Rosana Rodríguez.
El comentario alude a lo
testimoniado por Sosa, quien dijo haber intentado denunciar a su
esposo en
varias oportunidades y que los policías no le dieron crédito.
Rosana dijo estar sorprendida con la repercusión que ha tenido
este caso y
los llamados que hoy reciben pidiendo asesoramiento y ayuda. “Esta
exposición pública de un problema privado, le sirvió
a muchas mujeres para
optar por hacer la denuncia”, acotó Rodríguez.
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