DUDAS, REFLEXIONES Y PREGUNTAS EN LA LUCHA POR EL
DERECHO AL ABORTO*
Por Dora Coledesky Fanjul
El objetivo de este trabajo, es tratar de comprender
las razones por las cuales no hemos podido avanzar más en
la lucha por este derecho.
No queremos analizar los escollos que se nos presentan con las instituciones.
Eso es claro y ya lo sabemos. Creo que el principal escollo está
en nosotras mismas. ¿Por qué? Cuando digo nosotras
mismas me refiero a las que aparentemente entendemos la necesidad
de que el aborto sea legal, lo logremos o no.
Se invocan distintos argumentos cuya relatividad trataremos de demostrar.
Por ejemplo: hay compañeras que trabajan en relación
a las mujeres de los sectores pobres de la población que
invocan la siguiente argumentación para demostrar que dichas
mujeres están contra el aborto: que en general tienen muchos
hijos, que dicen que nuestros hijos son nuestro único bien,
salimos a la lucha por nuestros hijos, etc., etc. En primer lugar,
como dijimos en respuesta a esta preocupación: nunca hay
que oponer el aborto a la maternidad. Nosotras no propugnamos el
aborto Esto tiene que estar claro.
Pero lo que invocan las mujeres sobre sus hijos tampoco se contradice
con el derecho al aborto. Sobre todo si tenemos en cuenta que el
aborto séptico, es el que causa más daños,
hasta la muerte , se da en esos sectores.-
¿Cuántas de esas mujeres, sus vecinas, sus amigas,
sus parientes se encontraron alguna vez en esa situación?
Pero hay que profundizar, si podemos. Hay algo que no cierra. Si
el aborto es parte de las vidas de estas mujeres, porque lo niegan,
porque queda oculto sin salir a la superficie. Podríamos
quizás decir que por temor, por que el aborto está
rodeado por un manto de criminalidad, de culpabilidad, lo que hace
que las mujeres no lo saquen a luz. O quizás porque nosotras
no sabemos llegar con nuestro lenguaje por diversas razones: por
temor, por vacilación, por debilidad, por intereses políticos
o de otro carácter, o quizás por una subestimación
de las mujeres pobres, a quienes creemos, en el fondo, incapaces
de comprender lo que planteamos, entonces queremos ir despacio,
por etapas, prudentemente, tacticamente. Sin negar la importancia
de la táctica, prepararse para el debate, por lo menos conocer
toda la argumentación necesaria. Pero tiene que partir de
la comprensión de que no nos dirigimos a infantes, sino a
mujeres adultas, no por su edad, sino por su vida misma , muchas
de las cuales encabezan sus familias, son las que trabajan o están
en la lucha.
Muchas compañeras ponen el acento en la anticoncepción
y en la educación sexual. Sin desconocer la importancia de
la difusión del conocimiento de la anticoncepción,
¿es que alguien puede estar en contra?. Solamente los sectores
de la Iglesia que para estos casos no son nuestros interlocutores.
Al contrario, tenemos que luchar para que se extienda y se aplique
la ley recientemente sancionada Creemos que es falso oponer los
tres aspectos importantes para la vida de las mujeres. Diremos hasta
el cansancio La vida de las mujeres es muy compleja: no somos robots:
un día podemos olvidarnos de tomar la pastilla, o de ponernos
el diafragma -para aquéllas mujeres que tienen las condiciones
para usar dicho método- que en las condiciones actuales son
las menos, o simplemente se olvidó y le surge una relación
sexual casual, que la toma desprevenida, etc. O habiendo quedado
embarazadas cambiamos de opinión por múltiples y diversas
razones. Además hay un factor irracional en las relaciones
sexuales que las mujeres no llegamos a controlar totalmente ¿y
por ello estamos condenadas a seguir adelante con un embarazo no
deseado ?
