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Jornada de Reflexión Lésbica de Rosario
26 de junio del 2004
"La sexualidad es política, no
pertenece al ámbito privado"
La jornada "Entre Nosotras" reunió
a 25 militantes del movimiento lésbico de distintos puntos
del país. "Ser lesbiana está rodeado de un
silencio aterrador por su carga revulsiva, porque pone en cuestión
al modelo patriarcal", fue una de las reflexiones de un encuentro
donde Rosario sorprendió a las visitantes por acciones
que "en Buenos Aires no se dan".
Por Sonia Tessa
(Rosario 12, domingo 4 de julio de 2004).- Vinieron desde Neuquén,
Buenos Aires, Salta, Córdoba y la ciudad de Santa Fe a compartir
experiencias, producir conocimiento y mostrar su arte entre pares.
Fueron 25 lesbianas que supieron hacer de la jornada "Entre
Nosotras" una fiesta prolongada por nueve horas. Se reunieron
en un lugar sencillo donde los sandwiches y las gaseosas fueron
lo menos importante. La camaradería se prolongó hasta
bien entrada la noche, previo paso por la marcha del orgullo gay
que este año tuvo una importante presencia femenina.
"Si algo hubo de diferente en esta celebración del orgullo
fue la gran cantidad de lesbianas", apunta Gabriela De Cicco,
una de las organizadoras de la jornada. Hay una historia del movimiento
lésbico en la Argentina, por recuperar, y claro que este
encuentro no fue el primero, aunque sí es inaugural para
el interior del país. "Yo percibo que en Rosario están
pasando cosas. Cada vez que vengo me encuentro con acciones como
esta que, sinceramente, en Buenos Aires no se dan", considera
Gabriela Adelstein, que llegó desde la Capital Federal. Comparte
la percepción con otra histórica activista lésbica,
Cristina García Acevedo.
Cualquier persona desprevenida podría preguntarse sobre la
necesidad de esta jornada. Incluso, el cartel que las asistentes
al encuentro llevaron a la marcha del Orgullo ironizó al
respecto. "Lesbianas exageradas", se nombraron luego de
debatir durante la tarde sobre la importancia de la visibilidad
lésbica, ya que el secreto que las rodea como mujeres que
aman a mujeres tiene como objetivo borrar la evidencia de otras
sexualidades posibles. Entonces, les endilgan la exageración
por el propio enarbolamiento
de su existencia.
Las organizadoras fueron Irene Ocampo y De Cicco, activistas feministas
y lesbianas, y coordinadoras de la lista Safo Piensa, que reúne
a 70 en todo el país. Las cuatro invitadas, Liliana Daunes,
Fabiana Tron, Valeria Flores y Yuderkys Espinosa, viajaron desde
Buenos Aires, Córdoba y Neuquén con ponencias elaboradas
especialmente para la ocasión, que luego fueron debatidas
entre todas. Las poetas ˆcomo Irene y Gabriela, entre otras-
leyeron sus poesías. Andrea Fernández cantó
para todas, y cada una puso de sí lo mejor para entramar
una reunión que será ˆsegún algunas participantes-
un "hito en la historia del movimiento lésbico".
Lo sea o no, es cierto que intentará avanzar en la visibilidad
de las mujeres que aman a otras mujeres.
"La sexualidad es política, no es cierto que pertenezca
al ámbito privado. La heterosexualidad obligatoria se impone
en cada aspecto de la vida cotidiana, pero cuando nosotras expresamos
nuestra identidad, nos dicen que no es necesario que lo digamos.
Porque ser lesbiana es lo inefable, está rodeado de un silencio
aterrador por su carga revulsiva, porque pone en cuestión
al modelo patriarcal", expresó Valeria Flores, quien
afirmó: "Yo no quiero ser aceptada por esta sociedad
que es tremendamente discriminatoria".
Valeria es docente, y en la jornada presentó su ponencia
"Fugitivas en el desierto".
Con distintas realidades, Valeria y su pareja, M. ˆcuyo nombre
se reserva por temor a represalias en su trabajo- hacen juntas la
boletina "La Sociedad de las Extrañas", en Neuquén,
una publicación dirigida a lesbianas donde ponen en común
reflexiones, sitios de interés y también producciones
literarias. El esfuerzo es ciclópeo, porque "en la Patagonia
no existe nada en el tema lésbico", pero abrió
caminos, ya que también realizaron una encuesta para conocer
sobre la forma de vida de las lesbianas, a las que contactaron a
través de una red de relaciones que fueron forjando.
La jornada puso en común diferentes realidades, sentires
y producciones. La periodista Liliana Daunes mostró una producción
radiofónica que incluyó la voz de Safina Newbery,
una pionera que deberá figurar en la genealogía del
movimiento lésbico. También hubo espacio para recuperar
a otras "mujeres inconvenientes", como Angélique
Ionatos, una cantante griega que musicalizó
los poemas de Safo, Liliana Felipe y la poeta y teórica feminista,
Adrienne Rich, quien acuñó el término "heterosexualidad
obligatoria" para definir la compulsión de la sociedad
hacia una sola elección sexual, considerada como normal y
natural.
