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Artes
- Pasión, política y el cuerpo en la poesía de Adrienne Rich
Nottingham Trent University, traducción: Gabriela Adelstein Este artículo ha sido en gran parte extraído de mi libro "Adrienne Rich", que será publicado por Sage en octubre de este año. Lo que he tratado de hacer aquí es continuar con uno de los hilos explorados en el libro, que creo atraviesa todo el pensamiento de Rich, un hilo que conecta deseo, pasión y el cuerpo con la política, el activismo, y la escritura de poesía.
Escribir poesía, sobre todo, implica una voluntad de dejar que hable el inconsciente - una voluntad de escuchar, adentro, los murmullos que hablan de lo que sabemos, aunque lo que sepamos nos resulte inaceptable y, a veces, porque podemos no querer oír, los murmullos pueden ser virtualmente inaudibles. Pero escribir poesía es escuchar y estar atentas a imágenes significativas, hacer audibles los murmullos internos, buscar más adentro esas sutiles intuiciones, percepciones, imágenes, que pueden ser liberadas del inconsciente por la creatividad de la escritura. Así, una escritora puede llegar a conocer su ser íntimo, debajo de la superficie de las palabras. La poesía puede ser un medio para acceder a reconocimientos suprimidos, una forma de explorar entendimientos difíciles que, de otro modo, podrían ser desalojados de la consciencia a través de los procesos, cargados de temores, de la represión: evitar, negar, olvidar.
En los años '60 Rich trabajó arduamente para crear una poesía y un lenguaje que llegara a otros, que fuera un medio para liberar su propia pasión en el lenguaje, forjando así una voluntad activista de cambio radical:
Rich se compromete directamente en la lucha por liberarse de un lenguaje colonizador, el "llamado lenguaje común": un lenguaje patriarcal "que repite, una y otra vez, el viejo guión", un lenguaje abstracto y dualista que divide a la mente del cuerpo y domestica y descorporiza tanto a la poesía como a la pasión: un lenguaje que viola la integridad y los significados de sus hablantes, deslegitima a los usuarios no privilegiados, y desintegra identidad y coherencia (ya sea de individuos, grupos, razas o culturas enteras):
"el grito de una voz ilegítima" Ha dejado de oírse a sí misma, por lo tanto se pregunta ¿Cómo existo?"
La transformación de tales silencios en lenguaje y acción se convierte en un tema subyacente que se hace más y más apremiante, y su poesía da voz a un profundo y hambriento deseo de palabras "conmovedoras", más que de palabras que no reconozcan, entiendan o articulen los significados de los hablantes "ilegítimos".
"Déjenme tener este polvo, estas pálidas nubes que persisten, hoscas, estas palabras que se mueven con feroz exactitud como los dedos de un niño ciego o la boca del recién nacido violenta de hambre" (de Meditations for a Savage Child).
Sólo la palabra encarnada habla desde estas profundidades de deseo primario, y lo que Rich activamente aprehende mediante sus sentidos (una verdad relativa, atada al contexto, y siempre cambiante) es parido en cada momento. Del "estado salvaje" de la palabra desbloqueada, apasionada, corporizada, puede crearse una nueva perspectiva, se pueden valorizar diferentes énfasis, pueden entrar en foco nuevas figuras, y así cambiar la propia postura. Hacia los '70 el compromiso por articular la experiencia de las mujeres brindó a las feministas el fundamento material para la organización política. La negativa a limitar las perspectivas políticas a aquellas producidas dentro de una cultura masculinamente definida da lugar a un nuevo enfoque sobre la especificidad corporal de las mujeres: las vidas y las experiencias de las mujeres son distintas de las de los hombres, y por lo tanto serán diferentes también los campos experienciales y perceptuales específicos, basados en el cuerpo, de las mujeres. La tarea del feminismo fue entonces "escuchar" el habla de las mujeres, volver a los escritos de las mujeres en la historia para explorar su experiencia, basada en la biología, para organizarse políticamente. En "De Mujer Nacemos", Rich señala el cuerpo femenino como recurso crucial para una consciencia en expansión:
Esta postura provocó un coro de condenas críticas. Elaine Showalter, en su importante ensayo Feminist Criticism in the Wilderness, consideró que el énfasis de Rich en la "confesión"' y el cuerpo es "cruelmente prescriptivo". Comenta: "en cierto sentido, la exhibición de heridas sangrantes se convierte en un rito de iniciación totalmente separado y desconectado de la visión crítica". (4)
De vuelta al cuerpo: esencialismo y la tarea política
Muchas consideraron la estrategia de Rich biologista y esencialista, y por lo tanto de poca ayuda para la causa - pero, ¿puede condenarse una escritura que explora la especificidad femenina? Para Hester Eisenstein, "la visión de la mujer como una 'esencia' eterna representó una retirada del concepto, fundamentalmente liberador, de la mujer como agente, actor, y sujeto, y no objeto". (5) Y, sin embargo, como ha sugerido Diana Fuss, "el esencialismo puede ser utilizado efectivamente al servicio de discursos tanto idealistas como materialistas, progresistas o reaccionarios, mitologizantes o de resistencia." (6) La conceptualización de nuestros propios cuerpos no es una especie de absoluto fijo, sino más bien una construcción que se reformula continuamente, y cuyos significados pueden ser, para bien o para mal, generados culturalmente.