Tampoco podemos estar contra la táctica, entendiendo por
tal utilizar formas de abordaje que hagan más fácil
la relación con las mujeres a las cuales nos dirigimos. Pongo
por ejemplo: el 8 de marzo de 2002, mujeres que integran secretaria
social de la Municipalidad de Morón, me invitaron a hablar
en el escenario del teatro Municipal de esa localidad, donde se
había representado algunos monólogos de la vagina
y justo cuando la Corte Suprema se había opuesto a la píldora
de emergencia. Me tomaron de sorpresa y cómo no sabía
cómo era el público al cual me dirigía, hablé
del aborto después de criticar a la Corte, poniendo el acento
en las muertes por aborto séptico, en la
salud de las mujeres. Había más o menos 500 mujeres
que es la capacidad del teatro, la respuesta fue un aplauso generalizado,
casi una ovación de pie.
El espectáculo era gratuito y venían mujeres de todos
los sectores sociales, más bien pobres. Cuál es la
conclusión: Yo no podía extenderme, pero estoy segura
que aunque hubiera ido más lejos en mi intervención
planteando nuestro derecho a decidir y por qué, igual hubieran
aplaudido. Usé un recurso táctico, no equivocado,
pero en otra situación cabía ir más lejos.
Se usan frases totalmente erróneas que escuché muchas
veces: "el aborto es el último recurso" "nadie
va alegremente a realizarse un aborto", etc. Que en realidad
son argumentos para nosotras mismas, parece que no estuviéramos
convencidas de nuestros derechos. Se dice "el aborto es el
último recurso".
O el primero, cuando una mujer se ve en la alternativa de que está
embarazada, ¿cuál es el último recurso? Estoy
embarazada, no lo quiero tener, cuál es el camino: el aborto,
ya no hay otro camino: la
anticoncepción ya fue como dicen los chicos, el cuidado para
no quedar embarazada ya pasó. Queda un solo recurso: abortar.
Cuando se dice "nadie va alegremente a hacerse un aborto"
es una subestimación de las mujeres, hablamos por ellas,
no las escuchamos a ellas. Como dice la Dra.. Beatriz Fougeyrollas
-médica del centro pionero en aborto Colombes de Francia-
y el Dr. Baulieu -el descubridor de la Ru 486- La mujeres cuando
van a hacerse un aborto muestran una gran responsabilidad y seriedad,
son maduras, no infantes. Porque tenemos que decir con nuestra voz,
que no es la de ellas, que no van alegremente a hacerse un aborto,
en el fondo somos nosotras las que tenemos dudas, como si tuviéramos
necesidad de justificarlas a ellas, quién nos autorizó.
Volvemos a decir: la vida de la mujer no es fácil, sin querer
decir que su sino es trágico, podemos si afirmar que su vida
es dificil y que sin embargo la enfrenta, con los medios que tiene
que no son muchos. Lo que hace terrible -y a pesar de ello lo hacen-
es para las pobres, la manera en que tienen que hacérselo,
lo que lo hace lúgubre, por supuesto, sabiendo que van a
un peligro de muerte, no creo que estén muy alegres. No es
su decisión es el entorno social, la desigualdad social,
la hipocresía lo que lo hace lóbrego. Por supuesto
no niego que muchas mujeres sienten culpa o preocupación
cuando van a abortar, pero ya hemos analizado muchas veces cuál
es el origen de esta culpa.
Pero es muy distinto cuando se afirma que no van alegremente, no
se refieren a la lobreguez del acto, lo que no impide que las mujeres
arriesguen su vida para hacerlo, sino que es una manera de tratar
de justificar a las mujeres, como cuando se decía hace tiempo,
ya no se dice, porque es absurdo, que el
aborto no es un método anticonceptivo. O como decía
un sexólogo cuyo nombre no recuerdo, en un programa de televisión:
se habla de la culpa o el problema psicológico que siente
la mujer cuando va a abortar y alguna vez se piensa en el conflicto
psicológico de la mujer que tiene que llevar adelante un
embarazo no deseado?
