Noemí Oliveto, Buenos Aires (Diputada
de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Autodeterminación
y Libertad)
Teresa Passaro, jubilada, 75 años,
Rosario.
Alicia Padula, 59 años, docente,
Necochea, Buenos Aires.
Mariela Pallotti, Rosario, Santa Fe.
Liliana Pauluzzi, Psicóloga, Rosario,
Sante Fe.
Ivana Pendino, Rosario.
María del Carmen Petraccaro, Lic.
en Periodismo, Adrogué, Buenos Aires.
Ana María Pontarolo, 52 años,
Rosario, Argentina.
Elsa Ramos, guionista, mujeres de película.
Victoria Rangugni, 35 años, docente
Facultad de Ciencias Sociales, UBA, Buenos Aires.
Susana Rearte Perez.
Cristina Rinaldi, abogada, Master en politicas
de salud.
Rosana Rodriguez, Socióloga, Mendoza.
Florencia Roveri, 33 años, Rosario.
Virginia Rubio, Alcalá de Henares,
España.
Juan José Ruiz, Argentina.
Alejandra Sardá, psicóloga,
Argentina.
Gloria Schuster, 39 años, docente,
Rosario.
Mariel Simonini, 39 años, Buenos
Aires.
Karen Soboleosky, argentina residente
en Dinamarca.
Moira Soto, periodista, Buenos Aires.
Irene Spivacow, Argentina,
Magdalena Tagliaferro, Ciudad Autónoma
Maria Cruz Tentorio, 26 años, Profesora
Nacional de Expresión Corporal, Rosario, Argentina.
Má. del Pilar Troya, 32 años,
antropóloga, Quito, Ecuador
Soledad Vallejos, periodista, Buenos Aires.
Marité Yanos, 45 años, comerciante,
Rosario.
Laura Sussini Galatro, 19, estudiante de Psicología,
Cap. Fed.
Suma tu firma aquí. Escribinos a: coord.rima[arroba]gmail.com
LA CAMPAÑA EN LOS MEDIOS
y en la blogosfera
TV
- de 12 a 14 (Canal 3, Rosario): inclusión
del link de RIMA durante la entrevista de Luis Novaresio con el ministro
Sylvestre Begnis, miércoles 23 de febrero 2005)
- Telenoche (Canal 13, Buenos Aires):
Breve descripción de la web dentro del segmento "La historia
del día" (lunes 21 de febrero 2005)
- Radio Ciudad de Buenos Aires, reportaje a Gabriela De
Cicco, en el programa "La tertulia del regreso", lunes 21/02/05.
- LT8,
radio de Rosario, reportaje a Gabriela Adelstein en el programa 'En
otras palabras'. Se repitieron tramos en el noticiero del mediodía
'Trascendental', lunes 14/02/05.
- LT2,
radio 2 de Rosario, reportaje a Gabriela De Cicco, en el programa '10
puntos', lunes 14/02/05.
- LT3,
programa Cultura y locura, conducido por Adriana Merino y Manuela Porta,
domingos a las 22 hs.; Rosario, Santa Fe.
REVISTAS
- Veintitrés, Número 346,
24 de febrero 2005. Nota 'Antes y después de GGG', por M.L.L.
Y J.L., pág.86.
- Día 8, número 45, 25
de febrero 2005. Recuadro en pág. 5, y desarrollo en pág
30 sobre la nota de mariana Carbajal de Página 12 del 20 de febrero.
Aborto
Despenalización en Argentina, estrategias,
iniciativas legislativas
(RIMA, Rosario, Santa Fe, 30/12/04)
Queridas colisteras y cibernautas:
Una vez más RIMA nos sorprende con su capacidad de autogenerar
acciones militantes, acciones que creen en el logro de cambios.
Inspiradas por el antecedente francés y por la reciente visita
de la Doctora Rebecca Gomperts, un grupo de colisteras nos ofrece
su testimonio.
La idea es que esta campaña continúe tanto desde la
lista como desde este sitio web. Si querés sumar tu testimonio,
adhesión, o comentario podés hacerlo vía correo
elctrónico a: coord.rima[arroba]gmail.com.
Importante para medios de comunicación: les pedimos que no
levanten y distribuyan en sus publicaciones este listado sin antes
haber pedido la autorización a la coordinación de
RIMA: a la dirección antes citada. No a todas las colisteras
les interesa ser citadas en los medios sin su consentimiento. Muchas
gracias por respetar este pedido.
Actualización: Testimonios,
61; adhesiones,83, hasta el día de hoy,
29/12/05
Gabriela De Cicco e Irene Ocampo
Coordinadoras de RIMA
Fui educada en un colegio católico, donde en una clase de
secundaria, se mostró un video de un feto de 8 meses sobre
el que se había practico un aborto (práctica, claro,
que no se lleva a cabo en la realidad), se dijo que las mujeres
que abortan escuchan los gritos del bebé durante muchos años,
y que lo mejor para no quedar embarazadas y no pasar por una situación
así, es el método de la monedita: "sostener una
monedita entre las rodillas para no abrir las piernas", ya
que todos los demás métodos anticonceptivos no eran
seguros ni aceptados por la iglesia. Con este nivel de perversidad
educan en las escuelas católicas aun hoy.
Crecí. En un viaje de vacaciones a Centro America, a mis
21 años, tuve una breve relación con un muchacho de
allí. Regresé a Buenos Aires. Estaba embarazada. Mis
amigas me ayudaron a conseguir un médico "seguro".
Lo pude pagar, privilegio de clase. Otra es la suerte de las mujeres
de las villas de nuestro país. Mi familia no supo nada. El
chico, cuando le avisé se borró.