Además de la discusión sobre las ponencias, que puso
a circular diferentes saberes y posiciones sobre el lesbianismo,
el feminismo, la lesbofobia interna y externa, la heterosexualidad
obligatoria y otros temas que atraviesan su vida, hubo un momento
alto de la jornada con la lectura de poemas. Para Fabiana Tron,
llegada desde Córdoba, eso marcó un hito. "De
todos los años que yo tengo de activismo, es la primera vez
que veo esta calidad de producción, el nivel de los trabajos
presentados fue muy bueno, y fue un espacio para poner en común
el arte lésbico, la literatura lésbica, que en la
Argentina hasta ahora parece no existir, pero sí hay lesbianas
que
producen", afirmó.
Para De Cicco, ese fue un momento de quiebre. "Era la primera
vez que leía entre pares los poemas dedicados a Irene. Si
bien uno escribe con un imaginario sobre la recepción, al
comprender que eran 25 lesbianas las que me escuchaban, al percibir
el silencio y la emoción, tuve una sensación muy fuerte",
relató.
Perseguidas en el norte
Rosario y Dora son una pareja de lesbianas que vivían en
Salta, donde tenían una pequeña empresa gastronómica.
Son dos profesionales, una oriunda de Perú, la otra salteña.
Cuando los vecinos de la ciudad capital comenzaron a perseguirlas,
y agredirlas por su condición sexual, ellas se refugiaron
en Cerrillos, un pueblo ubicado a 15 kilómetros de la ciudad,
donde servían la
leche para niños carenciados, que jamás entraron a
su casa. Pero en esa pequeña localidad de 15.000 habitantes,
una pareja de lesbianas era insoportable. Comenzaron a agredirlas,
hicieron reuniones en las dos escuelas de la localidad para impedir
que siguieran realizando su labor, y terminaron echándolas.
Hoy las dos mujeres levantaron su casa y se fueron a vivir a Buenos
Aires, donde apenas sobreviven, sin sus pertenencias, que debieron
abandonar.
"Hemos pasado muchas cosas. Desde la agresión verbal,
el maltrato psicológico, las amenazas por mi condición
de peruana", relató Rosario, quien ahora se encuentra
en plan de regularizar sus papeles en la capital Federal, gracias
a la ayuda de la asociación civil Siete Colores, que preside
Gabriel Gálvez.
"Ahora estamos empezando de nuevo. Cuanto más nos hirieron,
nos unimos más. Y nos dolió, pero nos fortalecimos",
afirmó Dora. Viven en un hotel de la ciudad de Buenos Aires,
donde buscan trabajo, y atienden un puesto de artesanías.
Dora es periodista y calígrafa, Rosario traductora de inglés
y webmaster.
Más transgresor que ser gay
Se encontraron en el taller de lesbianismo que se realizó
en el Encuentro de Mujeres, en agosto último en Rosario.
Y siguieron reuniéndose con la idea de formar un grupo. Al
principio, participaban de las acciones del movimiento de mujeres
sin poder nombrarse siquiera. Pero luego pudieron afianzar su condición
y eligieron una identidad. Se llaman Las Safinas, en honor de la
teóloga feminista Safina Newbery, y en la marcha del Orgullo
gay que se realizó la semana pasada en Rosario subieron al
escenario para plantear sus
reivindicaciones.
"Sabemos de las innumerables dificultades a la hora de construir
y, sobre todo, de mantener un esapcio como este. Nuestra propia
lesbofobia es un el obstáculo más fuerte al que nos
hemos enfrentado y en numerosos casos, la razón fundamental
por la que muchas han fracasado. Es nuestro deseo más profundo
que en esta ocasión logremos superar las trabas que se nos
presenten. Contamos con una profunda convicción para lograrlo",
leyó Andrea Fernández, acompañada por otras
integrantes del grupo.
Saben que el camino es difícil, y por eso la visibilidad
de la marcha del orgullo fue un hito. "En la marcha sos vos
mostrándote, diciendo algo.
Diciendo que existimos y hablando primero al resto de las lesbianas,
para decirles que estamos orgullosas de serlo y dispuestas a pelear
por nuestros derechos", afirmó Natalia Bolcatto, otra
de Las Safinas. Es por eso que la pelea para que se apruebe la unión
de parejas estables es una plataforma básica de reconocimiento
de derechos. "Las mujeres lesbianas que viven en pueblos pequeños
sufren aún más la discriminación, porque allí
el qué dirán y las represalias son más fuertes",
agregó la activista, quien consideró: "que una
mujer viva su sexualidad plenamente es aún más transgresor
que un hombre gay".
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