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El "mal" es la homo/lesbofobia
Por Fabiana Tron*
"Imagina que no hay paraíso, es
fácil si lo intentás. Ningún infierno debajo
de nosotr@s, arriba sólo el cielo. Imagina toda la gente
viviendo el hoy.
Imagina que no hay países, no es diícil hacerlo,
ni religiones tampoco.
Imagina toda la gente viviendo la vida en paz..."
–John Lennon
Actualización:
El 9 de mayo de 2005 se presentó una
Denuncia por discriminación por las declaraciones homofóbicas*
del cura Piva, ante el Colegio de Abogados de Córdoba,
trámite Nro. 331258, recibido por la Dra. Marta Jaime.
Leer completo>>
(Córdoba, 6 de mayo 2005).- Las declaraciones
del cura Gustavo Piva, reproducidas en el diario La Voz del Interior
del 5 de mayo del 2005, constituyen un avance más de la Iglesia
Católica en la Cruzada contra las personas gays, lesbianas,
bisexuales, travestis y transexuales. Declaraciones que, basadas
en prejuicios y falsedades, solo promueven y refuerzan la homo/lesbofobia
social o sea el odio y rechazo a las personas gays lesbianas, bisexuales
y trans y que alude al miedo de las personas, organizaciones, instituciones
a enfrentar la realidad y la especificidades que tiene los comportamientos
no heterosexuales. La homo/lesbofobia fomenta el maltrato hacia
las personas "homosexuales" (crímenes de odio,
abandono familiar, despidos laborales, etc.) y obstaculiza de manera
concreta la puesta en práctica de estrategias de educación,
prevención y sensibilización a la diversidad sexual.
La homo/lesbofobia es un mecanismo del sistema hetero-patriarcal
para lograr el control social, control que se instala específicamente
sobre nuestros cuerpos, impidiendo no solo el libre ejercicio de
nuestra sexualidad sino también el acceso a una sexualidad
placentera.
La homo/lesbofobia es violencia que se ejerce cotidiana y sistemáticamente
hacia las personas gays, lesbianas y trans y tiene graves consecuencias
para nuestra salud física y psíquica. Según
un estudio elaborado entre 1998 y 2003, recientemente publicado
por el diario Liberation, un/a joven homosexual o bisexual tiene
13 veces más posibilidades de suicidarse que un heterosexual.
El Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica
de Francia (Inserm) validó las conclusiones del trabajo,
las cuales coinciden con otros estudios similares realizados en
Canadá y Estados Unidos. Marc Shelly, director de la investigación,
explicó que son factores psicosociales los que más
empujan a este sector de la población al suicido, tal como
la homofobia que provoca un bajo nivel de autoestima. Diariamente,
unas 30 personas se suicidan en Francia y otras 400 lo intentan.
Frente a éstas declaraciones consideramos necesario abrir
un debate serio y responsable del tema, para lo cual creemos absolutamente
necesario hacer una serie de aclaraciones y someterlas a la opinión
pública.
El cura Piva afirma: "El problema es la homosexualidad en si
misma, que es un mal... una enfermedad que debe ser tratada... La
ciencia se fija más en la parte enfermedad en cuanto a lo
corporal, pero digo la persona es una totalidad".
En algo estamos de acuerdo, la persona es una totalidad, es un ser
bio-psico-social.
En 1973 la Asociación Norteamericana de psicólogos
y psiquiatras aprobaron finalmente, luego de mucho tiempo de analizar,
discutir e investigar, el acuerdo que sacaba a la homosexualidad
de la lista de desórdenes o trastornos mentales. (Más
conocido como DSM, por sus siglas en inglés) aún quedan
algunos que más de 30 años no les han sido suficientes
para enterarse de algunas decisiones científicas contrarias
a sus prejuicios y "valores".
Por otra parte, aunque existen algunas investigaciones que pretenden
encontrar un origen biológico de la "homosexualidad",
esto no ha podido ser demostrarlo. Si, ni bio ni psicológicamente
es una enfermedad la cuestión queda relegada al campo de
los social o cultural, o esa al imaginario que se instala socialmente
sobre la homosexualidad. Por eso afirmamos la homosexualidad no
es una enfermedad, lo que enferma es la homofobia.