En los mismos proyectos de anticoncepción que se presentaron
en la Legislatura y en el Parlamento, se dice con frecuencia refiriéndose
a los métodos anticonceptivos que no son abortivos, para
conformar así la
preocupación de las instituciones, argumento que no sólo
debilita una posibilidad de la legalización del aborto, sino
que es falso o ingenuo o quieren creer que por esa salvedad la Iglesia
no se va a oponer. La
experiencia indica que no lo impidió. Como la insistencia
en el proyecto de la interrupción del embarazo del niño
con malformaciones que implican su muerte al nacer, comprendo que
se quiera demostrar que no es un aborto, pero lo es, porque cuando
se interrumpe el embarazo el embrión no ha muerto, aun que
sea inexorable su muerte(1). Lo comprendo como una argucia para
hacer pasar el proyecto, pero no era mejor decir que conforme a
la OMS, cabe en este caso el aborto por razones psicológicas
y sociales de la mujer, lo que lo haría entrar en las excepciones
legales? Igualmente con el proyecto que quiere establecer una inducción
del parto a los seis meses. Nos parece absurdo, además de
una desconsideración a las mujeres que están en esa
situación. ¿Porque no aplicar lo establecido en la
OMS sobre lo que se entiende por salud e incluir el aborto en las
excepciones legales como daño a la salud psíquica
de la mujer, por qué esperar seis meses, seis meses que la
mujer vivirá angustiada?. Estos proyectos reproducen argumentos
que hacen
poco favor a la lucha por la legalización del aborto. No
es que yo sostenga aborto o nada. No, creo que todo los proyectos
desbrozan el camino, pero debemos tratar de no reproducir argumentos
que confunden a las/los aliados, o por lo menos no contribuyen a
su claridad, pero no engañan al enemigo.
Y a veces nosotras con nuestra vacilación contríbuimos
a ello. No se puede transmitir seguridad cuando no se la tiene,
no se puede disipar dudas, cuando nosotras mismas las tenemos.
Ahora bien, para aquellas compañeras que en su fuero íntimo
no están realmente convencidas, aún les queda honestamente
un sentimiento religioso en el fondo, tienen todo el derecho de
sostener su posición y no pueden ser descalificadas por eso.
Lo máximo que se les puede pedir es que también en
forma democrática no obstruyan nuestras posiciones. Es parte
de nuestra igualdad y nuestra democracia.
Quiero poner otro ejemplo, que surgió de un debate que se
hizo en la facultad de Filosofía y Letras, en una reunión
de AyL que se hizo allí y donde una compañera que
vino de Uruguay que habló del proyecto que habían
presentado. Esta compañera cuando contó la táctica
que habían usado para que el proyecto avanzara, dijo más
o menos que ellas habían privilegiado la cuestión
de las muertes por aborto y la salud de las mujeres frente a una
corriente de feministas que planteaba el derecho a decidir. Una
compañera del público, atinadamente, le preguntó
si se hubiera planteado el derecho a decidir hubieran fracasado
los votos que aprobaron el proyecto. Ella dijo que sí. Yo
no estoy tan segura. En esta etapa del mundo y de la historia
hubiera cambiado algo si se hubiera planteado el derecho a decidir
de las mujeres, si son las afectadas, alguien puede poner en duda
su libertad de decisión. Nuevamente vemos la vacilación
entre aquéllas mujeres que tienen el privilegio de poder
hacer los proyectos y presentarlos, porque las mujeres del pueblo
evidentemente no fueron consultadas. Esto no significa menoscabar
la labor de las compañeras que hicieron y promovieron el
proyecto, pero nos sirve para ver nuestras propias limitaciones.