Por un lado, me sentí muy mal, con culpa, hasta tuve que
comenzar un tratamiento psicoanalítico que me ayudó
a recuperarme, pero por otro lado, sentí alivio al abortar.
Me sentí traicionada como mujer, traicionada por una sociedad
que solo me ofrecía la clandestinidad, una sociedad que no
me permitía ser dueña de mi cuerpo, de mi vida, de
mi destino. Senti repulsión por la Iglesia Católica
por su des-educación, por sus mentiras, por su perversidad,
por su hipocresía.
Educación para decidir,
Anticonceptivos para no abortar,
Aborto legal y gratuito para no morir.
Nadia, trabajadora social.
................
Soy de clase media y nunca me faltó nada excepto información
y conocimiento de mi propio cuerpo. Aborté cuándo
tenía 19 años, mi primer novio me acompañó
a un lugar que apenas recuerdo y el pago lo hicimos a medias, el
costo era el equivalente a mi sueldo completo de ese momento. En
mi memoria quedó el olor del lugar, una casa particular,
una habitación poco
iluminada y muy chica en la que solo entraba la camilla, el "médico"
y yo.
Me dio una inyección que, prácticamente, me durmió
la pierna y me introdujo un líquido en el útero, salí
caminando y al día siguiente comencé a tener dolores
fuertísimos que apenas me permitían incorporarme y
un sangrado importante pero fui a trabajar igual, no podía
faltar, no tenía qué argumentar. Las contracciones
duraron casi todo el día, llegué a mi casa con el
pantalón empapado en sangre y pude ocultarlo gracias al abrigo,
recién a la noche sola en el baño expulsé todo.
Hasta el día de hoy no sé dónde queda esa casa,
ni sé si ese hombre era médico, ni si quedaron secuelas
para mi futura maternidad, no me animé a preguntar por temor
a todo y a todos, solo quería que pase rápido y que
"no se me note".
Jamás hubiera podido llevar ese embarazo adelante y nunca
me arrepentí de mi decisión. Ser madre para mi es
más que una prueba de embarazo positiva.
Mi mejor amiga de aquel entonces abortó a los diecisiete
años, mi cuñada abortó casi a los cuarenta,
una de mis actuales amigas abortó a los veinticinco, una
compañera del trabajo a los treinta y dos y conozco muchísimos
casos más. Todas elegimos esa alternativa bajo distintas
circunstancias y por diversos motivos pero lo común a todas
fue el miedo, la culpa, la inseguridad, y el hecho de hacerlo "a
escondidas". A algunas las acompañé, a otras
las ayudé y siempre sentí el mismo desamparo ante
la clandestinidad.
Ojalá mi madre, a mis 19 años, hubiese actuado como
Marta Dillon. Para ella todas las que "se preñaban"
siendo "solteras" eran "putas", de habérselo
contado a mis padres más que un abrazo y su ayuda hubiera
conseguido una paliza y el cambio de cerradura de mi casa. El fantasma
de su educación retrograda todavía me ronda.
M.R., tengo 33 años, vivo en Capital, estoy en pareja, soy
Analista en
RR.HH., trabajo y sigo estudiando.
...................
Desde que comenzó el intercambio sobre el tema, pienso:
escribo, no escribo. La lista es cada vez más grande y los
feminismos diversos, plurales, contradictorios, no siempre respetamos
a la otra/otro.
Bueno como en la vida no?
Yo aborté cuatro veces. Nunca me arrepentí. Me casé
en 1958 al año siguiente tuve mi primer hijo.
Empezó mi militancia política en los primeros años
de la década del 60. En 1963 como no quedaba embarazada adoptamos
una nena. Al año siguiente, sin haberlo planificado quedé
embarazada y tuve mi otra hija. Con mi compañero dijimos
!Hasta aquí llegamos!
La militancia era cada vez más intensa. Vivíamos la
posibilidad concreta y real de cambiar el mundo.
La prioridad era esa ! La mente, el corazón, el cuerpo estaban
en la lucha.
Es así que en cuatro oportunidades aborté . Las grandes
dificultades económicas , me llevaron a que uno de los abortos
lo hiciera sin anestecia (en esa forma lo cobraban menos de la mitad).
Mi dolor era la clandestinidad, la social y la política.
El no poderlo hablar con las /os compañeros de mi partido,
(de eso no se hablaba). Sobre todo con una compañera muy
querida (que después fué secuestrada y desaparecida
con su compañero y su hija) y que estaba en contra del aborto.
Tampoco con la familia.
El momento concreto siempre fué duro, traumático,
pero después un gran alivio, podía seguir adelante
con mis objetivos de vida. Tuve la suerte de poderlo decidir siempre
con mi compañero.
En la década del 70, cuando vuelve Perón, se instalaron
en Córdoba, Centros de Planificación Familiar, allí
colocaban los Diu gratuitamente, se entregaban los anticonceptivos
orales. Duraron poco. Los cerraron enseguida por presión
de la iglesia y sectores conservadores. Pero me dió tiempo
a conocer los métodos anticonceptivos y recién a los
32 años poder elegir el más conveniente. Hoy tenemos
otras condiciones, 20000 mujeres en Mendoza marchamos pidiendo la
legalización y despenalización del aborto. Jornadas,
marchas, talleres, proyectos de ley fallidos, barcos mediante vamos
avanzando.
No sabemos cuánto tiempo más nos llevará.
Pero que la ganamos !LA GANAMOS!
Un abrazo a todas las colisteras y los mejores augurios para el
próximo año.
Marta Sagadín, Córdoba
66 años
Educación para decidir
Anticonceptivos para no abortar.
Aborto legal y gratuito para no morir.
…….