El cura prosigue: "esta enfermedad conlleva a una inmoralidad.
Ahí está el problema digamos, no es una enfermedad
solamente física".
¿Condena la Biblia, realmente la homosexualidad?
De los 47 libros que integran el Antiguo Testamento y los 27 del
Nuevo Testamento, según la Biblia Católica. De las
1882 páginas de la Nueva Biblia Española, edición
Latinoamericana, traducción de Luis Adolfo Schökel,
solo encontramos 4 textos en el Antiguo testamento (el pecado de
sodoma Gen, 19.1-11 y su paralelo Jue, 19:22-30; Deu:22 y Deu:23:18-19)
y 3 en el Nuevo, (Rom:1:18-32; I Tim. 1:9-11 y I Cor. 6:9-10) en
total algo más de una página
que hablan sobre homosexualidad. Lo que constituye el 0,00053% del
total de la Biblia, siempre haciendo la salvedad de que cuando la
Biblia se escribió ni siquiera existía una palabra
para decir "homosexual".
Para ser un tema que merece tal desaprobación, ¿no
habría sido necesario dedicar algo más de espacio?
El análisis detallada de cada uno de los textos sería
demasiado extenso en esta oportunidad, solamente quisiéramos
expresar que la Biblia no es un libro mágico, no es un amontonamiento
absurdo de normas éticas contradictorias, no puede ser reducido
a un almacén de citas bíblicas aisladas para justificar
los prejuicios sociales. La raíz de la homofobia
no es la Biblia, hasta el siglo XII la homosexualidad fue admitida
plenamente por las iglesias europeas (véase Boswell "Cristianismo,
tolerancia social y homosexualidad", Barcelona 1992), hasta
el punto de celebrar liturgias de unión entre personas del
mismo sexo. La doctrino posterior al siglo XII penalizó la
homosexualidad, basada en prejuicios y en la homo/lesbofobia.
Existen además ejemplos claros de homosexualidad en la Biblia:
el del futuro rey David con Jonatán, "que angustia me
ahoga, hermano mío, Jonatán! Cómo te quería!
Tu amor era para mí más dulce que el amor de las mujeres"
(II Sam. 1:26) y la historia del profeta Daniel y el jefe de los
eunucos del palacio real de Babilonia contada en el libro de Daniel.
También la historia de
Ruth y su suegra Noemí. Creemos que estas historias bastan
para desnaturalizar cualquier condena contra la homosexualidad.
El padre Piva esta muy preocupado por su feligreses que le dicen
"que sabe que está mal, que están equivocados
que la homosexualidad es un flagelo en su vida". Claro, ¡como
no van a decir eso si es lo que la Iglesia les enseñó
con falsas verdades a creer!
El padre Piva está muy preocupado "por lo que estamos
haciendo para poder ayudar a este tipo de personas". Le sugiero
con todo respeto, fundamentalmente el que le tengo a las personas
que tienen fe, que lo primero que debería hacer es leer y
estudiar la Biblia con seriedad. Le recuerdo que proferir falso
testimonio o sea mentir (Ex. 20:16) es pecado.
Sosteniendo éstas posiciones la Iglesia Católica somete
a la culpa, el remordimiento y la tortura moral a las personas creyentes
gays, lesbianas, bisexuales y trans y lo único que logra
es excluirlas. Sosteniendo éstas posiciones la Iglesia es
parte del problema no de la solución.
También afirma: "Con esto no estoy discriminando, decir
la verdad no es discriminar" En primer lugar estamos de acuerdo
en que decir la verdad no es discriminar, el problema es cuál
es el criterio de verdad que manejamos. Hasta ahora las afirmaciones
del cura están basadas solo en prejuicios. La iglesia católica
ha pretendido durante 2000 años ser la poseedora absoluta
de la verdad. Sin embargo en la historia de la humanidad la homosexualidad
ha sido repudiada o
idealizada según la época. En América la apreciación
de la homosexualidad debe considerarse por lo menos en dos etapas,
antes y después de la conquista española. Solo por
citar algunos ejemplos, en Centroamérica y el Caribe, los
homosexuales eran considerados como dotados de poderes sobrenaturales
y su cercanía era augurio de buen suerte. En los Andes sudamericanos
tenía mucha fuerza el concepto de un creador andrógino,
varios autores sugieren la dualidad sexual de Viracocha, que incorpora
a su naturaleza fuerzas ocultas que cada género representa.