Otro ejemplo: el de la lista abogados asamblearios. Se negaron incluir
el pedido de despenalización del aborto, con el argumento
que dicha reivindicación les restaba votos. Un sector de
los compañeros que habían
hecho el programa estaban de acuerdo. También yo había
incluído los pactos civiles para homosexuales, que también
rechazaron. Esta lista que se denominaba más que "progresista"
y que planteaba otras reivindicaciones muy buenas y que quería
estar a tono con lo que estaba ocurriendo en la sociedad, sacaron
creo alrededor de 400 votos. Y me pregunto y les pregunto a ellos,
cuántos votos hubieran perdido, en cambio perdieron la hermosa
oportunidad de aparecer defendiendo los derechos más decisivos
para las mujeres, con lo que hubieran ganado mucho respeto de muchos
sectores y no se si en vez de perder, hubieran ganado más
votos, aunque esto es lo secundario. En cuanto al planteo de los
homosexuales, poco después la legislatura de la ciudad de
Buenos Aires saca una resolución sobre la posibilidad de
los pactos civiles. Qué oportunidad perdió la lista
de estar adelante y no atrás de algunas reivindicaciones.
En el fondo no querían enfrentar a la Iglesia y en general
a las instituciones Es claro que nos estamos alejando del sector
de las mujeres y de las feministas, pero en esa lista estuvieron
mujeres que también se oponían al derecho al aborto.
Abogadas.
EL ABORTO EN LAS ADOLESCENTES: Con respecto a las adolescentes.
Estadísticas recientes publicadas por el Ministerio de Salud
indican un aumento creciente del aborto en las adolescentes. Creo
que se hace necesario precisar algunos aspectos. Hemos tratado de
explicar muchas veces las razones obvias del aumento de la maternidad
adolescente. En primer lugar una cada vez más temprana relación
sexual, lo que me parece un síntoma de la liberación
de esta época, inimaginable en nuestra juventud. Y la crisis
de la familia como institución, muy bien analizado por Susana
Torrado. Si a esto unimos la falta de información sexual
con todos su aspectos, incluída la anticoncepción,
más la opresión generalizada de las mujeres, acentuada
en las adolescentes por su falta de experiencia. Se sostuvo igualmente
que las adolescentes veían en la maternidad una forma de
realización como personas, sobre todo en los sectores más
pobres, más vulnerables, caracterizados en las jóvenes
por una desvalorización social. ¿El aumento del aborto
en las adolescentes cuestiona estas afirmaciones?. Si y no. Creemos
que el factor subjetivo de lo que buscan las adolescentes con la
maternidad existe, pero entonces por qué aumentaron los abortos
en ese sector social, no las muertes, como han indicado también
las estadísticas dadas por el Ministerio de Salud. Creemos
que el aumento delaborto se debe al uso de la pastilla de difusión
actual llamada Oxaprost que tiene las siguientes ventajas sobre
las tradicionales formas de aborto en los sectores pobres. Nadie
se entera, como dice la Dra. Alicia Cacopardo, puede hacerse a escondidas
de los padres, no deja huellas, es más barata y si las adolescentes,
a raíz de una hemorragia o de que no ha dado resultado concurren
a los hospitales aunque los médicos puedan sospechar de que
es a consecuencia de dicha pastilla, es más difícil
comprobarlo. Es decir las adolescentes -no todas por supuesto- han
elegido abortar en aumento y no realizarse como personas siendo
madres. Es decir, al encontrar un medio -no solo las adolescentes-
más accesible para abortar, lo hacen. Dónde está
la tan mencionada culpa. Imaginemos cómo sería si
se legalizara el aborto. Las mujeres harían cola, sin la
menor duda. Tal como lo hicieran en Rumania, cuando cayó
Ceaucescu. No alcanzaban las camas en los hospitales, tenían
que estar dos mujeres por cama y tuvieron que llamar a médicas
francesas para que orientaran sobre anticoncepción. Recuerdan
que en el régimen dictatorial de Ceaucescu estaba totalmente
prohibido el aborto. Y no había anticoncepción. Los
asilos estaban llenos de niños abandonados por sus madres.