Queridas colisteras:
Las palabras jamás alcanzan / cuando lo que hay que decir/
desborda el alma... (Teresa Parodi)
De este modo prologaba un relato en tercera persona, donde contaba
mis vivencias cuando aborté. Porque, queridas colisteras,
yo también aborté, más de una vez. Y ahora,
gracias a todas ustedes que se animaron, que me dispararon recuerdos
y reflexiones, me animo a hablar en primera persona.
Quedé embarazada por irresponsabilidad (compartida), falta
de conocimiento, ausencia de educación sexual, además
de lo que considero mala praxis médica, que de lo que menos
se ocupaban era de la prevención. Fuera de mi pueblo, lejos
de mis padres, viviendo con lo justo y con la sola, valiosa, compañía
de mis amigas nuevas.Aclaro que de las ideas feministas no tenía
por entonces ni noticia.
Advertida la desgracia (el embarazo) no tuve la más mínima
duda. Lo decidí (todas las veces) sola, tenía que
sacarme el problema de encima. Y así fue, en manos de una
excelente partera que me recomendaron, solidaria y experta; me hizo
sentir segura, confiada; trabajaba con un médico anestesista.
Todavía recuerdo el alivio que significa. Nunca tuve complicaciones.
Tampoco nunca tuve culpa.
Pero me sentía irresponsable con mi cuerpo, con mi vida,
eso me mortificaba. Ni se me pasaba por la cabeza pensar que había
cegado una vida. Y en eso tuve la certeza cuando muchos años
después se paralizó un embarazo, bancado para que
mi hija tenga un hermanito: en el inodoro de mi casa pudimos ver
con mi compañero cómo es un embrión de 3 meses.
Lo vimos más similar a un huevo sin cáscara, gelatinoso,
que a algo parecido a una criatura humana.
Creo que es una actitud perversa hacer escuchar los latidos a alguien
que está decidiendo abortar. No lo permitamos, es un agravio.
Lo leí en algunos testimonios, me parece embromado.
Lo que me produjo mucha vergüenza, mezclada con culpa, es la
posición que supe sostener públicamente en relación
con el aborto, guiada por un discurso ideológico progre que
me hizo creer un gran compañero de militancia política,
médico, por supuesto de izquierdas. Yo lo respetaba mucho,
de manera que me convenció que el aborto no era bueno para
la revolución latinoamericana. La base fundamental de aquel
discurso está escrita: relean por favor la introducción
a Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano,
cuya primera edición salió en l971. Mi ejemplar es
de la undécima edición, mayo de 1975. Las distraigo
sólo con un párrafo que leo en la página 8:
" ... lo que sobra es gente, el sistema no ha previsto esa
pequeña molestia. Y la gente se reproduce. Se hace el amor
con entusiasmo y sin precauciones... Las misiones norteamericanas
esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas,
tirabuzones, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan
niños porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan
naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo
el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar
a todos lo que a casi todos niegan". Todo un enfoque político,
enérgico, vibrante, ligado al control de la natalidad como
instrumento imperialista, sin deslizar una sola línea acerca
del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, a evitar embarazos
que no desean.
Aclaro que tengo gran admiración y estima por Eduardo Galeano,
a pesar de esto. Su opinión debe ser otra a esta altura de
los tiempos. También mi ex compañero de militancia
debe pensar de otra manera.
Le debo a una amiga periodista el haberme dado cuenta de la barbaridad
que estaba sosteniendo. No voy a olvidarlo nunca. Yo me siento avergonzada...
me gustaría saber qué siente Galeano.
Por último, les cuento que tengo la revista Tres Puntos,
donde por primera vez en la Argentina 20 mujeres se atrevieron a
decir Yo aborté. Es del 10 de diciembre de 1997. Algunas
han reiterado el testimonio en nuestra Red, otras no. Tiene varias
notas interesantes, que incluso han ayudado a tomar decisiones a
una amiga que estaba dudando. Disculpen la longitud. Les mando un
gran abrazo.
Mirta Bruno (54 años)
.......................
Como mi madre que cuenta que si no hubiéramos sido 11 hermanas
en lugar de 5, lo que ella no cuenta o nunca le pregunté
quién se los hacía y cómo la pasaba...
Mi primer aborto es el que me dejó más marcas y sin
embargo pocos recuerdos claros, sé que aún no me había
recibido de médica, pero no sé ni día ni mes
en que fue y menos si hacía frío o calor, vivía
en Rosario fue alrededor del 1970. Lo que llamo "marcas"
no tienen que ver con las culpas, los olvidos si???? ellas son:
las vueltas y vueltas que me dieron en un auto, de quién
sería??? para no poder identificar nunca, la casa donde me
lo hicieron en un pueblo por los alrededores de Rosario. También
lo que nos costó conseguir el dinero para pagarlo. Ëramos
tan pobres que ni los anticonceptivos podíamos comprar en
aquella època y sin embargo tuvimos que pagar un aborto,
qué contradicción! qué negocio con nuestros
cuerpos !!! y éramos tantas!! tantas y en unos tugurios que
ni las camas alcanzaban... cuando desperté tenía otra
mujer esperando despertarse en mi misma cama !
Afuera me esperaba mi amiga que ahora anda por estos pagos -vive
desde hace muchos años en Milán- ella se acordará??
Creo que ella tiene más abortos que yo, ella me acompañaba
a mi y yo a ella.
Yo nunca le pude contar a mi madre. Si bien ella cuenta/ba de su
número de abortos, ella se los hacía dentro de un
matrimonio constituido. No sé cómo hubiera reaccionado
en mi caso, presiento que con más dureza por mis relaciones
extra matrimonio que por el aborto en si (soy cincuentona no sé
si me entienden... )
E l segundo aborto me lo hice cuando ya era médica y tenía
un hijo, fue todo muy distinto.. sin embargo la clandestinidad aún
me duele, qué hice que tengo que ocultarlo??