El cuerpo femenino, por supuesto, está ya siempre mediado en y a través del lenguaje. La manera en que entendemos nuestros cuerpos es modelada continuamente dentro de los significados psíquicos y sociales que circulan en la cultura, así como nuestras visiones de nosotras mismas se construyen en relación con contextos temporales y geográficos específicos. Todas podemos internalizar mitos y mensajes desvalorizadores y acosadores, con el consecuente dolor. Sin embargo, "el cuerpo" como tal está lejos de ser una concepción "más allá de los alcances del cambio histórico, inmutable y por ende fuera del campo de la intervención política."(7) Esta visión es, en definitiva, reduccionista y determinista, en la medida en que rechaza la posibilidad misma de intervención política. En palabras de Braidotti: "una mujer feminista teórica que esté interesada en pensar sobre las diferencias sexuales y lo femenino hoy, no puede permitirse no ser esencialista." Tampoco pueden permitirse las mujeres descorporizar la diferencia sexual en ningún proyecto dedicado a la subjetividad femenina. Como "umbral de la subjetividad" y "punto de intersección, como interfaz entre lo biológico y lo social", el cuerpo es el sitio o la ubicación de la construcción del sujeto en relación con otros sujetos. (8) Inicialmente, Rich se acercó al cuerpo de la mujer para formular su respuesta estratégica a la misoginia, con lo que Braidotti más tarde llamaría "el proyecto positivo de convertir la diferencia en una fortaleza, de afirmar su positividad" (9), pero luego abandonó esta trayectoria de su pensamiento. Creo que podría haber confiado en la inteligencia de sus primeros instintos políticos. Pero exploremos esta acusación de esencialismo más en profundidad:
En Of Woman Born, Rich claramente no sugiere que las mujeres han nacido para ser madres, o que nuestra biología es nuestro destino: más bien todo lo contrario. Muy enfáticamente, ser una buena madre no es algo natural, biológicamente determinado. Rich se esfuerza por remarcar que "aprendemos, a menudo a través de dolorosa auto-disciplina y auto-cauterización, esas cualidades que se suponen 'innatas' en nosotras: paciencia, auto-sacrificio, la voluntad de repetir interminablemente las pequeñas y rutinarias tareas para socializar a un ser humano". (10) De ninguna manera hace presunciones biológicamente esencialistas de que las mujeres, en su naturaleza, poseen cualidades de cuidado nutricio. Como hemos visto, en el pensamiento de Rich, esta es una cualidad aprendida sólo con dificultad, a menudo a costa de una importante pérdida de sí misma, especialmente del yo de la escritora. Señala: " ... puede ser peligrosamente simplista centrarse en la 'nutrición' como una fortaleza especial de las mujeres, que necesita sólo ser liberada en la sociedad para crear un nuevo orden social." (11) La biología no ha dotado a las mujeres con una femineidad esencial, no existe una esencia biológica que determina que la madre será una cuidadora nutricia, o virtuosa y afectuosa hacia sus hijos. Presentar los argumentos de Rich, como lo hizo Janet Sayers en su libro Biological Politics, como basados en "la celebración de la biología femenina y de la femineidad esencial a la que ésta supuestamente da lugar", constituye una seria malinterpretación de su trabajo. (12) Por el contrario, los argumentos de Rich implican que, para ella, el cuerpo materno es vivido: en su especificidad, está atado a los ámbitos de lo social y de lo político, y es el sitio crucial donde instituciones psicoanalíticas, sexuales, tecnológicas, económicas, médicas, legales y otras luchan por el poder.
