Querida Gabby:
Como esperabas oir mi voz con respecto al maltrato infantil, aquí respondo. Pero no con mi voz sino con la de alguien que considero debe ser leído y circular por todas partes y es Alice Miller en su libro "Por tu propio bien" en el epílogo de la segunda edición intenta clarificar lo expuesto en su obra en los siguientes puntos:
" 1- Cualquier niño, niña viene al mundo para crecer, desarrollarse, vivir, amar y expresar sus sentimientos y necesidades.
2- Para desarrollarse, el niño, la niña necesita la ayuda de adultos que, concientes de sus necesidades, l@ protejan, l@ respeten, l@ tomen en serio, l@ amen y le ayuden a orientarse.
3- Cuando se frustran las necesidades vitales del niñ@, cuando el adulto abusa de él, ella, por motivo egoístas, le pega, l@ castiga, l@maltrata, manipula, desatiende o engaña sin la interferencia de un testigo, entonces la integridad del niño, niña sufrirá un daño irreparable.
4- La reacción normal a una agresión debería ser de enfado y dolor. Sin embargo, en un entorno perjudicial, al niñ@ se le prohibe enojarse y, en su soledad, el dolor le resultaría insoportable. El niño, la niña, debe entonces ocultar sus sentimientos, reprimir el recuerdo del trauma e idealizar a su agresor. Más adelante no sabe que le ha pasado.
5-Desconectados de su causa original, los sentimientos de enfado, impotencia, confusión, añoranza, aflicción, terror y dolor conducen a acciones destructivas contra otros (comportamiento criminal o asesinatos masivos) o contra uno mismo (adicción a drogas, prostitución, desórdenes psíquicos y suicidios).
6-Las víctimas de las venganzas de los agresores son a menudo sus propios hijos e hijas, utilizados como víctimas propiciatorias. En nuestra sociedad esta agresión está aún legitimada, incluso tenida en alta estima, mientras la sigamos llamando educación. Es trágico qu los padres peguen a sus hijos e hijas para evitar sentir lo que sus padres hacían con ellos, ellas.
7- Un niño o niña que haya sido maltratad@ no se convertirá en criminal ni mentalmente enfermo si, por lo menos una vez en su vida, encuentra una persona que comprenda que no es el niño, la niña maltratad@ e impotente el que está enferm@, sino su entorno. Hasta tal punto el conocimiento o la ignorancia de la sociedad (parientes, asistentes sociales, terapeutas, profesores, profesoras, doctores, doctoras, psiquiatras, funcionarios, funcionarias, enfermeros, enfermeras) pueden salvar o destrozar una vida.
8- Hasta ahora la sociedad ha protegido al adulto y culpado a la víctima. Ha contribuído a ello la ceguera ante teorías que se amoldan a los patrones educacionales de nuestros bisabuel@s, en la que l@s niñ@s eran criaturas dominadas por la maldad y los impulsos destructivos, inventaban falsas e imaginativas historias y ofendían o deseaban sexualmente a sus inocentes padres. En realidad cada niño, niña tiende a sentirse culpable y responsable de la crueldad de sus padres debido a su constante amor por ellos.
9- Gracias a la utilización de medios terapéuticos, ahora somos capaces de verificar empíricamente que las experiencias traumáticas de la niñez se almacenan y afectan durante toda la vida. Además, en estos últimos años las mediciones electrónicas de la vida intrauterina y del recién nacid@, revelan que el niño, la niña, desde el principio, sinte y aprende tanto la crueldad como la ternura.
10- La luz de este nuevo conocimiento revela la razón lógica de todo comportamiento absurdo, desde el instante en que las experiencias traumáticas de la niñez emergen de la oscuridad.
11- El aumento de nuestra sensibilidad hacia la normalmente negada crueldad con l@s niñ@s y los efectos de este aumento, acabarán con la violencia transmitida de generación en generación.
12- Las personas cuya integridad no ha sido dañada en su infancia y que han recibido de sus padres protección, respeto, sinceridad, serán jóvenes y más tarde adult@s, inteligentes, sensibles, fuertes y perceptiv@s. Sentirán alegría de vivir y no necesitarán dañar a otros o a sí mismos, ni cometer asesinatos. Utilizarán su fuerza para protegerse, pero no para atacar a los demás. No podrán más que proteger a los más débiles y por tanto a sus propios hij@s, pues es exactamente lo que han experimentado y porque vivenciaron ese conocimiento en lugar de la crueldad. Ell@s seguramente no podrán entender que alguna vez otras personas necesitaran una inmensa industria de guerra para sentirse seguros en este mundo"
Hasta aquí Alice Miller, la incorporación del femenino lo agregué yo, en la traducción de la edición que tengo no está, aunque los estudios de género no están incorporados, creo que el aporte de Alice Miller es de un incalculable valor. Si a esto le agregamos el texto de Estella Welldon "Madre, virgen, puta. Idealización y denigración de la maternidad", quien dice: "La sociedad espera que las madres se comporten como si estuvieran provistas de una varita mágica, que no solo la libera de anteriores conflictos sino que también las equipan para que manejen las nuevas emergencias de la maternidad con habilidad, precisión y destreza".
Y en cuanto a los factores socioeconómicos adentrarnos en el pormenorizado estudio de José Manuel Martín Medem "La guerra contra los niños" en el que se reúne y describe la violencia que nuestro mundo, que se dice civilizado, ejerce sobre la infancia.
Dice en su contratapa:
"Ocasionalmente, la prensa ha revelado asesinatos, secuestros, mutilaciones, tortura, ha denunciado al explotación laboral y sexual de niñ@s en países del Tercer Mundo, o el tráfico de órganos infantiles hacia Europa o Estados Unidos. No se trata de hechos puntuales, de anomalías. Mafias bien organizadas controlan el negocio de la prostitución infantil, las adopciones ilegales o el tráfico de órganos ante la indiferencia o la complicidad de numerosos gobiernos. Lo que José Manuel Marín Medem califica de "guerra contra los niños" es una guerra que se libra en toda América Latina, en Asia y Africa, pero también en el orgulloso primer mundo. Cerrar los ojos a esa guerra, ignorar lo que está sucediendo, pretender que se trata de simples rumores y exageraciones nos convierte, inapelablemente, en cómplices por omisión de los más abyectos crímenes: los que se cometen sobre la infancia"
Queridas amigas espero que con la transcripción de algunas voces que al menos a mí me han ayudado a comprender un poquito más este tema haya presentado mi posición. Creo que por más esfuerzos que se haga, desde las buenas voluntades, en un país como el nuestro, se dista muchos de realizar
políticas en favor de la infancia y de la humanidad. A veces siento que las acciones que podamos realizar en forma dispersa y separada, son como gotas de agua en el desierto, pero no pierdo las esperanzas de que entre muchas gotas juntas podamos formar un oasis.
Un beso a todas Liliana
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