Por el historiador Agustín Zárate conocemos la existencia
de una provincia incaica exclusiva de
mujeres, los expertos en estudios etnohistóricos sugieren
que el patrón de conductas de éstas fue lo que originó
en América el mito de las amazonas.
Patricia Alberts y Evelyn Blacwood, descubrieron que entre los indios
Crow de Norteamérica había hombres que se vestían
como mujeres, practicaban el shamanismo y se dedicaban a conceder
favores sexuales a grandes guerreros.
Eran conocidos como berdaches, se los trataba con grandes honores
y se los consideraba un género aparte. Las prácticas
lésbicas estaban institucionalizadas en 33 sociedades indias
norteamericanas, las mujeres podían establecer relaciones
afectivas y sexuales con otras mujeres y
casarse formalmente. Después de la conquista española,
éstas tierras se convirtieron en toda forma de ultraje hacia
las personas gays, lesbianas y transgénero, quienes fueron
las primeras víctimas del nuevo sistema. A los 7 millones
de "brujas" asesinadas por la Inquisión primitiva
en Europa, y de
la cual el nuevo Papa es heredero, deben sumarse en América,
según el relato del mismo Bartolomé de las Casas,
centenares de santones gays muertos en la indigencia cuando fueron
expulsados de sus templos y otros tantos destrozados por perros
asesinos que trituran los huesos de las víctimas,
otros muertos a garrote, ahorcados o quemados vivos. Hasta ahora
la Iglesia no se ha arrepentido de estos crímenes.
Decir la verdad no es discriminar, matar según la Biblia
(Exodo: 20:13), es pecado.
Los gays, lesbianas y trans de este país estamos hartos de
recibir tanta violencia, tanta agresión cotidiana, tanta
falta de respeto. Estamos hartos de que se nos diga qué es
legal y qué no, de qué podemos o no hablar, qué
se puede enseñar y qué no en materia de sexualidad,
derechos reproductivos, aborto, formas de establecer vínculos
de compromiso afectivo. Estamos hartos
de que la policía nos lleve presos cada vez que se les antoja.
Queremos vivir en paz, en esa sociedad que imaginó Jhon Lennon,
pero ese sueño se hace inalcanzable porque a la violencia
que sufrimos le sumamos el hartazgo que nos provoca la violencia
que sufren los millones de desocupad@s, las mujeres asesinadas o
abusadas sexualmente por sus maridos, ex maridos, novios, ex novios,
todos los días, las desigualdades de acceso a un sistema
de salud digno...
Otro mudo es posible y necesario pero para eso también es
necesario y urgente la absoluta separación de la Iglesia
y el Estado; juicio y castigo a tod@s los miembros de la Iglesia
cómplices de la dictadura; juicio y castigo a todos los curas
y obispos violadores y abusadores.
Durante mucho tiempo trataron de invisibilizarnos y silenciarnos,
ahora decimos Ya basta! No nos vamos a quedar callad@s . Estamos
resistiendo, seguimos rebelándonos.
*Fabiana Tron, Coordinadora Desalambrando Córdoba,
Bachiller Superior en Teología, egresada del I.S.E.D.E.T,
Estudiante de Psicología.
Fuentes:
Rafael. S V. Rivera: "Qué dice la Biblia
sobre homosexualidad?
Nc Nelly: "La Iglesia ante la homosexualidad?, Barcelona, 1979.
John Boswell: "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad",
Barcelona
1992.
Eduardo Ramón López: "El rostro oculto de los
pueblos precolombinos".
Daría Suarez: "Homo/lesbofobia Intenalizada", página
Web CIPAC.
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