Por eso escribo porque no me gusta ocultar nada y menos mis decisiones
que tienen que ver con lo que yo elijo.
Soy Mirta Pacin, Pediatra en Neuquén desde 1978. Hacía
mucho que soñaba que las profesionales médicas nos
sacáramos la máscara, soy integrante de RIMA y agradezco
la oportunidad que me han dado..
..................
Yo aborté en mi cuerpo 2 veces.
Después que nació mi única hija, plena dictadura
militar, seguramente mi atención puesta en la anticoncepción
estaba relajada. Los dos los hice acompañada por mi pareja,
los dos los pude pagar, los dos fueron en el sur
del Conurbano Bonaerense. Salvo los efectos vomitivos del Pentotal,
no registré secuelas físicas. En cuanto a las otras,
no puedo precisar si se trató de mi protofeminismo que legitimaba
mi decisión, si el momento histórico me hacía
sentir que lo que hacía no era mas ilegal que mi/nuestra
militancia, o que pensara que la represión política
partidaria era mas cruel de la que podría sobrevenir si era
descubierta practicandome un aborto. Lo que sí sentí
fue un intenso alivio y la certeza de haber hecho lo que habíamos
decidido-
También puedo afirmar, que no me sobrevinieron culpas ni
miedos. Los que sí viví junto a amigas, parientas,
compañeras, vecinas con las que estuve, a las que ayudé
y acompañé en esta decisión y las que no estuvieron
tan
tranquilas, que la pasaron bastante mal, que siguen cargando el
peso por la decisión tomada.
Creo que este emprendimiento que se vehiculiza por RIMA, nos fortalece
y alienta a las mujeres que en lo cotidiano tejemos redes solidarias
invisibles, sin repercusiones públicas, pero que se van afirmando
en el sostén constante entre nosotras y que nos permite seguir
elaborando los miedos, las culpas, las angustias que esta sociedad
excluyente y represora nos genera.
Es una bendición contarme entre las que construímos
la lista, por lo que agradezco a la vida tener esta oportunidad.
Como en la década del ochenta planteaban l@s psicólog@s:
"hacer legal lo que es legítimo", y esta es -me
parece- la posición (aunque interna) que debiéramos
asumir en las discusiones que encaremos.
Un abrazo feminista
Susana Wegsman, a punto de cumplir 54, psicóloga, militante
popular
feminista
.............
Soy lectora cotidiana de esta lista, pero es la primera vez que
escribo.
Me costó decidirme a dar testimonio porque ignoro cuales
pueden ser las consecuencias legales. Pero creo que a mi edad (tengo
60 años) ya es hora de dejar atrás algunos miedos.
Yo también aborté. Tenía 22 años, era
soltera, estudiante, vivía con mis padres y tenía
un proyecto de vida.
No titubée en tomar la decisión. No había elegido
tener un hijo, no era el momento ni estaban dadas las condiciones.
No estaba segura que mi novio de entonces (una relación incipiente)
fuera la persona que iba a elegir para compartir la vida. Pienso
que es muy importante considerar con quién tener un hijo.
El no se borró. No sólo me acompañó
en todo el proceso, sino que también pagó el aborto.
Fue en el consultorio de una partera, con anestesia y asepsia. Todo
resultó bien , no tuve consecuencias físicas pero
sí emocionales.
Debo reconocer que tomé conciencia de los riesgos cuando
todo terminó y él me contó que durante el tiempo
de la espera había estado muy nervioso pensando qué
hacer y donde llevarme si algo salía mal.
Durante dos dias estuve llorando y no quería ver a nadie.
No sentía culpa, pero sí una enorme tristeza. Un sentimiento
que no podía comunicar. El impacto fue muy fuerte y la relación
no se sostuvo.
La ausencia de culpa se debió, tal vez, a que en mi familia
el aborto era algo aceptado. Muchas veces escuché hablar
de abuelas, tias y primas que lo habían hecho. No estaba
mal visto. Las mujeres de mi familia pensaban y sentían que
sólo cada mujer sabía cuando y por qué necesitaba
recurrir a eso. Que la capacidad de decisión estaba en nosotras,
sin intervención de maridos o parejas. Sentían un
gran orgullo por la maternidad y la idea que transmitían
era que los hijos son de la madre. No le daban mucha participación
al hombre en esos temas.
En ese concepto estaba apoyada la libre elección de tenerlos
o no.
Tuve una madre feminista aunque ella no lo supiera. En mi educación
estuvieron presentes los derechos de la mujer, no sólo el
aborto, pero éste es el tema de hoy.
Continúen compañeras. ¿quién más?
¿quién no?
Silvia P. 60 años- Maestra
.........
Escribir mi experiencia de yo Aborté esta dentro de mi cabeza
creo que desde que apareció en la lista uno de los primeros
correos tocando el tema, pero no era facíl la decisión
de hacerlo, ya había pasado tanto tiempo.. creo que mayormente
la indecisión pasaba por puedo hacerlo? debo hacerlo? pero
bueno ...
Yo aborté, no una ni dos, sino tres veces. Sin duda, tanto
para mi como para el resto de la colisteras de mi edad (pisando
los 60), las cosas en ese momento no eran igual a las de ahora,
me refiero a las posibilidades a la información en fin a
todo lo que tenga que ver con esas cosas, no me refiero a, si o
no, decidir hacernos un aborto, esos pensamientos no tienen momento
histórico.
