Para mi, mi condición de lesbiana no es triste sino todo lo

contrario, es la fuente de las pocas cosas buenas que tengo en esta

vida: mi pareja, mis amigas y la pertenencia de un grupo.

 

Tampoco me siento presa de mi lesbianismo...justamente, tal como a

ti, el día que finalmente pude darle nombre a las cosas que me

pasaban obtuve mi libertad. Antes de eso...todo eran dudas,

confusiones, sentirme fuera de lugar en todos

lugares...definitivamente no quiero regresar a esa época.

Marita

 

 

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