Sayers se refiere a su propio fracaso en cuanto al debido reconocimiento de la importancia de la teoría psicoanalítica en su posterior libro Sexual Contradictions (1986), pero continúa condenando a Rich (y a Irigaray) por el pecado de esencialismo y, al hacerlo, agrava los errores de su posición. Rich es nuevamente criticada por 'afirmar una representación y una imagen culturales particulares de la femineidad ... de la mujer como una plenitud de sexualidad' - lo que me parece tremendamente errado. (13)
En forma reduccionista, Sayers desecha la amplitud, la complejidad y la multidimensionalidad de Rich, centrándose en un fragmento de un escrito mucho más extenso, cuando sostiene categóricamente que "la supuesta fisicalidad de las mujeres, 'complicada, soportadora del dolor, multiplacentera' difícilmente resulta una base posible sobre la cual construir la resistencia a su subordinación social ..." (14)
Bueno, claro que no, si eso fuera realmente lo que propone Rich. Ilustraré algo de la complejidad de su poesía con un fragmento de "Integrity", de su libro A Wild Patience:
En mi libro señalo cómo Rich supera el dualismo en su poesía (algo que no puedo hacer en este trabajo), pero aquí la experiencia puede ser tanto privada como pública, personal y política - ira y ternura, a pesar de ser emociones contradictorias, no necesitan ser términos mutuamente excluyentes. Un conflicto lleno de tensión puede vivir y respirar en el cuerpo de una mujer como diferentes aspectos de su experiencia, y sin embargo ser integrales a los procesos y las luchas de ser mujer. Así como la imagen de la araña que hila y teje al mismo tiempo sugiere la indivisibilidad de estos opuestos polares, también cultura y naturaleza, subjetividad y objetividad, lo social y lo psicológico, cuerpo y mente, están interimplicados entre sí, en la visión no dicotómica de Rich de mente/cuerpo. Estas pocas líneas apuntan a un proceso radicalmente subversivo. Identificándose ella misma y a otras mujeres que no cumplen con el ideal de mujer nutricia, Rich transgresoramente restaura al lenguaje aquello que había sido silenciado y deslegitimado dentro de la cultura y la tradición patriarcales. Su ira, culturalmente inaceptable, es enfáticamente reconocida, y no condenada. Aceptar profundamente sus propios "yoes" divididos (y aquellos de otras mujeres) es validar y transformar su experiencia sensorial, su autoestima, su sentido del propio poder, el significado de su propia existencia.
Hace tiempo que las mujeres se han comprometido en un proceso vigilante y exigente de analizar, con consciencia crítica, las contradicciones, ambigüedades e imposiciones de nuestra diversa experiencia, a fin de alcanzar un ámbito donde tales incoherencias resulten conscientes e inteligibles en el lenguaje, para que puedan ser pensadas. Esta invitación a transformar el pensamiento, en mi opinión, constituye un proyecto muy diferente al que imagina Sayers. De estar enmarcadas dentro de mandatos esencialistas que insisten en que la naturaleza de la mujer es nutrir, las mujeres pueden ahora moverse de una posición de no-poder y autocastigo hacia un mayor sentido de integridad: se ha producido un cambio discursivo que permite significativamente realizar nuevas identificaciones, tomar posiciones diferentes, considerar nuevas perspectivas internas y externas, y así puede concebirse un nuevo futuro, otros potenciales pueden ser posibles.