Bastó una simple resolución, eliminar la prohibición
para que las mujeres fueran a practicárselo. Dónde
entonces queda la culpa, la negativa, etc. el mito se derrumbaría
en cinco minutos si lográramos que el aborto se hiciera en
los hospitales con toda la asepsia necesaria. El conflicto está
que para lograr la despenalización o legalización
tenemos necesidad de miles de mujeres que la apoyen y para ello
hay que profundizar en la manera de derribar los mitos, pero no
lo conseguiremos si empezamos por manifestar nuestras propias dudas
o si nuestro lenguaje no tiende a atacar los mitos, las negaciones,
dando a las mujeres conciencia de su propio valor. Por eso es tan
importante el papel que podamos jugar para presionar hacia la despenalización
del aborto. Las mujeres sentirían que han dejado de ser culpadas
que el aborto ya no se presenta lóbrego, que no hay dos abortos:
uno el malo el que causa la muerte y otro el que se hace en las
mejores condiciones porque se lo puede pagar. Estamos ante una encrucijada:
que las mujeres puedan presionar a tal grado que podamos lograr
que el parlamento acceda al debate y que la presión sea tan
fuerte que podamos hacer los abortos en las mejores condiciones
aún clandestinamente. Y nosotras avanzar con nuestros argumentos,
con nuestros proyectos de leyes para derribar los obstáculos
o al menos para que se arme un debate en la sociedad, que se haga
público.
Volviendo a las adolescentes, quisiera dar un ejemplo de mi experiencia.
Recientemente en una reunión que se hiciera en la Universidad
de las Madres, se tocaron tres temas, uno era el aborto, otro una
experiencia hecha por las adolescentes de una escuela secundaria
de un barrio pobre y otra: la prostitución. Las compañeras
adolescentes, muy jóvenes, empezaban, ayudadas por una compañera
a hacer sus primeras armas en su independencia frente a los varones,
frente a la familia y era conmovedor escucharlas, era también
sus primeras -pienso- intervenciones en público, lo hacían
con timidez, pero expresaban el salto que había sacudido
sus vidas al reunirse como mujeres Después de ellas intervine
sobre el derecho al aborto y lo más importante fue la reacción
de estas compañeras. Una de ellas, la que más había
hablado, se me acercó diciéndome: Que para ellas el
tema aborto había sido siempre un tema tabú, aquello
de lo que no se habla y que después de escucharme empezaban
a comprender y a aceptar. Por supuesto, que estas adolescentes,
tenían ya una conciencia sobre su propio valor, funcionaban
como grupo de mujeres, interviniendo en su formación la compañera
Niza. Pero ellas están inmersas en un sector de la población
adolescente pobre y su progreso asegura mediante su influencia -mejor
que alguna de nosotras- resultados importantes en el futuro.
ENCUENTROS NACIONALES: Muchas veces hemos dicho que nuestra lucha
por el derecho al aborto encontró en los Encuentros nacionales
de mujeres un gran respaldo, pero podríamos avanzar más
si lográramos impedir lo que ha ocurrido en los últimos
encuentros: la penetración de la Iglesia para contrarrestar
nuestras posiciones. Hay en esto una gran responsabilidad de las
organizadoras. Cuando decimos impedir no queremos decir evitar su
participación eso sería totalmente antidemocrático,
sino no repetir la experiencia de Salta donde una secretaria de
Romero estuvo en la comisión organizadora. Y en el de La
plata se había anulado el taller sobre anticoncepción
y aborto. El papel de las coordinadoras debe ser asegurar el debate
respetuoso. Pero además pagamos en este problema como en
tantos otros la resistencia a conformar un nexo entre Encuentro
y Encuentro que lleve adelante algunas de las propuestas, entre
ellas la despenalización del aborto, lo que permitiría
que miles no solamente se expresaran en cada taller donde se toca
el tema, sino masivamente.
LOS ENCUENTROS FEMINISTAS LATINOAMERICANOS Y DEL CARIBE: Con excepción
del Encuentro que se hiciera en San Bernardo, donde un taller autónomo
-no estaba planificado en el programa- en el que intervinieron muchas
compañeras latinoamericanas, redactamos una declaración
y se determinó un día, el 28 de setiembre, como día
latinoamericano de lucha por el derecho al aborto, que sin la menor
duda abrió una brecha importante dado que se hacen actos
en Latinoamérica en este día. En los restantes encuentros
no tuvo una gran repercusión, en parte por nuestra propia
debilidad, pero fue evidente la resistencia de las ONG a que se
sacara por lo menos una resolución un compromiso firme. Lo
único que se logró una frase que decía "tenemos
una deuda con el aborto", como en Santo Domingo.