Sin querer cansar a las colisteras, tal vez tenga la necesidad de
hacer un poco de historía, quedé sin padre a los 8
años, allá por el 53, mi mamá viuda a los 37
con dos hijas, viniendo de una familia tan pratriarcal como ninguna
de las colisteras puede llegar a imaginar. Terminé la primaria
a los 13 y a los 17 ya estaba casada. Como Díos manda, De
cuidarnos no sabiamos nada, y mucho menos tener con quién
hablar del tema. Los "forros" los permitían las
loquitas que tenían relaciones antes del matrimonio, "para
no quedar embarazadas" y los maridos que iban con mujeres de
la vida a hacer cosas que las "esposas" no les permitían.
Yo tuve mi Hija a los 19 años, previo a haber perdido 2 embarazos
de casi 4 meses, el matrimonio empezó a andar para la miércoles
y quedé embarazada de nuevo cuando Ali tenía 3 años,
con el total acuerdo del entonces mi marido, decidí abortar,
busqué el lugar, junté la plata, y allá fui,
sola mi alma, porque él estaba de acuerdo en que yo haga
lo que me pareciera, pero que él estaba en otra.
Fue con una partera, en un lugar adecuado, de lo que estaba haciendo
lo sabía mi marido y nadie mas, todo termino bien me tome
el colectivo y me volvi a mi casa. A los 3 mese me separe mi ex
era alcoholicolico.
Empecé al tiempo una nueva relación, los anticonceptivos
ya estaban en el mercado, pero eran tan caros..., no existía
el SIDA y en ese entonces si el hombre se consideraba "como
limpito y de familia" ni pensar en usar perservativos. Tanta
fue mi fortuna que quedé embarazada, pero acá la historia
fue distinta, un amigo médico del que aún hoy es mi
marido me hizo el aborto, "gratis" en honor a la amistad.
Cuando decidimos con mi "ya marido" tener un hijo volví
a perder esta vez tres embarazos, hasta que por fin llevé
a término el cuarto. Mis dos embarazos llegados a término
me costaron los 9 meses en cama, teniendo mi hijo 2 meses quedé
embarazada, así que volvimos a recaer en el "amigo"
y volví a abortar, siempre con el copiloto de la historia
al lado y totalmente comprometido con la historia, que sin lugar
a dudas era de los dos. Las culpas tal vez la sentía cuando
queria tener los hijos y los perdía, pero a pesar del momento
histórico en el cuál pasaron estos momentos de mi
vida siendo Católica no tan militante como antes, no me arrepiento
de lo que hice, sé que hice lo que debía, lo que quería
y lo que creí más comveniente para mi vida. Tal vez
por todo lo vivido por mí, e insisto en mi condición
católica, debemos seguir cada día con más fuerzas
luchando por la despenalizadión del aborto, Anticonceptivos
para no Abortar Aborto legal para no morir.
Mercedes P., Rosario.
.......
YO ABORTÉ
Era marzo de 1989. Tenía dieciseis años de una familia
católica y varios miles de dominio patriarcal. Habia ido
a estudiar a la casa de una amiga que no encontré pero sí
a su tío de unos 30 años, un tipo simpático
con quien tuve sexo esa vez y a quien nunca mas vi.
A los dos meses me di cuenta de que estaba embarazada y a los dos
meses y medio , de que no cabia en mi corta existencia la menor
posibilidad de tener un hijo.
El médico de la familia se negó a hacerme un aborto,
por las mismas convicciones que prohibia el sexo prematrimonial
y apoyaba la dictadura. Pregunté a amigas, busque médicos
con una extraña sensación de estar haciendo lo mejor
, sabiendo como para mi sensato y valiente. Finalmente encontré
a un médico que terminaría con ese embarazo tan ajeno
a mi vida. Sus condiciones eran $ 500 por adelantado y dado que
era menor de edad y él era un médico prestigioso y
no podía correr riesgos, operaría sin utilizar anestesia;
debía ser así o nada.
Fue así. Abrieron mis piernas al punto de sentir crujir mis
huesos, introdujeron sus herramientas frias como el aire que apenas
respiraba, las retorcieron entre mis carnes hasta que el dolor bajó
un telón negro y sólo pude ver las caras indignadas
de los médicos a causa de mi desmayo, después de que
me golpearan insistentemente en la cara , como haciendome pagar
por algún pecado confeso en el S. XIII.
Todavia sangraba cuando me empujaron por la puerta de atrás
de la clinica privada,
ubicada en la calle Castro Barros , en la ciudad de Córdoba.
Todavía veo el telón negro caer pesadamente sobre
quien hoy , asumiendo poseer su cuerpo, decide abortar. Pero, aún
sin anestesia, ya no me desmayo. Ni confieso.
Denuncio.
A quienes nos expropian el cuerpo, el corazón, la integridad,
la vida. Denuncio al patriarcado, a los fundamentalismos- particularmente
al católico- a los gobiernos que miran por encima del hombro
cuando se trata de la vida, cuerpos y salud de las mujeres, al penalizar
el aborto. Y a esos médicos que no me ahorraron dolores hace
casi diez años en una clinica privada en la calle Castro
Barros.
Gabriela Robledo, escritora, abogada, Córdoba
................
Yo Aborté.
También yo. Como las que ya han presentado sus testimonios,
como tantísimas otras que aún no lo han hecho, y como
seguramente muchas más que no lo admitirán. Algunas
de nosotras no lo admiten públicamente, otras sólo
lo hacen en un marco de confidencias con los más cercanos
y algunas otras.... esas lo han tenido que negar hasta frente a
si mismas y posiblemente “pagarán” esa ausencia
en sus historias cuando al mirarse cada mañana en el espejo
vean su imagen recortada, con un jirón de ellas mismas perdido
en algún pasillo clandestino, con el recuerdo de olores extraños,
dolores, dinero duramente conseguido, temor, angustia, que no hubo
posibilidad de tramitar.
