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8 de Marzo Día Internacional de la Mujer

 

Contra el machismo y la incultura patriarcal

Autoorganización de las mujeres

para cambiar la sociedad

 

Desde el mes de diciembre estamos viviendo un gran cambio en Argentina, un cambio protagonizado por todas y todos, un cambio gestado en rebelión contra las insoportables condiciones a las que nos someten aquellos que intentan seguir digitando nuestras vidas desde lo más alto del poder.

 

Nuestra energía explotó de manera inédita, masiva, sin convocatorias ni dirigentes, demostrando la contundencia del protagonismo social: lo decidimos y lo hicimos, y nada pudo detenernos. Llenamos las calles, llenamos las plazas y en poco tiempo las asambleas populares comenzaron a extenderse en muchos puntos del país. Desde estos espacios comenzamos a desarrollar y a poner en marcha múltiples iniciativas: contra la desocupación, el hambre y la miseria, por la salud y la educación, contra los bancos, contra el aumento de los precios, medidas solidarias entre vecinos. Empezamos a discutir nuestros problemas, que son los problemas de la sociedad y por lo tanto sólo pueden ser resueltos por la sociedad misma y desde abajo, contra el Estado, los políticos y el poder.

 

En estos momentos estamos discutiendo mucho más que un simple cambio de personas; estamos cuestionando a un sistema socioeconómico entero y a sus instituciones, las cuales se han revelado como nunca antes al servicio de los intereses de unos pocos contra la inmensa mayoría de la sociedad. De esta manera, nos encontramos no sólo ante la posibilidad de cuestionar algunos aspectos sino efectivamente ante la posibilidad de cambiar completamente nuestras vidas, transformando la sociedad de conjunto.

 

Protagonistas en primer plano

 

Muchos se han sorprendido por la gran cantidad de mujeres que hemos participado y continuamos participando en los distintos sucesos de la rebelión social en curso. Es cierto. Las mujeres somos también protagonistas del comienzo de esta transformación social: en los cacerolazos, en los cortes de ruta, en las asambleas populares, en las comisiones de trabajo, salud y vivienda entre otras. Somos protagonistas y estamos presentes como lo estamos en todas las esferas de la vida y de la sociedad. Sin embargo este hecho no puede ser meramente constatativo y analítico. Sería muy bueno preguntar y preguntarnos ¿qué papel tenemos y qué papel podemos tener las mujeres en la transformación social desde abajo? Opinamos que un rol central y decisivo.

 

A lo largo de todo este proceso han surgido nuevos valores que expresan potencialidades revolucionarias inmensas: la acción colectiva, la solidaridad, una nueva sociabilidad contra el individualismo y la fragmentación social. Sin embargo queda mucho por hacer y mucho por cambiar. Hay aspectos que no han sido puestos en cuestión y que tienen muchísimo que ver no sólo con el sistema que no queremos sino sobre todo con la sociedad que podemos construir. Uno de ellos es el patriarcado y toda la cultura machista que lo sostiene, pilares fundamentales de la dominación, de la violencia, de la opresión y de la perpetuación de las relaciones de poder de un género sobre otro.

 

El dominio que enfrentamos es capitalista y patriarcal, que explota y oprime de manera conjunta. Contrariamente a todos los discursos y a todas las ideologías que se empeñan en mistificar la realidad y en afirmar que las mujeres hemos conseguido la paridad con los hombres por lo que ya no tenemos ninguna razón ni para luchar ni para reivindicar, creemos que patriarcado aún existe. Tanto los desvalores como la cultura patriarcal siguen activos en nuestra sociedad y pensamos que no hay posibilidad de una verdadera transformación social sin una lucha denodada contra ellos y una superación de los mismos.

 

 

Revolucionar nuestras vidas, transformar la sociedad

 

En este 8 de Marzo, el cual transcurre en medio de esta gran rebelión social, puede nacer si nos lo proponemos una nueva solidaridad femenina. Una nueva solidaridad que parta en primer lugar de la identificación de las cuestiones comunes que nos unen y que enfrentamos como mujeres y de hacer visibles todos los mecanismos a través de los cuales actúa y se expresa el patriarcado, desde los más trágicos hasta los más aparentemente insignificantes. Cada asamblea popular puede ser el espacio ideal para empezar a reflexionar juntas estas cuestiones y tomar en nuestras manos las soluciones posibles.

 

Vivimos en un mundo donde impera un sistema social y cultural basado en la dominación al género femenino. En nuestro país dicha dominación tiene expresiones particulares y hasta dramáticas, y no es para nada casual que en momentos de rebelión social como los que vivimos se ponga crudamente de manifiesto. La dominación sexual y la prepotencia del género masculino no pertenecen sólo al ámbito privado sino que son agitadas y gritadas a los cuatro vientos, tanto en las movilizaciones como en los cacerolazos y las asambleas populares. Los insultos de connotación sexual con contenidos violentos hacia las mujeres es algo continuo y hasta obsesivo: los testículos o los huevos se transforman en sinónimos de coraje; las vaginas, o mejor dicho las conchas, de nuestras madres, tías, abuelas o madrinas pasan a ser los sucios y denostados lugares a donde mandar a todos aquellos personajes que repudiamos; un pene gigante y naranja se pasea alegremente por la calle -llevado por diminutos hombres y algunas mujeres que se convierten en cómplices de su propia opresión- expresando el imaginario social de que desde el poder nos rompen el culo y que nosotros podemos rompérselo al poder; todos los que queremos que se vayan, políticos, militares, policías, son convertidos en hijos de puta, el insulto popular por excelencia que continúa condenando a las prostitutas y nunca jamás a quienes las explotan y las compran: todos hombres.