Y la Marcha Mundial de las mujeres lo menciona débilmente
como un problema de salud de las mujeres y después de ejercer
nuestra presión. No nos llama la atención, numerosas
ONG con subsidios de los organismos internacionales tienen su peso
en estos eventos, me refiero a los encuentros latinoamericanos y
a la Marcha Mundial. Tenemos que decir que ni la Marcha Mundial
ni las ONG nos representan a las mujeres de América Latina.
No pongo en cuestión la importancia de lo que hacen, de los
debates y foros que organizan, de los proyectos que alientan, pero
evidentemente a esta altura de los sucesos, y entre ellos las muertes
de las mujeres por aborto séptico, aún sin hablar
del derecho a decidir, una organización que se llama mundial
no contemple como prioridad esta reivindicación, no nos merece
mucha fe, seguirán realizando marchas, pero nosotras continuaremos
nuestra lucha.
EL FORO SOCIAL DE SAN PABLO: recién en el tercero se logró,
gracias a las compañeras del Foro de derechos reproductivos
y especialmente a Martha Rosemberg, la firma de personalidades a
favor del derecho al aborto, pero son 150 firmas frente a miles
y ello a pesar de una gran intervención en las calles de
los grupos brasileros y uruguayos sobre este tema.
PRECISIONES: Finalmente, de la misma manera , que en nuestra revista
-de la Comisión por el derecho al aborto- en nuestro 10º
aniversario, precisábamos la incorporación a los debates
y a los análisis que habíamos hecho con respecto a
este tema del aborto, quiero transmitir dos nuevas precisiones.
Una incorporada en los debates del llamado seminario que iniciamos
en diciembre, ahora llamado asamblea por el derecho al aborto -por
la compañera Liliana Pelliza- que es el siguiente. En general
solemos decir que tenemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo,
lo que es cierto. Pero ¿somos solamente cuerpos?. O somos
además sentimientos, inquietudes, pensamientos, sexo, deseos
,etc. Y cuando las instituciones, el poder quiere intervenir sobre
nuestro cuerpo, estableciendo normas que nos impiden decidir, están
también violando todo: los sentimientos, la libertad sexual,
nuestras inquietudes, nuestros deseos.
La segunda que es en realidad una respuesta a una reflexión
que muchas veces dije: y que está en nuestro anteproyecto
de ley. Decidir, para las mujeres es una abstracción, porque
no tienen cómo decidir, no tienen la posibilidad de elegir
entre anticoncepción, educación sexual y aborto, porque
no cuentan con ninguna de esas posibilidades, por lo menos, en principio
y sobre todo para los sectores pobres. Una compañera, Marisa
Fourier, en el seminario, me contesta. Lo importante es crear la
conciencia que debemos decidir sobre nosotras mismas , aunque no
tengamos por ahora los medios para hacerlo. Creo que es correcta
esta reflexión.
LOS VAIVENES DEL FEMINISMO En cuanto a la historia del feminismo
en nuestro país con respecto al aborto, tiene vaivenes, idas
y vueltas, sobe todo cuando se trata de feministas vinculadas a
los partidos de las instituciones del país. Recordemos la
oposición de algunas feministas al proyecto de Bravo, recordemos
que la Comisión por el derecho al aborto tuvo que retirarse
del grupo de mujeres del movimiento que habíamos creado llamado
"Mujeres por la autodeterminación y la libertad de decidir"
por oposición a este tema, a pesar de que fue debido a nuestra
movilización que pudimos impedir que Barra estableciera en
la Constitución la defensa de la vida desde la concepción.
