Parece que el silencio nos rodea y atrapa, y paraliza.

 

 

Por estos pagos, han sido muy fuertes varias situaciones personales, que enmarcadas en la realidad de este país, de este continente, han tomado otra dimensión en mi interior. Y estoy tratando de metabolizar todo eso, de a poco, para poder seguir con ciertas fuerzas, no para resignarme ante este caos político-social-económico-moral...

 

Estuve cierto tiempo sin pc, por falta de línea, de todos modos las leía como podía.

 

Me sigue impresionando la pasión de muchas de uds., puesta en la lucha lesbica y feminista. Evidencias de convicciones y sentires a los que yo, recién después de muchas décadas, me estoy animando a asumir, me estoy dando los permisos.

 

Recuerdo la reunión a la que fui, en lo de Mrs. A. Era la primera vez que me encontraba en un grupo de mujeres lesbianas. Recuerdo los miedos que sentía antes. Marita ha relatado, hace un tiempo atrás, algo parecido.

 

Las preguntas actuales: cómo seguir, qué hacer? La visibilidad, contarle a mi hija...

 

En principio, debo hacer aquello que siento.

El deber ya no tiene que ser el sufrir, o lo que otros/la sociedad esperan de mi.

-m.e.s.-

 

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