Quiero dejar atrás los años '70 y retomar mi argumentación sobre el cuerpo de un capítulo posterior del libro: durante los '80, Rich comienza a ver el "núcleo del proceso revolucionario" como "la larga lucha contra la abstracción altiva y privilegiada", e insta a enfocar de cerca la materialidad, la ubicación geográfica y la voz (16): la necesidad de localizar el momento histórico-social, el contexto, la ubicación precisa en tiempo y espacio, la "geografía" de una afirmación particular : "cuándo, cómo, y bajo qué condiciones ha sido verdadera la afirmación?" (17) Nos reintroduce a "la geografía más cercana - el cuerpo" y al hacerlo Rich trabaja su estrategia para traer a la teoría feminista "de vuelta a la tierra". (18)
La teoría - el ver los diseños, el mostrar el bosque junto con los árboles - la teoría puede ser un rocío que se alza de la tierra y forma la nube de lluvia y vuelve a la tierra una y otra vez. Pero si no huele a la tierra, no es bueno para la tierra. (19)
Al sostener la necesidad de focalizar la diferencia corporal material, Rich sutilmente vuelve a la fórmula (difícilmente referida a la tierra) de Lacan para entender la diferencia sexual, al teorizar sobre sus políticas de localización. Expande sus anteriores intentos por contrarrestar la dominación del falo mediante el énfasis sobre las especificidades sexuales de la mujer, pero ahora subraya el factor racial como igualmente importante en la construcción de la identidad. (20) El tener color de piel negro o blanco asigna "mi cuerpo" a un status social y a una posición particulares dentro de la jerarquía cultural específica (norteamericana) que opera en una localidad específica (Baltimore). Igual que en Lacan, esta designación comienza en la infancia:
Sin embargo, a diferencia de Lacan, esto está escrito en forma accesible: el lenguaje de Rich rechaza siempre la tentación de elevarse hacia la abstracción teórica. En este pasaje, con su silencioso y desreferenciado eco de teoría lacaniana, el poseer piel blanca y el poseer el falo son directamente comparables, en el sentido de que se les ha adjudicado una posición superior en el centro de las prácticas regulatorias de la cultura norteamericana. Así, si bien es necesario, no es suficiente que la teoría feminista meramente reconozca y afirme las especificidades de la femineidad del cuerpo como estrategia de contraataque: el color de piel, el origen racial, las diferencias culturales y otras diferencias de localización son importantes en la medida en que funcionan para diferenciar un cuerpo de otro, y para organizar los diferentes cuerpos al servicio de los poderosos imperativos del heterosexismo, el imperialismo, el post-colonialismo y la dominación masculina blanca en cualquiera de sus formas.
A lo largo de mi libro intento identificar la complejidad de estas estrategias poéticas y políticas en acción, el entretejido de esa "geografía más cercana", la historia, con las "verdades" que surgen de sueños, deseos, sexualidades y subjetividades. Para ella, es tan importante examinar la vida onírica individual como analizar la política, porque incluso la vida de los sueños está ubicada en y surge de la experiencia inconsciente que, por supuesto, también tiene una historia.
Ineludiblemente personales pero también políticos, los sueños están ligados al momento histórico de su producción. Constantemente sujetos a reinterpretación, son en sí mismos una interpretación. Aquí Rich marca la necesidad de ser vigilantes, de ser conscientes de que hay límites, fronteras, demarcaciones (ya sean de la teoría feminista, la política, la poesía o el sueño) que pueden operar incluso en este nivel de producción de imágenes de la psiquis, el más profundo:
El rendir cuentas, la responsabilidad, preguntar estas preguntas profundas: "¿Qué está faltando aquí? ¿Cómo estoy usando esto?" "forma parte del proceso creativo". (23) Concuerdo con Rich cuando sostiene que "la poesía puede abrir recintos de posibilidad antes cerrados, restaurar zonas entumecidas a los sentimientos, recargar el deseo." (24) Si el deseo mismo está limitado por los sistemas y las coerciones del capitalismo corporativo, nuestro poder de imaginar se anula. Si los "temas" de la poeta están delimitados por el miedo a su "uso por parte del enemigo", e incluso su rol como testigo está inhibido por el miedo al contraataque, entonces se resiente el rol vital de la escritora revolucionaria en cuanto a conocer palabras, usar palabras, depender de las palabras para imaginar y transmitir la necesidad de crear una sociedad justa y humana. Como sugiere Rich:
Un poema no puede liberarnos de la lucha por la existencia, pero puede descubrir deseos y apetitos enterrados bajo las emergencias acumuladas de nuestras vidas, las necesidades fabricadas que se nos imponen, que hemos aceptado como nuestras. No es un diseño filosófico o psicológico, es un instrumento para la experiencia corporizada. Pero buscamos esa experiencia, o la reconocemos cuando nos es ofrecida, porque nos recuerda de alguna manera nuestra carencia. Después de ese redespertar del deseo, la tarea de actuar sobre la base de esa verdad, o de hacer el amor, o de satisfacer otras necesidades, es nuestra. (25)
"La mecha del deseo" siempre se proyecta hacia un futuro posible, y en este arte revolucionario "es una alquimia por la cual el despilfarro, la codicia, la brutalidad, la fría indiferencia, el 'dolor ciego' y la ira son transmutados en un fuerte reconocimiento del '¿y si ...?', de lo posible." (26) Sin embargo, el conocimiento que surge de nuestra experiencia corporizada es, en la obra de Rich, inextricable de los lenguajes en que este conocimiento es hablado, pensado, imaginado, soñado. Este es un tema recurrente a través de todo su trabajo: nuestras necesidades concretas, la apasionada urgencia de nuestros deseos, la intensidad de las distintas luchas de las mujeres, son identificadas e identificables, así como nuestras diferencias pueden ser identificadas y son identificables como en continuo proceso, y deben ser siempre cuestionadas. Sin dar nada por sentado, manteniendo una continua vigilancia sobre cosas que se presumen "verdaderas", Rich constantemente cuestiona las premisas de su propio pensamiento, trabajando críticamente con el lenguaje que usa. Si "el lenguaje es el sitio donde se actúa la historia", entonces para Rich es también el sitio donde cuestionar esa historia de la experiencia, para evaluar las imposiciones y alienaciones que son el resultado de la dominación, para perforar las profundidades y analizar las complejidades de lo que constituye la identidad. A lo largo de estas cuatro décadas, Rich ha interpretado y reinterpretado las contradictorias realidades sociales de nuestras vidas, siempre críticamente consciente de los funcionamientos del poder, no sólo el "poder posesivo y explotador" sino también el "poder de engendrar, de crear, de alumbrar una vida más plena". (27)
Estos son objetivos enormes, como corresponde a la obra de esta importante teórica feminista y poeta revolucionaria.
Notas: (Faltan las notas del 21 al 27. En el sitio web original donde fue encontrado este texto no estaban subidas. Pedimos disculpas.)
1. 'Afterword', OWB pp. 281-286, p. 284. 3. 'Anger and Tenderness,' OWB pp. 21-40, p. 39. 4. Elaine Showalter, Feminist Criticism in the Wilderness,
en Elaine Showalter (ed.) The New Feminist Criticism: Essays on Women,
Literature and Theory, New York, Pantheon Books, 1985, pp. 243-70, p.
252. 6. Diana Fuss, Essentially Speaking: Feminism, Nature
and Difference, New York & London: Routledge, 1989, Introduction
p xii. Fuss considera el esencialismo "típicamente definido
en oposición a la diferencia; la doctrina de la esencia es vista
como precisamente aquello que busca negar o anular la radicalidad misma
de la diferencia. La oposición es útil en la medida en que
nos recuerda que un complejo sistema de diferencias culturales, sociales,
psíquicas e históricas, y no un conjunto de esencias humanas
preexistentes, ubican y constituyen al sujeto. " 12. Janet Sayers, Biological Politics: Feminist and
Anti-Feminist Perspectives, Tavistock, London & New York,
1982, p. 165. 13. Janet Sayers, Sexual Contradictions: Psychology,
Psychoanalysis and Feminism, Tavistock, London & New York, 1986,
p. 47. 15. 'Integrity', AWP p. 8-10, p. 9. 20. Ver las "puertas gemelas" de Lacan, una
designada "Damas" y la otra "Caballeros", como ilustración
de las "leyes de segregación urinaria". Jaques Lacan, The
agency of the letter in the unconscious or reason since Freud, en Ecrits:
A Selection, Tavistock, London, 1977, pp. 146-78, p. 151. Ver también
la elaboración teórica y la crítica de Lacan de Jacqueline
Rose. Este estudio ulterior del modo en que la diferencia anatómica
- tener o no tener el falo - 'llega a figurar la diferencia sexual, esto
es, se convierte en el único representante de lo que se le permite
ser a la diferencia", es una articulación fundacional feminista
(blanca) de la forma en que la diferencia de género se inscribe en
las formas culturales. Al estar centrada en la crítica a la noción
de tener o no tener el falo "como una reducción de la diferencia
a una instancia de percepción visible ... ", esta astuta contestación
a la formulación de Lacan a su vez no tiene en cuenta la raza como
otra diferencia crucialmente significativa. Juliet Mitchell y Jacqueline
Rose, eds., Feminine Sexuality: Jacques Lacan & the École
Freudienne, trans. Jacqueline Rose, Macmillan, 1982, p. 42.
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