Recordemos la Fernández Meijide y que sólo un grupo
de compañeras repudiamos y denunciamos su decisión
contra el aborto. La intervención de muchas mujeres que apoyaban
nuestra reivindicación y que integraron el Frepaso, cuando
éste tuvo la posibilidad de ser gobierno debilitaron sus
posiciones al respecto.
Hoy, pasa algo parecido con el ARI. Compañeras muy capaces
que han contribuído con su pensamiento a aclarar conceptos
en relación al aborto y que funcionan hoy en el ARI, ¿por
qué callan? ¿Por qué no influencian en su partido
y abren el debate democrático sobre este tema? Uds. dirán
que soy ingenua, que se trata de un partido del gobierno burgués
y es imposible que elimine las formas jerárquicas de funcionamiento.
Si, pero la sociedad se mueve y está planteando cosas y en
la medida que haya una presión de las mujeres, las compañeras
que defienden el derecho al aborto en ese partido tendrán
que definirse. Se encontrarán en una contradicción,
o abren el debate manifestando su criterio o se someterán
no jugando así ningún rol importante en relación
al progreso de las mujeres y contribuyendo a la jerarquización
contra la que luchamos las feministas.
No incluyo en este sector a las compañeras feministas integrantes
de diversos grupos e independientes que en forma cada vez más
ascendente luchan por el derecho al aborto. Y hoy incorporan que
no se trata solamente de un problema de salud, sino de derechos,
de libertad de decidir. Y creo que esto es resultado en gran medida
de lo que ha pasado en nuestra sociedad desde los acontecimientos
del 19 y 20 de diciembre del 2001.
EL 19 Y 20 DE DICIEMBRE DE 2001: Qué pasa hoy?, creo que
un cambio se ha dado desde el 19 y 20 de diciembre del 2001. Un
cambio cultural que beneficia nuestra lucha por el derecho al aborto.
No importa si los logros son inmediatos, lo importante es lo que
está pasando en la conciencia de la personas. El descrédito
de las instituciones no ha retrocedido, aunque transitoriamente
la gente haya decidido votar. Al contrario, el efecto de los acontecimientos
en este país se refleja indirectamente en el hecho que por
primera vez, el ministro de Salud Pública haya tenido que
publicar las estadísticas sobre aborto, justo antes de que
se dictara la ley de anticoncepción. Siempre hubo muertes,
¿porque se preocupan ahora? Es como la desnutrición
infantil, hace mucho que existe, aunque evidentemente ha aumentado
con la desocupación y el hambre, porque sale a luz hoy?.
Siempre hubo abuso sexual de niños y niñas, porque
aparece con toda su dimensión hoy. Porque hay un nivel conciente
en la sociedad, una nueva relación entre la sociedad y el
Estado. Y porque la sociedad ha perdido el miedo a denunciar. Las
mil y una marchas contra la impunidad, cada vez que ocurre un crimen
en el que muchas veces está implicada la policía lo
muestran.
La resolución del gobierno de la ciudad de Buenos Aires sobre
la unión civil y sobre la ligadura de trompas -independientemente
de los intereses electorales que debe haber, están también
en ese proceso social que analizamos. No pueden desconocer la existencia
de muchas parejas habidas o por haber de homosexuales, no pueden
desconocer –a pesar de la iglesia– que cada vez se casan
menos las personas y forman uniones. Aunque esto último sea
más espontáneo en los jóvenes, muestra que
los contratos matrimoniales, la familia –algunas de las casamatas,
diría Gramsci– en que se basa la sociedad capitalista,
se derrumba. Y en cuanto a los homosexuales, la apertura de la sociedad
hacia las distintas formas de sexualidad, unida a la lucha que homosexuales,
lesbianas y travestis han llevado incansablemente y con gran audacia,
siendo un factor innegable del cambio cultural en la sociedad y
de la afirmación de la libertad de los seres humanos. Esto
era inconcebible hace años, no muchos años.