En cuanto a mi, fue en 1970, a los 18 años, recién
salida de la secundaria y en el medio, casi final, de una relación
bastante complicada (yo vivía en Mar del Plata y él
estudiaba en Buenos Aires, y además era de un círculo
socio-económico superior al mío). Decírselo
a mi familia no entraba en mis posibilidades subjetivas, y tampoco
en la realidad del vínculo que teníamos. “Eso”
, (y no solamente lo del aborto sino cualquier cuestión referida
al sexo), sólo se podía hablar con alguna amiga...
y así fue. Mi amiga y su novio, que era amigo del mío
(que fue el que puso el dinero y nada más que eso) fueron
mis acompañantes. Y lo que son las ironías de la vida,
el consultorio donde me hicieron el aborto quedaba a cuatro cuadras
de mi casa, lo que acrecentó la clandestinidad en que nos
movimos y el temor de ser descubierta. Después llegar a mi
casa y fingir estar muy indispuesta con la menstruación llegada,
al fin, después de “alguna tardanza”, para poder
hacer el reposo recomendado. La consigna era mentir con eficacia,
mantener el ánimo mientras por dentro quería llorar
y llorar para sacar tanto dolor de mi corazón. El tiempo
pasó, afortunadamente no tuve consecuencias físicas
(tuve el privilegio de poder pagar la asepsia ) aunque hasta que
nació mi primer hija temí algún tipo de castigo
por lo que había hecho.
Hoy, a los 53 años, no tengo ninguna vergüenza por el
aborto que decidí y lo volvería a decidir así,
pero si tengo bronca por la carga psicológica que porté
muchos años, el secreto delictual que tuve que guardar, y
debo reconocer que también, muy de tanto en tanto, pienso
en la edad que tendría ahora... en si sería varón
o mujer...
Fue una decisión difícil y dolorosa. Los que cuestionan
la despenalización del aborto aduciendo que entonces las
mujeres correrán livianamente a hacérselos como método
anticonceptivo no saben de lo que hablan o son unos hijos de puta.
Pero lo que si me da vergüenza y odio es que la locura fundamentalista,
autoritaria e hipócrita de algunos, que saben que igual se
aborta, lo que profundiza es la inequidad que sufren las mujeres
de bajos recursos económicos, para las cuales se reserva
el grueso de las estadísticas de mortalidad materna.
Yo quiero... yo creo y exijo el respeto a la libertad de decisión
de las mujeres sobre nuestro cuerpo.
Es ético y posible reclamar para nosotras y para las que
nos sigan anticonceptivos para no abortar y aborto seguro para no
morir.
Liliana Noemí Mayoral
Socióloga
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
…….
Tengo 31 Años, me llamo Marina hoy tengo dos hijos uno de
16 y otro de 11...Yo aborte a los 16 años...con un bebe de
un año y dos meses en mis brazos.. en una casa, en un garage,
casi a escondidas...Me acompaño mi mama y una de mis primas..Quizas
si hubiesemos podido hablar de anticoncepcion sin prejuicios hacia
al final de la niñez no hubiese tenido que pasar por eso...POR
QUE ELEGI TENER UNO Y EL OTRO NO?? alguien puede decir cual de las
dos veces tome la decision correcta??
...Fui educada en colegios catolicos que solo nos enseñaron
a tener miedo de hablar, Si Dios es tan misericordioso, por que
mi "comunidad" me dio la espalda y me señalo en
ambas ocaciones...
Sera que somos una sociedad hipocrita que se da cuenta que ama a
su projimo como a el mismo...solo cuando su projimo no esta tan
cerca??
Soy partidaria del derecho a elegir, El aborto es un DERECHO que
tenemos las mujeres sobre nuestro propio cuerpo...Nadie mas que
nosotros puede tomar esa desicion.
Marina L. Urbani, Buenos Aires.
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Tenia 18 años, mi mama estaba en otra provincia momentaneamente
y yo tenia que ir a verla, no existia la posibilidad de llegar y
decirle que estaba embarazada. Se moria y me mataba, toda su vida
diciendome: "mas vale que no te embarazes, porque te las vas
a arreglar sola". En pocos meses llegaba mi tan ansiado "viaje
de egresados a Bariloche", no podia ir embarazada, NO QUERIA
ESTAR EMBARAZADA. Mi querido novio me habia dicho que el no podia
tener hijos !!!
No queria tener un hijo a esa edad, ibamos a pasar necesidades el,
y yo. Mi vida todavia no habia empezado !!. Mi novio de aquel entonces
queria tenerlo, pero yo no, y me apoyo (aunque despues se aparecio
en mi casa pidiome que le devuelva a su hijo). Consegui el nombre
de un medico, mintiendole a una amiga para que me lo de. Juntamos
la plata pidiendo prestado, y poniendo plata de mi viaje de egresados.
Me perseguian las imagenes que mi profesora de Educacion para la
Salud en 4º año. Nos habia mostrado un video acerca del aborto,
era una filamacion....horrible !!! Me perseguia la culpa ....mucha
culpa !!! (gracias Iglesia !! )
El tipo que me atendio, me trato mal, la tipa que estaba con el,
peor. Me desperte en un cuarto, con cuatro camas pegadas unas con
otras, algunos sillones, una chica que era levantada por esta tipa
y se iba como podia, otra que entraba. Y yo ahi en una cama semi
inconsciente. Esta tipa entro a buscarme y me dijo que no me acomodara
que esa no era mi casa.
Estuve con depresion despues de esto, y nadie tenia que saber que
habia abortado. El fantasma de haber abortado me persigio durante
años, hoy despues de diez años sigo pensando que fue
la mejor desicion, y no me arrepenti jamas.
El aborto debe ser legal, para evitar que suframos malos tratos.