 

Es más que nunca urgente y radical emprender una batalla ideal, cultural y de valores contra la incultura y los desvalores del sistema, denunciando todas y cada una de sus expresiones. No somos las mujeres que combatimos el machismo quienes rompemos la unidad de los que luchan; la unidad la rompen quienes reproducen y se homologan con el poder, en este caso patriarcal. Pensamos a esta lucha como un primer paso, ciertamente importante y fundamental, en el camino de terminar con la opresión y conseguir la liberación. Apostamos firmemente a la fuerza que nos puede dar la solidaridad y la autoorganización de las mujeres para obtener derechos que transformen nuestras vidas.

 

Desde hace algunos años, las mujeres venimos rompiendo moldes y rechazando de diferentes maneras tanto roles como mandatos que el patriarcado nos ha impuesto con la fuerza y también a través de múltiples ideologías. Se trata de un proceso abierto en el que nos hemos demostrado capaces de no ser simples objetos de opresión, sino de poder ser sujetos de liberación. Nosotras queremos partir de ese gran punto afirmativo, profundizándolo y enriqueciéndolo entre todas. Se requiere de un trabajo persistente y muy consciente para avanzar en cuestiones impostergables: el derecho a la autodeterminación sobre nuestro cuerpo, hoy expropiado por el Estado que nos impide interrumpir un embarazo no deseado a través de un aborto libre y gratuito; la lucha contra la violencia cada vez mayor hacia las mujeres, niños y niñas, violencia que asume diversas formas que van desde los golpes hasta el abuso sexual; la doble jornada laboral, en nuestros trabajos y en nuestras casas a través del trabajo doméstico que nos convierte en esclavas y no es reconocido socialmente; la necesidad de guarderías y comedores infantiles que no sean un depósito de niños, sino lugares confiables, gratuitos y agradables donde poder enviar a nuestros hijos e hijas y no sólo en días y horarios laborales; el pleno conocimiento de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad hoy basada en las necesidades del varón, que nos permita un goze pleno y verdadero así como también la elección consciente de la maternidad.

 

La potencialidad extraordinaria que encierra la lucha por la liberación de las mujeres es tal que, si es pensada en clave de autodeterminación y autoorganización directa, puede efectivamente transformar nuestras vidas pero no sólo, transformando también transversalmente a toda la sociedad, empezando hoy por los protagonistas de los movimientos y de las luchas de los distintos sectores que se están movilizando activamente. Porque hasta las reivindicaciones más pequeñas de las mujeres involucran a la totalidad de la existencia de ambos géneros, femenino y masculino; y la cuestión no se plantea sólo en términos de defensa y de conquista de los propios derechos indispensables pero no suficientes-. Nuestra manera de entender la liberación de las mujeres no significa una inversión de roles y actitudes de hombres y de mujeres en la actualidad, sino una superación de los mismos que haga posible la liberación total de todos los seres humanos.

 

Sin embargo las razones de nuestra batalla y de nuestro compromiso no pueden limitarse sólo a la crítica; si bien es necesario desarrollar y profundizar la crítica al patriarcado y a todas sus instituciones, esto no alcanza si no es realizado en razón de otra vida individual y colectiva, de nuevas relaciones entre hombres y mujeres en las que no medie ni el poder ni la instrumentalidad.

 

Creemos fundamental hacer hincapié en la autodeterminación y la autoorganización porque, más allá de ser elementos que pueden hacer crecer el protagonismo y la conciencia de las mujeres puede sobre todo hacer descubrir, desplegar e inventar las mejores potencialidades que tenemos como género, las cuales son extremadamente necesarias para la preparación de una revolución que transforme radicalmente la vida y las relaciones humanas. Una revolución que pensamos y soñamos socialista, libertaria, interétnica y feminista, en la cual el papel que podemos jugar las mujeres es vital e imprescindible. Una revolución que podemos comenzar a vivirla desde el aquí y el ahora.

 

 

Comencemos a autoorganizarnos impulsando comisiones de mujeres en todas las asambleas populares

 

 

Participemos activamente de las distintas iniciativas para el 8 de Marzo

 

 

CONTRA LA VIOLENCIA Y LA OPRESION,

POR UN FUTURO DE LIBERACION

MUJERES DE SOCIALISMO LIBERTARIO

 

[email protected]

 

<<Calendario | 8 de marzo8 de marzo en Argentina
URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/calendario/8_marzo/socialistas.html
Fecha de publicación en RIMAweb: 10 de marzo 2002
Palabras clave: 8 de marzo, día internacional de la mujer, 8 de marzo en Argentina, Socialismo libertario.
Fecha de actualización en RIMAweb: 29/04/05