Y la despenalización o legalización del aborto, por
el cual la Comisión por el derecho al aborto viene luchando
desde el año 1988, en el más grande aislamiento, pero
concientes sus integrantes de que era una necesidad que imponía
la realidad social y la libertad de las mujeres, hoy aunque aún
no se logre ya forma parte del escenario social. Muchos debates,
seminarios, encuentros y reuniones se realizan por este tema.
El Congreso de la CTA, el regional que se realizara en Lanús
primero y el nacional vuelven a reproducir esta reivindicación
y no estaba la Comisión como en el primer Congreso para luchar
por ella.
Dos pasos importantes se dieron que confirman que algo estaba pasando
en la sociedad desde el 19 y 20 de diciembre del 2001. 1º) La incorporación
de la anticoncepción, la educación sexual y la legalización
del aborto en la INTERSALUD, una organización que reunía
las distintas comisiones de salud de las asambleas.
2º) La intervención en la Interbarrial nacional de las asambleas
para que se apoyara el día 28 de setiembre día latinoamericano
de lucha por el derecho al aborto. La realización de un evento
el 27 de setiembre en plaza del Congreso que aún con su relativo
éxito atrajo la intervención de algunas asambleas,
con una radio abierta donde también intervinieron hombres
pertenecientes a esas asambleas.
Fue un intento de acercarse a la sociedad, de romper el cerco, para
que ésta asumiera nuestra lucha.
A esto hay que agregar:
3º) La intervención en algunas asambleas con respecto al
tema del aborto.
4º) Un taller que funcionara en el Foro social de Porto Alegre que
se hiciera en Buenos Aires.
5º) Una intervención con un volante y verbalmente en la asamblea
que cerraba el Foro Social de la Salud en la Facultad de Medicina.
6º) La constitución de la Asamblea por el Derecho al Aborto.
No nos equivoquemos: nuestra reivindicación
no es solamente una respuesta a la muerte de las mujeres, por no
tener la posibilidad de poder efectuarse un aborto en condiciones
asépticas en un hospital público. Es algo mucho más
profundo que toca a la igualdad, a la democracia, a la libertad.
Comenzando por la igualdad, repetimos mientras las mujeres que pueden
pagarse un aborto y hacérselo en condiciones médicas
y de asepsia correctas, mientras la gran mayoría las pobres
no vacilan a hacérselo ellas mismas introduciéndose
alguna rama de una planta o yendo a una mujer del barrio que le
coloca una zonda, con todos los riesgos que ello significa y que
ellas bien conocen, la desigualdad salta a la vista.
Con respecto a la democracia, aquellas y aquéllos que luchamos
por otra sociedad, en la que no existan ni desigualdades, ni privilegios
se nos impone avanzar desde ya, aunque no hayamos conquistado el
mundo que anhelamos, en todas las formas democráticas posibles,
es una manera de preparar la transformación de la sociedad,
y que democracia puede haber cuando las mujeres somos tan postergadas
en nuestros derechos, por eso cualquier paso adelante en este sentido
es afirmar y dinamizar la democracia.
Lo mismo puede decirse de la libertad, somos ciudadanas y no tenemos
porque someternos a las imposiciones de un Estado cuya alianza con
los sectores fundamentalistas es evidente, hay que seguir avanzando,
hemos logrado algunos pasos adelante, apoyándose en ellos,
hay que continuar hasta obtener legalmente o fuera de la legalidad
los derechos que nos corresponden, independientemente que nos sean
reconocidos o no.
Y sobre todo porque nadie puede sustituirnos en las decisiones que
nos implican, porque tienen relación con nuestra vida, con
nuestros sentimientos, con nuestra responsabilidad como seres humanos
y sin embargo nunca fuimos consultadas, como si no fuéramos
ciudadanas.
En esta lucha está en juego nuestra propia dignidad -por
eso decimos que no es una simple reivindicación- no ser consideradas
como cosas, sino como seres humanos dispuestos a vivir una vida
digna de ser vivida.
*Publicado en RIMA-lista en diciembre de 2004.
Dora Coledesky, junio de 2003
Nota: (1) Me refiero al proyecto de la diputada
González Gaz (cuando era diputada).