Para que no se muera ninguna mujer mas !!!!
Jorgelina Aguirre, Buenos Aires.
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Yo aborté en dos ocasiones: a los 24 y a los 26 años.
No estaba preparada para ser madre. Como pude pagar lo hice en condiciones
de asepsia, con un médico, pero sin anestesia. Ninguno de
los dos compañeros que estuvieron fueron contenedores: el
primero, porque no estaba de acuerdo pues quería que yo continuara
el embarazo para asegurarse que yo no lo abandonaría. El
segundo porque sólo pensaba en abandonarme. Nunca me arrepentí
ni me sentí culpable. A los hijos hay que desearlos.Hoy tengo
una hija de 28 años y dos hijos de 24 y 21 años respectivamente.
Ellos son mi vida.
Ana Lía Glas, 56 años, socióloga. Buenos Aires
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yo aborte , tenia 16 años, y mi vieja, que era partera se
ocupé del lugar, y de pedir plata prestada cosa que me hizo
saber duramente...
Me llevó a un tugurio, nunca lo olvidé, donde apenas
me pusieron anestesia, para que aprenda, dijo el "doctor".
Como el tema de la plata era el que se tenia que notar, ella me
trajo en subte, yo manchandome el pantalón...
Espero, que nosotras , las madres, aprendamos de nuestras vivencias,
más allá de las realidades econónicas, porque
el sexo es un derecho...y el aborto tambien.
Ana W., Profesora, Argentina
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Tenía 21 años y una relación que creía
era perdurable, la realidad de los hechos demostraron que no fue
así, y a pesar de que lo hubiera sido lo cierto es que en
ese momento no me encontraba con deseos de ser mamá. Soy
de clase media baja, por ende conté con recursos económicos
que me los dió mi propio trabajo de aquel momento, busqué
y encontré el lugar donde finalmente me realicé el
aborto. Por supuesto con buenas condiciones de asepcia y control
indicado. Dos años después, acompañé
al mismo lugar a una de mis mejores amigas. Hoy estoy felizmente
casada y con el proyecto de que en dos años vamos a tener
nuestro primer bebé, mi amiga tiene dos hijos actualmente
y muy contenta de ser mamá.
Marcela Vivona, Abogada, 33 años.
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"Yo aborte"
El frio y la oscuridad de ese dia todavia se presentan en mi piel
como vivos, como soberanos cuando los recuerdo. Una mujer que me
dice "Que hermosos ojos" y yo que no dejaba de pensar
en que no queria ser madre a los 19 años y que esa era la
decision que tenia que tomar. Acompañada por un hombre que
me espero en la otra esquina porque no lo dejaron esperarme adentro
del consultorio. Pagando 300 pesos y explicando a mis padres no
se que cosa habia acontencido con mi mensualidad.
Volviendo de ese lugar los dolores, el abandono de ese hombre y
sola en mi cuarto. Esa soledad se traslado como dos años
hasta que pude contarle a mi compañero que hoy sigue a mi
lado y 4 años mas hasta que pude contarles a las primeras
feministas con las que me encontre y con las que luche. Ellas pudieron
por primera vez hacerme sentir el alivio de compartirlo, de llenar
el vacio adquirido en la soledad.
Mi cuerpo no volvio a ser el mismo, las formas internas mudaron,
y los organos tambien. Todo se reacomodo, he hicieron falta muchas
terapias para sacar la culpa de adentro, sacarla para no volver
a tocarla
El abandono a las mujeres en esa soledad y en esa oscuridad trunca,
mutila la sexualidad de las mismas y la de con quien ellas quieran
compartirla. Eso es lo imperdonable de la ilegalidad, el golpear
el lugar del placer como culposo y dejar liberada la vida de las
mujeres a la frigidez y el no goce.
Por una sexualidad libre de ataduras fundamentalistas y por Estado
que se encargue de garantizar a las personas la sexualidad plena
como calidad de vida.
Anticonceptivos y salud sexual y reproductiva para no abortar
Aborto legal y gratuito para no morir.
Sabina, 28 años, cordoba.
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Las felicito, humildemente, sigan adelante. Yo aborté, llore
mucho, estaba muy enamorada o encaprichada, era casado, fui sola
al medico, me durmio de la cintura para abajo, fue tan triste, tan
doloroso, el muy animal del medico no se compadecio en ningun momento
de mis gritos, aun puedo sentirme como gritaba, a veces sueño
de noche que me duele, no se si me duele el cuerpo o el alma por
lo que hice, pero solo se que si hubiera seguido adelante lo unico
que hubiera hecho hubiera sido arruinarle la vida a mis otros tres
hijos, menos mal que mi mama y mi hermana me apoyaron, pero me quedo
bien claro que para lo unico que sirve prohibir el aborto es para
que algunos medicos h.. de p... se llenen de oro a causa de nosotras
las estupidas que nos parece que los hombres nos van a acompañar
o que van a sentir lo ismo por lo que nos pasa, espero que algun
dia esa ley se haga realidad, lo deseo desde lo mas profundo de
mi alma.
Gabriela, Pergamino
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soy médica vivo en algun lugar de la ciudad de México,
yo también siendo joven aborte en dos ocasiones, no era mi
momento aún, no estaba segura de queres ser madre. No me
arrepiento de haber tomado esa decsión en dos oaciones. Cuando
llego el momento de querer ser madre, no se pudo de manera biológica,
pero llegaron a mi vida una hija y un hijo, en adopción,
a los que adoro y mi maternazgo es tan pleno como el que mas. También
los abortos los viví en la clandestinidad y sola. Soy feminista
y médica en activo por lo que ayudo a las mujeres que desean
interrumpir un embarazo. Las atiendo tanto en la `parte fisica como
en la emocional, tratamos de crear un ambiente calido el dia que
se atienden
atención personalizada, musica en la sala de atención,
estancia postintervención el tiempo necesario, colación
ligera. siendo una decisión dificil no debemos hacerla inhumana
ni despersonalizada. Los profesionales de la salud tenemos la obligación
de atender con calidad y desde una perspectiva de género
y ademas luchar por que el aborto sea legal y gratuito.
Desde mi espacio profesional y de participación política
femenista seguiré impulsando la demanda de las mujeres a
decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.
Mercedes, México.
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Fue a los 23 años, acompañada de mi novio, hoy mi
marido,pude pagarlo, todo salio bien. Eramos estudiantes y no era
el momento, no teniamos trabajo y una situacion fliar dificil.
Hoy soy madre de dos hijos, de 4 años y 4 meses, y en el
embarazo de ambos recorde especialmente aquella decision.
Cdo se habla del aborto "legal" hoy quienes piensan que
una va a ir a abortar alegremente, y todos los meses.
Lei el testimonio de otras mujeres y se que tanto ellas como yo
no hubieran querido pasar por esto, es horrible, y el dolor del
alma no se borra con nada. Creo q en el fondo nadie esta de acuerdo
con abortar, a nadie le gusta pero "antes de juzgar a alguien
camina tres dias con sus zapatos" dice un prob. indú.
Diez años despues tube un aborto espontaneo de un embarazo
deseado y entre por la puerta grande,cubierta por mi obra social.Pero
el dolor del alma fue el mismo.
Pidamos por educacion y anticonceptivos para todos.
Gracias. M.M.
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Yo me realice varios abortos,estando ya casada, a estas situaciones
las vivi con mucha soledad y dolor; ya que mi pareja jams se hizo
cargo.
Tres fueron realizados en consultorios clandestinos pero en los
que la seguridad septica estaba asegurada, uno, el ultimo fue con
pastillas y el costo fue brutal, casi me muero y a partir de ahi
jama volvi a quedar embarazada. Creo que el aborto deberia estar
despenalizado y que de esa manera las mujeres sufririamos menos,
ya que el desgaste sicologico no tiene precio y la culpa esta por
siepre con vos. Tambien creo que se deberia fomentar aun mas la
conciencia sobre el cuidado anticonceptivo para evitar que miles
de mujeres pasen por esta experiencia aterradora y que siempre vivis
en extrema soledad.
Yo no se lo deseo a nadie, me hubiera gustado ser mas conciente
y haberme cuidado. Lo feo LOS TIPOS SE BORRAN, ESTEN CASADOS O NO
CON VOS.tENGO 41 AÑOS Y SOY DOCENTE. RUTH
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TESTIMONIOS DE ACOMPAÑAMIENTO
(Continuación)
Yo aborté:
Cuando vi a mi hermana apoyada sobre la mesada tenia una palidez
que asustaba, sus ojeras eran profundas y en su brazo la marca de
una pinchadura. Estaba ahí casi al borde del desmayo. Presentía
que algo no estaba bien, busque a mi mamá y le insistí
para que le preguntara que le pasaba. Se alejaron las dos, hablaron,
inmediatamente mi mamá me pido que la llevara a casa. En
nuestro edificio vivía una médica ginecóloga
a quien vino a ver a mi hermana. Luego de revisarla llevó
a mi mamá al comedor. Mientras la ayudaba a cambiarse la
cama via la cama de mi hermana empapada en sangre. La ingresamos
por la guardia en el hospital publico donde trabajaba esta doctora.
Creo que en ese momento, al ver tanta sangre comprendí que
mi hermana se moría. Mi hermana pasó varios días
en el hospital. Siempre estuvo pálida, tuvimos que pedir
donadores de sangre y esa fue la primera vez que doné sangre.
Me pasaba horas junto a mi hermana etendiendo a medias lo que sucedia.
Las dos éramos adolescentes, pero creo que en ese instante
sin saber bien porque habíamos madurado.
Años después mi hermana me contó que había
sucedido aquel día. Se había escapado de un hospital
al que había ido luego de hacerse un aborto con una sonda.
En el hospital le dieron los primeros auxilios, pero escuchó
a un médico que dijo que debia hacer la denuncia de su situación.
Ella, joven, sola y asustada sólo pensó en escaparse.
Mi hermana se estaba desangrando y los médicos lo único
que pensaron era en denunciarla. Distinta fue la actitud de nuestra
vecina médica, quien la ingreso al hospital e inventó
una patología aún a riesgo de perder su trabajo.
Estar casi al borde la muerte no fue la única secuela que
tuvo mi hermana. Varios años después con una pareja
estable intento quedar embarazada y no podía, me contaba
llorando sus pesadillas: " Soñé que tenía
un bebé en brazos y cuando le corría la manta para
ver su cara veía una calavera" se culpaba una y otra
vez del aborto y pensaba que no tener hijos eran un castigo de Dios.
Durante años no pudo quedar embarazada, hasta que finalmente
con la ayuda, contención y compresión de otros médicos
finalmente pudo tener a sus dos hermosas nenas.
Ahora que yo soy una mujer adulta lucho por la legalización
del aborto. Porque no quiero que otras hermanas sufran lo que sufrió
la mía, porque no quiero que ya ninguna mujer este entre
la vida y la muerte. Porque no somos, las mujeres, máquinas
de fabricar bebes. Somos personas que tenemos el derecho a decidir
sobre nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo que es del estado y la iglesia
cuando se trata de decidir si tenemos derecho al aborto y que es
nuestros cuando se muere de hambre o se desangra en una cama.
ZML, Luchadora social y activista por la legalización del
aborto (No pongo mi nombre por respeto a mi hermana)